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miércoles, 8 de mayo de 2024

Honra a María con 12 actos de virtud durante este mes

WEB3 MARY MAY CROWNING STATUE OUR LADY BLESSED MOTHER Roman Catholic Archdiocese of Boston CC

Mayo es un mes muy apropiado para honrar a María con actos de virtud, colmándola de pequeños ramos espirituales de amor que podemos hacer fácilmente

Aunque muchos de nosotros estamos familiarizados con coronar imágenes o estatuas de María con flores, no siempre nos acordamos de ofrecer a María también nuestros corazones.

Alfonso Muzzarelli escribió un pequeño libro titulado El mes de María, o El mes de mayo, en el que comenta cómo centrarse en las prácticas espirituales durante mayo.

En primer lugar, sugiere asegurarse de que haya una estatua de María en un lugar destacado de la casa:

“No importa si es el mismo lugar donde estudiamos, o jugamos, o nos recreamos, o trabajamos, para santificar ese lugar y regular nuestras acciones como si las hiciéramos bajo los ojos purísimos de la Santísima Virgen”.

Esta simple acción tiene un gran simbolismo espiritual cuando se ve bajo esta luz, recordando que todo lo que hacemos se hace bajo los ojos de nuestra Santísima Madre.

A continuación, Muzzarelli sugiere 12 actos de virtud para practicar -especialmente- durante mayo:

Virgen María

1
HAZ A UN LADO LA PEREZA

Cuando llegue la hora de levantarse, levántate rápidamente para no comenzar el día con un acto de pereza; vístete con modestia y recita una oración diaria.

2
VE A MISA TODOS LOS DÍAS

Asiste devotamente a la santa Misa todos los días, o reza el Oficio de la Santísima Virgen u otras oraciones devotas.

3
LEE UN BUEN LIBRO

Lee todos los días -durante un cuarto de hora- algún buen libro, la vida de algún santo, por ejemplo, absteniéndote por completo de leer libros comunes, a menos que pertenezcan a tu vocación.

4
HAZ UN PEQUEÑO SACRIFICIO

Puedes privarte cada día de algún placer que te deleite, por inocente que sea, como de tu postre, algún objeto de curiosidad, oler una flor, oír música, etc.

5
HAZ CARIDAD

Sé caritativo con los pobres, dándoles algo en limosna voluntaria, si no otra cosa al menos parte de tu comida.

6
REZA EL AVE MARÍA

Todos los días, antes de comenzar cualquier cosa de importancia en tus negocios, o antes de ponerte a estudiar, a trabajar, etc., ponte de rodillas e invoca con un Ave María la asistencia de la Santísima Virgen.

7
BESA UNA IMAGEN DE MARÍA

Cada día, al salir de tu habitación o al entrar en ella, besa la imagen de María y salúdala con un Ave María.

8
SÉ OBEDIENTE

Practica la puntualidad en la obediencia a tus superiores, no demorando un momento en realizar y eso que se te manda con mirada alegre. No demores en hacer cualquier cosa que te manden cuando ésta no sea ofensiva o desagradable a Dios.

9
NO HABLES MAL DE NADIE

Evita hablar mal de los demás o culparlos, incluso en cosas insignificantes. Esto ayudará a acostumbrarte a no hacerlo en asuntos graves.

10
ENCAMINA A ALGUIEN A LA FE

Procura cada día, con el ejemplo o con las palabras, inducir a algún compañero disgustado con la religión a hacer algún bien, a visitar una iglesia, a rezar el rosario, a confesarse o comulgar, o a hacer algo por el estilo.

11
AYUNA UN POCO

Todos los días mortifica tu apetito en alguna cosa, dejando total o parcialmente sobre la mesa alguna de las cosas que más te gustan.

12
NO COMETAS PECADOS VENIALES

Cuídate de cometer pecados veniales deliberados.


Philip Kosloski, Aleteia 

Vea también      Por qué mayo es el mes de la Virgen Maria





jueves, 28 de marzo de 2024

¿El mejor testimonio de amor a Cristo? La respuesta del Papa

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El Papa describió la virtud de la paciencia como una "vitamina esencial" durante la audiencia general del 27 de marzo de 2024 en el Aula Pablo VI

«No hay mejor testimonio del amor de Cristo que encontrarse con un cristiano paciente», dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del 27 de marzo de 2024. Describió la virtud de la paciencia como una «vitamina esencial» para seguir adelante.

Por primera vez desde el 14 de febrero, el Pontífice, que en las últimas semanas ha sufrido las consecuencias de una gripe, no confió la lectura de su texto a un tercero. En el Aula Pablo VI, donde la audiencia había sido trasladada a causa de la persistente lluvia que ha caído en Roma en los últimos días, continuó su ciclo de enseñanzas sobre los vicios y las virtudes, deteniéndose en esta ocasión en la virtud de la paciencia.

A menudo, señaló el Papa, es «difícil mantener la calma, controlar nuestros instintos, refrenar nuestras malas reacciones, aplacar las peleas». Subrayó que la paciencia también va «en contra de la mentalidad generalizada de hoy, dominada por la prisa y el ‘todo enseguida'».

La paciencia es el fruto de un amor más grande

POPE-AUDIENCE-PAULVI-HALL-MARCH27

La paciencia «no es una necesidad», ni consiste «en una resistencia estoica al sufrimiento», explicó el Pontífice. La describió como la respuesta a «una llamada» y «el fruto de un amor más grande», señalando que las palabras «paciencia» y «pasión» tienen la misma raíz.

Es precisamente en la Pasión, que se celebrará en los próximos días, donde se muestra la paciencia de Cristo, subrayó el Pontífice. Recordó cómo Jesús «aceptó mansamente ser arrestado, abofeteado y condenado injustamente», después «soportó insultos, escupitajos y azotes» antes de tener que cargar con su propia cruz. Como ejemplo de su paciencia, el Pontífice animó a «contemplar al Crucificado» durante las celebraciones del Viernes Santo.

La paciencia de Dios está «estrechamente» asociada al amor, subrayó el Pontífice, recordando que fue esta virtud la que eligió san Pablo para comenzar su ‘Himno a la Caridad’. La «paciencia infinita» de Dios no solo «ofrece el perdón», sino que también «persevera» a pesar de todas las dificultades, subrayó.

No hay mejor testimonio del amor de Cristo que encontrarse con un cristiano paciente», dijo el Papa Francisco.

Y puso como ejemplo a los padres, madres, trabajadores, médicos, enfermeros y enfermos «que cada día embellecen el mundo con santa paciencia».

Para aprender a tener paciencia, el jefe de la Iglesia católica animó a pedir ayuda al Espíritu Santo y a presentar a Dios en la oración a «las personas más molestas», pidiéndole ayuda para aprender a «soportarlas». Para aprender a mirar a los demás «con compasión», el Papa nos animó también a «ampliar nuestra mirada», no limitándola a nuestras propias dificultades.

I.Media, Aleteia



jueves, 14 de marzo de 2024

Cinco virtudes que no pueden faltar en una familia católica

 

Family cooking


¿Te imaginas alcanzar la santidad con tu familia? ¡Es posible! Hay un Cielo que espera por cada integrante de la familia y para lograrlo es necesario crecer en virtud

Cada familia, sin importar que tan grande o pequeña sea, esta llamada por Dios a gozar del cielo; y para dar testimonio de ello, existen familias santas que nos dejan su ejemplo -como la familia de Santa Teresita del Niño Jesús o la de san Bernardo de Claraval- que, con sus huellas, marcan el camino para alcanzar esa gran meta a la que todos estamos llamados… y mejor si es en familia. 

Actualmente, las familias atraviesan tiempos difíciles en donde son atacadas; el mal ha intentado dividir a las familias por medio de los malos hábitos que después se convierten en vicios. Por ello, es necesario vencer al mal con el bien, creciendo y ejercitando la virtud. Todo aquel que desee formar una familia debe tener presente su salvación.

El padre Georges Chevrot en su libro Las Pequeñas Virtudes del Hogar comparte cinco esenciales virtudes que no pueden faltar en un hogar. Descubre cuales son:

1
CORTESÍA

San Francisco de Sales escribió en una de sus cartas: «cortesía, pequeña virtud, más prueba evidente de otra mucho mayor».

El padre Georges añade que, aunque esta sea una virtud silenciosa, es la pequeña virtud que potenciará a las demás. El ser educados en el trato a los demás agrada y hace un ambiente familiar más sano.

2
HUMILDAD

GRATITUDE

Esta es una virtud evangélica, misma que nos invita a continuar con el ejemplo de María Santísima, pues ella es modelo total de humildad.

Si nos fijamos en los Evangelios, ella siempre se mantuvo en silencio, guardando todo en su corazón. En el Evangelio de san Lucas es donde más escuchamos de ella, sobre todo al convencer a su Hijo para que obrara un milagro en las Bodas de Caná.

La humildad en el hogar es importante al momento de hablar sobre temas importantes, al momento de pedir perdón, si es necesario, y al momento de ver por el otro. 

3
GRATITUD

Ser agradecidos con nuestros padres y hermanos -así como con nuestro cónyuge- es una virtud que nos permite tener presentes los actos de servicio que el otro hace por nuestro bien y demostrarles que sus detalles y esfuerzos tienen un gran valor para nosotros.

Por ejemplo, cuando una madre prepara la comida para todos; o un que padre trabaja y busca a toda costa el bien de su familia; y que decir que nuestros hermanos, quienes comparten la vida con nosotros. ¡Cada detalle se puede agradecer! No olvides reconocer a tu esposo o esposa, que te ofrece lo mejor de sí

4
SINCERIDAD

«Decid, sí, si es sí, y no, si es no. Ésta es la regla que Jesús impone a sus discípulos. Él quiere que nuestra palabra sea digna de crédito».

El Evangelio es muy claro al invitarnos a ser honestos en todo momento y a decir siempre la verdad. En la familia se debe tener esa confianza y, sobre todo, hablar siempre con sencillez y humildad al ser sinceros. Dice el padre Georges que «es propio de la sinceridad, no querer decir más que cosas verdaderas».

5
DISCRECIÓN

En esta virtud se nos invita, como familia, a ser discretos al hablar con el otro y tener un sano discernimiento.

Esta virtud, por más pequeña que parezca, «contribuye poderosamente a la paz del hogar». 

Karen Hutch, Aleteia

Vea también     Espiritualidad en Familia

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Ser virtuosos ante las batallas del día a día

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Es un hecho que al despertar nos enfrentamos a miles de batallas, desde decidir si aplazamos cinco minutos más la alarma o si decidimos empezar el día cumpliendo nuestras metas

Cada una de las batallas que afrontamos en nuestro día a día es una oportunidad para que podamos ser virtuosos, aunque no siempre las veamos así. Dice el padre José Luis González, en su libro Heridas que sanan y dan vida, que cuando le pedimos a Dios que nos ayude a crecer en alguna virtud, nos permite pasar por situaciones que seguramente veremos como reto, pero que en realidad son momentos que nos concede para que, con su ayuda, podamos practicar la virtud que le pedimos. 

Solo en oración podremos reconocer cuáles son nuestros vicios y debilidades; y una vez identificados, podremos presentarlos al Señor humildemente para que Él las transforme en virtud, como el alfarero que moldea el barro, pues Dios valora los corazones que se acercan con humildad. 

Virtudes para vencer cada batalla

Algunas de las batallas más comunes son contra los siete pecados capitales y a cada uno corresponde una virtud que lo contrarresta: 

Una de las primeras batallas a las que nos enfrentamos al despertar es la pereza, puesto que suena el despertador y muchas veces no queremos levantarnos a la primera. Aquí el famoso «minuto de oro» será tu mejor aliado. 

Consiste en que a la primera que suene tu despertador te levantes y así habrás vencido la primera batalla del día; habrás vencido la pereza con pequeños logros que van desarrollando grandes hábitos.  

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Castidad ante la lujuria

Si estás enfrentando esta batalla, seguramente te has encontrado con «amigos» que te envían fotos indecentes para que consumas pornografía, con el argumento de que es «normal»; también puede ser que hayan tenido conversaciones donde se hablen de temas que desvaloran la dignidad del ser humano. 

Evita amistades que solo busquen reunirse para hablar de temas indecentes y no abras los mensajes que incluyan contenido inapropiado. 

Templanza ante la gula 

Esta virtud se atribuye a medir cualquier impulso que sienta nuestro cuerpo, y en este caso, podemos evitarlo al comer de más, por lo que esta virtud nos ayudará a decirle al cuerpo que no manda sobre nuestro espíritu. 

Caridad ante la envidia

La caridad es vivir en el amor fraterno, por lo que puedes dedicar momentos de tu día a ayudar al otro, alegrarte por sus logros y hacer las cosas con amor y cariño.

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Generosidad ante la avaricia

Dice el Papa Francisco qué «hacer pequeñas acciones con cariño ensancha el corazón», de modo que podemos compartir con alegría lo que tenemos con los demás o tener pequeños detalles con ellos, como dejar una notita que recuerde el cariño que tenemos a la persona.

Paciencia frente a la ira.

Si pedimos paciencia, seguramente se nos presentarán momentos en los que nuestra paciencia se ponga a prueba, ya sea en el tráfico, en alguna discusión o en el trabajo. 

Aprovecha esos momentos para disfrutarlos y sácales provecho. Lleva un libro para cuando tengas que esperar; ante una discusión, escucha al otro; si vas en el tráfico puedes ofrecer un momento de oración o aprovechar para llamar a un ser querido con el que hace mucho que no hablas. 

Karen Hutch, Aleteia

Vea también        La familia transmisora de los valores
y virtudes humanas




























jueves, 23 de noviembre de 2023

10 formas de reforzar la virtud de la esperanza en un tiempo de confusión y desánimo

              Los consejos del padre Broom se pueden practicar a diario


La esperanza es una de las tres virtudes teologales y hoy en día es muy necesaria.


En muchos corazones en la actualidad, también entre muchos católicos, la virtud de la esperanza vacila, se tambalea y en algunos incluso se apaga. Pero Cristo Resucitado, que es bondad, compasión, misericordia y paciencia quiere infundir esperanza y un gozo renovado en todo aquel que le abra su corazón.

El padre Ed Broom, oblato de María Inmaculada y experto en temas de espiritualidad, quiere profundizar en esta virtud en un momento en el que las tormentas impiden ver el sol en el mundo de hoy.

“Quizás tengas un corazón asaltado por dudas, ansiedades, miedos, inseguridades y confusión. Si ese es el caso, la Palabra de Dios está dirigida a ti en este momento: ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Cualquiera que abra la puerta, entraré y cenaré con ellos, y ellos conmigo’”, explica este sacerdote.

La esperanza no es un sentimiento, es algo que va mucho más allá. Entonces, ¿qué es la esperanza? La esperanza es una de las tres virtudes teologales junto a la fe y la caridad. Estas tres virtudes teologales fueron inculcadas en nuestra alma cuando fuimos bautizados. Por supuesto, como semillas plantadas en la tierra, estas virtudes deben cultivarse.

Ed Broom

El padre Ed Broom siempre alienta con sus escritos cargados de espiritualidad

Quizás la mejor manera de entender la virtud teológica de la esperanza la resume Santa Faustina, resumida en cuatro simples palabras: ¡Jesús, en vos confío! Estas palabras, grabadas al pie de la imagen de la Divina Misericordia, resumen la esencia de la virtud de la esperanza.

“Debemos poner una confianza total, constante, sin reservas y sólida en Jesús en todo momento, lugar y circunstancia. Debemos abandonar nuestras vidas al cuidado amoroso de Jesús y confiar en que Él nos ama y siempre actúa de la manera que más nos conviene, aunque no siempre entendamos los caminos de la Divina Providencia”, agrega Ed Broom.

¿De qué formas concretas se puede fomentar, reforzar y fortalecer la virtud de la esperanza en la vida concreta de cada uno? En Catholic Exchange, este religioso ofrece 10 sencillos puntos:

1. El amor de Dios cada uno

En primer lugar hay que convencerse de que Dios no es un tirano, un dictador o un jefe mezquino que quiere castigar. Al contrario, Dios es un Padre amoroso que ama a todos y cada uno con un amor eterno, inmutable, nunca sujeto a cambio. “¡Cuanto más débiles, vulnerables y miserables nos volvemos, más nos abraza Dios con Su amor! Esto lo vemos ejemplificado en la Parábola del Hijo Pródigo, que con razón puede denominarse ‘La Parábola del Padre Misericordioso’”, indica el padre Broom.

2. Envió a su hijo para salvarme

Dios Padre manifestó su amor infinito al hombre al enviar a su único hijo en la persona de Jesucristo. Jesús fue concebido en el vientre de la Virgen María, nació, vivió y fue crucificado. Luego murió y fue sepultado y resucitó de entre los muertos, todo esto por amor a cada uno de nosotros. “¡Cuán precioso eres a los ojos de Dios!”, recuerda el religioso.

3. Jesús dejó en la tierra la Iglesia: el cuerpo místico de Cristo

Otra razón para regocijarse en la esperanza es que, aunque Jesús ascendió al cielo, después de su muerte y resurrección, no dejó huérfana a la humanidad. Más bien, Jesús dejó su presencia en la Iglesia, que es su Cuerpo Místico.

4. Jesús presente en la Eucaristía

El mismo corazón y centro de la Iglesia es Jesús verdaderamente presente en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la Misa, más específicamente en la Sagrada Eucaristía. Aquellos que creen y están en estado de gracia están invitados a recibir a Jesús en lo más profundo de su alma y experimentar la vida y la vida en abundancia.

Misa en los Picos de Europa - foto de Xavilupe en Cathopic

Misa en los Picos de Europa - foto de Xavilupe en Cathopic

5. Amistad con Jesús

En la Última Cena, Jesús llamó a los apóstoles amigos. El padre Broom recalca que Cristo “también quiere que seamos sus amigos íntimos. ¿Por qué no empezar hoy a esforzarse por cultivar un vínculo de amistad profunda, dinámica y fuerte con Jesús? Él es el amigo fiel, el amigo que nunca te fallará”.

6. El cielo nos espera

Una realidad que con demasiada frecuencia se descuida en las predicaciones y los pensamientos es la realidad del Cielo. Pese a que al rezar Padre Nuestro se evoca al Padre que “estás en los cielos” en muchas ocasiones no se medita sobre el Cielo. De cara a la esperanza, el religioso oblato recuerda que “el cielo existe. Jesús ha preparado un lugar para todos nosotros en el cielo. Este pensamiento debería inundarnos de esperanza y alegría, y estimularnos a alcanzar este preciado premio”.

7. “El Señor es mi pastor, nada me falta”

En este punto, el religioso señala que “en cualquier momento y en cualquier lugar, podemos cerrar los ojos e imaginar que estamos caminando por los prados tranquilos, apacibles y refrescantes donde Jesús, el Buen Pastor, quiere caminar con nosotros, hablarnos, escucharnos, animarnos, apoyarnos y amarnos. ¿Por qué no leer este Salmo lenta y cuidadosamente hoy? Él te está esperando pacientemente”.

Santa Faustina Kowalska

Santa Faustina Kowalska, la secretaria de la Divina Misericordia

8. Diario de la Divina Misericordia en mi alma

Por otro lado, Ed Broom confiesa que “uno de los clásicos espirituales que ha dejado una huella imborrable en mi vida en los últimos años es el Diario: Divina Misericordia en Mi Alma. Jesús eligió a la humilde monja Santa Faustina Kowalska, conocida como la secretaria de la Divina Misericordia, para comunicar al mundo uno de los mensajes más urgentes de todos los tiempos: Dios es rico en misericordia, Dios nos ama, Dios está dispuesto a perdonarnos y abrázanos en sus brazos amorosos. No puedo alentar con mayor énfasis la compra, la lectura diaria y la meditación de esta obra maestra espiritual. Uno de los frutos más exquisitos de la lectura constante, asidua y diaria del Diario será una esperanza renovada que brotará en nuestros corazones y una alegría expansiva y desbordante”.

9. Comparta su esperanza y alegría con los demás

Si se siguen las sugerencias anteriores el resultado será un aumento de la esperanza y la alegría. Sin embargo, esta esperanza y alegría no se pueden guardar para uno mismo sino que se debe compartir con los demás. “Al compartir nuestra esperanza y alegría con los demás serán iluminados y sacados del abismo del desánimo y al mismo tiempo nuestra propia esperanza y alegría se fortalecerán y crecerán aún más”, afirma el padre Broom.

10. María: nuestra vida, nuestra dulzura y nuestra esperanza

La hermosa oración de la Salve dice: “Dios te salve, Reina, Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra…”. Estas son palabras de gran aliento. María es, en verdad, manantial y fuente de abundante esperanza. “Invitamos a todos a leer y meditar sobre el clásico y obra maestra mariana, Las glorias de María, de San Alfonso de Ligorio. De hecho, esta joya espiritual es un comentario sobre esta oración. Al leer, meditar y asimilar estas verdades, sin duda, nos llenaremos de esperanza y alegría, y nos convertiremos en un manantial desbordante de esperanza y alegría para los demás”, agrega el religioso.

ReL tradujo al español y difundió estos consejos del padre Broom

Vea también     Consagración para vivir la Esperanza
en la vida de todos los días

























miércoles, 24 de mayo de 2023

El significado de los 7 dones del Espíritu Santo

Witraż z Duchem Świętym

¡Católico, toma nota!

Desde la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, en Pentecostés, los cristianos son conscientes de los dones con los que asiste al creyente la tercera Persona de la Trinidad.

El Catecismo de la Iglesia católica, en el número 1830, explica que «la vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo«.

El Espíritu Santo es, para muchos, el «gran desconocido» de la vida cristiana. No obstante, no es posible sin él la vida de fe, ni la esperanza, ni la caridad. Es él quien actúa en los corazones y quien transforma la vida de las personas.

Él es quien mueve a amar y quien impulsa los actos de valor. Es el Espíritu el que da alas a la evangelización y quien da inteligencia a los hombres para llegar a conocer a Dios. No puede existir la vida cristiana sin que Él la sostenga, ni siquiera la misma Iglesia.

Importante: No hay que confundir los dones del Espíritu con los frutos que el Espíritu produce en la vida de las personas. Los dones del Espíritu son siete y son los «regalos» que el Espíritu da. Mientras que los frutos, según ha enseñado siempre la Iglesia, son las perfecciones que esos dones producen en las personas.

Descubramos, entonces, cuáles son y cuál es el significado de los 7 dones del Espíritu Santo:

1EL DON DE LA SABIDURÍA

Es el don de entender lo que favorece y lo que perjudica al proyecto de Dios. Él fortalece nuestra caridad y nos prepara para una visión plena de Dios.

El mismo Jesús nos dijo: «Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros» (Mt 10, 19-20).

La verdadera sabiduría trae el gusto de Dios y su Palabra.

2EL DON DEL ENTENDIMIENTO

Es el don divino que nos ilumina para aceptar las verdades reveladas por Dios. Mediante este don, el Espíritu Santo nos permite escrutar las profundidades de Dios, comunicando a nuestro corazón una particular participación en el conocimiento divino, en los secretos del mundo y en la intimidad del mismo Dios.

El Señor dijo: «Les daré corazón para conocerme, pues yo soy Yahveh» (Jer 24,7).

3EL DE CONSEJO

Es el don de saber discernir los caminos y las opciones, de saber orientar y escuchar. Es la luz que el Espíritu nos da para distinguir lo correcto e incorrecto, lo verdadero y falso.

Sobre Jesús reposó el Espíritu Santo, y le dio en plenitud ese don, como había profetizado Isaías: «No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra» (Is 11, 3-4).

4EL DE CIENCIA

Es el don de la ciencia de Dios y no la ciencia del mundo. Por este don el Espíritu Santo nos revela interiormente el pensamiento de Dios sobre nosotros, pues «nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios» (1Co 2, 11).

5EL DON DE PIEDAD

Es el don que el Espíritu Santo nos da para estar siempre abiertos a la voluntad de Dios, buscando siempre actuar como Jesús actuaría.

Si Dios vive su alianza con el hombre de manera tan envolvente, el hombre, a su vez, se siente también invitado a ser piadoso con todos.

En la Primera Carta de San Pablo a los Corintios escribió: «En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia. Sabéis que cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo» (1Co 12, 1-3).

6EL DE FORTALEZA

Este es el don que nos vuelve valientes para enfrentar las dificultades del día a día de la vida cristiana. Vuelve fuerte y heroica la fe. Recordemos el valor de los mártires. Nos da perseverancia y firmeza en las decisiones.

Los que tienen ese don no se amedrentan frente a las amenazas y persecuciones, pues confían incondicionalmente en el Padre.

El Apocalipsis dice: «No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida» (Ap 2,10).

7EL DON DEL TEMOR DE DIOS

Este don nos mantiene en el debido respeto frente a Dios y en la sumisión a su voluntad, apartándonos de todo lo que le pueda desagradar.

Por eso, Jesús siempre tuvo cuidado en hacer en todo la voluntad del Padre, como Isaías había profetizado: «Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh» (Is 11,2).

Así lo dice la misma Biblia, refiriéndose al significado de los 7 dones del Espíritu Santo:

«Tu espíritu bueno me guíe por una tierra llana» (Sal 143,10).

«Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios […] Y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo» (Rm 8, 14.17)

A Fé Explicada, Aleteia 

Vea también         El Espíritu Santo Prometido -
San Juan Pablo II
(varias catequesis)





miércoles, 8 de junio de 2022

El significado de los 7 dones del Espíritu Santo

 

¡Católico, toma nota!

Desde la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, en Pentecostés, los cristianos son conscientes de los dones con los que asiste al creyente la tercera Persona de la Trinidad.

El Catecismo de la Iglesia católica, en el número 1830, explica que “la vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo”.

El Espíritu Santo es, para muchos, el «gran desconocido» de la vida cristiana. No obstante, no es posible sin él la vida de fe, ni la esperanza, ni la caridad. Es él quien actúa en los corazones y quien transforma la vida de las personas.

Él es quien mueve a amar y quien impulsa los actos de valor. Es el Espíritu el que da alas a la evangelización y quien da inteligencia a los hombres para llegar a conocer a Dios. No puede existir la vida cristiana sin que Él la sostenga, ni siquiera la misma Iglesia.

Importante: No hay que confundir los dones del Espíritu con los frutos que el Espíritu produce en la vida de las personas. Los dones del Espíritu son siete y son los «regalos» que el Espíritu da. Mientras que los frutos, según ha enseñado siempre la Iglesia, son las perfecciones que esos dones producen en las personas.

Descubramos, entonces, cuáles son y cuál es el significado de los 7 dones del Espíritu Santo:

1EL DON DE LA SABIDURÍA

Es el don de entender lo que favorece y lo que perjudica al proyecto de Dios. Él fortalece nuestra caridad y nos prepara para una visión plena de Dios.

El mismo Jesús nos dijo: “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros” (Mt 10, 19-20).

La verdadera sabiduría trae el gusto de Dios y su Palabra.

2EL DON DEL ENTENDIMIENTO

Es el don divino que nos ilumina para aceptar las verdades reveladas por Dios. Mediante este don, el Espíritu Santo nos permite escrutar las profundidades de Dios, comunicando a nuestro corazón una particular participación en el conocimiento divino, en los secretos del mundo y en la intimidad del mismo Dios.

El Señor dijo: “Les daré corazón para conocerme, pues yo soy Yahveh” (Jer 24,7).

3EL DE CONSEJO

Es el don de saber discernir los caminos y las opciones, de saber orientar y escuchar. Es la luz que el Espíritu nos da para distinguir lo correcto e incorrecto, lo verdadero y falso.

Sobre Jesús reposó el Espíritu Santo, y le dio en plenitud ese don, como había profetizado Isaías: “No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra” (Is 11, 3-4).

4EL DE CIENCIA

Es el don de la ciencia de Dios y no la ciencia del mundo. Por este don el Espíritu Santo nos revela interiormente el pensamiento de Dios sobre nosotros, pues “nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1Co 2, 11).

5EL DON DE PIEDAD

Es el don que el Espíritu Santo nos da para estar siempre abiertos a la voluntad de Dios, buscando siempre actuar como Jesús actuaría.

Si Dios vive su alianza con el hombre de manera tan envolvente, el hombre, a su vez, se siente también invitado a ser piadoso con todos.

En la Primera Carta de San Pablo a los Corintios escribió: “En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia. Sabéis que cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo” (1Co 12, 1-3).

6EL DE FORTALEZA

Este es el don que nos vuelve valientes para enfrentar las dificultades del día a día de la vida cristiana. Vuelve fuerte y heroica la fe. Recordemos el valor de los mártires. Nos da perseverancia y firmeza en las decisiones.

Los que tienen ese don no se amedrentan frente a las amenazas y persecuciones, pues confían incondicionalmente en el Padre.

El Apocalipsis dice: “No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida” (Ap 2,10).

7EL DON DEL TEMOR DE DIOS

Este don nos mantiene en el debido respeto frente a Dios y en la sumisión a su voluntad, apartándonos de todo lo que le pueda desagradar.

Por eso, Jesús siempre tuvo cuidado en hacer en todo la voluntad del Padre, como Isaías había profetizado: “Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh” (Is 11,2).

Así lo dice la misma Biblia, refiriéndose al significado de los 7 dones del Espíritu Santo:

«Tu espíritu bueno me guíe por una tierra llana» (Sal 143,10).

«Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios […] Y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo» (Rm 8, 14.17)

Por Fé Explicada

Vea también      El Espíritu prometido - San Juan Pablo II