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martes, 14 de febrero de 2023

Las víctimas de fecundaciones anónimas se organizan: sufren por la identidad que se les negó


Por interés propio (en el caso de los contratantes) o por razones comerciales (en el caso de la empresa intermediaria), la donación anónima de esperma genera en el adolescente que conoce su origen un gran sufrimiento por pérdida de su sentido de la identidad.

 

Saber que fue concebido a sabiendas de que se le privaba de la identidad paterna, y como parte de una transacción comercial, provoca angustia cada año a miles de jóvenes que descubren que su origen es una donación anónima de esperma. 

Con motivo de la ley de Colorado de 2022 que empieza a poner en el centro del debate a esas víctimas, Devorah Goldman, trabajadora social y ex asesora en el Senado estadounidense, además de colaboradora en numerosos medios de comunicación, ha expuesto algunos datos al respecto en Public Discourse (los ladillos son de ReL):

Los perjuicios a largo plazo de la donación anónima de esperma

En junio de 2022, Colorado se convirtió en el primer estado en aprobar una ley que instituye protección para las "personas concebidas por donantes", individuos creados mediante donación anónima de esperma. La ley refleja la extraña realidad de su vida: entre otras cosas, les concede el "derecho" a conocer la identidad de sus padres biológicos al cumplir los 18 años. También les permite conocer, antes de esa edad, su historial médico paterno.

La ley es un intento tecnocrático de arreglar un sistema que, en el mejor de los casos, es moralmente ambiguo, y que ha ido siendo parcheado con poca consideración hacia sus "productos": los muchos niños que vinieron al mundo sin forma de conocer a sus padres biológicos.

De la cultura del secreto a la pérdida de identidad

Las estadísticas sobre cuántos niños han nacido en Estados Unidos gracias a la donación anónima de esperma no están claras, pero en 1979 se estimaba que 250.000 personas habían sido concebidas de ese modo, y desde entonces han proliferado los bancos de esperma.

El negocio de la donación de esperma se diseñó originalmente para proteger la confidencialidad de los donantes y los padres; durante un tiempo, muchos médicos inseminaban artificialmente solo a mujeres casadas y, por supuesto, los matrimonios se limitaban a uniones heterosexuales. Se construyó una cultura del secreto en torno al deseo de proteger a las parejas que luchaban contra la infertilidad. A menudo, a los niños nunca se les decía la verdad sobre su filiación.

Eso ha cambiado, ya que las mujeres solteras y las que mantienen relaciones homosexuales recurren cada vez más a los bancos de esperma con la esperanza de ser madres. Los médicos han aceptado esta tendencia, y miles de niños han crecido sabiendo que sus padres nunca tuvieron la intención de conocerlos.

En otras palabras, la cultura del secretismo en torno al uso de la donación de esperma se ha desvanecido, pero la identidad de los donantes de esperma anónimos sigue manteniéndose oculta. Al mismo tiempo, es fácil descubrir el propio historial genético a través de servicios de genealogía como Ancestry.com o 23AndMe.

La odisea de Eli

Todo esto ha tenido consecuencias humanas alarmantes. En junio de 2019, el New York Times publicó un artículo fotográfico de Eli Baden-Lasar, un joven que se ha dedicado a viajar durante años por el país para conocer y fotografiar a los muchos medio hermanos que descubrió a través de un registro de hermanos de donante.

Sus dos madres nunca le ocultaron que el padre de Eli era un donante anónimo, pero a los once años empezó a presionarlas para que le dieran más información sobre ese hombre. Le dieron una fotocopia de un cuestionario que su donante había rellenado en el banco de esperma.

Como escribió Eli, "recuerdo que llevaba el formulario en la mochila, lo llevaba al colegio y, de vez en cuando lo estudiaba, cuando me acordaba de que lo tenía. Tenía la sensación del tacto: esa persona había utilizado su mano para responder a las preguntas; podía ver dónde había tachado cosas. No es que estuviera tan desesperado por imaginar quién era; me bastaba con tener la prueba de que era real, vinculado con lo que soy y, sin embargo, como mostraba aquel documento, totalmente separado. El formulario lo hacía concreto, aunque inescrutable. También me dio la sensación de que existía ese mundo más amplio, ese proceso y esa burocracia sobre los que se asentaba mi existencia. Era una forma de ayudarme a entenderme a mí mismo".

Mientras Eli rastreaba a sus docenas de hermanos, empezó a experimentar una "sensación de haber sido producido en masa". Quería que sus fotografías sirvieran para corregir esa sensación; como escribió: "El trabajo emocional del proyecto pretendía ser casi reparador: una respuesta a la naturaleza comercial del banco de esperma y al intercambio económico que nuestros padres hicieron para crearnos".

La historia de Eli es un ejemplo del tipo de problemas que surgen incluso cuando la industria de la fertilidad hace las cosas "bien". Puede que se sienta justificadamente abrumado al saber que probablemente nunca conocerá a su padre ni a todos sus hermanos, pero se cumplieron los términos del acuerdo con su madre. Otro adolescente en una situación similar se enteró de que su padre biológico, que había proporcionado esperma para al menos veinticuatro hijos, es portador de un trastorno genético que provoca un defecto cardíaco potencialmente mortal. Ambos casos, aunque preocupantes, estaban dentro de los parámetros legales.

Los casos de fraude

A veces, el engaño traspasa los límites legales. En abril de 2022, Netflix estrenó el documental Our Father [Nuestro padre], que detalla cómo el doctor Donald Cline, especialista en fertilidad de Indiana, engendró más de noventa hijos utilizando su propio esperma para inseminar a docenas de clientes sin su conocimiento.

Casos similares de "fraude de fertilidad" han salido a la luz en todo el país en las últimas décadas y con la creciente popularidad de los servicios de genealogía, cada vez es más difícil mantenerlos en secreto.

Estas revelaciones pueden ser demoledoras. Pero este tipo de fraude se considera sobre todo un delito contra las mujeres que quedan embarazadas con esperma del hombre equivocado. Texas y Arkansas, por ejemplo, tienen leyes que prohíben específicamente esta práctica, y los fiscales federales han utilizado leyes antifraude de aplicación general y otros estatutos penales para acusar a los médicos que hayan participado en fraudes de fertilidad. Para los niños implicados, sin embargo, hay poco recurso legal o consideración. Nadie puede elegir a sus padres biológicos, por supuesto, pero en el caso de la mayoría de las "personas concebidas por donantes" anónimos, el plan siempre fue dejarlos en la oscuridad de una forma u otra.

Los esclavistas hacían lo mismo

Existen inquietantes paralelismos históricos con este tipo de tratamiento. En los primeros párrafos de sus memorias de 1845, el orador y antiguo esclavo Frederick Douglass afirma sin rodeos que desconoce su edad y que "la mayor parte de los esclavos saben tan poco de su edad como los caballos de la suya, y la mayoría de los amos desean mantener a sus esclavos en esta ignorancia".

Y continúa: "La falta de información sobre mi propia [edad] fue una fuente de infelicidad para mí incluso durante la infancia. Los niños blancos podían decir su edad. Yo no podía entender por qué se me debía privar del mismo privilegio. No se me permitía hacer ninguna pregunta a mi amo al respecto. Él consideraba que tales preguntas por parte de un esclavo eran impropias e impertinentes y demostraban un espíritu inquieto".

Poco después, Douglass señala que le arrebataron a su madre cuando era un bebé y que no sabe nada de su padre, y que "se le negaron los medios para saberlo". A lo largo del libro, Douglass detalla los horrores más obvios y violentos de la esclavitud. Pero cabe destacar que comienza su relato señalando el vacío que le dejaron quienes no quisieron proporcionarle los conocimientos básicos sobre su llegada al mundo.

Las víctimas se organizan

Al intentar crear familias, los médicos de todo el país han creado personas que, en un nivel fundamental, no saben quiénes son. Una vez más, nadie puede elegir la familia en la que nace. Pero los profesionales de la medicina han instigado voluntariamente la concepción de seres humanos en circunstancias marcadas por el engaño o, como mínimo, marcadas por la ocultación deliberada. Las personas así creadas se sienten, con razón, maltratadas o desatendidas.

Reunión de hijos de donantes anónimos.

El 23 de octubre de 2022, hijos de donantes anónimos de Estados Unidos y Canadá se reunieron en distintas localidades para intercambiar experiencias y unir esfuerzos para conocer su identidad. Su lema, en las camisetas, 'Made to wonder [Hechos para preguntar]'.

Volviendo a la ley de Colorado, una organización en particular celebró su aprobación: el U.S. Donor Conceived Council (USDCC). Fundado en 2022 por un grupo de "personas concebidas por donantes", la misión de esta organización sin ánimo de lucro es aumentar "la concienciación sobre las necesidades, los intereses y los retos de las personas concebidas por donantes y [promover] un cambio que fomente y proteja su salud, su bienestar y sus derechos humanos". Las cuestiones relativas a los derechos de las personas concebidas por donantes y a la forma de comprender y proteger sus necesidades e intereses particulares no son fáciles.

Prácticamente todas las personas implicadas en USDCC tienen historias conmovedoras sobre la primera vez que supieron la verdad sobre su linaje y las consecuencias emocionales posteriores. Algunas se sienten frustradas por el hecho de que sus padres se lo ocultaran durante tanto tiempo; otras son víctimas de un fraude de fertilidad y se sienten violadas; algunas lamentan que no se les permita conocer ni siquiera la identidad de sus padres biológicos.

Muchas se sienten, como dijo uno de los hermanastros de Eli Baden-Lasar, "ahogados en los números", "como una estadística en lugar de una persona". Se sienten mercantilizados, como si les hubieran comprado y pagado para mejorar la vida de otros, sin tener apenas en cuenta sus propias necesidades, incluida la de establecer un sentido básico de identidad. Prácticamente todos los padres y médicos que participaron en esta práctica no tenían forma de relacionarse con las experiencias de los niños que crearon de esta manera.

Ética médica

La nueva ley de Colorado es un paso útil. Los intentos de poner algunos límites a la confidencialidad en este ámbito son importantes. Pero también debería ser un momento para hacer balance de una cultura médica que ha fomentado una práctica que, en retrospectiva, parece claramente cargada de dolor para los más vulnerables de entre nosotros.

En lugar de considerarse como meros proveedores al servicio de los consumidores, los médicos deberían considerarse profesionales vinculados a los principios de su disciplina, con una responsabilidad ética por las repercusiones a largo plazo de sus acciones.

Traducido por Helena Faccia Serrano, ReL

Vea también    Fecundación asistida: La "napro" es un método más eficaz, económico
y "católicamente correcto".

























martes, 30 de marzo de 2021

Helena Marcos: «En Medjugorje y luego en Garabandal vi confirmado mi camino con la Naprotecnología»

Esta doctora, que además es laica consagrada, es una de las pioneras de la Napro en España


La doctora Helena Marcos además de médico es laica consagrada de
los Apóstoles de los Corazones de Jesús y María

La doctora Helena Marcos es una de las pioneras en la Naprotecnología en España. Desde hace más de cinco años atiende a matrimonios que tienen problemas de fertilidad y que buscaban un método éticamente valido para poder lograr un embarazo. Hasta entonces, y todavía hoy, muchos cristianos se han sentido desamparados ante un problema al que la Iglesia parecía no prestar demasiada atención.

Aunque todavía falta un largo recorrido, la Naprotecnología es cada vez más conocida entre muchos cristianos y hay más pastores conscientes de la necesidad de poner el foco en una respuesta válida para los cristianos con respecto a la infertilidad. La doctora Marcos es consciente de este crecimiento, lo experimenta en su consulta con Naprotec y también es testigo directo de los frutos de esta técnica nacida en EEUU de manos del doctor Thomas Hilgers.

Pero además de médico experta en Naprotecnología, Helena Marcos es especialista en cuidados paliativos y medicina de Urgencias.

Si la medicina es su pasión la fe es la esencia de su vida. Conoció verdaderamente a Dios al empezar la universidad y se enamoró tanto de Él que acabó entregándose a Dios. La doctora Marcos es laica consagrada y pertenece a los Apóstoles de los Corazones de Jesús y María, donde su vocación es “ser corazón de Cristo en el mundo”, también en su trabajo ayudando médicamente a cientos de matrimonios.

En Religión en Libertad hemos charlado con la doctora Helena Marcos acerca de la Napro, sus desafíos, pero también sobre su papel como pionera en esta técnica y su profunda vida de fe:

-¿Cómo conociste la Naprotecnología? ¿En qué momento decidiste dedicarte a algo prácticamente inédito en España entonces?

-Conocí la Naprotecnología en un congreso mundial de Métodos Naturales de conocimiento de la fertilidad, en Milán. Aunque ya había leído algo de la Napro en algún blog, lo cierto es que no encontraba mucha información en español (tampoco en inglés) y me olvidé del tema. Cuando acudí a este congreso como monitora de método sintotérmico puede conocer allí médicos que ejercían la Napro. Muchos de ellos eran Médicos de Familia como yo, así que volví convencida de que iba a formarme en Naprotecnologia para ayudar más a mis pacientes.

La doctora Helena Marcos, en una charla sobre Naprotecnología

- Como médico, ¿te has encontrado incomprensiones de compañeros o incluso rechazo por apostar por la Napro?

-Muchas, la verdad es que se conoce poco y se entiende aún menos. En un mundo tan penetrado por las técnicas de Reproducción Asistida, se entiende muy poco la apuesta por una ciencia respetuosa con el acto conyugal y con la salud de los esposos. Como no se entiende, se desprecia muchas veces.

-¿Cuál es tu experiencia personal como médico especialista en Napro en estos años? ¿Cómo llegan los matrimonios desde el punto de vista clínico, psicológico o emocional?

-¡Podría contar muchísimas cosas! Mi experiencia desde luego es muy positiva. Los matrimonios llegan desgastados, a veces tras haber transitado por la reproducción asistida y haber sido defraudados. Otras veces somos los primeros a los que acuden, por convicciones morales, también a veces con poca esperanza. Suelen tener una “mochila” de pruebas a cuestas, casi siempre vienen sin un diagnóstico, y con un trabajo que hay que hacer de duelo y aceptación.

- ¿Nos podrías hablar de los resultados y efectividad de la Napro? Porque al final lo que quiere toda pareja que llega es poder tener un niño…

-A mí me gusta decir que nuestro éxito es del cien por cien. Porque éxito es un resultado feliz de algo y yo creo que el cien por cien de las personas (o un número cercano) se siente satisfecho en cuanto a restaurar la salud, tener un diagnóstico y un tratamiento, así como un acompañamiento. No nos gusta hablar de que el objetivo es “un niño” porque esto nos acercaría muchísimo a la mentalidad de que el hijo es un producto, que hay en la reproducción asistida.

Pero si hablamos de embarazo, aunque no he hecho una estadística todavía de la consulta (debido a que aún no llevamos tanto tiempo atendiendo) tendríamos que diferenciar entre las diferentes edades (es muy distinto atender a una mujer de 25 que a un de 43 por ejemplo) y patologías. Sin embargo las publicaciones de consultas de Napro en Irlanda y Canadá similares a la mía están en torno al 45% de consecución de embarazo.

- Aunque la Napro es un método médico y científico está relacionado en su esencia con la fe desde sus inicios ¿Cómo se conjugan aquí ciencia y fe?

-La verdad es que no hay en ella ningún tipo de contradicción (nunca la hay realmente entre ciencia y fe). En la Napro usamos la ciencia conocida para ahondar en las causas de la infertilidad y tratarlas. Es mucho más científica que las técnicas de reproducción asistida donde se desconocen las causas y mecanismos de la infertilidad para limitarse a “fabricar” un hijo.

-No sólo eres doctora, sino además católica y laica consagrada, ¿la Iglesia está dando respuesta al problema de cada vez más matrimonios que no pueden tener hijos o sigue pasando de lado ante esta problemática?

-Pienso que cada vez más la Iglesia es consciente de este tipo de problema pero es verdad que la pastoral requiere una respuesta concreta. Creo que en los cursos prematrimoniales o en la pastoral de novios se tiene mucho en cuenta las dificultades de tener una familia numerosa, pero se habla mucho menos de la posibilidad de la infertilidad. Cuando pensamos en “los hijos que Dios quiera” casi siempre pensamos en “muchos”, no en “ninguno”. La verdad es que desde los COF se puede y debe acompañar mucho a estas personas, y animo a los pastores a acompañar y animar a las familias a descubrir la fecundidad dentro de la infertilidad.

- Que métodos como la Napro no se promocionen ni se conozcan, ¿es por una mera cuestión económica y comercial en favor de la FIV o hay algo más?

-Desde luego hay una cuestión económica, grandes laboratorios y clínicas. Mucha gente se lucra con la fecundación in vitro (FIV). Luego está claro que hay también un plan en contra de Dios. Interesa, como vemos en la sociedad, que la familia se dañe e incluso desaparezca. La lucha por la familia es la primera línea en la batalla actual.

- Como hemos dicho eres laica consagrada. ¿Nos puedes hablar qué tipo de vocación vives y dónde la vives?

¡Claro! Mi Asociación se llama “Apóstoles de los Corazones de Jesús y María” (ACIM para abreviar). Nuestra vocación es “ser Corazón de Cristo en el mundo”, llevar el Corazón de Jesús  a todos los lugares donde no está, hacer que todos los hombres le conozcan y amen. Vivo en una comunidad donde todo nos ayuda a estar cerca de Dios, el centro de nuestra vida es la Eucaristía, el amor a la Virgen y a la Iglesia. Desde ahí debemos ir a todos los lugares que Dios nos envía a anunciarle, cada una en su ambiente y su trabajo. También en los Grupos de Oración del Corazón de Jesús, a los que pertenecemos y donde nos dedicamos especialmente al apostolado con jóvenes.

- ¿Cómo se fraguó esta vocación religiosa?

-Cuando conocí al Señor estaba yo comenzando la carrera de Medicina, a los dos años sentí que el Señor me llamaba a ser sólo suya, en un camino de dar a conocer su Corazón perteneciendo exclusivamente a él, pero a la vez permaneciendo en el mundo.

-¿Cómo se unieron en tu vida tus dos vocaciones?

-Dentro de la medicina siempre me han atraído más las especialidades donde se estaba más de cerca con el paciente, Medicina de Familia (especialidad que finalmente hice en la Residencia), también me especialicé en Cuidados Paliativos (porque pensaba que Dios podía llevarme por ese camino) y las Urgencias. Finalmente en una peregrinación a Medjugorge y otra posterior a Garabandal, vi confirmado mi camino con la Naprotecnología. Quería encontrar ayuda para los matrimonios católicos que sufrían la infertilidad, me parecían los desahuciados de la Medicinad de hoy en día. Es un camino precioso en el que me siento privilegiada de conocer y acompañar a personas maravillosas todos los días. 

Javier Lozano / ReL


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