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jueves, 11 de junio de 2015

15 tipos de homilías malas que se podrían evitar (la feligresía lo agradecerá)


15 tipos de homilías malas que se podrían evitar (la feligresía lo agradecerá)


Congregación Pontificia para el Culto Divino y la Disciplina para los Sacramentos ha publicado:



Qué difícil es hacer una buena homilía! ¿Cuál es la forma mejor de hacerlo? Lo que parece que está claro es lo que no debe hacerse. Aquí unos ejemplos:

1.Homilía improvisación: es la que el sacerdote prepara cuando se está poniendo el alba, el cíngulo, la estola y la casulla para la santa misa.

2. Homilía libresca: homilía con mucho sabor a libro y escritorio; homilía académica, marmórea…pero carente de corazón y de conocimiento de los oyentes.

3. Homilía arqueológica: homilía donde el predicador quiere siempre incursionar en detalles secundarios sobre los fariseos, esenios, dracmas, estadios, hora sexta, atrio, pozo…No explica el mensaje de Dios sino curiosidades periféricas.

4. Homilía romántica que quiere arrancar lágrimas, sonrisas y azúcar en el oyente, a base de exclamaciones, interjecciones, gritos, lenguaje paternalista con adjetivos tiernos, diminutivos o aumentativos.

5. Homilía demagógica que a base de palabras y más palabras para quedar bien con el público, traiciona tanto el mensaje evangélico como al destinatario, agrandando o empequeñeciendo, desfigurando y distorsionando la doctrina de Cristo.

6. Homilía literaria: más que una predicación sagrada es un ejercicio literario o poético.

7. Homilía antológica: la homilía se convierte en una oportunidad para recordar y sacar a colación todas las frases, sentencias, textos, poesías, definiciones que el predicador aprendió de memoria o que tenía en sus archivos.

8. Homilía molusco: invertebrada, blandengue, gelatina escurridiza, sin argumento, sin contenido, sin tema. No termina un tema cuando comienza otro.

9. Homilía ladrillo: sólo ideas sin relación con la vida de los oyentes. La homilía tiene que llegar, por así decir, a la cocina de esa mujer de casa, al puesto de trabajo de ese buen padre de familia, a los pupitres de ese estudiante…Esta homilía-ladrillo no llega.

10. Homilía espagueti: se enrolla y se enrolla sobre el mismo asunto, aburriendo a los oyentes y haciéndoles bostezar.

11. Homilía cursillo: trata muchos temas sin concretar ninguno.

12. Homilía repetición del evangelio: No sabe sacar un mensaje de ese evangelio para sus oyentes, y lo único que hace es repetir lo que se leyó en el evangelio. ¿Será posible que el predicador sea incapaz de zurcir una homilía jugosa con una sola idea bien expresada? ¡El oyente no es tonto, por favor!

13. Homilía técnica: usar todo el tiempo lenguaje teológico que la gente no entiende (metanoia, kénosis, anáfora, parusía, epifánico, histérico, pneumático, mistagogo, escatología, transubstanciación,…). La homilía no es una clase de teología, sino una conversación cordial con sus oyentes y parroquianos.

14. Homilía callejera: el predicador salpica todo el tiempo con jerga vulgar y chocarrera. Así se rebaja la palabra de Dios, la dignidad del profeta y la dignidad de los fieles que san Pablo llama “santos en el Señor”. El predicador no debe nunca rebajarse, pues está hablando en nombre de Cristo y de la Iglesia.

15. Homilía de mal piloto: el predicador no sabe despegar ni aterrizar, y da vueltas y más vueltas y nunca termina. “Y ya para terminar”…y vuelve a subir a las nubes…”y ya para terminar”…y vuelve a subir. Termine y punto, por favor.

miércoles, 10 de junio de 2015

«¡Salvadnos!», gritan los perseguidos




 El documental El silencio culpable recoge una breve síntesis de los testimonios de la serie Tras las huellas del Nazareno, un programa de H.M. Televisión que trata de presentar la realidad a la que se enfrentan muchos inocentes en los países donde se sufre la persecución anticristiana. 

martes, 9 de junio de 2015

10 cosas que, como padre, querrás preguntar a ese chico que quiere salir con tu hija


Las 10 preguntas clave no tratan del pendiente ni el colgante del chico - van a lo importante

10 cosas que, como padre, querrás preguntar a ese chico que quiere salir con tu hija

En la web de consejos para padres www.allprodad.com proponen una serie de preguntas que los padres pueden hacer a los jóvenes que quieren salir con sus hijas, llevarlas al cine, de excursión, cena, etc…

El concepto que usa es “date/court/hang out”, que en España se traduciría como salir/cortejar… pero incluso eso es un concepto "demasiado formal" en algunos ambientes. (En el libro sobre sexo del obispo Munilla y Begoña Ruiz ya se dice que en España “hoy sólo usan la palabra ‘novio’ o ‘novia’ los jóvenes de ambientes cristianos).

En cualquier caso, un padre tiene derecho a localizar a los chicos que se interesan en su hija y a tantearlos con preguntas, para proteger el corazón de la chica y prever heridas emocionales y sentimentales que pueden dañarla durante años.

1. Sin escopetas… pero se pueden mencionar
Todos han oído hablar de esos papás que tienen una escopeta sobre la mesa mientras hablan con el asustado pretendiente. AllProDad propone que no haya escopeta. Pero se puede mencionar con humor: “¿Te gusta cazar, hijo? Podemos quedar un día y te enseño mi colección de armas”.

2. Tomar los datos: seguridad básica
Es básico y normal que el padre apunte: el teléfono móvil del chico (y de la hija, claro), el teléfono de los padres del chico, y si van en un vehículo tiene derecho a pedir el modelo y la matrícula “por si pasa cualquier cosa”. “Es sentido común y un buen hábito de seguridad”, explica AllProDad.com.

3. ¿Por qué?
La primera pregunta que ha de hacer el papá al pretendiente es “¿Por qué quieres salir con mi hija?” Y después ha de escuchar con tranquilidad y dejar hablar.

4. Religión
Incluso un padre poco o nada religioso debería interesarse por las creencias del chico que va a salir con su hija. ¿Qué religión tiene? ¿Es asiduo en su práctica religiosa? ¿Qué piensan los padres de él sobre estos temas? Todo esto se ha de preguntar con tacto y buenos modales.

5. Pensar en el futuro
“¿Cómo te imaginas dentro de 5 años, cuál piensas que es tu futuro?” Los padres tienden a preferir un novio con planes de futuro. Puede ser preocupante que el chico que sale con nuestra hija piense que el tiempo no corre.

6. Hobbies
“¿Qué te gusta hacer para divertirte?” Podrían ser deportes, música, arte, cualquier otro hobby… Eso da a un padre bastante información sobre el tipo de personalidad del chico.

7. ¿Dónde, qué y cuándo? 
El pretendiente ha de informar de dónde van a ir, qué van a hacer y a qué hora van a volver. AllProDad.com no apoya las salidas “cheques en blanco”, sin especificar dónde se va y a qué.

8. Yo soy protector, ¿y tú?
Un padre quiere proteger a su hija. Y puede pedir al chico que quiere salir con ella que también sea un protector. “Me gustaría que protejas a mi hija como yo lo haría… ¿te ves capaz?”

9. Que respete a la chica
¿Mostrará el respeto que la chica merece? Eso incluye traer a la chica a casa a la hora pactada. Ser respetuoso puntúa alto en la lista de rasgos de un carácter firme.

10. Castidad
Un padre que ha educado a su hija en la castidad se interesará también por las ideas del chico con el que ella sale respecto al tema y le preguntará cuáles son sus convicciones respecto al tema de la castidad. 

11 consejos para recuperar la paz espiritual después de haber pecado

Mauricio Artieda, catholic-link.com

1

Buscar la paz interior y rechazar la angustia complace al Señor

SnapwireSnaps / Pixabay
¿Qué es lo que más agrada a Dios? ¿Cuando después de una caída
nos descorazonamos y atormentamos, o cuando reaccionamos
diciendo: «Señor, te pido perdón, he pecado otra vez, ¡mira lo que
soy capaz de hacer por mí mismo! Pero me abandono
confiadamente en tu misericordia y en tu perdón y te doy
gracias por no haberme permitido pecar aún más gravemente.
Me abandono en ti con confianza porque sé que, un día, me
curarás por fin. Mientras tanto, te pido que la experiencia
de mi miseria me haga más humilde, más dulce con los otros,
más consciente de que no puedo nada por mí mismo, sino que
todo lo tengo que esperar solamente de tu amor y tu misericordia.
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2

Nuestros pecados son un mal pretexto para alejarnos de Cristo

Jenny Ondioline / Flickr
¿Dónde encontraremos la curación de nuestras faltas sino
junto a Jesús? Nuestros pecados son un mal pretexto
para alejarnos de Él, pues cuanto más pecadores somos,
más necesitamos acercarnos al que dice: "No tienen necesidad
de médico los sanos, sino los enfermos... No he venido a llamar
a los justos, sino a los pecadores" (Mt 9, 12-13).
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3

Si me dejo tocar por el amor de Dios, mis faltas pueden convertirse en un manantial de misericordia con los demás

Brittany Randolph / Flickr
Nuestras faltas pueden convertirse en un manantial de ternura
y misericordia para con el prójimo. Yo, que caigo tan fácilmente
¿puedo permitirme juzgar a mi hermano? ¿Cómo no ser misericordioso
con él como el Señor lo ha sido conmigo?
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4

La ansiedad y el desaliento que sentimos después de nuestras faltas raramente son sentimientos puros

Kirstie / Flickr
La angustia, la tristeza y el desaliento que sentimos después
de  nuestras faltas y fracasos raramente son puros y no suelen
deberse al simple dolor de haber ofendido a Dios: en ello se
mezcla una buena parte de orgullo. Nos sentimos tristes y
desalentados, no tanto por haber ofendido a Dios,
sino porque la imagen ideal que teníamos de nosotros
mismos se ha visto brutalmente destruida.
¡Frecuentemente nuestro dolor es el del orgullo herido!
Este dolor excesivo es justamente la prueba
de que confiábamos en nosotros mismos y en
nuestras fuerzas, y no en Dios.
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5

Estar atentos a las armas del demonio: el desaliento

Ross Pollack / Flickr
Hemos de saber que una de las armas que el demonio suele
emplear  para impedir el camino de las almas hacia Dios
consiste precisamente en hacerles perder la paz y llegar a
desalentarlas a la vista de sus faltas.
Si los sentimientos que experimentamos después del pecado
 "nos causan angustia, si hacen decaer nuestro ánimo, y
si nos vuelven perezosos, tímidos o lentos en el cumplimiento
de nuestros deberes, hemos de creer que son sugerencias
del enemigo y debemos seguir haciendo las cosas del modo
habitual, sin dignarnos a escucharlas"
(Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli, cap. 25)
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6

Dios es capaz de sacar frutos hasta de nuestras faltas

Amnestic_Arts / Flickr
La razón por la que la tristeza y el desaliento no son buenos radica
en que no debemos tomar trágicamente nuestras propias faltas, pues
Dios es capaz de sacar un bien de ellas. Santa Teresa de Lisieux
gustaba mucho de esta frase de San Juan de la Cruz: «El Amor sabe
sacar  provecho de todo, del bien como del mal que encuentra en mí,
 y transformar en Él todas las cosas». Nuestra confianza en Dios
debe llegar hasta ahí: hasta creer que Él es lo bastante bueno y
poderoso como para sacar provecho de todo, incluidas nuestras
faltas y nuestras infidelidades. Cuando San Agustín cita la frase
de San Pablo: «Todo coopera al bien de los que aman a Dios»,
añade "Etiam peccata": ¡incluso el pecado! Por supuesto,
hemos de luchar enérgicamente contra el pecado y batallar
por corregir nuestras imperfecciones. Nada enfría tanto el amor
como la resignación ante cierta mediocridad, una resignación que es,
además, una falta de confianza en Dios y de su capacidad de
santificarnos.
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7

Evitar la ilusión de querer presentarnos ante el Señor sólo cuando estamos limpios y bellos

captblack76 / Dollar Photo Club
En esta actitud hay mucho de presunción. A fin de cuentas,
nos gustaría no necesitar de su misericordia. Sin embargo,
¿qué clase de naturaleza es la de esa pseudo-santidad a la
que aspiramos, a veces inconscientemente, que nos haría
prescindir de Dios? Por el contrario, la verdadera santidad
consiste en reconocer siempre que dependemos
exclusivamente de su misericordia.
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8

Después de la confesión no sigas preguntándote si Dios te ha perdonado

EladeManu / Flickr
Eso significa querer preocuparos en vano y perder el tiempo;
y en este procedimiento hay mucho orgullo e ilusión diabólica, que,
a través de estas inquietudes del alma, trata de perjudicaros y
atormentaros. Así, abandonaos en su misericordia divina y
continuad vuestras prácticas con la misma tranquilidad del que no ha
cometido falta alguna. Incluso si habéis ofendido a Dios varias veces
en un solo día, no perdáis jamás la confianza en Él.
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9

Un alma en paz coopera mejor con el auxilio de Dios

Lev Glick / Flickr
No conseguiremos liberarnos del pecado con nuestras propias fuerzas,
eso solamente lo conseguirá la gracia de Dios. En lugar de
rebelarnos contra nosotros mismos, será más eficaz que nos
encontremos en paz para dejar actuar a Dios.
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10

Los humildes no se espantan de sus pecados

babymellowdee / Flickr
"Existe la ilusión, muy común, de atribuir a un sentimiento de virtud
el temor y la turbación que se siente después del pecado.
Aunque la inquietud que sigue al pecado vaya siempre
acompañada de cierto dolor, procede, sin embargo, de un fondo
de orgullo, de una secreta presunción causada por una excesiva
confianza en las propias fuerzas. Así, cuando la persona que
se cree asentada en la virtud y desprecia las tentaciones llega
a reconocer —por la triste experiencia de sus caídas— que es
tan frágil y pecadora como las demás, se asombra ante un hecho
que no debía haber sucedido y, privada del débil apoyo con el
que contaba, se deja invadir por el disgusto y la desesperanza.
Esta desdicha no sucede nunca en el caso de los humildes, que
no presumen de ellos mismos, y solamente se apoyan en Dios,
porque cuando caen, no se sorprenden ni se turban, pues
la luz de la verdad que los ilumina les hace ver que su caída
es un efecto de su debilidad y su inconstancia"
(Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli, cap. 4 y 5)
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11

El color del verdadero arrepentimiento

Philippe Put / Flickr
Necesitamos saber distinguir el auténtico arrepentimiento,
el verdadero deseo de corregirnos - que siempre es tranquilo,
apacible y confiado-, del falso arrepentimiento, de sus
remordimientos que nos conturban, nos desaniman y nos
paralizan. ¡No todos los reproches que proceden de nuestra
conciencia están inspirados por el Espíritu Santo! Algunos
provienen de nuestro orgullo o del demonio, y tenemos que
aprender a discernirlos. Y la paz es un criterio esencial en
el discernimiento del espíritu. Los sentimientos que inspira
el Espíritu de Dios pueden ser poderosos y profundos,
 pero no por ello menos sosegados.

lunes, 8 de junio de 2015

¿Qué dice San Pablo sobre ser esposo/padre?

Celebramos a todos los padres que han recibido con aplomo, valentía y compromiso este encargo divino.

padre


Ser padre es una vocación que no se limita a ciertos roles o tarea. Su presencia en el matrimonio y la familia es de vital importancia. La Escritura nos dice que Dios lo creó para ser cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia (Efesios 5:23). Pero este concepto bíblico, expresado en términos de las condiciones sociales y religiosas en los primeros años de la Iglesia, tiende a ser malentendido en nuestra cultura actual, incluso al punto de decir que el hombre manda y a justificar acciones de dominio u opresión hacia la esposa y los hijos/as.

¿Cómo desempeña Cristo su papel de cabeza de la Iglesia? La carta lo explica maravillosamente: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella,  para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra,  y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.
 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.  Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,  pues somos miembros de su Cuerpo.
 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne.  Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia".(Ef 5, 25-32)

¡Quiere decir que 'muere' por su esposa!

Recordemos que por nuestro bautismo no se hace diferencia entre hombre y mujer, pues todos somos uno solo en Cristo Jesús. (Gálatas 3:28). Entonces pues, tanto el hombre como la mujer desde su condición, tienen un lugar primordial en la iglesia doméstica, de la cual Cristo es la cabeza y ellos sus discípulos.

Las demandas de la sociedad de hoy exigen que tanto hombres como mujeres compartan en pareja las tareas y roles antes considerados exclusivamente masculinos o femeninos. Pero esta realidad actual no resta de modo alguno la integridad de la identidad de cada quien, más bien enriquece la experiencia de vida familiar, a la cual cada uno aporta valiosos dones desde su masculinidad y feminidad.

Ejemplo perfecto de esta complementariedad son María y José, quienes dan testimonio de vida y protección a nuestro mismísimo Salvador, en el ambiente sano y amoroso de la Sagrada Familia.

El hombre que verdaderamente vive según el plan de Dios es aquel liderado por Cristo y, que a imitación suya, se deja guiar por el Espíritu Santo. La palabra “padre” se deriva del término en latín “pater” que significa defensor, protector, sustentador, maestro y padre espiritual. Por lo tanto, un buen padre y esposo es aquel que vive su vocación como defensor, protector, sustentador, maestro, formador -en la fe y las buenas costumbres- y colaborador en su iglesia doméstica, con amor, justicia y misericordia.

Celebramos en este mes a todos los padres que han recibido con aplomo, valentía y compromiso este encargo divino. Padres y esposos que se han ganado el respeto y la admiración de los suyos, no con gritos, golpes, ni imposiciones arbitrarias, sino con  entrega, integridad, rectitud, ecuanimidad y dominio propio. Damos gracias a Dios por aquellos que con su amor y ejemplo fomentan un hogar feliz, como lo hizo el buen San José.


Si quieres ser un buen padre, sé un buen esposo


Me he dado cuenta: la relación con mis hijos pasa a través de la relación con mi mujer

familia



El último libro del psicoterapeuta y filósofo, Piero Ferruci, "Nuestros maestros los niños" ya ha sido traducido a 11 idiomas. Allí él dice: "Ha hecho falta tiempo, pero al final me he dado cuenta: la relación con mis hijos pasa a través de la relación con mi mujer. No puedo tener con ellos una buena relación si mi relación con ella no es buena".

La experiencia clínica de Ferruci le ha demostrado que "cada ser humano es el resultado de la relación entre dos individuos: su padre y su madre. Y esa relación sigue viviendo dentro de nosotros como una armonía bellísima o como una laceración dolorosa.

La relación entre nuestros progenitores -dice Ferruci- nos constituye en lo que somos. Y esto es verdad también en la época de la familia dormitorio, de los progenitores single, de la fecundación artificial, de la manipulación genética, de los vientres de alquiler, de los bancos de espermatozoides... Un niño siente con todo su ser la relación entre sus progenitores, sea cual sea, la siente en sí mismo. Si la relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. Si la atmósfera no es armoniosa, crecerá en la disonancia. Si está llena de ansias e inseguridades, también su futuro será incierto" .

La conclusión entonces parece clara: si quieres ser un buen padre, sé un gran marido. Si quieres ser una buena madre, sé una gran compañera para tu marido. Esto que parece simple, en la práctica no lo es. ¿Por qué? Ferruci responde en primera persona, con gran humildad:

"A veces he olvidado esta realidad. He tenido demasiada confianza. Sabiendo que nuestra relación va bien, la he dejado allí".

Abandonada la relación a su propia suerte, pronto aparecen los disgustos, las recriminaciones.

Cuando un matrimonio reacciona a tiempo y recupera lo bello de su amor, los primeros en darse cuenta son los hijos. Y cuenta su propia experiencia, después de una temporada en que, obsesionado por escribir sus libros, comenzó a levantarse a las 5 de la mañana y a pasar el día rabiando por el ruido y las interrupciones:

"Comencé a sentirme deprimido, algo no andaba bien. Al fin comprendí lo que sabía pero no quería admitir. El orden de mis prioridades estaba equivocado.

Decidí devolver a Vivien, mi mujer, un marido que no se cayera de sueño. Después ocurrió algo sutil y sorprendente. Mejoró la relación entre Emilio [su hijo] y Vivien. No es que fuese una relación mala, pero había algo que no me gustaba. A menudo Emilio era descortés con ella y hablaba conmigo como si Vivien no existiera, ignorándola como el machista más encallecido. Después lo he entendido: Emilio me mostraba cuál era mi actitud hacia Vivien... Era yo quien la transformaba en una sombra. Por fortuna me di cuenta a tiempo".

¿Cómo mantener y mejorar constantemente la relación conyugal? Este autor italiano es un gran romántico y cree que la fuente de amor para los esposos radica en el recuerdo de sus mejores momentos.

"Al contrario de lo que muchos piensan, yo creo que el hecho de enamorarse es el instante más auténtico de la relación entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las posibilidades se abren ante ellas, cuando tocan la esencia y belleza del amor... Ante los ojos de mi mente desfilan nuestros momentos más luminosos: el primer paseo juntos, la decisión de casarnos una tarde de septiembre, Vivien que acude a recibirme al aeropuerto un día de lluvia, el concierto durante el embarazo de Emilio...

Todo eso es el origen, la fuente: el lugar en que todo va bien y es perfecto. Resulta positivo regresar de vez en cuando a los orígenes y beber de aquella fuente de agua pura".

María Esther Roblero

domingo, 7 de junio de 2015

Mes de Junio - Mes del Sagrado Corazón

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Lea cada día una breve meditación  de San Juan Pablo II  una de las invocaciones de las Letanías del Sagrado Corazón.

Afirma el Papa:
 "El mes de junio está dedicado, de modo especial, a la veneración del Corazón divino. No sólo un día, la fiesta litúrgica que, de ordinario, cae en junio, sino todos los días. Con esto se vincula la devota práctica de rezar o cantar cotidianamente las letanías al Sacratísimo Corazón de Jesús.


Las letanías del Corazón de Jesús se inspiran abundantemente en las fuentes bíblicas y, al mismo tiempo, reflejan las experiencias más profundas de los corazones humanos. Son, a la vez, oración de veneración y de diálogo auténtico. Hablamos en ellas del corazón y, al mismo tiempo, dejamos a los corazones hablar con este único Corazón, que es "fuente de vida y de santidad" y "deseo de los collados eternos". Del Corazón que es "paciente y lleno de misericordia" y "generoso para todos los que le invocan".
Esta oración, rezada y meditada, se convierte en una verdadera escuela del hombre interior: la escuela del cristiano.

La solemnidad del Sacratísimo Corazón de Jesús nos recuerda, sobre todo, los momentos en que este Corazón fue "traspasado por la lanza" y, mediante esto, abierto de manera "Visible" al hombre y al mundo.


Al rezar las letanías - y en general al venerar al Corazón Divino -conocemos el misterio de la redención en toda su divina y, a la vez, humana profundidad. Simultáneamente, nos hacemos sensibles a la necesidad de reparación. Cristo nos abre su Corazón para que nos unamos con El en su reparación por la salvación del mundo. Hablar del Corazón Traspasado es decir toda la verdad de su Evangelio y de la Pascua.

Tratemos de captar cada vez mejor este lenguaje. Aprendámoslo". (San Juan Pablo II)