Dios nos ama tanto que hasta ha querido amarnos con un corazón humano traspasado.
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martes, 1 de diciembre de 2015
Lo más alegre del Papa en África
La pornografía me ha enseñado lo que es el amor
La interesante experiencia de un joven que ha decidido ser sincero
y compartir lo que ha vivido
y compartir lo que ha vivido

Parece extraño, pero sí, la pornografía me enseñó y ha enseñado a muchos jóvenes qué es el amor. Con la pornografía he aprendido la diferencia entre amar a una persona y consumir su cuerpo. He aprendido a “amar” mis deseos y a satisfacerlos, sea como sea. He aprendido a “amarme” a mí mismo, mi ombligo y mi pene. He aprendido.
Así es como nuestra juventud ha aprendido a amar. En los sitios web, en las películas o en cada escena de una telenovela, la pornografía explícita es cada vez más normal, más habitual, y se ha convertido en la propuesta pedagógica de algunos padres para enseñar la sexualidad a sus hijos. Así vivimos y maduramos. Se nos enseña a creer que las relaciones duraderas son las que funcionan bien en la cama, y que el amor se expresa cuando alcanzamos el máximo placer sexual. La pornografía me ha enseñado lo que entiende por amor. Amor en alquiler. Amor a la carta. Amor de … eso, cualquier cosa menos el amor.
Cuando comprendí cuán condicionados estamos, me he visto rodeado: por un lado el mundo sexualizado, por el otro la pornografía que nos enseña a amar. No hace falta mucho para darse cuenta de que los dos lados se tocan, como en los filmes americanos cuando las paredes se mueven. Sabemos bien lo que sucede al que se queda en medio.
Y es allí donde la pureza, como un “clavo salvador”, empujaba a uno de los lados y le impedía continuar con el aplastamiento inminente. Cuando me di cuenta de la belleza que lleva y del escudo en que se transforma, vi que había esperanza, que había un camino.
La pureza puede no estar de moda para algunos, pero para quien comprende su belleza es como dar a la novia un anillo de diamantes y pedirla en matrimonio: ¡clásico y bello! Es la pureza, es solo ella la que puede indicarnos el camino del amor. No es la bruja mala que lo prohíbe todo e impide la felicidad instantánea. Es la salvadora que en el último momento nos saca de las fauces del devorador. Es ella la que guarda al amor del egoísmo y de todas las demás enfermedades sexuales corruptibles.
Conociendo la pureza, he conocido los ojos de mi novia, su sonrisa y su forma de hablar, y también su forma de bailar como algo bello, y las expresiones escépticas a todo caso médico explicado mal en los testimonios que se oyen. En la pureza he conocido su sueño de tener hijos y he comprendido que no era el momento de entrenarse para tenerlos, sino de entrenarnos para ser buenos padres, y esto está bastante lejos de la cama.
Comprendiendo la pureza y su función protectora, he logrado mirar con otros ojos la más bella creación de Dios: la mujer. He logrado ver en cada rostro y en cada cuerpo la mano de Dios. He contemplado su dignidad de hija y he alabado al Creador por tanta belleza. Sobre todo, he entendido que esta belleza fue creada para ser cuidada, custodiada y conservada, no consumida. Debo ser el que protege, y no el que destruye.
Si es así, tenemos que comprender que la pornografía nos enseña a amarnos a nosotros mismos; la pureza nos lleva a amar al otro. La pornografía nos lleva a consumir, la pureza a custodiar. La pornografía nos hace discutir, la pureza nos hace relacionarnos. La pureza nos devuelve la mirada que la pornografía robó, y el sentimiento que no existiría si yo viera solo piernas y pechos.
Si la pornografía os ha enseñado muchas cosas, rezad a Dios para que la pureza os reeduque. Que el Señor pueda suscitar en vuestro corazón el verdadero sentimiento robado por el sexo explícito e incontrolado. Pedid a Dios que la pureza y la claridad de su Santo Espíritu puedan, en primer lugar, devolveros la condición original: imagen y semejanza de Dios. Que Él traiga sobre todo el don de amar la pureza.
No lo dejes sólo en esta Navidad
«Es tiempo de volver a casa», reza la frase final de este anuncio de Edeka, cadena alemana de supermercados que presenta a un anciano recibiendo las razones de todos sus hijos (y niestos) para no poder acompañarle en Nochebuena. "Feliz Navidad, papá, abuelo".
Poco después les llega la noticia de su fallecimiento.
"Cómo hubiera debido reunirlos a todos de otra manera"
lunes, 30 de noviembre de 2015
Afganistán: Un niño de 12 años es reclutado para cometer un atentado suicida
El menor fue vendido por sus padres a los talibanes por 100 dólares.
Pudo escapar y entregarse a la policía antes de inmolarse
Un niño de 12 años llamado Zekirya, que había sido formado por un grupo de fundamentalistas islámicos para inmolarse, se entregó a la policía después de escaparse de un centro de entrenamiento en el noroeste de Afganistán.
El menor había sido vendido por sus padres a los talibanes por 100 dólares norteamericanos en la provincia de Faryab, para luego recibir entrenamiento para cometer un ataque suicida, según informó el Ministerio del Interior afgano.
Zekirya confesó a la policía que compartía lecciones de manipulación de explosivos con otros seis niños, y que se escapó cuando ya le habían indicado que debía inmolarse en las oficinas gubernamentales del distrito de Qaisar, en Faryab.
El menor aseguró que estaba bajo el mando de un mulá, quien les había dicho que si atacaban con explosivos al jefe de policía y otros altos funcionarios de Qaisar irían “al paraíso”.
En Afganistán, los más pequeños siempre han sido utilizados para actividades insurgentes, como hacer explotar artefactos explosivos improvisados, efectuar labores de vigilancia e información sobre la ubicación de las fuerzas de seguridad y funcionarios gubernamentales, recoger armas abandonadas o incluso combatir en el bando de los talibanes. Las autoridades afganas dicen haber arrestado a unos 250 menores de edad en los últimos 10 años debido a estas actividades.
En los últimos tiempos, es cada vez mayor el número de niños que se inmolan en atentados suicidas. Los menores están siendo reclutados en las madrasas o escuelas coránicas porque pueden ser más fácilmente influenciados para que lleven a cabo este tipo de ataques, y las fuerzas de seguridad rara vez sospechan de ellos.
El año pasado, una niña de diez años fue detenida por la policía después de confesar que su hermano, un comandante talibán, le ordenó cometer un ataque suicida contra un puesto de control en la provincia de Helmand, en el sur de Afganistán.
En marzo de 2013, también en Helmand, dos niños murieron y otros seis resultaron heridos por la detonación de un chaleco cargado de explosivos durante unas lecciones en una madrasa sobre su manejo y fabricación.
En 2011 se produjeron además varios casos en los que menores de edad perpetraron atentados suicidas tanto en Afganistán como en las zonas de Pakistán próximas a la frontera.
(Zenit.org)
Cómo lograr “hijos exitosos”
¿Qué sueños y aspiraciones tienes hacia tus hijos?

Comenzaremos definiendo la palabra éxito: originado en el término latinoexitus (“salida”), el concepto se refiere al efecto o la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento.
Por lo que queridos “papá y mamá” viendo que toda acción que hoy se pueda realizar para con los hijos es crucial y fundamental para su buen desarrollo futuro y duradero, tomen en cuenta esta reflexión.
Muchos cuestionamientos cruzan por la mente de los progenitores al hablar de este tema, amén que muchas son las expectativas, ¿qué puedo hacer para que mi hijo/a alcance la felicidad y la satisfacción?, ¿cómo actuar?, ¿qué evitar?…
Mi experiencia en este campo con niños/as y familias puede colaborar con madres y padres ansiosos de hacer una buena tarea.
¿Qué hacer por mi hijo?
La primera sugerencia a la hora de educar y lograr el desarrollo de los niños/as es tener bien presente que cada niño/a es único e irrepetible, así como la experiencia de su desarrollo, y que puede haber “recetas”, pero cada progenitor tiene un lazo único con su hijo/a que puede guiarse con total asertividad en ese desarrollo. Es importante dejarse guiar por ese impulso llamado “instinto de padres”.
Otra estrategia es el AMOR, y cuando hablamos de esta palabra nos imaginamos, pensamos y decimos frases como estas, “pero si yo tengo todo el amor del mundo hacia mis hijos” o “evidente que tenemos amor hacia ellos…”, “…somos sus padres”, claro, como padres desde siempre está y estuvo presente el amor, pero la estrategia del amor consiste enDEMOSTRAR amor y rodear de amor a los hijos.
De este segundo punto dependerá en gran medida el resultado y el desarrollo de un niño/a seguro/a y por ende un adulto exitoso.
Estas son unas sugerencias a las que llamaremos ESTRATEGIAS DE AMOR:
Demuestre a su hijo afecto: dígalo con palabras porque los niños y todas las personas necesitan escuchar que son amados, apreciados, valorados, estimados. Además de esto el tiempo que se ocupe usted de su hijo lo hará sentir más confortado y acompañado (a veces la presencia de algún progenitor por circunstancias especiales no puede ser frecuente, lo importante no es la cantidad de tiempo, sino la calidad con la que demuestran los afectos).
No saque a relucir constantemente sus errores: es fundamental para los padres no hacer hincapié en los aspectos negativos que hacen los hijos, al contrario se fomenta y se desarrollan mejor las potencialidadesincentivando los aspectos positivos que logra el niño por más pequeños que sean, esto hace que se refuerce la autoestima y la constancia en mejorar.
Juegue con su hijo: la psicología lo expresa claramente, el mejor aprendizaje para los niños es el juego, el niño se desarrolla física, intelectual y emocionalmente jugando, aprende habilidades, comparte, entiende el proceso de tolerancia a la frustración (a saber perder).
No lo mande a tantas actividades extra-escolares: muchos padres equivocadamente mandan a sus hijos a aprender diferentes habilidades, limitándolo de disfrutar de la familia, del ocio, del aire libre y del juego en el cual podría encontrar mejores resultados.
Menos TV, juegos interactivos, internet, más acción: la diferencia de esta generación con la que la antecedió es que hoy en día los chicos tienen actividades más pasivas, desarrollan cada vez menos sus actividades motrices y su imaginación.
No debemos caer en el error de usar a la tecnología como niñera, ya que además exponemos a los chicos a otros peligros inminentes.
Es importante que jueguen al aire libre, en la plaza, con juguetes didácticos y que el juego sea motivo de integración y desarrollo.
Podemos decir que en nuestras zonas aún encontramos áreas para que la familia pueda ir y realizar actividades al aire libre, así queaprovechemos lo que nos brinda la naturaleza.
Reglas claras: así como los padres hoy más que nunca deben ser flexibles en el proceso de educación de sus hijos, las reglas que impongan deben ser claras dentro de la familia. Los chicos deben conocerlas muy bien y ser respetadas tanto por los padres como por los hijos (horarios, tareas, modales, valores, etc.).
La comunicación: este punto es fundamental en la estrategia del amor, debe ser bidireccional.
Esto quiere decir que mamá y papá deben hablar con sus hijos y que a la vez estos deben escuchar a sus hijos para lograr vivir en armonía y que ellos puedan entender y ser protagonistas en algunas decisiones y/o actividades de la familia.
Estas sugerencias pueden ayudarnos a poder educar a nuestros hijos y a que logren aquello que tanto deseamos para ellos, LA REALIZACIÓN. Dejemos de lado LA PATERNIDAD PASIVA, pongamos manos a la obra que con amor todo es posible.
Por Eva Melgarejo, licenciada en Psicología Clínica y Psicología Infantil, terapeuta familiar y docente.
Artículo originalmente publicado por Familia Cristiana
Juleon Schins, físico: «Siempre que pareció haber una contraposición entre ciencia y fe, ganó la fe»
| El profesor Juleon Schins, en su laboratorio de nanotecnología. |
Es llamativo el título: La ingenuidad española(Círculo Rojo). Aunque su autor nos aclara enseguida que escribirá pronto sobre la ingenuidad de otros pueblos: “Empecé con España porque tengo la impresión de que seréis el pueblo que dentro de cincuenta años salve la fe de Europa”.
Juleon Schins tiene 51 años, es católico y lo ha sido siempre: “Nunca he tenido una profunda crisis religiosa ni he visto una ‘gran luz’ que me hiciera volver a la fe”. Holandés de padres holandeses, aunque nacido en Suiza, se doctoró en Física Molecular por la Universidad de Amsterdam, tiene estudios de postgrado en Biofísica, ha trabajado en diversos centros de investigación –entre ellos la Escuela Nacional Superior de Técnicas Avanzadas de París- y desde 2002 es profesor de nanotecnología en la University of Technology de Delft (Holanda).
Cuando habla de ingenuidad, es para alertar de algunos errores en la actuación pública de los católicos.
-¿Qué entiende por ingenuidad?
-Me limito a la definición del Evangelio, porque no soy teólogo: “Los hijos de este mundo son más astutos para sus cosas que los hijos de la luz” (Lc 16, 8). La virtud opuesta a la ingenuidad es aquella parte de la prudencia que regula el comportamiento de la persona hacia todo lo no-inmediato, lo no-personal: es decir, lo político, lo social.
-¿Es una característica de los católicos?
-Es característica de todo hombre afectado por el pecado original. Pero el mismo Evangelio dice que los hijos de la luz somos menos prudentes que los de las tinieblas. Como pobre físico que soy, que lo ve todo a través del microscopio de lo cuantitativo, pienso: a más luz, menos prudencia. La ingenuidad no es propia de los católicos por ser católicos, sino por ser hijos de la luz. Y la ingenuidad típicamente católica es la ingenuidad de un pueblo con fuerte tradición católica, como españoles, italianos y polacos.
-¿En qué consiste?
-La ingenuidad que esos países tienen en común es un cierto error en la delimitación entre lo debido al César y lo debido a Dios. Por ejemplo, fieles que consideran su parroquia como una familia cerrada, u obispos que hablan de política. Una excepción espectacular es Juan Pablo II cuando era arzobispo de Cracovia: en momentos increíblemente duros, en situaciones increíblemente complicadas, siempre supo ser pastor de su rebaño, con el debido sometimiento a las autoridades comunistas, y con la debida resistencia, con un equilibrio muy pensado.
-¿Cómo se consigue ese equilibrio?
-Aparte de una fe colosal, Juan Pablo II tenía un profundo conocimiento del comunismo y del hombre católico polaco. Este profundo conocimiento práctico, junto con todas sus virtudes, le hicieron inmune para la ingenuidad. Nunca se dejó llevar por la ira, la gran amiga de la ingenuidad.
-¿Por qué dice eso?
-Porque la ira lleva a decir cosas por las que luego hay que pedir perdón, a veces públicamente.
-Usted es católico y científico. ¿Puede haber entre la ciencia y la fe una contraposición real?
-Mi fe me dice que no puede haber contraposición entre ciencia y fe, ni real, ni aparente. Siempre que pareció haber una contraposición entre ciencia y fe, ganó la fe. Como en el caso de Fred Hoyle y su universo eterno sin inicio. O en el caso del pecado original: según la genética, hubo un bottleneck [cuello de botella] de la especie humana hace 200.000 años; esto puede interpretarse como la supervivencia de Noé y los suyos; como la pareja inicial, Adán y Eva, puede haber vivido hasta hace siete millones de años, va a ser muy difícil demostrar genéticamente la imposibilidad de que toda la humanidad descienda de una sola pareja. En cuanto al caso Galileo, allí tampoco hubo contraposición: los jesuitas astrónomos estaban de acuerdo con él y hasta le ayudaron identificar errores en su razonamiento; los que provocaron la crisis fueron los filósofos aristotélicos.
-La ciencia ¿aleja de la fe, acerca a la fe, son campos independientes...?
-Ciertamente son campos independientes, en el sentido de que contemplan una misma realidad desde distintos puntos de vista. Nunca he conocido una conversión a la fe por las ciencias cuantitativas. ¡Así que espero poco, desde el punto de vista apologético, de las reflexiones de mi libro sobre las desigualdades de Bell o la causalidad cuántica! Sí conozco bastantes ejemplos de sabios en la historia de la Iglesia, o entre los mismos Padres, que se han convertido por su conocimiento científico (argumentos históricos, teológicos, patrísticos, no cuantitativos), como el americano Scott Hahn, la holandesa Cornelia de Vogel o la judía alemana Edith Stein. Muchísimos más ejemplos conozco de científicos no creyentes que se han convertido a través de un amigo creyente y a base de argumentos no-científicos.
-¿Y los científicos que se declaran ateos?
-Ganan un dinerillo bastante interesante por escribir tonterías acerca de un dios que no existe.
-¿Cuál debe ser la actitud del científico ante los milagros?
-La misma de un no-científico, salvo en el caso de que el científico sea un experto en la materia del mismo milagro. Entonces tiene su parte de responsabilidad en convencer a los demás del carácter milagroso de los hechos considerados.
-¿Qué propone para que la apologética católica sea más eficaz?
-Dedicarse a fondo a la estadística. Por ejemplo, en cuanto a los beneficios de la educación separada. O en cuestiones de teología moral fundamental, moral sexual o social, cuestiones antropológicas o las enseñanzas sociales del Magisterio. En vez de escribir una tesis doctoral sobre la influencia de San Pacomio en el cenobitismo… salir a la calle y buscar datos, por ejemplo, sobre la delincuencia en función de la educación primaria y secundaria recibida. O, en cuanto al aborto y las uniones homosexuales, yo no me centraría tanto en las leyes. A mayor libertad de aborto, más se desenmascara a los abortistas. Cuantas más adopciones por parejas homosexuales haya, más oportunidades se presentan para hacer tesis doctorales que expliquen cuantitativamente su desastre educativo-emotivo-psicológico.
Francisco anima a mirar «a la otra orilla, el Cielo que nos espera» y ser «más alegres, más santos»
Tras la misa, Francisco escuchó y se dirigió a los jóvenes centroafricanos, invitándoles a no huir de los problemas y a perdonar a los enemigos. También confesó a algunos antes de dar por concluida la jornada.
Más de 30.000 personas han participado con el Papa Francisco en la eucaristía en el estadio Barthelemy Boganda de Bangui, la capital centroafricana, su último gran acto público en un viaje que le ha mantenido 6 días en tierras africanas.
Nadie celebraba un gran acto de masas en este estadio desde el golpe de estado de los rebeldes musulmanes de Seléka en marzo de 2013 (el último fue un mítin del presidente anterior). Llenarlo de cánticos, alegría y oración ha sido un gesto de esperanza simbólico y poderoso para la sufrida población de República Centroafricana.
En un país atribulado por la pobreza (desde siempre) y la violencia (desde hace 3 añ0s) Francisco ha predicado la salvación en Cristo y ha animado a poner los ojos en "la otra orilla" que es “la vida eterna, el Cielo que nos espera”. La vida eterna, ha asegurado, no es una ilusión, no es una fuga del mundo, sino una poderosa realidad que nos llama y compromete a perseverar en la fe y en el amor.
Una vez más, el catolicismo africano ha desplegado su alegría celebrativa con bailes y cánticos y banderas, participados con entusiasmo por todos los asistentes.
Precisamente, el Papa pidió a los cristianos que compartiesen ese entusiasmo son desfallecer. Así, exhortó a "perseverar con entusiasmo en la misión, una misión que necesita de nuevos mensajeros, más numerosos todavía, más generosos, más alegres,más santos. Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a ser este mensajero que nuestro hermano, de cualquier etnia, religión y cultura, espera a menudo sin saberlo".
En TouTube, misa íntegra en el estadio Boganda; la procesión de entrada empieza en el minuto 14. El vídeo dura 2 horas 22 minutos.
Texto íntegro de la homilía del Papa en la misa de Bangui
No deja de asombrarnos, al leer la primer lectura, el entusiasmo y el dinamismo misionero del Apóstol Pablo. «¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!» (Rm 10,15).
Es una invitación a agradecer el don de la fe que estos mensajeros nos han transmitido. Nos invita también a maravillarnos por la labor misionera que -no hace mucho tiempo- trajo por primera vez la alegría del Evangelio a esta amada tierra de Centroáfrica.
Es bueno, sobre todo en tiempos difíciles, cuando abundan las pruebas y los sufrimientos, cuando el futuro es incierto y nos sentimos cansados, con miedo de no poder más, reunirse alrededor del Señor, como hacemos hoy, para gozar de su presencia, de su vida nueva y de la salvación que nos propone, como esa otra orilla hacia la que debemos dirigirnos.
La otra orilla es, sin duda, la vida eterna, el Cielo que nos espera. Esta mirada tendida hacia el mundo futuro ha fortalecido siempre el ánimo de los cristianos, de los más pobres, de los más pequeños, en su peregrinación terrena. La vida eterna no es una ilusión, no es una fuga del mundo, sino una poderosa realidad que nos llama y compromete a perseverar en la fe y en el amor.
Pero esa otra orilla más inmediata que buscamos alcanzar, la salvación que la fe nos obtiene y de la que nos habla san Pablo, es una realidad que transforma ya desde ahora nuestra vida presente y el mundo en que vivimos: «El que cree con el corazón alcanza la justicia» (cf. Rm 10,10). Recibe la misma vida de Cristo que lo hace capaz de amar a Dios y a los hermanos de un modo nuevo, hasta el punto de dar a luz un mundo renovado por el amor.
Demos gracias al Señor por su presencia y por la fuerza que nos comunica en nuestra vida diaria, cuando experimentamos el sufrimiento físico o moral, la pena, el luto; por los gestos de solidaridad y de generosidad que nos ayuda a realizar; por las alegrías y el amor que hace resplandecer en nuestras familias, en nuestras comunidades, a pesar de la miseria, la violencia que, a veces, nos rodea o del miedo al futuro; por el deseo que pone en nuestras almas de querer tejer lazos de amistad, de dialogar con el que es diferente, de perdonar al que nos ha hecho daño, de comprometernos a construir una sociedad más justa y fraterna en la que ninguno se sienta abandonado.
En todo esto, Cristo resucitado nos toma de la mano y nos lleva a seguirlo. Quiero agradecer con ustedes al Señor de la misericordia todo lo que de hermoso, generoso y valeroso les ha permitido realizar en sus familias y comunidades, durante las vicisitudes que su país ha sufrido desde hace muchos años.
Es verdad, sin embargo, que todavía no hemos llegado a la meta, estamos como a mitad del río y, con renovado empeño misionero, tenemos que decidirnos a pasar a la otra orilla.
Todo bautizado ha de romper continuamente con lo que aún tiene del hombre viejo, del hombre pecador, siempre inclinado a ceder a la tentación del demonio -y cuánto actúa en nuestro mundo y en estos momentos de conflicto, de odio y de guerra-, que lo lleva al egoísmo, a encerrarse en sí mismo y a la desconfianza, a la violencia y al instinto de destrucción, a la venganza, al abandono y a la explotación de los más débiles...
Sabemos también que a nuestras comunidades cristianas, llamadas a la santidad, les queda todavía un largo camino por recorrer. Es evidente que todos tenemos que pedir perdón al Señor por nuestras excesivas resistencias y demoras en dar testimonio del Evangelio. Ojalá que el Año Jubilar de la Misericordia, que acabamos de empezar en su País, nos ayude a ello. Ustedes, queridos centroafricanos, deben mirar sobre todo al futuro y, apoyándose en el camino ya recorrido, decidirse con determinación a abrir una nueva etapa en la historia cristiana de su País, a lanzarse hacia nuevos horizontes, a ir mar adentro, a aguas profundas.
El Apóstol Andrés, con su hermano Pedro, al llamado de Jesús, no dudaron ni un instante en dejarlo todo y seguirlo: «Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron» (Mt 4,20). También aquí nos asombra el entusiasmo de los Apóstoles que, atraídos de tal manera por Cristo, se sienten capaces de emprender cualquier cosa y de atreverse, con Él, a todo.
Cada uno en su corazón puede preguntarse sobre su relación personal con Jesús, y examinar lo que ya ha aceptado -o tal vez rechazado- para poder responder a su llamado a seguirlo más de cerca. El grito de los mensajeros resuena hoy más que nunca en nuestros oídos, sobre todo en tiempos difíciles; aquel grito que resuena por «toda la tierra [...] y hasta los confines del orbe» (cf. Rm 10,18; Sal 18,5).
Y resuena también hoy aquí, en esta tierra de Centroáfrica; resuena en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestras parroquias, allá donde quiera que vivamos, y nos invita a perseverar con entusiasmo en la misión, una misión que necesita de nuevos mensajeros, más numerosos todavía, más generosos, más alegres, más santos. Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a ser este mensajero que nuestro hermano, de cualquier etnia, religión y cultura, espera a menudo sin saberlo. En efecto, ¿cómo podrá este hermano -se pregunta san Pablo- creer en Cristo si no oye ni se le anuncia la Palabra?
A ejemplo del Apóstol, también nosotros tenemos que estar llenos de esperanza y de entusiasmo ante el futuro. La otra orilla está al alcance de la mano, y Jesús atraviesa el río con nosotros. Él ha resucitado de entre los muertos; desde entonces, las dificultades y sufrimientos que padecemos son ocasiones que nos abren a un futuro nuevo, si nos adherimos a su Persona. Cristianos de Centroáfrica, cada uno de ustedes está llamado a ser, con la perseverancia de su fe y de su compromiso misionero, artífice de la renovación humana y espiritual de su País.
Que la Virgen María, quien después de haber compartido el sufrimiento de la pasión comparte ahora la alegría perfecta con su Hijo, los proteja y los fortalezca en este camino de esperanza. Amén.
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