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sábado, 28 de febrero de 2026

Sin miedo a morir: 10 lecciones de las últimas horas de San Francisco de Asís para enfrentar a la "Hermana Muerte"

 


Este año la Iglesia conmemora los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís (1226–2026), una ocasión especial para volver la mirada hacia la vida y el testimonio del “Poverello”.

En Asís, sus restos mortales —normalmente custodiados en la cripta de la basílica— han sido expuestos de manera excepcional para la veneración de los fieles durante este tiempo jubilar, como una invitación a conocer más de cerca su camino espiritual y su forma profundamente cristiana de afrontar la muerte.

En este contexto, mirar cómo San Francisco vivió su Tránsito —su “paso” a la Casa del Padre— no es solo un dato histórico bonito: es una catequesis viva sobre cómo un cristiano puede enfrentarse a la muerte sin miedo y con total confianza en Dios.

1) La Iglesia le puso un “nombre” especial al día de su muerte: el Tránsito

San Francisco no simplemente murió: la Iglesia llama a su partida el Tránsito, del latín “paso” o “cruce”.

En la tarde del 3 de octubre de 1226, “pasó” de esta vida a la vida eterna, y los franciscanos de todo el mundo celebran todavía una vigilia especial cada 3 de octubre para recordar sus últimas horas con lecturas, cantos y la luz de las velas.

2) Su fiesta litúrgica es en realidad su “cumpleaños en el cielo”

Celebramos la fiesta de San Francisco el 4 de octubre porque es el día después de su muerte: su dies natalis, su “día del nacimiento al cielo” o "cumpleaños en el cielo".

Como con muchos santos, la Iglesia honra el día en que entró en la vida eterna, no su cumpleaños terrenal, recordándonos que nuestra vida real comienza cuando vemos a Dios cara a cara. En 2025, Italia incorporó este día a su calendario de fiestas nacionales.

3) Pidió morir en su pequeña capilla favorita

Cuando Francisco se dio cuenta de que estaba muriendo, no quiso una gran catedral: pidió que lo llevaran de vuelta a la pequeña capilla de Santa María de los Ángeles, la Porciúncula.

Era la iglesita donde, por primera vez, escuchó y abrazó con claridad la llamada de Dios, así que quiso regresar allí para “devolver” su alma a Dios en el lugar donde todo había comenzado.

4) Eligió morir totalmente pobre — literalmente desnudo en el suelo

Fiel a su pobreza radical, Francisco pidió a los hermanos que lo pusieran desnudo sobre la tierra mientras agonizaba.

Quería dejar este mundo sin poseer nada, tal como Cristo murió despojado en la Cruz, y mostrar que confiaba solo en la misericordia de Dios, no en bienes, honores ni seguridades humanas.

5) Convirtió su lecho de muerte en una sesión de alabanza

Los últimos días de Francisco estuvieron llenos de alabanza, no de angustia.

Pidió a los hermanos que cantaran su Cántico de las Criaturas y, en especial, la parte sobre la “Hermana Muerte”, y se unió a ellos para alabar a Dios todo lo que pudo, incluso en medio de un gran dolor y casi ciego.

6) Dio la bienvenida a la “Hermana Muerte” en voz alta

Según sus primeros biógrafos, Francisco no solo escribió sobre la Hermana Muerte, sino que le habló.

Cuando se acercaba su última hora, se dice que pronunció: “¡Bienvenida, mi Hermana Muerte!”, recibiendo su propia muerte como a quien por fin lo conduciría a su Señor.

7) Hizo que sus últimos momentos recordaran la Última Cena

Francisco quiso que su muerte reflejara las últimas horas de Jesús. Pidió que se leyera el Evangelio de San Juan desde “Antes de la fiesta de la Pascua” y pidió pan, lo bendijo y lo compartió con sus hermanos como un signo de amor: un pequeño y humilde eco de la Última Cena.

8) Murió dando a sus hermanos una última bendición

Incluso cuando sus fuerzas se agotaban, Francisco pensaba en su comunidad.

Extendió los brazos en forma de cruz y bendijo a los hermanos, exhortándolos a amar a Dios, permanecer fieles a la Iglesia, abrazar la pobreza y la paciencia, y perseverar en la vida que habían elegido.

9) La “Hermano Jacoba” le llevó sus galletas favoritas

San Francisco pidió a su amiga laica, la beata Jacoba de Settesoli, que fuera a verlo… y que le llevara sus galletas de almendra favoritas.

Con cariño la apodó “Hermano (sí, con "o") Jacoba” para que pudiera visitar el convento sin causar escándalo y la tradición cuenta que muchos franciscanos todavía comparten dulces de almendra en torno al Tránsito, recordando ese gesto dulce y tan humano en su lecho de muerte.

10) Murió con dolor... pero sin miedo

A los 44 años, Francisco estaba gravemente enfermo, casi ciego y marcado por los estigmas. Sin embargo, afrontó la muerte con serenidad, convencido de que en Cristo el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra.

San Francisco contemplaba la muerte como un camino de conversión, desapego y confianza en Dios. Lejos de ser macabra, la iconografía que lo muestra con calaveras tiene un sentido bíblico: recuerda la fugacidad de la vida terrenal y la necesidad de vivir siempre de cara al Señor.

Mirando cómo se preparó para morir, unido a Cristo crucificado, aprendemos también nosotros a disponernos para nuestro propio tránsito con oración, sacramentos, penitencia, caridad y una confianza total en la misericordia de Dios.

Nuria Chicchon Sara, churchpop



jueves, 18 de diciembre de 2025

¿Cuál es el sentido de la muerte? La explicación del Papa

 

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En su catequesis, el Papa meditó sobre el "misterio de la muerte", que se presenta como el acontecimiento más natural y, a la vez, el más antinatural

Meditar sobre la muerte tiene un valor educativo y permite orientar la vida hacia lo esencial, afirmó León XIV durante la audiencia general que presidió en la Plaza de San Pedro el 10 de diciembre de 2025. En su meditación semanal, el Papa presentó, frente a los cantos de sirena del transhumanismo, la fe en la resurrección de Jesús como camino hacia la felicidad.

I.Media, Aleteia

Vea también    La Vida interior: Robustecer el Alma




jueves, 10 de noviembre de 2022

¿Le temes a la muerte? Un sacerdote te dice estas 5 cosas

muerte

Créditos: pxhere.com.

¿Cómo se aprende a morir? ¿Cómo no temer el Juicio de Dios? ¡Estos son cinco pensamientos del sacerdote italiano Fabio Rosini para no temer a la muerte!

1. “¿Cómo se aprende a morir? Morir un poco cada día”

“Resulta que uno no muere muriendo, no es muriendo que uno muere. Cuando uno se pasa la vida tratando de no morir entonces la vida la desperdicia, la desperdicia, la tira. Si por el contrario logras perder un poco la vida… Alguien dijo: “El que pierda su vida la encontrará, el que defienda su vida la perderá”… (…). Será cuestión de aprovechar la próxima oportunidad posible: por los defectos de las personas que nos rodean, por las cosas que nos pasan, por los límites personales”.

2. ” ¿Realmente hice feliz a alguien?”

“Cuando muramos todos nos preguntaremos lo mismo: ¿hay alguien que sea feliz por mí? ¿Realmente amaba a alguien? ¿Le serví a alguien? Creo que sería lindo que en nuestro funeral hubiera tanta gente llorando porque nos extrañan, significa que hemos hecho algo bueno por ellos”.

3. “¿Di mi vida por alguien?”

“Esta es la última pregunta, la que me haré antes de morir: ¿di mi vida por alguien? ¿Le di a alguien verdadera felicidad? Eso me clavará, me dirá la verdad de mi existencia. Al ver llegar mi último día me preguntaré si he hecho algo bueno por alguien. Habré vivido de verdad si puedo responder que sí”.

4. “‘Él vendrá y juzgará a los vivos y a los muertos’: seguro, pero el juez es tu hermano Jesucristo”

“Pero si tu juez es el Señor, ¿pero sabes que no te importa? ¿Pero eres tú a quien le importa? (…) Fin de toda esclavitud. (…) Quédate con Cristo, déjate juzgar hoy. (…) ¿Pero cómo crees que te mira Jesucristo? No como te miras, eres todo muy malo contigo mismo (…) feroz, nunca te das una segunda oportunidad. (…) ¿Sabes cuál es el punto? Que nuestro juez sea uno de la familia, es mi hermano, ya está”.

5. Enseñamos a nuestros Hijos que morir será pasar al Cielo

“Piensa que engendras hijos y los crías como hombres y mujeres del cielo, enséñales a creer en el Bien, a sentirse siempre amados, a creer en la misericordia, a tener un corazón que late con misericordia. ¡Prepárate! (…) Hay que criar niños así, niños llenos de luz. Que se conviertan en niños con corazones convencidos de amor, personas que piensen que la vida es bella y que morir será ir al Cielo”.

(ChurchPOP)

 Vea también     El cristiano y la muerte



















sábado, 27 de agosto de 2016

¿Sabría responder esta pregunta acerca de su fe?




66 ¿ Estaba en el plan de Dios que los hombres sufrieran y murieran?
Dios no quiere que los hombres sufran y mueran. La idea original de Dios para el hombre era el paraíso: la vida para siempre y la paz entre Dios, el hombre y su entorno, entre el hombre y la mujer. [374-­379, 384, 400]

A veces sentimos cómo debería ser la vida, cómo deberíamos ser nosotros, pero de hecho vivimos en la discordia con nosotros mismos, estamos determinados por el miedo y por pasiones incontroladas y hemos perdido la armonía original con el mundo y en último término con Dios. En la Sagrada Escritura se expresa la experiencia de esta alienación en el relato del «pecado original». Adán y Eva tuvieron que abandonar el paraíso, en el que vivían en armonía consigo mismos y con Dios, porque  se introdujo el pecado. La fatiga del trabajo, el sufrimiento, la mortalidad y la tentación ante el pecado son señales de la pérdida del paraíso.




* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.