Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Aburrimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aburrimiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de agosto de 2021

Por qué se produce aburrimiento en la pareja y cómo combatirlo

 


La psicoterapeuta Mariolina Ceriotti destapa errores y propone la solución al aburrimiento que rompe matrimonios

La palabra “aburrimiento” espanta. Está unida a la situación de las parejas que ya no ven en el matrimonio un territorio común de amor y de crecimiento. “Ya no nos queremos” es el diagnóstico de uno de los males frecuentes.

¿Por qué entra el aburrimiento en la pareja? La médico y psicoterapeuta italiana Mariolina Ceriotti aborda este tema en su reciente libro “La pareja imperfecta” (ed. Rialp), que lleva como subtítulo una pregunta sugerente: “¿Y si los defectos fuesen parte del amor?”.

Ceriotti afirma que “uno de los motivos por los que la gente no se casa más es el miedo de que la convivencia genere acostumbramiento y, en consecuencia, aburrimiento.”

En busca de novedades

Cuando hablamos de aburrimiento en los adultos, esta experta explica: “Pensamos que el aburrimiento es un enemigo que nos golpea cuando las cosas, las situaciones o las personas a nuestro alrededor se vuelven demasiado repetitivas y habituales. En consecuencia, tratamos de combatirlo multiplicando novedades.”

“Cuando un matrimonio se vuelve aburrido, la solución más probable parece ser sustituir al marido o la mujer por una persona nueva que pueda suscitar nuevas emociones”. Ceriotti afirma que “desafortunadamente, el cambio no da una verdadera solución al aburrimiento, salvo por tiempo limitado: después, vuelve a presentarse el problema y nos obliga a cambiar de nuevo”.

¿Cómo interpreta Ceriotti el argumento de “ya no nos queremos”? Esta autora considera que así como antes la separación de matrimonios se producía generalmente por motivos graves, ahoraes frecuente el aburrimiento como causa suficiente de fractura. En su opinión, cuando se llega a este punto hay que ser valientes y hacer un poco de examen: “Significa: no somos capaces de hacer nacer en el otro emociones y pensamientos y nos aburrimos juntos.”

La creatividad como motor

Para evitar que el aburrimiento entre en el matrimonio y lo quiebre, Ceriotti propone creatividad. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de creatividad?

“Una creatividad – dice la autora- que consiste en el modo personal en el que cada uno de nosotros pone algo de sí mismo y de su mundo interior en el mundo exterior.”

Alerta con este error frecuente

“Es un error importante imaginar que los demás son responsables de nuestro aburrimiento”, señala Ceriotti, quien lleva a sus espaldas muchos años atendiendo a parejas en consulta.

Desarrollar nuestros recursos interiores

Ceriotti -autora de «Erótica y materna»– afirma que para que la creatividad tenga efecto, debe tener dos condiciones: “La primera es empeñarseen desarrollar continuamente y cada vez más, nuestros recursos interiores: en efecto, cuanto más ricos interiormente seamos, más creativos podremos ser.”

Esto implica trabajarse como persona: por ejemplo, fomentar las propias virtudes porque siempre tienen una proyección en los demás, estudiar, adquirir conocimientos, rezar y ser más profundos en los planteamientos, crecer en escucha, en empatía, en paciencia, en solidaridad…

Cómo hacer llegar la creatividad

Sigue Ceriotti: “La segunda, igualmente importante, es desarrollar lenguajes que den expresión a estos recursos: el impulso a la creatividad es estéril si no aprendemos los modos para lograr que florezca en lo concreto.”

Por ejemplo, si alguien descubre que le ilusiona pintar y quiere hacerlo, deberá aprender la técnica del óleo o la acuarela, y aprender a dibujar. Lo mismo ocurre con la fotografía, o con la cocina. Y también puede aplicarse a la pareja. “Toda actividad humana tiene su gramática y debo hacerme cada vez más competente en ella para que lo que hago pueda ser apreciado por los demás y darme la satisfacción que busco”, afirma la psicoterapeuta.

¿Dónde está la clave para acertar?

Ceriotti apunta cuál es la clave de la creatividad en la pareja: “En el matrimonio es muy importante que cada uno cuide concretamente el espacio de la creatividad del otro, tal y como él o ella lo desea en su libertad.”

Explica: “El matrimonio, en efecto, no debe ser una especie de jaula a la que acabamos adaptándonos forzosamente, sino un lugar de bienestar compartido en el que cada uno puede seguir creciendo y desarrollándose durante toda la vida.”

La creatividad a la que se refiere Ceriotti presenta un aspecto que ayudará al matrimonio a no llegar al aburrimiento: “Tiene su raíz en la curiosidad y en el deseo de conocer.”

Esto se expresa del siguiente modo: “Consiste en desarrollar la capacidad de conocer y comprender cada vez mejor, tanto a uno mismo como al otro. Aprender cómo funcionamos, saber lo que nos hace sentir bien y lo que nos plantea problemas, dar sentido a lo que nos sucede, nunca son cosas aburridas. Entre otras razones, porque no se trata de un conocimiento estático y definido de una vez por todas.”

Mirar la vida en pareja en el matrimonio como algo vivo que vale la pena y que merece el esfuerzo de ser creativos, lleva al éxito en la relación. Cuando la pareja no es objeto de cuidado, el afán de libertad natural en cada persona busca en otros territorios, que nunca serán los adecuados y que pueden acabar rompiendo la unión.

Cuando no se cuida la pareja

“Puede ocurrir que la verdadera identidad -avisa Ceriotti- se ponga de manifiesto en otros lugares (trabajo, amigos, amantes) y que lo que quede de nosotros para nuestra familia sea solo un simulacro vacío de contenido.”

¿Hay solución cuando el aburrimiento está presente en el matrimonio? La psicoterapeuta deja la puerta abierta a la esperanza: “Si al menos uno de los dos se decide seriamente a volver a empezar, sin duda que todavía es posible.”

Ceriotti recuerda una cita del famoso filósofo francés Fabrice Hadjadj: “La lucha por la fidelidad no consiste tanto en fingir cuando ya no queda nada, como en conservar la mirada lo suficientemente limpia como para ver las riquezas que siempre están presentes.”

Tags:Dolors Massot, Aleteia 

Vea también      Salva tu matrimonio en 40 días




















































martes, 30 de junio de 2020

¿Harto de las humildes tareas cotidianas?

Nunca terminas: Recoger los juguetes de los niños, hacer la compra, vaciar el lavavajillas, preparar las comidas… Las jornadas familiares se miden al ritmo de las pequeñas tareas cotidianas que, rápidamente, pueden convertirse en agotadoras y empujar al desánimo. Para encontrar la alegría de realizarlas, este es el mejor método que puedes aplicar. 
MATKA SPRZĄTA ZABAWKI
Shutterstock
UN GRAN DÍA PARA ORDENAR. Organiza de vez en cuando ─por ejemplo, antes de un cumpleaños o una celebración─ un gran día para ordenar. Será el momento de ordenar todas las cosas y decidir de qué deshacerse para siempre. Explica bien a tu hijo este sabio principio: cuando un objeto nuevo entre en casa, tendrá que renunciar a otro antiguo para dejar paso al recién llegado y evitar así acumular trastos. Explícale que los juguetes con los que ya no juega porque es mayor harán muy feliz a algún niño más pequeño. También, anímalo a preparar una caja de cartón con cosas limpias y en buen estado para donarlas a una asociación que haga buen uso de ellas para otros niños. No olvides felicitarlo con solemnidad. ¡Una lección de empatía que tu querida cabecita morena no olvidará!
La educación es una misión apasionante. Pero el tiempo que se pasa poniendo en regla las cuestiones materiales puede resultar muy fastidioso. Sobre todo porque nunca terminan: Preparar biberones, encontrar el segundo calcetín, cambiar las bombillas, pagar las facturas…. Una vez que lo has hecho todo, hay que hacerlo otra vez. Los días de desaliento no faltan. ¡Cuidado con el agotamiento!

Pequeñas estrategias que aplicar

El primer resorte del desánimo se pone en marcha cuando perdemos de vista la finalidad de nuestras acciones. ¿De qué sirve recoger los cubos que mañana estarán desparramados de nuevo?
El segundo resorte del desánimo es la impresión de una ausencia de libertad frente a estas tareas: alguien tiene que hacerlo, esos calcetines no se van a clasificar solos. El tercer resorte es el sentimiento de soledad: si yo no lo hago, ¿quién va a hacerlo, un niño de 8 meses?
Frente al hartazgo del día a día, hay varias estrategias posibles:
  • Organizarse,
  • Intentar delegar,
  • Incluso, si es necesario, prever una ayuda de un profesional del hogar y el presupuesto correspondiente.
Sin embargo, la organización no lo puede todo, una familia no es una empresa. ¿La gran diferencia? Podemos cambiar de gestor sin desnaturalizar la empresa, ninguna persona es irremplazable. En cambio, los padres son insustituibles. Saben bien que no pueden delegar su paternidad en otra persona, de ahí el sentimiento de soledad fundamental.
Sobre este asunto, el desasosiego no desaparecerá a base de racionalización logística. Reconozcamos entonces que nuestra vitalidad frente a las tareas repetitivas y francamente poco estimulantes puede ser una cuestión de vida interior. Si los hacemos por Dios podremos encontrar la alegría que a veces escasea cuando realizamos estas tareas. 
Hazlo con Él
Mientras nos sentimos solos, Él nos considera únicos, como individuos sin los cuales el mundo es menos resplandeciente. Mientras que nuestro cuerpo se fatiga y nos pesa, Él dedica a este cuerpo una mirada llena de admiración y de alegría.
Lo mismo que cuando “miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno” (Gn 1,31). Dios mira a la mujer y al hombre tal y como somos, no solo como individuos que alimentan hermosos pensamientos y nobles intenciones, sino como seres sexuados, de carne y hueso, que van y vienen con fardos de ropa sucia y pegan tiritas en rodillas con rasguños. Él ve, observa y admira. Incluso cuando cambiamos por enésima vez las bombillas.
La finalidad de nuestras acciones ya no es opaca. Solamente ha estado oscurecida, porque aquello que hacemos por los demás, con frecuencia lo hacemos en su ausencia. Decidamos hacerlo también por el Señor: todo lo que se hace para Dios se hace con Él. Siguiendo el ejemplo de san Pablo, bendigámosle por habernos hecho sus colaboradores. Todo lo que se hace para Dios, se hace con Él.
Jeanne Larghero, Edifa Aleteia

Vea también  Feminizar el Mundo: El Papel insustituible de la Mujer


miércoles, 7 de noviembre de 2018

POR QUÉ ELLOS NO SE ABURREN EN MISA

Cuatro jóvenes explican cómo hacen, cuando oyen misa, para vencer la tentación del aburrimiento y de la distracción. Fuente:  HM Televisión







domingo, 12 de agosto de 2018

¡Ah, dulce hora de la oración! ¿Cómo hacer que vuelva y vencer el tedio? Un consejo infalible

Cuando rezar se hace aburrido y tiramos la toalla..


¿Cómo no consagrar, por encima de todo,  unos  minutos al día a abrir nuestro corazón a quien más nos ama?
¿Cómo no consagrar, por encima de todo, unos minutos al día a abrir nuestro corazón a quien más nos ama.


¿Amas tu rato de oración o no lo haces? ¿Cuál es tu experiencia?
Monseñor Charles Pope, sacerdote de la diócesis de Washington y
uno de los creadores de opinión más influyentes del catolicismo estadounidense, aborda en su último post un problema muy común
para numerosos creyentes: las dificultades en la oración.
Puedes seguir sus consideraciones escuchando el himno que él
mismo propone
 en el artículo, el célebre Sweet hour of prayer [La dulce
hora de la oración]
, basado en un poema del pastor William Walford
 
(1772-1850) al que puso música el compositor inglés William Bradbury
 (1816-1868), alcanzando un éxito muy rápido en ámbitos evangélicos y
 adventistas. Éste es (traducción al final):
"¿Qué piensas de la oración?", comienza preguntándonos: "¿Es una cosa
 más que 'tienes que hacer' entre otras muchas cosas de tu lista? ¿O es un
 momento en el que 'dejas de hacer' cosas?
 ¿Una obligación que lamentas
 o un descanso que disfrutas?".
La respuesta va implícita en la pregunta, y es la sustancia de su reflexión, en
la que quiere ayudarnos a afrontar los problemas más habituales a la hora de rezar: aburrimiento, distracción, monotonía...
La dureza ya es la oración
Y es que hay que reconocer con honestidad que rezar es "duro", dice:
 "Encontrarse con Dios en el silencio y sin verle es algo extraño, chocante,
desafiante" para el carácter sensorial de nuestra naturaleza. Por eso se usan
 iconos o imágenes, libros de oraciones, o se acude al Santísimo Sacramento:
 "Pero, en última instancia, los ojos de la carne no pueden ver, solo pueden
 hacerlo los ojos del corazón, los ojos de la fe
. Y esto no solo es difícil, sino
 que resulta odioso para nuestra carne (nuestra naturaleza pecadora), que quiere
 ver y oír en su lenguaje".
Como a todos los sacerdotes, a Charles Pope muchos fieles le transmiten su
 dificultad para rezar. En este artículo ofrece interesantes consideraciones para superarla.
Monseñor Pope propone un consejo a quienes le dicen que rezar es duro: "¡Ésa es entonces tu oración! Dile a Dios que te aburres soberanamente cuando rezas. Dile que harías cualquier otra cosa antes que rezarle. Dile que cuando te llega la hora de rezar, o cuando algún sacerdote chiflado te recuerda que tienes que rezar, tu corazón se hunde y lo postergas una y otra vez. Dile a Dios que odias rezar... ¿y sabes lo que estarás haciendo cuando le digas todo esto? ¡Estarás rezando!"
Sinceridad ante todo
Algunos le responden que no pueden hablarle a Dios así. "¿Y por qué no?, les contesto", argumenta: "Dios ya sabes que eso es lo que sientes. Es una tontería sentarte delante de Dios con una máscara a través de la cual Él puede verte. Cinco minutos de oración sincera valen más que dos horas de oración retórica sobre temas que no nos dicen nada. Reza con honestidad: háblale a Dios de lo que te pasa realmente".
Pope cita como ejemplo el libro de los Salmos, la oración bíblica por excelencia: "Fíjate en qué sencillos son. Cualquier emoción, cualquier experiencia forma parte del almacén de sus oraciones: alegría, serenidad, victoria, agradecimiento, petición, ira (¡incluso ira contra Dios!), rabia, venganza, desencanto, pérdida, dolor, miedo, desesperación". 
Domenico Zampieri, el Dominiquín (1581-1641) representó así al Rey David dirigiendo a Dios el cántico de sus salmos. El cuadro se conserva en el Palacio de Versalles y Trianón.
Hay salmos, recuerda, que incluso hablan de hacer daño o matar a nuestros enemigos, pero es que "esos son sentimientos que tenemos de vez en cuando y Dios quiere que le hablemos de ellos. Si los salmos son una guía de oración (y lo son), entonces es que Dios quiere que le hablemos de todo, incluso de las cosas más oscuras y pecaminosas. Rezar es hablar con Dios. Pero tiene que ser una conversación honesta".
El descanso del día
"Y algo empieza a suceder cuando realmente somos honestos en la oración: poco a poco, se hace más importante para nosotros e incluso empieza a gustarnos un poco", explica: "Poco a poco la oración se convierte no tanto en una cosa más que hacer, como en el descanso de todo lo que hacemos. Un momento para descansar, respirar, suspirar, para sentirnos refrescados por el sencillo acto de ser sinceros con Alguien que nos ama y en cuyo amor estamos creciendo... Es la libertad de ser sinceros, de descansar de llevar máscaras, de ser aliviados de la ansiedad sobre lo que los demás piensan o esperan de nosotros. Es un aliento de verdad, un descanso ante las exigencias contradictorias de nuestro engañoso mundo".
Monseñor Pope propone precisamente guiarnos por los salmos para facilitar las cosas, sobre todo al empezar. Escoger uno y leerlo lentamente: "Pronto, y con el paso de las semanas y los años, te sorprenderás hablando por tu cuenta con la misma honestidad del salterio".
Traducción en castellano del himno
1. Oh dulce, grata oración,
que calmas toda aflicción,
al Padre puedes acudir
y ante El, por mí pedir.
En las tristezas y pesar
mi alma pudo descansar,
y se libró de tentación
en dulce, grata oración;
y se libró de tentación
en dulce, grata oración.

2. Oh dulce, grata oración,
tú llevarás mi petición.
Al Rey eterno llegarás;
Sus bendiciones pedirás.
Al invitarme mi Señor
a fiar en El y Su amor,
le abriré mi corazón
en dulce, grata oración;
le abriré mi corazón
en dulce, grata oración.

3. Oh dulce, grata oración,
anhelo tu consolación;
al ver la muerte acercar,
el miedo puedes alejar.
Cuando la vida deje ya,
iré al Padre Celestial,
buscando a Sus pies perdón
en dulce grata oración, buscando
 a Sus pies perdón
en dulce grata oración.









lunes, 25 de julio de 2016

5 razones por las que la misa no aburría a los santos

La misa se hace muy larga hasta que amas a Dios

5 razones por las que la misa no aburría a los santos

Theresa Noble, aleteia
¿Alguna vez te aburres en misa?
No te preocupes, no te estoy juzgando. Cuando volví a misa por primera vez después de algún tiempo alejada, me pareció aburrida. Pero la presencia de Jesús en la Eucaristía me atraía y, con el tiempo, Su presencia en la misa me enseñó los caminos del cielo, me ayudó a desarrollar un mayor amor por la misa. Me di cuenta de que la misa era la oración más importante que pudiera rezar cualquier día.

Parafraseando al beato Santiago Alberione, la misa es como el astro rey de las oraciones. Dicho de otra forma, no hay nada que podamos hacer para acercarnos más a Dios que cuando vamos a misa.

Dicho esto, aunque ahora valoro más la misa que recién regresada a la Iglesia, a veces todavía “pongo el automático” y, hay días que al llegar el final de la misa me doy cuenta de que mi mente estaba a miles de kilómetros de distancia. Mi amor por la misa ha ido creciendo en fervor con el tiempo, pero aún necesito trabajar para mejorar.

Tal vez, igual que yo, tú también necesites un poco de motivación para ir a misa, para ver el valor que tiene, para encontrar su significado, para involucrarte y para esperar con el entusiasmo que se merece la llegada de esta oración de oraciones.

Aquí hay algunas razones por las que los santos no se aburrían en misa:

1 Los santos sabían que iban a misa con los ángeles: En ninguna misa falta asistencia. La próxima vez que vayas y haya sólo un puñado de personas en las bancas, recuerda que ¡hay ángeles por todos lados!

Los cielos se abren y multitudes de ángeles vienen a asistir al Santo Sacrificio. – San Gregorio Magno

Los ángeles rodean y ayudan al sacerdote cuando está celebrando misa. – San Agustín

2 Los santos dependen desesperadamente de la misa: La próxima vez que asistas a misa, pide a Dios por la gracia de comprender cuánta es la sed del alma por las gracias de la Eucaristía. Los santos conocían bien esta sed.

Sería más fácil para el mundo para sobrevivir sin el sol que prescindir de la Santa Misa. – San Pío de Pietrelcina 

La Misa es el alimento espiritual que me sustenta y sin el cual no podría vivir un solo día o una sola hora de mi vida. – Madre Teresa

3 Los santos querían honrar a Dios más que cualquier cosa: Si amas a Dios y le quieres devolver el amor que te da, ir a misa es probablemente lo mejor que puedes hacer. Es lo mejor porque participamos en el sacrificio de Jesús, sin confiar en que podríamos estar haciendo cualquier otra cosa. Y si nos centramos en amar y honrar a Dios en lugar de a nosotros mismos, entonces la misa no es aburrida.

Una única misa honra más a Dios que todas las penitencias de los Santos, las obras de los Apóstoles, los sufrimientos de los Mártires e incluso que el ardiente amor de la Bendita Madre de Dios. – San Alfonso Ligorio

Todas las buenas obras juntas no equivalen al santo Sacrificio de la Misa, porque son obras de los hombres, y la Misa es la obra de Dios. El martirio no es nada en comparación: es el sacrificio que el hombre hace de su vida a Dios; pero la Misa es el Sacrificio que Dios ofrece al hombre de su Cuerpo y de su Sangre. – San Juan Vianney

4 Los santos encontraban felicidad en la misa: La fuente de la verdadera felicidad sólo puede encontrarse en última instancia en Dios. Los santos lo sabían y por eso iban a misa, para encontrar la auténtica dicha.

Fue la alegría lo que me trajo a la fe, la felicidad por el nacimiento de mi hija, hace 35 años, y se renueva constantemente cuando recibo a nuestro Señor diariamente en misa. – Dorothy Day

5 Los santos sabían que la misa es intemporal: La misa hace presente el Misterio Pascual de Cristo. En otras palabras, no sólo estamos rememorando la muerte y resurrección de Jesús, sino que la estamos reviviendo, nos adentramos en un momento fuera del tiempo y somos testigos del vertido de gracias salvíficas sobre el mundo.

Jesus… [es] el Cordero que fue sacrificado pero que vive para siempre, que renueva a cada instante su pasión por la continua celebración de misas por todo el mundo.– Beato Santiago Alberione

La Misa hace presente el sacrificio de la Cruz– San Juan Pablo II

Hay muchas más razones para asistir a misa, muchas más para luchar por encontrar ese profundo significado que los santos pudieron ver.

Pero terminaré con una última cita motivadora de san Leonardo de Puerto Mauricio (supongo que la pronunció con una sonrisa traviesa):
Pueblos insensatos, pueblos extraviados, ¿qué hacéis? ¿Cómo no corréis a los templos del Señor para asistir santamente al mayor número de Misas que os sea posible?

Más testimonios de los santos


martes, 19 de enero de 2016

Padre Loring: por qué ir a misa a gusto

Padre Jorge Loring Miró

Con su característica oratoria, que atrapaba al auditorio por numeroso que fuera cuando hablaba en directo, y «se comía» la pantalla en sus programas de televisión, el padre Jorge Loring (1921-2013) explica el valor infinito de cada celebración del sacrificio del altar.




jueves, 11 de junio de 2015

15 tipos de homilías malas que se podrían evitar (la feligresía lo agradecerá)


15 tipos de homilías malas que se podrían evitar (la feligresía lo agradecerá)


Congregación Pontificia para el Culto Divino y la Disciplina para los Sacramentos ha publicado:



Qué difícil es hacer una buena homilía! ¿Cuál es la forma mejor de hacerlo? Lo que parece que está claro es lo que no debe hacerse. Aquí unos ejemplos:

1.Homilía improvisación: es la que el sacerdote prepara cuando se está poniendo el alba, el cíngulo, la estola y la casulla para la santa misa.

2. Homilía libresca: homilía con mucho sabor a libro y escritorio; homilía académica, marmórea…pero carente de corazón y de conocimiento de los oyentes.

3. Homilía arqueológica: homilía donde el predicador quiere siempre incursionar en detalles secundarios sobre los fariseos, esenios, dracmas, estadios, hora sexta, atrio, pozo…No explica el mensaje de Dios sino curiosidades periféricas.

4. Homilía romántica que quiere arrancar lágrimas, sonrisas y azúcar en el oyente, a base de exclamaciones, interjecciones, gritos, lenguaje paternalista con adjetivos tiernos, diminutivos o aumentativos.

5. Homilía demagógica que a base de palabras y más palabras para quedar bien con el público, traiciona tanto el mensaje evangélico como al destinatario, agrandando o empequeñeciendo, desfigurando y distorsionando la doctrina de Cristo.

6. Homilía literaria: más que una predicación sagrada es un ejercicio literario o poético.

7. Homilía antológica: la homilía se convierte en una oportunidad para recordar y sacar a colación todas las frases, sentencias, textos, poesías, definiciones que el predicador aprendió de memoria o que tenía en sus archivos.

8. Homilía molusco: invertebrada, blandengue, gelatina escurridiza, sin argumento, sin contenido, sin tema. No termina un tema cuando comienza otro.

9. Homilía ladrillo: sólo ideas sin relación con la vida de los oyentes. La homilía tiene que llegar, por así decir, a la cocina de esa mujer de casa, al puesto de trabajo de ese buen padre de familia, a los pupitres de ese estudiante…Esta homilía-ladrillo no llega.

10. Homilía espagueti: se enrolla y se enrolla sobre el mismo asunto, aburriendo a los oyentes y haciéndoles bostezar.

11. Homilía cursillo: trata muchos temas sin concretar ninguno.

12. Homilía repetición del evangelio: No sabe sacar un mensaje de ese evangelio para sus oyentes, y lo único que hace es repetir lo que se leyó en el evangelio. ¿Será posible que el predicador sea incapaz de zurcir una homilía jugosa con una sola idea bien expresada? ¡El oyente no es tonto, por favor!

13. Homilía técnica: usar todo el tiempo lenguaje teológico que la gente no entiende (metanoia, kénosis, anáfora, parusía, epifánico, histérico, pneumático, mistagogo, escatología, transubstanciación,…). La homilía no es una clase de teología, sino una conversación cordial con sus oyentes y parroquianos.

14. Homilía callejera: el predicador salpica todo el tiempo con jerga vulgar y chocarrera. Así se rebaja la palabra de Dios, la dignidad del profeta y la dignidad de los fieles que san Pablo llama “santos en el Señor”. El predicador no debe nunca rebajarse, pues está hablando en nombre de Cristo y de la Iglesia.

15. Homilía de mal piloto: el predicador no sabe despegar ni aterrizar, y da vueltas y más vueltas y nunca termina. “Y ya para terminar”…y vuelve a subir a las nubes…”y ya para terminar”…y vuelve a subir. Termine y punto, por favor.