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domingo, 30 de junio de 2024

El Papa, en el Ángelus: «Dios no nos mantiene a distancia, Dios no se avergüenza de nosotros»

 

El Papa comentó el Evangelio del domingo para hablar
de la respuesta de Dios ante el sufrimiento humano



Durante el rezo del Ángelus este domingo en la Plaza de San Pedro el Papa habló sobre el sufrimiento humano y la respuesta que la fe y los cristianos pueden ofrecer.

De este modo, exhortó a los presentes: “Necesitamos que en Iglesia y en la sociedad no se excluya a nadie, que no trate a nadie como ‘impuro’, para que cada uno, con su propia historia, sea acogido y amado sin etiquetas ni prejuicios, sea amado sin adjetivos”.

Tal y como recoge Vatican News, al comentar el Evangelio de este XIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre dijo que san Marcos, “nos relata dos milagros que parece que están entrecruzados entre sí”, se trata de la resurrección de la hija de Jairo y la curación de la hemorroísa.

“Mientras que Jesús va a casa de Jairo, uno de los responsables de la sinagoga, porque su hija pequeña está gravemente enferma, por el camino una mujer con hemorroísa le toca la túnica y Él se detiene para sanarla. Mientras tanto, anuncian que la hija de Jairo ha muerto, pero Jesús no se detiene, llega a la casa, va a la habitación de la pequeña, la toma de la mano y la levanta, devolviéndola a la vida. Dos milagros, uno de curación y otro de resurrección”, explicó Francisco.

Estas dos curaciones, afirma el Papa Francisco se relatan en un único episodio, y tienen como característica que, ambas suceden a través del contacto físico. De ahí que el Pontífice se pregunta: ¿Por qué motivo es importante “tocar”? De acuerdo a la concepción religiosa de ese tiempo estas dos mujeres se consideran impuras y por lo tanto con ellas no podía haber contacto físico.

“En cambio, Jesús se deja tocar y no teme tocar. Antes incluso de la curación física, Él desafía una concepción religiosa equivocada, según la cual Dios separa a los puros por un lado y a los impuros por otro. En cambio, Dios no hace esta separación, porque todos somos sus hijos, y la impureza no deriva de alimentos, enfermedades y ni siquiera de la muerte, sino que la impuridad viene de un corazón impuro”.

De estas dos curaciones, el Obispo de Roma invita a que aprendamos que, frente al sufrimiento, a la debilidad y el pecado Dios no nos aleja de Él, no nos juzga, al contrario, se deja tocar y nos levanta. “Frente a los sufrimientos del cuerpo y del espíritu, frente a las heridas del alma, frente a las situaciones que nos abaten e incluso frente al pecado, Dios no nos mantiene a distancia, Dios no se avergüenza de nosotros, Dios no nos juzga; al contrario, Él se acerca para dejarse tocar y para tocarnos y siempre nos levanta de la muerte. Siempre nos toma de la mano para decirnos: ¡Hija, hijo, levántate, camina, ve adelante!”.

Por ello, el Pontífice alienta a que fijemos en el corazón esta imagen de Jesús que nos toma de la mano y nos cura, tocándonos nos da vida nueva.

“Dios es el que te toma de la mano y te levanta, el que se deja tocar por tu dolor y te toca para curarte y darte de nuevo la vida. Él no discrimina a nadie porque ama a todos”. Antes de invocar la intercesión de la Virgen María, Madre de la ternura, por nosotros y por el mundo entero, el Papa Francisco preguntó a los presentes si etiquetamos a las personas e invitó a hacernos estas preguntas que nos harán mucho bien.

“¿Nosotros creemos que Dios es así? ¿Nos dejamos tocar por el Señor, por su Palabra, por su amor? ¿Entramos en relación con los hermanos ofreciéndoles una mano para levantarse o nos mantenemos a distancia y etiquetamos a las personas en base a nuestros gustos y a nuestras preferencias?”.

ReL


Evangelio del día - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial


 

Libro de la Sabiduría 1,13-15.2,23-24.

Porque Dios no ha hecho la muerte ni se complace en el perdición de los vivientes.
El ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra.
Porque la justicia es inmortal.
Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza,
pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.


Salmo 30(29),2.4.5-6.11.12a.13b.

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste
y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.
Tú, Señor, me levantaste del Abismo
y me hiciste revivir,

cuando estaba entre los que bajan al sepulcro.
Canten al Señor, sus fieles;
den gracias a su santo Nombre,
porque su enojo dura un instante,

y su bondad, toda la vida:
si por la noche se derraman lágrimas,
por la mañana renace la alegría.
«Escucha, Señor, ten piedad de mí;

ven a ayudarme, Señor.»
Tú convertiste mi lamento en júbilo,
¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente!


Carta II de San Pablo a los Corintios 8,7.9.13-15.

Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad.
Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.
No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad.
En el caso presente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que un día, la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes. Así habrá igualdad,
de acuerdo con lo que dice la Escritura: El que había recogido mucho no tuvo de sobra, y el que había recogido poco no sufrió escasez.


Evangelio según San Marcos 5,21-43.

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,
rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva".
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.
Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto,
porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada".
Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?".
Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?".
Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad".
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?".
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas".
Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago,
fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme".
Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate".
En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro,
y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Discurso a los jóvenes de Chile 02/04/1987


“Enseguida la niña se levantó”

Seguidamente Cristo entra en la habitación donde está ella, la toma de la mano, y le dice: “Contigo hablo, niña, levántate” (Ibíd., 5, 41)... Queridos jóvenes, el mundo está necesitado de vuestra respuesta personal a las Palabras de vida del Maestro: “Contigo hablo, levántate”. Estamos viendo cómo Jesús sale al paso de la humanidad, en las situaciones más difíciles y penosas. El milagro realizado en casa de Jairo nos muestra su poder sobre el mal. Es el Señor de la vida, el vencedor de la muerte. El mundo está necesitado de vuestra respuesta personal a las Palabras de vida del Maestro: “Contigo hablo, levántate”. Estamos viendo cómo Jesús sale al paso de la humanidad, en las situaciones más difíciles y penosas. El milagro realizado en casa de Jairo nos muestra su poder sobre el mal. Es el Señor de la vida, el vencedor de la muerte.
Sin embargo, no podemos olvidar que, según nos enseña la fe, la causa primera del mal, de la enfermedad, de la misma muerte, es el pecado en sus diferentes formas. En el corazón de cada uno y de cada una anida esa enfermedad que a todos nos afecta: el pecado personal, que arraiga más y más en las conciencias, a medida que se pierde el sentido de Dios. ¡A medida que se pierde el sentido de Dios! Sí, amados jóvenes. Estad atentos a no permitir que se debilite en vosotros el sentido de Dios. No se puede vencer el mal con el bien si no se tiene ese sentido de Dios, de su acción, de su presencia que nos invita a apostar siempre por la gracia, por la vida, contra el pecado, contra la muerte. Está en juego la suerte de la humanidad... Amados jóvenes: Luchad con denuedo contra el pecado, contra las fuerzas del mal en todas sus formas, luchad contra el pecado. Combatid el buen combate de la fe por la dignidad del hombre, por la dignidad del amor, por una vida noble, de hijos de Dios. Vencer el pecado mediante el perdón de Dios es una curación, es una resurrección.
No tengáis miedo a las exigencias del amor de Cristo. Temed, por el contrario, la pusilanimidad, la ligereza, la comodidad, el egoísmo; todo aquello que quiera acallar la voz de Cristo que, dirigiéndose a cada una, a cada uno, repite: “Contigo hablo, levántate” ( Mc 5, 41).  (EDD)

Oración

Oh Dios, que por medio de tu Unigénito, vencedor de la muerte, nos abriste en este día las puertas de la eternidad, concede a todos los que celebramos su gloriosa resurrección que, por la nueva vida que tu Espíritu nos comunica, lleguemos también nosotros a resucitar a la luz de la vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

(infobae.com)


sábado, 29 de junio de 2024

Rusia libera por mediación del Vaticano a dos sacerdotes ucranianos que mantenía cautivos desde 2022


Los sacerdotes Ivan Levytsky y Bohdan Geleta,
detenidos en Rusia durante más de año y medio.

Tras más de año y medio capturados por las tropas rusas, dos sacerdotes grecocatólicos ucranianos han sido liberados y han podido volver a su tierra. Se trata de los religiosos Ivan Levitsky y Bohdan Geleta, miembros de la Congregación del Santísimo Redentor, conocidos popularmente como redentoristas.

La noticia la ha hecho pública la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y confirmado por el Departamento de Información de la Iglesia greco-católica ucraniana.

Los dos religiosos fueron arrestados en la ciudad de Berdyansk, ocupada el 16 de noviembre de 2022 por las tropas rusas. A pesar del peligro, tras la invasión a gran escala en febrero de 2022, los padres Ivan Levitsky y Bohdan Geleta decidieron quedarse en los territorios ocupados, atendiendo a las comunidades griegas y católicas romanas y brindando esperanza bajo la ocupación.

Durante su cautiverio, los padres Levitsky y Geleta fueron acusados ​​de posesión ilegal de armas, cargos inventados para justificar su encarcelamiento. Su prolongada detención se caracterizó por la falta de información concreta sobre su paradero y sobre su estado de salud. A pesar de ello, su fe y su esperanza persistieron.

Por su parte, el líder de la iglesia grecocatólica ucraniana, el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk, expresó su profunda gratitud a la Santa Sede, en particular al Papa Francisco, a los cardenales Pietro Parolin, al cardenal Matteo Zuppi y al arzobispo Visvaldas Kulbokas, nuncio apostólico en Ucrania, por sus esfuerzos para lograr la liberación de ambos sacerdotes.

ReL


Pensamiento MSC del día

 


Evangelio del día - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo proclamado en la Santa Misa presencial de precepto?


Libro de los Hechos de los Apóstoles 12,1-11.

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos.
Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan,
y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de "los panes Acimos".
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua.
Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre dos soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.
De pronto, apareció el Angel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Angel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: "¡Levántate rápido!". Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.
El Angel le dijo: "Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias" y Pedro lo hizo. Después le dijo: "Cúbrete con el manto y sígueme".
Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Angel, sino que creía tener una visión.
Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Angel se alejó de él.
Pedro, volviendo en sí, dijo: "Ahora sé que realmente el Señor envió a su Angel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío".


Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.

Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!


Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 4,6-8.17-18.

Querido hermano:
Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima:
he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe.
Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.


Evangelio según San Mateo 16,13-19.

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Elredo de Rieval (1110-1167)
monje cisterciense
Sermón 16 para la fiesta de los Santos Pedro y Pablo; PL 195, 298-302


«Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia»

Todos los apóstoles son columnas de la tierra (Sl 74,4), pero en primer lugar están los dos cuya fiesta celebramos. Son las dos columnas que sostienen a la Iglesia por su enseñanza, su oración y el ejemplo de su constancia. Es el mismo Señor quien ha puesto estas columnas como fundamento. Primeramente eran débiles y no eran capaces, ni ellos ni los otros, de sostenerse. Y aparece aquí el gran designio del Señor: si siempre hubieran sido fuertes, se hubiera podido pensar que su fuerza procedía de ellos mismos. También el Señor, antes de consolidarlos quiso mostrar hasta dónde eran capaces para que todos sepan que su fuerza viene de Dios.
Es el Señor quien ha fundado estas dos columnas de la tierra, es decir, de la Santa Iglesia. Por eso debemos alabar con todo el corazón a nuestros santos padres que han soportado tantos sufrimientos por el Señor y han perseverado con tanta fuerza. Es fácil perseverar en el gozo, en la prosperidad y la paciencia. Pero es más grande ser lapidado, flagelado, azotado por Cristo, y en todo ello, perseverar con Cristo (2C 11,25). Es grande ser maldecido con Pablo y bendecir..., ser como el desecho del mundo y gloriarse de ello (1C 4,12-13)... ¿Y qué decir de Pedro? Aunque nada hubiera sufrido por Cristo sería suficiente festejarlo hoy por haber sido crucificado por él. La cruz ha sido su camino. (EDD)

Oración

¡Oh Santos apóstoles Pedro y Pablo!

Yo los elijo hoy y para siempre por mis especiales protectores y abogados;

y me alegro humildemente tanto contigo, san Pedro, príncipe de los Apóstoles,

porque eres la piedra sobre la cual edificó Dios su Iglesia;

como contigo, san Pablo, escogido por Dios para vaso de elección y predicador de la verdad en todo el mundo.

Alcáncenme, les suplico, una fe viva, una esperanza firme y una caridad perfecta;

atención en el orar, pureza de corazón, recta intención en las obras, diligencia en el cumplimiento de las obligaciones de mi estado,

constancia en los propósitos, resignación a la voluntad de Dios y perseverancia en la divina gracia hasta la muerte;

para que mediante sus intercesiones y sus méritos gloriosos, pueda vencer las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne,

me haga digno de presentarme ante el supremo y eterno pastor de almas Jesucristo,

que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos,

para gozarle y amarle eternamente.

Amén.



Especialmente para los hermanos que NO suelen ir a Misa los Domingos: Para que vean lo que están perdiendo

 Aquí podemos ofrecer sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa

Jesús quiso que su sacrificio fuera inmortal.

Puede decirse que los inmensos deseos del Corazón de Jesús quedaron colmados en el Calvario y, por consiguiente que ese Corazón descansó en la Cruz.

Pero ese descanso fue tan cumplido, de tal suerte el sacrificio de Jesús satisfacía sus anhelos, glorificaba a su Padre y hacía bien a las almas, que Jesús quiso que ese sacrificio fuera inmortal, y en los tesoros de su sabiduría, de su omnipotencia y de su amor encontró la manera misteriosa de que su sacrificio continuara en la Eucaristía y en las almas. Y puesto que en esas dos formas es perenne el sacrificio de Jesús, en la Eucaristía y en las almas descansa constantemente el Corazón divino.

Siervo de Dios Mons. Luis María Martínez
Divino Descanso

El camino más corto y más seguro para llegar al Cielo.

La Sagrada Comunión es el camino más corto y más seguro para llegar al Cielo.

San Pio X

Ofrecerse a sí mismo a pasión y muerte si el Señor le quisiere aceptar.

La intención del Señor ésta fue y la Misa representación es de su sagrada pasión de esta manera: que el sacerdote, que en el consagrar y en los vestidos sacerdotales representa al Señor en su Pasión y en su muerte, que le representa también en la mansedumbre con que padeció, en la obediencia, aun hasta la muerte de cruz, en la limpieza de la castidad, en la profundidad de la humildad, en el fuego de la caridad que haga al sacerdote rogar por todos con entrañables gemidos, y ofrecerse a sí mismo a pasión y muerte por el remedio de ellos, si el Señor le quisiere aceptar.

Esta es la representación de la sagrada Pasión que en la Misa se hace; y esto significa tender los brazos en cruz al sacerdote, el subirlos y bajarlos, sus vestiduras, y todo lo demás. Y con esta representación, el Eterno Padre es muy agradado, el Hijo de Dios bien tratado y servido .

San Juan de Ávila
Doctor de la Iglesia
Tratado del Sacerdocio, 25-26

El sacramento de la pureza.

Su doctrina es santa; su moral es purísima; su cruz, manantial de pureza; su Iglesia, un campo de azucenas; sus sacramentos fuente de pureza y su Eucaristía, el sacramento de la pureza, el Pan que nutre a las almas con pureza celestial, el vino que engendra vírgenes.

Siervo de Dios Mons. Luis María Martínez

Todo se lo debo a la Santa Comunión.

Todo el bien que está dentro de mí se lo debo a la Santa Comunión. Le debo todo a ella.

Santa Faustina Kowalska

Siendo poseídos por Él ya no nos pertenecemos.

La Eucaristía nos introduce en Dios, en su intimidad. Siendo poseídos por Él ya no nos pertenecemos, vivimos una vida nueva que nos empuja a "perder la propia vida y a despreciarla" Mc 8,35. De esta manera se ha acabado el hombre viejo y surge una nueva vida, un hombre nuevo que "se va renovando, transformando, hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su creador" Col 3,10. Es la unión transformadora.

Mons. Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

El Sacramento de la pureza y de la virginidad.

Todo lo que acerca a Jesús purifica nuestra alma, sobre todo la divina Eucaristía que es el Sacramento de la pureza y de la virginidad.

Siervo de Dios Mons. Luis María Martínez
Divino Descanso

Feliz día

 


Día del Papa