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martes, 14 de noviembre de 2023

Doctrina de la Fe permite padrinos y testigos transexuales y homosexuales de bautismos y matrimonios


 

La carta fue firmada por el Papa Francisco el pasado 31 de octubre y refrendada por el cardenal Fernández

En cualquier caso, la Iglesia debe llamar siempre a "vivir plenamente todas las implicaciones del bautismo recibido, que debe ser siempre comprendido y desarrollado en el marco de todo el camino de la iniciación cristiana"

Doctrina de la fe recuerda lo que dice el Papa: "La Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada persona con su vida trabajada"

"En determinadas condiciones, puede ser admitido como padrino o madrina un transexual adulto que también se haya sometido a un tratamiento hormonal y a una operación quirúrgica"

“No hay nada en el derecho canónico universal vigente que prohíba a un a una persona transexual ser testigo en una boda”

La carta fue firmada por el Papa Francisco el pasado 31 de octubre y refrendada por el cardenal Fernández y argumenta que “un transexual -que también se haya sometido a tratamiento hormonal y cirugía de reasignación de sexo- puede recibir el bautismo, en las mismas condiciones que un hombre. En el caso de niños o adolescentes con problemas de naturaleza transexual, si están bien preparados y dispuestos, pueden recibir el Bautismo”.

Esta norma se aplica incluso si existen dudas "sobre la situación moral objetiva de una persona o sobre sus predisposiciones subjetivas a la gracia" o si la persona en cuestión no muestra una intención total de "mejorar". En cualquier caso, la Iglesia debe llamar siempre a "vivir plenamente todas las implicaciones del bautismo recibido, que debe ser siempre comprendido y desarrollado en el marco de todo el camino de la iniciación cristiana".

 Víctor Manuel Fernández señala que “así podemos entender por qué el Papa Francisco ha querido subrayar que el bautismo "es la puerta que permite a Cristo Señor instalarse en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio".

Esto implica concretamente que "ni siquiera las puertas de los Sacramentos deben cerrarse por ningún motivo. Esto es especialmente cierto cuando se trata de ese sacramento que es 'la puerta', el Bautismo [...] la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada persona con su vida trabajada".

"Así pues, aunque subsistan dudas sobre la situación moral objetiva de una persona o sobre su persona o sobre sus disposiciones subjetivas hacia la gracia, no hay que olvidar nunca este aspecto de la fidelidad del amor incondicional de Dios, capaz de generar incluso con el pecador una alianza irrevocable, siempre abierta a un desarrollo también imprevisible. Esto es verdad incluso cuando el propósito de enmienda no aparece de modo plenamente manifiesto en el penitente, porque a menudo la previsibilidad de una nueva caída "no socava la autenticidad del propósito", matiza la declaración de Doctrina de la Fe.

Bodas gays

Y añade: “En cualquier caso, la Iglesia debe siempre llamar a vivir plenamente todas las implicaciones del bautismo recibido, que siempre deben ser comprendidas y desplegadas dentro de todo el itinerario de la iniciación cristiana”.

A la pregunta de si un transexual puede ser padrino o madrina en un bautizo, Doctrina de la Fe contesta: “En determinadas condiciones, puede ser admitido como padrino o madrina un transexual adulto que también se haya sometido a un tratamiento hormonal y a una operación quirúrgica. Sin embargo, dado que esta tarea no constituye un derecho, la prudencia pastoral exige que no se permita si existe peligro de escándalo, de legitimación indebida o desorientación en el ámbito educativo de la comunidad eclesial”.

“¿Puede un transexual ser testigo en una boda?”, pregunta el obispo Negri y el Dicasterio de Doctrina de la Fe responde: “No hay nada en el derecho canónico universal vigente que prohíba a un a una persona transexual ser testigo en una boda”.

Y a la pregunta de si “¿pueden dos personas homoafectivas ser padres de un niño, que va a ser bautizado, y que ha sido adoptado u obtenido por otros métodos, como la maternidad subrogada?”, el dicasterio del cardenal Fernández responde: “Para que el niño sea bautizado debe existir una esperanza fundada de que será educado en la religión católica (cf. c. 868 § 1, 2 o CIC; c. 681, § 1, 1o CCEO)”.

José Manuel Vidal, religiondigital.org

Vea también     La Iglesia de cara a la cultura gay
y la ideología de género















miércoles, 14 de octubre de 2020

¿Cómo cumplir con el papel de padrino o de madrina?

 


¿Vas a convertirte dentro poco en padrino o madrina de un niño pequeño? Un trabajo a largo plazo te espera. Esto es lo que necesitas saber para cumplir tu misión.

El padrino y la madrina ocupan un lugar privilegiado en la educación de la fe de su ahijado. En efecto, el día de su bautismo, se comprometen a darle el apoyo necesario para ayudarle a crecer en el Amor de Dios.

El padrino y la madrina, aunque con distinta función, comparten la responsabilidad de los padres en esta educación. Cuando han solicitado el bautismo de su hijo, los padres se han comprometido a permitirle recibir una educación religiosa (al menos enviándolo al catecismo).

Si los padres, por una razón u otra, no cumplen con este compromiso, el deber de los padrinos es hacer todo lo posible para que finalmente se cumpla.

Llevarse bien con los padres

Esto no siempre es fácil, sobre todo porque no se trata de debilitar la confianza del niño en sus padres, de volcarlo en contra de ellos. Por eso es tan importante, cuando se acepta ser padrino de un niño pequeño, tener y luego mantener fuertes relaciones de amistad con sus padres para poder, si un día surge la necesidad, simplemente decirles lo que parece ser insuficiente o inexistente en la educación de su hijo.

No es el día en que surge una dificultad o una pregunta que uno puede comenzar a acercarse a los padres para iniciar un diálogo con ellos.

Por otro lado, cuando los padres se preocupan por educar a su hijo en la fe, la ayuda de los padrinos les resulta preciosa: miran al niño de forma diferente y se dan cuenta de realidades que no ven. Ellos arrojan una nueva luz sobre el niño y sobre la mejor manera de ayudarlo a crecer.

Tener relaciones de confianza y amistad con los padres es, por lo tanto, la primera forma, aunque indirecta, de cumplir con el papel de padrino o madrina. Dicho esto, la misión del padrino se ejerce, por supuesto, directamente en relación con el niño.

Estar presente para el niño

No se trata de ser un suministrador de regalos o simplemente un invitado en sus celebraciones. Ya que es en toda su vida, en todo lo que hace y en lo que es, que el niño está llamado a seguir al Señor. Es al niño entero y a su vida entera que su padrino y madrina le prestarán atención. Él (o ella) está presente para el niño a medida que progresa en todos los aspectos

Se sabe que el padrino o la madrina están destinados a sustituir a los padres en caso de necesidad, pero afortunadamente, no solo en caso del fallecimiento de los padres.

También hay momentos en los que el contacto entre padres e hijo es difícil: el padrino puede entonces desempeñar un papel crucial en esa transición y hacer que el niño (o adolescente) pase por un periodo conflictivo sin perder realmente el equilibrio y sin romper con su familia.

Y cuando todo va bien, ¡qué precioso es tener un padrino y una madrina! Un adulto que se interesa por lo que eres de manera privilegiada, que tienes de vez en cuando «solo para ti», a quien puedes hacer preguntas, contar historias, confiar secretos que no necesariamente quieres contar en casa.

Un adulto distinto de los padres, cuya fe y amor a Dios se van descubriendo poco a poco. Alguien a quien el Señor ha puesto cerca para ayudarte. Alguien que te lleva en su oración. Esta oración es a veces la única forma posible de acompañar a un ahijado que se encuentra lejos por la distancia o – puede suceder – por la voluntad de sus padres que han cortado los lazos.

Los padrinos son muy importantes en la vida de un niño cristiano, por lo tanto es importante elegirlos cuidadosamente (y no sólo para satisfacerlos o para cierta conveniencia familiar) y no aceptar esta maravillosa responsabilidad con ligereza.

Christine Ponsard Edifa  Aleteia


Vea también  La pastoral del bautismo



sábado, 20 de julio de 2019

Cómo escoger padrinos para la confirmación y testigos para el matrimonio

No son personas que sirven para "decorar" el altar

No son personas que sirven para "decorar" el altar

Algunos sacramentos de la Iglesia nos permiten escoger padrinos, pero no siempre consideramos el aspecto fundamental, según la Iglesia, para realizar esta elección. Además de eso, a veces no cumplimos bien nuestro papel de ahijados.
Para entender mejor la cuestión, hemos hablado con el sacerdote Camilo Junior, miembro de la Comisión Jovens de Maria. Mira lo que ha dicho:

Cómo escoger padrinos

En nuestra experiencia de fe, los padrinos son aquellos que deben ayudarnos a caminar con Cristo y a asimilar los valores de Jesús en nuestra vida. Son importantes porque reciben no solo un título, sino una misión que les ha dado Dios.
Por eso, hay que comprender los aspectos fundamentales de esta elección:
Confirmación: la elección no puede realizarse solo porque la persona es amiga, es simpática y nos encontramos bien con ella. Debe ser alguien que para nosotros es un punto de referencia en la fe, una persona que más allá de todo vive la fe en comunidad y nos ayudará, como confirmados, a dar testimonio y a perseverar en la consagración de nuestra vida, que un día, de niños, nuestros padres y padrinos de Bautismo nos dieron.

El papel del ahijado o de los esposos

Así como los padrinos y los testigos deberían dedicarse a ser una presencia en la vida de los ahijados o los esposos, también estos últimos deben intentar estar presentes en la vida de los padrinos y los testigos.
Es importante que, incluso si no elegimos a los padrinos del bautismo, por ejemplo, entendamos que a través de ellos la gracia de Dios ha llegado a nuestras vidas y que a través de ellos esta gracia continúa llegando a nosotros. Para esto, debemos tener dos actitudes hacia ellos:
Pedir la bendición – Cada vez que pedimos la bendición a los padrinos, estamos renovando la gracia de Dios presente en nosotros por medio del sacramento que hemos recibido, del cual han sido testigos.
Pedir y escuchar sus consejos – Si escogemos a los padrinos para dar testimonio de un don de Dios en nuestra vida en los sacramentos, debemos ponernos con gran humildad en sus manos, porque tienen el poder y la misión sagrada de bendecirnos. De esta manera pueden guiarnos frente a una elección, frente a una renuncia en la vida que debemos hacer e incluso en un momento en que necesitamos una corrección.
Jovens de Maria, Aleteia