El movimiento invita a laicos, sacerdotes y fieles comprometidos con la Tradición a unirse.

Entre los fundadores destaca Marian Eleganti, obispo emérito de Chur (Suiza).
El 12 de julio de 2026, en Offenbach am Main, cerca de Frankfurt (Alemania), un grupo de laicos y clérigos fundó Pro Fide Ecclesiae, un movimiento que busca unir a los católicos alemanes que se mantienen firmes en la Tradición y el Magisterio de la Iglesia.
Por primera vez desde el inicio del Camino Sinodal Alemán en 2019, los fieles han decidido organizarse públicamente para ofrecer una alternativa a unas estructuras eclesiales que consideran cada vez más alejadas de la doctrina católica.
No somos una minoría
La asociación nace con una intención clara: defender la fe frente a interpretaciones que juzgan heréticas y crear una red de colaboración con otras iniciativas que compartan esta visión.
Entre los fundadores destaca Marian Eleganti, obispo emérito de Chur (Suiza), conocido por sus críticas al Camino Sinodal. Su mensaje es directo: "Queremos defender la fe contra las interpretaciones heréticas y las falsificaciones".
El presidente del movimiento, el abogado Thommy Schott, sostiene que una gran parte de los católicos alemanes fieles a la enseñanza tradicional no está representada en los debates oficiales.
"No somos una minoría en las parroquias", afirma, lamentando que estos fieles se hayan vuelto prácticamente invisibles en los medios y en los organismos eclesiales.
Según Schott, el punto de inflexión llegó durante el reciente Katholikentag de Würzburg, donde —a su juicio— varias intervenciones confundieron la fe católica con demandas sociales ajenas al Evangelio. El evento incluyó exhibiciones escandalosas, como grupos de lesbianas que se autodenominan católicas y una liturgia con payasos. Critica también el papel de ciertos sectores de la prensa, que "cada vez incumplen más su deber de informar".
El movimiento rechaza abiertamente algunas de las propuestas más controvertidas del Camino Sinodal: la abolición del celibato sacerdotal, la ordenación de mujeres y una moral sexual contraria a la Escritura. "No representan otra forma de ser católico; simplemente no son católicas", afirma Schott.
El Camino Sinodal, lanzado en 2019 por la Conferencia Episcopal Alemana y el ZdK, nació para abordar la crisis de abusos mediante una reflexión sobre la gobernanza eclesial.
Sin embargo, sus propuestas sobre sexualidad, poder y sacramentos generaron reservas crecientes y llevaron a la Santa Sede a intervenir en varias ocasiones, recordando que Alemania no puede legislar unilateralmente para la Iglesia universal.
Pro Fide Ecclesiae quiere evitar precisamente esa ruptura. "Una división de la Iglesia en Alemania es una división de la Iglesia universal, porque somos una", insiste Schott.
El movimiento invita ahora a laicos, sacerdotes y fieles comprometidos con la Tradición a unirse. Su objetivo es demostrar que en Alemania sigue vivo un catolicismo arraigado en la fe de siempre, convencido de que "la fe de nuestros padres es la verdadera fe".
ReL
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