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lunes, 20 de julio de 2026

Nace en Alemania un movimiento laical para defender el Magisterio frente al Camino Sinodal

El movimiento invita a laicos, sacerdotes y fieles comprometidos con la Tradición a unirse.

Entre los fundadores destaca Marian Eleganti, obispo emérito de Chur (Suiza).

Entre los fundadores destaca Marian Eleganti, obispo emérito de Chur (Suiza).

El 12 de julio de 2026, en Offenbach am Main, cerca de Frankfurt (Alemania), un grupo de laicos y clérigos fundó Pro Fide Ecclesiae, un movimiento que busca unir a los católicos alemanes que se mantienen firmes en la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. 

Por primera vez desde el inicio del Camino Sinodal Alemán en 2019, los fieles han decidido organizarse públicamente para ofrecer una alternativa a unas estructuras eclesiales que consideran cada vez más alejadas de la doctrina católica.

No somos una minoría

La asociación nace con una intención clara: defender la fe frente a interpretaciones que juzgan heréticas y crear una red de colaboración con otras iniciativas que compartan esta visión. 

Entre los fundadores destaca Marian Eleganti, obispo emérito de Chur (Suiza), conocido por sus críticas al Camino Sinodal. Su mensaje es directo: "Queremos defender la fe contra las interpretaciones heréticas y las falsificaciones".

El presidente del movimiento, el abogado Thommy Schott, sostiene que una gran parte de los católicos alemanes fieles a la enseñanza tradicional no está representada en los debates oficiales.

"No somos una minoría en las parroquias", afirma, lamentando que estos fieles se hayan vuelto prácticamente invisibles en los medios y en los organismos eclesiales.

Según Schott, el punto de inflexión llegó durante el reciente Katholikentag de Würzburg, donde —a su juicio— varias intervenciones confundieron la fe católica con demandas sociales ajenas al Evangelio. El evento incluyó exhibiciones escandalosas, como grupos de lesbianas que se autodenominan católicas y una liturgia con payasos. Critica también el papel de ciertos sectores de la prensa, que "cada vez incumplen más su deber de informar". 

El movimiento rechaza abiertamente algunas de las propuestas más controvertidas del Camino Sinodal: la abolición del celibato sacerdotal, la ordenación de mujeres y una moral sexual contraria a la Escritura. "No representan otra forma de ser católico; simplemente no son católicas", afirma Schott.

El Camino Sinodal, lanzado en 2019 por la Conferencia Episcopal Alemana y el ZdK, nació para abordar la crisis de abusos mediante una reflexión sobre la gobernanza eclesial. 

Sin embargo, sus propuestas sobre sexualidad, poder y sacramentos generaron reservas crecientes y llevaron a la Santa Sede a intervenir en varias ocasiones, recordando que Alemania no puede legislar unilateralmente para la Iglesia universal.

Pro Fide Ecclesiae quiere evitar precisamente esa ruptura. "Una división de la Iglesia en Alemania es una división de la Iglesia universal, porque somos una", insiste Schott.

El movimiento invita ahora a laicos, sacerdotes y fieles comprometidos con la Tradición a unirse. Su objetivo es demostrar que en Alemania sigue vivo un catolicismo arraigado en la fe de siempre, convencido de que "la fe de nuestros padres es la verdadera fe".

ReL

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domingo, 19 de marzo de 2023

Ángelus del Papa: «¿Cómo acogemos el sufrimiento ajeno; como maldición o como motivo para amar?»

 


El Papa Francisco celebró este domingo el habitual rezo del Ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico de la Plaza de San Pedro. El Pontífice recordó el pasaje evangélico en el que Jesús devuelve la vista a un hombre ciego de nacimiento.

"En primer lugar, están los discípulos de Jesús, que ante el ciego de nacimiento se preguntan si la culpa es de sus padres o suya. Es cómodo buscar un culpable, en lugar de plantearse preguntas más exigentes, como, por ejemplo: ¿qué significa para nosotros la presencia de este hombre?, ¿qué nos pide a nosotros?", comenzó diciendo el Papa.

Emergen corazones cerrados

Después de ser curado, aparecen las reacciones de los vecinos, de los escribas y fariseos, que lamentan que haya sido sanado en sábado. "Para ellos es inaceptable, sería mejor dejarlo todo como antes. Finalmente están los padres del hombre sanado. Ellos tienen miedo, temen a las autoridades religiosas y no se pronuncian", añadió Francisco en una mañana gris en Roma.

Para el Papa, estas reacciones no son propias de un cristiano. "Emergen corazones cerrados frente al signo de Jesús, por varios motivos: porque buscan un culpable, porque no saben sorprenderse, porque no quieren cambiar, porque están bloqueados por el miedo", explicó.

"El único que reacciona bien es el ciego: feliz de ver, testimonia lo que le ha sucedido de la forma más sencilla: 'Era ciego y ahora veo'. Ahora, libre en el cuerpo y en el espíritu, da testimonio de Jesús: no inventa nada y no esconde nada. No tiene miedo de lo que dirán los otros: el sabor amargo de la marginación ya lo ha conocido durante toda la vida, ya ha sentido sobre él la indiferencia y el desprecio de los transeúntes, de quien lo consideraba como un descarte de la sociedad, útil a lo sumo para la piedad de alguna limosna", señaló.

En este punto, el Papa se pregunta qué posición adoptan los cristianos tras ver la acción de Dios. "Cuando Jesús nos cura, nos da la dignidad plena, y nos dura toda la vida. Y él da testimonio, y 'renace' en la vida. ¿Qué posición tomamos?, ¿qué hubiéramos dicho entonces? Y, sobre todo, ¿qué hacemos hoy? Como el ciego, ¿sabemos ver el bien y ser agradecidos por los dones que recibimos? ¿Testimoniamos a Jesús o difundimos críticas y sospechas?", relató.

Y, continuó preguntándose: "¿Somos libres frente a los prejuicios o nos asociamos a los que difunden negatividad y chismes? ¿Estamos felices de decir que Jesús nos ama y nos salva o, como los padres del ciego de nacimiento, nos dejamos enjaular por temor a lo que pensará la gente? Y, también, ¿cómo acogemos las dificultades y los sufrimientos de los demás, como maldiciones o como ocasiones para hacernos cercanos a ellos con amor?", comentó.

"Pidamos la gracia de sorprendernos cada día por los dones de Dios y de ver las diferentes circunstancias de la vida, también las más difíciles de aceptar, como ocasiones para obrar el bien, como hizo Jesús con el ciego", concluyó el Papa.

 

Puedes ver aquí el Ángelus íntegro del Papa en el Vaticano.

Tras el Ángelus, Francisco tuvo unas palabras para los corredores de la maratón de Roma, lamentó el terremoto en Ecuador, felicitó a todos los padres por el día de San José y recordó al martirizado pueblo de Ucrania, "que sigue sufriendo por los crímenes de la guerra". 

Jesús M.C., ReL
















lunes, 20 de febrero de 2023

Mensaje del Papa para la Cuaresma 2023: ¿en qué se parecen los ayunos y el camino sinodal?

 


Los servicios de comunicación vaticanos han difundido el mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma de 2023 titulado "Ascesis cuaresmal, un camino sinodal", que el Papa firmó a 25 de enero.

El Papa se apoya en la escena de Mateo 17 en que Jesús se lleva a Pedro, Santiago y Juan a "un monte elevado" (el Tabor), y compara esa subida física y espiritual a los esfuerzos ascéticos de Cuaresma (ayunos, limosna, más oración), que no se hacen en soledad sino en compañía del Pueblo de Dios.

Así, Francisco explica: "Debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades. Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración".

Y añade: "A Jesús hemos de seguirlo juntos. Y juntos, como Iglesia peregrina en el tiempo, vivimos el año litúrgico y, en él, la Cuaresma, caminando con los que el Señor ha puesto a nuestro lado como compañeros de viaje".

Después, compara esa subida y la Transfiguración con el actual "proceso sinodal" en la Iglesia.

"También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino", asegura el Pontífice.

Si la Cuaresma implica detenerse a escuchar a Dios, el Papa detalla que "el escuchar a Cristo pasa también por la escucha a nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia; esa escucha recíproca que en algunas fases es el objetivo principal, y que, de todos modos, siempre es indispensable en el método y en el estilo de una Iglesia sinodal".

Y sobre la escena de la Transfiguración, el Papa puntualiza que cuando Jesús pide alzarse a los aturdidos discípulos "no vieron a nadie más que a Jesús solo". De ahí, el Papa propone "no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones".

Y añade que "la Cuaresma está orientada a la Pascua. El 'retiro' no es un fin en sí mismo, sino que nos prepara para vivir la pasión y la cruz con fe, esperanza y amor, para llegar a la resurrección. De igual modo, el camino sinodal no debe hacernos creer en la ilusión de que hemos llegado cuando Dios nos concede la gracia de algunas experiencias fuertes de comunión. También allí el Señor nos repite: «Levántense, no tengan miedo». Bajemos a la llanura y que la gracia que hemos experimentado nos sostenga para ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades".

Transfiguración, de Tiziano, hacia 1560

Transfiguración, de Tiziano, hacia 1560. Luz, dinamismo, impacto extraordinario... pero el Papa señala que lo importante es el día a día, lo cotidiano, incluso aburrido, con los hermanos, al bajar del Tabor.

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Ascesis cuaresmal, un camino sinodal

Mensaje de Cuaresma 2023 del Papa Francisco, texto completo

Queridos hermanos y hermanas:

Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas concuerdan al relatar el episodio de la Transfiguración de Jesús. En este acontecimiento vemos la respuesta que el Señor dio a sus discípulos cuando estos manifestaron incomprensión hacia Él.

De hecho, poco tiempo antes se había producido un auténtico enfrentamiento entre el Maestro y Simón Pedro, quien, tras profesar su fe en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, rechazó su anuncio de la pasión y de la cruz. Jesús lo reprendió enérgicamente: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (Mt 16,23). Y «seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado» (Mt 17,1).

El evangelio de la Transfiguración se proclama cada año en el segundo domingo de Cuaresma. En efecto, en este tiempo litúrgico el Señor nos toma consigo y nos lleva a un lugar apartado.

Aun cuando nuestros compromisos diarios nos obliguen a permanecer allí donde nos encontramos habitualmente, viviendo una cotidianidad a menudo repetitiva y a veces aburrida, en Cuaresma se nos invita a “subir a un monte elevado” junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una experiencia particular de ascesis.

La ascesis cuaresmal es un compromiso, animado siempre por la gracia, para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la cruz. Era precisamente lo que necesitaban Pedro y los demás discípulos. Para profundizar nuestro conocimiento del Maestro, para comprender y acoger plenamente el misterio de la salvación divina, realizada en el don total de sí por amor, debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades.

Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, como una excursión por la montaña. Estos requisitos también son importantes para el camino sinodal que, como Iglesia, nos hemos comprometido a realizar. Nos hará bien reflexionar sobre esta relación que existe entre la ascesis cuaresmal y la experiencia sinodal.

En el “retiro” en el monte Tabor, Jesús llevó consigo a tres discípulos, elegidos para ser testigos de un acontecimiento único. Quiso que esa experiencia de gracia no fuera solitaria, sino compartida, como lo es, al fin y al cabo, toda nuestra vida de fe. A Jesús hemos de seguirlo juntos. Y juntos, como Iglesia peregrina en el tiempo, vivimos el año litúrgico y, en él, la Cuaresma, caminando con los que el Señor ha puesto a nuestro lado como compañeros de viaje.

Análogamente al ascenso de Jesús y sus discípulos al monte Tabor, podemos afirmar que nuestro camino cuaresmal es “sinodal”, porque lo hacemos juntos por la misma senda, discípulos del único Maestro. Sabemos, de hecho, que Él mismo es el Camino y, por eso, tanto en el itinerario litúrgico como en el del Sínodo, la Iglesia no hace sino entrar cada vez más plena y profundamente en el misterio de Cristo Salvador.

Y llegamos al momento culminante. Dice el Evangelio que Jesús «se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz» (Mt 17,2). Aquí está la “cumbre”, la meta del camino. Al final de la subida, mientras estaban en lo alto del monte con Jesús, a los tres discípulos se les concedió la gracia de verle en su gloria, resplandeciente de luz sobrenatural. Una luz que no procedía del exterior, sino que se irradiaba de Él mismo.

La belleza divina de esta visión fue incomparablemente mayor que cualquier esfuerzo que los discípulos hubieran podido hacer para subir al Tabor. Como en cualquier excursión exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero; pero el maravilloso panorama que se revela al final, sorprende y hace que valga la pena.

También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino.

La experiencia de los discípulos en el monte Tabor se enriqueció aún más cuando, junto a Jesús transfigurado, aparecieron Moisés y Elías, que personifican respectivamente la Ley y los Profetas (cf. Mt 17,3). La novedad de Cristo es el cumplimiento de la antigua Alianza y de las promesas; es inseparable de la historia de Dios con su pueblo y revela su sentido profundo.

De manera similar, el camino sinodal está arraigado en la tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto a la novedad. La tradición es fuente de inspiración para buscar nuevos caminos, evitando las tentaciones opuestas del inmovilismo y de la experimentación improvisada.

El camino ascético cuaresmal, al igual que el sinodal, tiene como meta una transfiguración personal y eclesial. Una transformación que, en ambos casos, halla su modelo en la de Jesús y se realiza mediante la gracia de su misterio pascual. Para que esta transfiguración pueda realizarse en nosotros este año, quisiera proponer dos “caminos” a seguir para ascender junto a Jesús y llegar con Él a la meta.

El primero se refiere al imperativo que Dios Padre dirigió a los discípulos en el Tabor, mientras contemplaban a Jesús transfigurado. La voz que se oyó desde la nube dijo: «Escúchenlo» (Mt 17,5). Por tanto, la primera indicación es muy clara: escuchar a Jesús. La Cuaresma es un tiempo de gracia en la medida en que escuchamos a Aquel que nos habla.

¿Y cómo nos habla? Ante todo, en la Palabra de Dios, que la Iglesia nos ofrece en la liturgia. No dejemos que caiga en saco roto. Si no podemos participar siempre en la Misa, meditemos las lecturas bíblicas de cada día, incluso con la ayuda de internet. Además de hablarnos en las Escrituras, el Señor lo hace a través de nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los rostros y en las historias de quienes necesitan ayuda.

Pero quisiera añadir también otro aspecto, muy importante en el proceso sinodal: el escuchar a Cristo pasa también por la escucha a nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia; esa escucha recíproca que en algunas fases es el objetivo principal, y que, de todos modos, siempre es indispensable en el método y en el estilo de una Iglesia sinodal.

Al escuchar la voz del Padre, «los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo» (Mt 17,6-8). He aquí la segunda indicación para esta Cuaresma: no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones.

La luz que Jesús muestra a los discípulos es un adelanto de la gloria pascual y hacia ella debemos ir, siguiéndolo “a Él solo”. La Cuaresma está orientada a la Pascua. El “retiro” no es un fin en sí mismo, sino que nos prepara para vivir la pasión y la cruz con fe, esperanza y amor, para llegar a la resurrección. De igual modo, el camino sinodal no debe hacernos creer en la ilusión de que hemos llegado cuando Dios nos concede la gracia de algunas experiencias fuertes de comunión.

También allí el Señor nos repite: «Levántense, no tengan miedo». Bajemos a la llanura y que la gracia que hemos experimentado nos sostenga para ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades.

Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo nos anime durante esta Cuaresma en nuestra escalada con Jesús, para que experimentemos su resplandor divino y así, fortalecidos en la fe, prosigamos juntos el camino con Él, gloria de su pueblo y luz de las naciones.

Roma, San Juan de Letrán, 25 de enero de 2023, Fiesta de la Conversión de san Pablo.

FRANCISCO

 






miércoles, 25 de enero de 2023

Francisco, sobre el Camino Sinodal alemán: «No es serio, es ideológico y cerrado al Espíritu Santo»

          
En su entrevista concedida a Associated Press, el Papa Francisco se dirigió a los líderes del Camino Sinodal Alemán exigiendo que valoren su hoja de ruta siguiendo "la Tradición apostólica" y no "datos sociológicos".

"No es serio", "es ideológico", no está abierto "al Espíritu Santo" y está liderado por una "élite" al margen de "todo el pueblo de Dios". Son las duras críticas que ha vertido el Papa Francisco a los ideólogos e integrantes del llamado Camino Sinodal alemán en su última entrevista concedida a Associated Press este martes.

La entrevista, que abordó el estado de salud del Papa Francisco, la unidad dentro de la Iglesia, la posibilidad de su renuncia al papado o su opinión en torno a la guerra y el uso de armas, tuvo como uno de sus principales focos el "Camino Sinodal" alemán.

Este movimiento liderado por los obispos alemanes ha sido criticado en multitud de ocasiones por autoridades de la Iglesia universal y el mismo Papa Francisco. Pretende redefinir el concepto de fertilidad -"la apertura para la transmisión de la vida no es decisiva para cada acto [sexual] individual", según reza uno de los documentos de trabajo-, admitir la "planificación familiar con medios artificiales", eliminar el celibato sacerdotal, permitir el sacerdocio femenino o bendecir las conductas homosexuales, entre otros aspectos.

El Camino Sinodal, "ni útil, ni serio"

Por ello, Francisco advirtió del riesgo "ideológico" de estas propuestas, lideradas por una "élite" cerrada a "todo el pueblo de Dios".

"Aquí el peligro es que se filtre algo muy, muy ideológico. Cuando la ideología se involucra en los procesos de la iglesia, el Espíritu Santo se va a casa, porque la ideología vence al Espíritu Santo", sentenció.

Concluyó su valoración al respecto con una llamada a la unidad, tanto de los líderes del Camino Sinodal como de otras organizaciones vinculadas, como el Comité Central de Católicos Alemanes, formado por laicos. Asimismo llamó a abordar la hoja de ruta del sínodo alemán "tomando la Tradición de los Apóstoles" y no "datos sociológicos".

"Hay que tener paciencia, dialogar y acompañar a este pueblo por el verdadero camino sinodal, y ayudar a este camino más elitista para que no termine mal de alguna manera, sino que también se integre a la iglesia. Intenten siempre unirse", agregó el Papa.

Los actos homosexuales, "pecado, pero no delito"

También fue preguntado por su consideración en torno a los actos homosexuales y la legislación restrictiva sobre los mismos en diversas partes del mundo.

En este sentido, reiteró la postura oficial de la Iglesia pronunciada en otras ocasiones al afirmar que, si bien el acto homosexual "es pecado", la homosexualidad "no es un delito, es una condición humana" y los homosexuales deben ser recibidos por la Iglesia "con ternura, como Dios la tiene con cada uno de nosotros".  

"Todos somos hijos de Dios, y Dios nos ama tal como somos. Ser homosexual no es un delito. No es un crimen. Sí, pero es un pecado. Bien, pero primero distingamos entre un pecado y un crimen. También es pecado faltar a la caridad unos con otros", afirmó.

Preguntado por si la Iglesia tendría que contribuir a que los estados supriman las leyes contrarias a la homosexualidad, Francisco respondió: "La Iglesia tiene que hacerlo". 

Francisco, sobre su estado de salud: "Estoy bien"

Se ha escrito mucho en torno a los recientes problemas de salud del Papa Francisco a lo largo de los últimos meses. Sus últimas intervenciones se saldaron favorablemente, una de ellas tuvo lugar el 4 de julio en Roma, donde fue operado satisfactoriamente del colon. La rodilla derecha también se encuentra entre sus últimas dolencias.

"Estoy bien de salud. Para mi edad, estoy normal. Podría morir mañana, pero está bajo control. Gozo de buena salud", bromeó.

"Seguiré siendo obispo de Roma"

También se ha especulado mucho sobre la posibilidad de una próxima renuncia de Francisco, siguiendo así los pasos del difunto Benedicto XVI.

A este respecto, Francisco ha asegurado que hasta el momento no ha pensado en emitir ninguna regulación canónica, si bien su predecesor "abrió la puerta" a futuras renuncias y que él mismo podría considerarlo. De hacerlo, explicó, sería llamado obispo emérito de Roma y viviría en la residencia para sacerdotes jubilados de la diócesis de Roma.

Al margen de hipótesis, Francisco enfatizó durante la entrevista su papel como "obispo de Roma" y aseguró que por el momento, la renuncia no está en su hoja de ruta, que apunta a "seguir siendo obispo, obispo de Roma en comunión con todos los obispos del mundo".

Benedicto: "Perdí a un padre, un buen compañero"

En este sentido, recordó a su predecesor como un "caballero" y expresó lo que sintió tras su muerte: "Perdí a un padre. Perdí a un buen compañero". "Para mí, él era una seguridad. Ante una duda, pediría el auto e iría al monasterio y preguntaría”, dijo sobre sus visitas al difunto Papa.  

Pese a su renuncia, afirmó que siendo Emérito, Benedicto "estaba esclavizado, en el buen sentido. No era del todo libre, pues le hubiera gustado volver a su Alemania y seguir estudiando teología".

Las críticas "ayudan a crecer": pide que sean "a la cara"

Preguntado por las últimas críticas y correcciones internas, Francisco las relacionó al "desgaste" de sus diez años de gobierno de la Iglesia, en los que "se empiezan a ver los defectos" de su persona. Así, admitió que "hay formas de pensar diversas" y se dirigió a quienes divergen de las suyas para que lo hagan "a la cara". "Así todos crecemos. Es importante el diálogo, aunque no nos guste".

Tras esta invitación, Francisco admitió que las críticas recibidas le ayudan "a crecer y mejorar las cosas" y citó las recibidas por el difunto cardenal Pell para afirmar que "tenía razón". "Era un gran tipo", añadió.

Un pilar diplomático en la Guerra de Rusia y Ucrania 

A lo largo de la entrevista, Francisco también situó a la labor dplomática vaticana como un elemento crucial en la guerra entre Rusia y Ucrania. Lo hizo refiriéndose al "buen papel de ayuda" realizado por las autoridades turcas. El mismo lunes, Francisco despidió al embajador turco en el Vaticano y le pidió que agradeciese a las autoridades del país "el esfuerzo de diálogo". "Están haciendo un buen trabajo de diálogo, de hecho, algunos de los soldados de la acería [Azovstal, de Mariupol] fueron liberados en Turquía. Hay diálogo", enfatizó. 

Asimismo, Francisco también destacó el éxito del diálogo diplomático ruso-vaticano al mencionar la recepción y excelentes relaciones con el embajador de Rusia, Alexander Avdeev.

"Hay muy buen dialogo. Es un hombre de mucha humanidad, con el  que se puede dialogar. Es un diplomático de lujo", mencionó.  

Por su parte, Avdeev también se ha referido en otras ocasiones a una "normalización" de la "forma amistosa en que se están desarrollando las relaciones entre Rusia y la Santa Sede". Algo, dijo a La Stampa en 2018, que "no existía hasta hace unos años. El respeto mutuo entre nosotros y el Vaticano está creciendo".

A veces "no queda otra" que defenderse, pero "la guerra es cruel"

También fue preguntado por la guerra y el uso de las armas.

"Cuando hay que defenderse, no queda otra que usar los elementos para defenderse", afirmó. Sin embargo, criticó que esa necesidad de defenderse "se vaya alargando y se transforme en una costumbre", degenerando en el "esfuerzo por ayudarnos a matar". "En los países, en vez de ensayar el arma del diálogo, de la comprensión y del negociado, vamos al arma de la prepotencia y de la guerra. La guerra es cruel", concluyó.

José María Carrera, ReL

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domingo, 10 de octubre de 2021

«¿Preferimos refugiarnos en las excusas del “no hace falta” o del “siempre se ha hecho así"?»

Francisco abre un sínodo para liberarnos «de nuestros modelos pastorales repetitivos»

El Papa apuntó como tarea para el sínodo
 el «liberarnos de modelos pastorales repetitivos».

 El Sínodo sobre la Sinodalidad, que arrancará en todo el mundo la semana que viene en su fase diocesana y concluirá en el Vaticano en octubre de 2023, quedó formalmente abierto este domingo con la misa que ofició el Papa en la basílica de San Pedro.

"La Palabra nos abre al discernimiento y lo ilumina, orienta el Sínodo para que no sea una 'convención' eclesial, una conferencia de estudios o un congreso político, para que no sea un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu", sintetizó Francisco al finalizar su homilía, referida siempre al encuentro de Jesucristo con un hombre rico que quería seguirle (Mc 10, 17-22): "Jesús nos llama en estos días a vaciarnos, a liberarnos de lo que es mundano, y también de nuestras cerrazones y de nuestros modelos pastorales repetitivos; a interrogarnos sobre lo que Dios nos quiere decir en este tiempo y en qué dirección quiere orientarnos".

Son mensajes que ya había trasladado el sábado a los participantes sinodales, y sobre los que abundó al inaugurar el largo evento: "Hoy, al dar inicio al itinerario sinodal, todos omenzamos preguntándonos: nosotros, comunidad cristiana, ¿encarnamos el estilo de Dios, que camina en la historia y comparte las vicisitudes de la humanidad? ¿Estamos dispuestos a la aventura del camino o, temerosos ante lo incierto, preferimos refugiarnos en las excusas del 'no hace falta' o del 'siempre se ha hecho así'?"

Se trata, resaltó, de "caminar juntos en la misma dirección", y para ello definió los calificados como "verbos del sínodo", a saber: "Encontrar, escuchar, discernir".

Encontrar

"Encontrar" forma parte de "la cercanía de Jesús", porque Él sabe que "un encuentro puede cambiar la vida". Por eso en el Evangelio abundan encuentros con los que Cristo reanima y sana: "Jesús no tenía prisa, no miraba el reloj para terminar rápido el encuentro. Siempre estaba al servicio de la persona que encontraba, para escucharla".

Esto es una lección para el sínodo, que no consiste "en organizar eventos o en hacer una reflexión teórica de los problemas, sino, ante todo, en tomarnos tiempo para estar con el Señor y favorecer el encuentro entre nosotros". También con tiempo para la oración, para  "dar espacio a la adoración a lo que el Espíritu quiere decir a la Iglesia".

Interior de la basílica de San Pedro.

La basílica de San Pedro presentó para la apertura del sínodo una asistencia más parecida a los tiempos anteriores a la pandemia. Foto: Captura Vatican Media.

"A menudo preferimos refugiarnos en relaciones formales o usar máscaras de circunstancia", lamentó, con un espíritu "clerical y de corte (soy más monsieur l’abbé que padre)", pero "el encuentro nos cambia y con frecuencia nos sugiere nuevos caminos que no pensábamos recorrer". Por eso pidió tener "encuentros auténticos con Él y entre nosotros... sin formalismos, sin falsedades, sin maquillajes".

Escuchar

El Papa recordó, al comentar el segundo verbo que ha de definir el sínodo, "escuchar", que Jesús lo hacía "sin prisa" y sin "miedo de escucharlo con el corazón y no sólo con los oídos". No daba respuestas formales, ni ofrecía soluciones prefabricadas, sino fingía responder con amabilidad solo para librarse de quien le hablaba: "Cuando escuchamos con el corazón sucede esto: el otro se siente acogido, no juzgado, libre para contar la propia experiencia de vida y el propio camino espiritual".

Para el recorrido sinodal, Francisco pidió lo mismo: "¿Permitimos a las personas que se expresen, que caminen en la fe aun cuando tengan recorridos de vida difíciles, que contribuyan a la vida de la comunidad sin que se les pongan trabas, sin que sean rechazadas o juzgadas?"

"Hacer sínodo", recalcó, "es descubrir con asombro que el Espíritu Santo siempre sopla de modo sorprendente, sugiriendo recorridos y lenguajes nuevos. Es un ejercicio lento, quizá fatigoso, para aprender a escucharnos mutuamente evitando respuestas artificiales y superficiales, respuestas prêt-à-porter, no... No insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas. Las certezas muchas veces nos cierran".

Discernir

En cuanto al discernimiento, corona los verbos anteriores, pues "el encuentro y la escucha recíproca no son algo que acaba en sí mismo, que deja las cosas tal como están. Al contrario, cuando entramos en diálogo, iniciamos el debate y el camino, y al final no somos los mismos de antes, hemos cambiado".

Es el diálogo el que ayuda a discernir, dijo el Papa, y en ese sentido "el sínodo es un camino de discernimiento espiritual, de discernimiento eclesial, que se realiza en la adoración, en la oración, en contacto con la Palabra de Dios".

Reflexión sobre la fe en el Angelus

En el Ángelus que rezó el Papa posteriormente ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, volvió a referirse al episodio del encuentro de Cristo con el hombre rico, pero aquí Francisco puso el foco sobre la fe para interrogarse sobre ella.

El Papa en el Angelus.

Antes del rezo del Ángelus, el Papa continuó reflexionando sobre el episodio del hombre rico. Foto: captura Vatican Media.

"Si principalmente [la fe] es un deber o una moneda de cambio, vamos descaminados, porque la salvación es un don y no un deber, es gratuita y no se puede comprar", precisó.

El Evangelio dice que Jesús "amó" a su interlocutor cuando le escuchó plantearle sus inquietudes. La fe "nace de una mirada de amor", añadió Francisco, y por eso "la vida cristiana es hermosa, porque no se basa sobre nuestras capacidades o nuestros proyectos, sino sobre la mirada de Dios". Si tu fe está cansada y quieres revigorizarla, aconsejó el Papa, "busca la mirada de Dios, ponte en adoración, déjate perdonar en la confesión, vete ante el Crucifijo; en resumen, déjate amar por Él".

"Una fe sin don, una fe sin gratuidad, es una fe incompleta, es una fe débil, una fe enferma", concluyó, comparándola a una comida sin sabor o a un partido de fútbol sin goles: "Una fe sin obras de caridad, al final entristece".

ReL

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