La instagramer Mar Dorrio exige que haya más información para que las mujeres no se vean abocadas al aborto. Es un modo de salvar la vida que las madres llevan en su interior
En 2018, se nos encogía el corazón con la triste noticia de la muerte de un feto de veinticuatro semanas de gestación. Lo encontraron en una depuradora de aguas de Teruel. Después de cuatro años, la Policía Nacional ha detenido a sus padres, una pareja de 34 y 29 años, respectivamente, gracias a la recogida de muestras de perfil genético. Esta noticia tan triste (esa niñita, esos padres detenidos), me ha dado mucho que pensar…
Lo primero es que nos tiene que llamar poderosamente la atención que estas cosas sigan pasando actualmente. Nos deberíamos plantear una pregunta importante: ¿Hemos informado lo suficiente a la sociedad de lo fácil, de lo inmediato que resulta dar a un bebé en adopción?
Dar el bebé en adopción al nacer
Parece increíble que se desconozca que el hecho de dar a un bebé en adopción no acarrea ninguna carga legal y que se cuenta con la protección del anonimato.
Este país tiene que asegurarse de que toda mujer sepa (también si es menor), en el mismo momento que llegue al hospital, que puede mostrar su deseo de dar a su bebé en adopción y de ser informada de cómo funciona todo el procedimiento. Nadie que conozca bien el procedimiento da a luz en un descampado y abandona a su bebé en el tanque de una depuradora.
Ojalá la adopción fuese objeto de campañas de radio, prensa, televisión, vallas publicitarias, como, por ejemplo, las que se dedican a las mascotas. Tengo una en la cabeza en la que un precioso perro miraba a la cámara, mientras una voz en off decía: «No le abandones, él nunca lo haría».
Maravillosas campañas. Las aplaudo con las dos manos, pero no puedo evitar sentir un poco de envidia, no puedo evitar un «¡ojalá a la adopción le hiciesen alguna campaña como la de los animales de compañía!».
Que hagan campañas de apoyo a la adopción
Campañas que enseñaran la imagen de los finales felices que brinda la adopción, que mostraran a niños adoptados, felices, y agradecidos a la decisión generosa de sus padres biológicos. Campañas de apoyo a las mujeres embarazadas que les quiten el miedo, y que les planteen esta opción como lo que es: la mejor solución para quienes no pueden cuidar de su bebé.
Sí, sé que muchos, al escuchar esto, me dispararán con el relativismo moral, diciéndome: «La mejor solución para ti». Y yo les contestaré: «No, la mejor objetivamente, porque es en la que no muere nadie”. Por lo menos, que se apoye, se subvencione, se mime, a las asociaciones como Red Madre, Fundación Madrina, etc. A todas las asociaciones que quieren ayudar y animar a la mujer embarazada, y ofrecerle, con ilusión y esperanza, la opción de la adopción.
Pero no. Lejos de ser así, al gobierno le molestan estas asociaciones que, sin juzgar, sin dañar, quieren animar a las mujeres embarazadas a apostar por el caballo ganador, a apostar por la vida.
Ojalá Red Madre estuviera más apoyada
La actualmente vicepresidenta segunda del Gobierno de España, Yolanda Díaz, hacía las siguientes declaraciones el 20 de septiembre de 2011 al diario «La Voz de Galicia», molesta porque el Ayuntamiento de Ferrol, gobernado en ese momento por el Partido Popular y del que ella era concejal en la oposición, había destinado a Red Madre la fabulosa cantidad de 1.000 euros: «Es escandaloso que se otorgue una ayuda pública a una entidad fantasma y contraria a la legalidad democrática, y que, a juicio de esta formación, atenta contra los derechos de la mujer».
Le recordaría a la vicepresidenta que también eran mujeres la bebé de la depuradora de Teruel y su madre. Una madre que, ojalá, otra vez ojalá, se hubiese cruzado con alguna voluntaria de Red Madre.
Y, por otra parte, resulta irónico que, unas pocas semanas (de gestación) antes, esos mismos padres, en lugar de ser detenidos, habrían sido custodiados hasta una clínica abortiva para que nadie les disuadiera, para que nadie les convenciera de apostar por la vida de esa chiquitina.
¿Ayudamos entre todos a difundir que la adopción es siempre la mejor opción? Why not?
Las conmovedoras fotos destacan la alegre celebración cuando se adopta a un niño. En muchos casos, previamente hay un tiempo de acogida que tanto a niños como a futuros padres se hace eterno
Unirse oficialmente a una «familia para siempre» es un día alegre para los niños adoptados fuera del cuidado de acogida, y una campaña en las redes sociales destaca estos momentos especiales.
La organización sin fines de lucro Together We Rise está compartiendo fotos en sus plataformas de redes sociales de niños de acogida el día en que fueron adoptados. ¡Y las fotos son increíblemente conmovedoras!
Los niños sonrientes sostienen carteles que explican cuánto tiempo estuvieron en acogida temporal. Muchos estuvieron en esa situación durante años y vivieron en numerosos hogares antes de unirse a sus familiaspermanentes.
El cuidado de acogida no siempre es bien entendido por el público en general, por lo que estas fotos ofrecen un pequeño vistazo para entenderlo un poco mejor. En particular, llaman la atención sobre lo positiva y feliz que puede ser la experiencia de adoptar de un hogar de acogida.
Esta campaña en las redes sociales es solo una pequeña parte del trabajo de Together We Rise. La organización apoya a los niños de acogida de muchas otras maneras, también brindándoles bicicletas, artículos para la universidad y bolsas de lona para sus pertenencias.
Se necesitan muchos más padres de acogida
The Huffington Post compartió una cita de la directora ejecutiva de Together We Rise, Gianna Dahlia, explicando por qué eligieron compartir estas dulces fotos en las redes sociales. Dijo:
Con tantas noticias negativas sobre el cuidado de acogida, solo queremos resaltar lo positivo con las adopciones increíbles que ocurren todos los días. Hay muchos estereotipos negativos que rodean a los niños en acogida temporal, pero son solo niños que quieren familias amorosas, y hay familias que luchan por ellos. Solo queremos inspirar a esas familias, ya sea que estén pasando por el proceso o considerando el proceso de adopción, que se puede hacer y vale la pena.
Con más de 430.000 niños en cuidado de acogida y solo 214.421 padres de acogida con licencia, existe una necesidad real y apremiante de más opciones y recursos para que las familias y agencias de acogida puedan apoyar mejor a los niños.
Con suerte, el trabajo que Together We Rise está haciendo para correr la voz sobre el cuidado de acogida hará una diferencia positiva. Las imágenes muestran la felicidad y el amor que no siempre se destaca. ¡Y si nada más, por lo menos estas preciosas fotos seguramente traerán una sonrisa a la cara de todos los que las vean!
La actriz, conductora y cantante mexicana, está llena de un amor maternal que la ha llevado a adoptar a dos niños. Esto le ha permitido reconocer que Dios es lo más importante en su vida pues Dios le ha concedido grandes milagros. En exclusiva abrió su corazón y su hogar a Aleteia.
-¿Dónde comienza la vida de Laura Flores?
Nací un 23 de agosto de 1963 en Reinosa, Tamaulipas, México. Mis padres se mudaron a la Ciudad de México cuando yo tenía siete años y prácticamente toda mi vida crecí ahí.
Con mi trabajo he andado de un lado para el otro y, desde el 2010, vivo en la Unión Americana.
-¿Cuáles consideras que son los talentos que Dios te ha dado?
Yo creo que Dios a todos nos da dones y talentos. Todos tenemos la capacidad de desarrollar un talento y un don, el problema es saber escuchar. El problema es abrir la cabeza y el corazón y, gracias a Dios, en algunos aspectos sí lo he logrado.
Encontré, por ejemplo, el talento artístico a partir del trabajo. Cuando empecé a cantar no tenía la educación de la voz que se requiere para ser un profesional y lo pude mejorar. En tanto, en el mundo de la actuación, que era algo muy ajeno en un principio, a los 16 empecé a estudiar esa profesión. Siempre he sido hija del salón de clases y, a mis 58 años, sigo estudiando.
«En el 2018 me reinventé.»
-¿Qué estás estudiando?
En el 2018 me reinventé y es un consejo que yo le daría a cualquier persona: que se reinventen, que hagan algo que nunca hayan hecho en su vida porque es un gran aliciente y te mantiene activo. Empecé a estudiar peluquería canina y, en el 2020, abrí mi negocio, junto con mi esposo, en el garaje de mi casa.
Durante uno de sus dos embarazos.
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«Acabo de terminar una telenovela en Colombia»
-¿Cómo fue tu vida en la farándula, en el Canal de las Estrellas?
Acabo de cumplir 45 años de carrera y creo que he hecho 40 telenovelas. Precisamente acabo de terminar una en Colombia, en donde hice lazos muy estrechos.
Toda mi vida he cantado, pero ahora compongo, un talento que no había explotado, y sigo produciendo música en las plataformas musicales.
-¿Cuáles son las tres telenovelas más importantes que has hecho?
He hecho varias que han sido muy lindas y que me han llegado al alma. Una de ellas fue Piel de otoño (2003), porque muchas mujeres maduras se identificaron con esta historia y es hasta la fecha una de las novelas más vendida de Televisa.
Los sacramentos forman una parte importante de la vida que Laura Flores quiere para su familia.
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Otra telenovela que a mí me gusta mucho es El alma no tiene color (1997), que hice al lado de Celia Cruz. Es una novela muy linda en donde se rompen las barreras del racismo y dio la vuelta al mundo.
También, otra telenovela muy bonita fue Gotita de amor (1998). Y fue muy bonito trabajar en esta historia porque estaba embarazada de María, mi primera hija, con amenaza de aborto toda la novela. Fue muy difícil y estuve a punto de dejar el proyecto porque mucho tiempo permanecí en cama, pero la producción me apoyó mucho.
«Es cuestión de que te toque una oportunidad»
-¿En cuántas televisoras has trabajado?
Todas las televisoras tuvieron su época de exclusividad, pero todo llega a su fin. En Televisa estuve como exclusiva por 30 años. Gracias a Televisa hice una carrera sólida como actriz, como conductora y como cantante. Cuando terminó ese ciclo me pasé a Telemundo. Hoy en día ya no hay contratos de exclusividad.
Laura se ha preocupado de que estén bautizados todos sus hijos.
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Hace poco terminé el programa Master Chef en Televisión Azteca y acabo de terminar la telenovela con RCN en Colombia. Entonces, es cuestión de que te toque una oportunidad y la sepas aprovechar.
Cómo es ser una mujer hermosa
-¿Cómo es ser una mujer hermosa?
La belleza es muy bonita mientras la tienes, pero si no alimentas otras partes de tu alma y de tu corazón, la belleza se acaba.
«Hay un problema con la belleza física: muchas veces te ciega.»
Voy a cumplir 59 años y veo en el espejo los cambios drásticos de la vida: me he operado los ojos, me he puesto bótox, pero eso no significa que vaya a ser más joven; la juventud se va y, si no lo sabes manejar, puede ser algo muy difícil.
Lo más bello es saber aceptar que la juventud se va. Hay un problema con la belleza física: muchas veces te ciega.
Sobre todo en un mundo en donde la apariencia es lo que importa: cómo te ves, qué tanto muestras, qué tan guapa estás. Entonces, hay una necesidad de mostrar tu cuerpo y ahí es en donde se pierde el control.
Gracias a Dios tengo una vida linda, una vida plena. Mi casa es una casa de locos porque hay tres perros, tres gatos, pero también está un esposo que me quiere y mis hijos que llegaron por diferentes “paqueterías”.
-¿Cuándo inicia ese sueño de ser mamá y todo ese proceso que te costó mucho?
Crecí en una familia de cinco hermanos. Entonces, mi casa era de locos y, de todos mis hermanos, soy la única que tiene cuatro hijos; los demás tienen dos.
Laura está feliz con su nueva vida, muy lejos de la pornografía y del materialismo. Ahora lo más importante son sus cuatro hijos, dos biológicos y dos adoptados.
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Siempre quise tener hijos. María, que fue mi primera hija, ahora tiene 23 años, es Ingeniero Civil y vive en Houston, Texas. Tiene una vida linda y es una mujer feliz.
Antes de María yo perdí dos bebés. Cuando esperaba a María, estuve en riesgo de abortar, fue muy difícil, nació prematura pero ahí está el milagro. Yo tenía edema pulmonar, una afección que puso en peligro mi vida porque es muy riesgosa. Solo el 10 por ciento de los pacientes sobreviven, y le doy gracias a Dios que me haya dejado aquí.
Después de María me embaracé y perdí a dos bebés y, además, me sometí a nueve tratamientos. En el último tratamiento ya estaba desgastada emocional y económicamente, y el médico me dijo que ese tratamiento me lo iba a regalar, ¡fue una gran sorpresa para mí!
Dios, la Virgen de Guadalupe y su hijo Patricio
En ese momento me fui a la catedral de San Patricio, por eso mi hijo se llama Patricio, y ante la imagen de la Virgen de Guadalupe hice un acuerdo; me puse a hablar con Dios y le pedí que hiciera el milagro, le dije: “Déjame, por favor, tener a este hijo. De todas maneras, pegue o no pegue, voy a adoptar a un niño”.
«Me puse a hablar con Dios y le pedí que hiciera el milagro, le dije: ‘Déjame, por favor, tener a este hijo. De todas maneras, pegue o no pegue, voy a adoptar a un niño’.»
Ese fue mi acuerdo espiritual y me embaracé de Patricio.
Cuando me entero de que estoy embarazada, me tuve que sentar en el piso porque no lo podía creer. En ese momento me dediqué al embarazo, nació Patricio y, como al año de haber nacido, recordé que tenía un pendiente que cumplir.
Fue muy difícil porque hubo mucha controversia familiar. Me decían que ya tenía a mi hijo que, por cierto, nació con un soplo al corazón y, hasta el día de hoy, nadie se lo encuentra. Cuando él nació no respiraba y tuvo que venir una neonatóloga para reanimarlo.
-¿A quién se lo encomendaste?
A san Patricio y a la Virgen de Guadalupe; yo soy mariana de corazón.
Laura Flores espera que su testimonio de conversión y de adopción pueda ayudar a otras personas.
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-¿Qué pasó con tu promesa a Dios?
Entonces, adopté a Alejandro en México a través de una institución pública y, cuando llega a mi vida, tenía un año de edad.
Aún faltaban tramites pero, cuando por fin fui por él, fue maravillo porque le pusieron la ropa que yo había mandado y salió con un carrito amarillo que yo le había regalado.
En el bautizo de uno de sus hijos.
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Cuando Alex llega a la casa, María estaba un poco en conflicto pero, cuando lo cargó ya no: lo bañó y lo durmió. El amor brotó. Y desde ahí fue la gran maravilla.
Después, estaba trabajando en un programa matutino y tuvimos que hacer una transmisión desde la ciudad de Chihuahua (México), y ahí conocí al gobernador, que me dijo: “Sabemos que adoptaste a un niño, ¿por qué no vas a conocer nuestro DIF?”.
Ese día fui y, días después, me llamaron y me dijeron: “Tenemos una criatura para ti”. A las dos semanas regresé con Alex de la mano y me pusieron a Ana Sofía en los brazos. Me la llevé a mi casa sin decirle a nadie de mi familia.
«La llegada de Ana Sofía fue un regalo de Dios»
La llegada de Ana Sofía a nuestras vidas fue luz y eso significa que la adopción para mí es maravillosa, es un regalo de Dios. A todos se les quiere igual.
Creo que lo mejor que me ha pasado en la vida es ser mamá, porque me siento más fuerte y más joven. Dios siempre me ha abierto la puerta; si se cierra una puerta, se abre una ventana.
En el día del bautizo de una de las niñas.
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Playboy
-¿Te has arrepentido de haber posado para Playboy la revista porno?
Cuando aparecí en Playboy estaba soltera y no tenía hijos. En ese momento no pasó nada pero después, a María, mi primogénita, cuando estaba en secundaria, algunos niños le empezaron a hacer bullying, le decían que su mamá había salido desnuda en una revista y me costó mucho trabajo hablar con ella.
Laura posó para Playboy sin pensar en el daño que se hacía a ella y a sus futuros hijos. En la imagen, embarazada.
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Entonces, yo le dije: “Te pido perdón, porque yo no me imaginé que con los años iba a tener hijos y que mis hijos podían ser buleados por culpa de esas fotos”.
Algo que pueda avergonzar a un hijo está mal, y a veces nos toca pedir perdón a nuestros hijos.
-¿Te arrepientes?
Sí. De hecho me volvieron a hablar para aparecer en otras revistas, pero he dicho que no. El morbo no tiene límites.
Pedir perdón a Dios
-¿A Dios le pides perdón?
Siempre, porque aunque no quieras cometes errores.
Laura cuida mucho la Primera Comunión de sus hijos.
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-¿Procuras los sacramentos?
Claro. Todos mis hijos han hecho la Primera Comunión y la Confirmación.
Está en los padres transmitir la fe y la formación. Debemos aprender a escuchar lo que Dios nos quiere decir y poner en práctica su palabra.
Dedicada a la paternidad adoptiva de San José, el Papa en su catequesis exhortó a las instituciones para que faciliten los procesos de adopción, de modo que el sueño de los niños que necesitan una familia y de los esposos que desean acogerlos se haga realidad.
“No basta con traer un hijo al mundo para decir que somos padres o madres”. Esta frase resonó esta mañana en el Aula Paolo VI del Vaticano, cuando el Papa en su catequesis habló de San José – a quien ha dedicado las últimas seis catequesis – como padre putativo y no biológico de Jesús. Partiendo de la historia de la institución de la adopción en el antiguo Oriente, más común entonces que en nuestros días, Francisco habló de la responsabilidad de ser padres y de la belleza de acoger a un niño que necesita un hogar, para que nadie se sienta privado de un vínculo de amor familiar.
“Nadie nace padre, sino que se hace. Y no se hace sólo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente. Todas las veces que alguien asume la responsabilidad de la vida de otro, en cierto sentido ejercita la paternidad respecto a él (Carta ap. Patris corde )”
Abrirse a la vida a través de la adopción
Y esto, dijo el Santo Padre, fue lo que hizo José al reconocer jurídicamente y darle el nombre de Jesús, que significa “El Señor salva”, cumpliendo así el mandato de Dios anunciado en sueños por el Ángel: “Porque salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). En la antigüedad, explicó el Pontífice, el nombre era la sustancia de la identidad de una persona. Cambiar de nombre significaba cambiarse a sí mismo, pero, sobre todo, dar un nombre a alguien o a algo significaba afirmar la propia autoridad sobre lo nombrado.
“Pienso en particular en todos aquellos que se abren a la acoger la vida a través del camino de la adopción, que es una actitud generosa, bella. José nos muestra que este tipo de vínculo no es secundario, no es un expediente. Este tipo de elección es una de las formas más sublimes de amor y de paternidad y maternidad”.
No es asumir un “riesgo” es acoger niños
Francisco advirtió que no hay que tener miedo de elegir el camino de la adopción porque no se trata de asumir un “riesgo” sino de “acoger a niños”.
“¡Cuántos niños en el mundo esperan que alguien cuide de ellos! Y cuántos cónyuges desean ser padres y madres, pero no lo consiguen por motivos biológicos; o, incluso teniendo ya hijos, quieren compartir el afecto de su familia con los que se han quedado sin ellos.”
En este sentido, el Papa reflexionó sobre la paternidad en la actualidad: “Vivimos en una época de notoria orfandad”. El Pontífice afirmó que nuestra civilización es “un poco huérfana” y se nota el sentimiento de orfandad que tanto duele.
Egoísmo e invierno demográfico
“Hoy, además, con la orfandad, hay un cierto egoísmo”, subrayó el Papa al referirse al “invierno demográfico” que se vive en algunos países occidentales. El Santo Padre lamentó que muchas parejas prefieren no tener hijos o al límite uno nada más y esta negación de la paternidad y de la maternidad “nos quita humanidad, la civilización se vuelve más vieja y sin humanidad”. Por ello, pidió a San José un “despertar las conciencias” sobre la paternidad y la maternidad que son la plenitud de la vida de una persona.
“Es cierto que existe la paternidad espiritual para los que se consagran a Dios y la maternidad espiritual; pero los que viven en el mundo y se casan, piensan en tener hijos, en dar la vida, porque son ellos los que te cerrarán los ojos, los que te quitarán para el futuro. Y también, si no puedes tener hijos, piensa en la adopción. Es un riesgo, sí: tener un hijo siempre es un riesgo, ya sea natural o adoptado. Pero más arriesgado es no tenerlo. Más arriesgado es negar la paternidad, negar la maternidad, ya sea real o espiritual”.
Simplificar el procedimiento de adopción
Al insistir en la belleza de la adopción, el Papa exhortó a las instituciones que se ocupan de las adopciones a estar siempre dispuestas ayudar, “controlando seriamente” la idoneidad de los candidatos, pero también “simplificando el procedimiento necesario”, para que el “sueño de tantos niños que necesitan una familia, y de tantos cónyuges que desean entregarles su amor, pueda hacerse realidad”.
Curar el egoísmo de los que se cierran a la vida
Como lo ha hecho en cada una de las catequesis dedicadas a San José, Francisco concluyó su catequesis pidiendo su intercesión y protección, en este caso para que a los huérfanos no le falte un hogar y las parejas que desean tener un hijo. Pero también para que abra los corazones de quienes se cierran a la vida.
“San José, tú que has amado a Jesús con amor de padre, hazte cercano a tantos niños que no tienen familia y desean un padre y una madre. Sostén a los cónyuges que no consiguen tener hijos, ayúdalos a descubrir, a través de este sufrimiento, un proyecto más grande. Haz que a nadie le falte una casa, un vínculo, una persona que cuide de él o de ella; y sana el egoísmo de quien se cierra a la vida, para que abra el corazón al amor. Amén.”
"Fui a pedirle cuentas a Dios, y él me contestó que me fuese yo a vivir con ellos"
Antonio Tavares es el fundador de la Comunidad Jesús Menino, que se ocupa de la adopción de niños discapacitados abandonados por sus padres. Muchos de ellos tienen parálisis cerebrales, enfermedades y malformaciones producto de intentos de aborto fallidos.
Tanto él como sus 46 hijos adoptados, han sido testimonios ya en tres JMJ, las de Polonia, Panamá y Portugal. Fueron bendecidos por Juan Pablo II, por Benedicto XVI, y ya han sido recibidos en 7 ocasiones por Francisco.
Próximamente abren una casa en Oporto, donde empezarán a adoptar a chicos portugueses de las mismas características, y desde donde pretenden llegar al resto de Europa más adelante.
Lo entrevistamos porque ha venido a Barcelona para que dos de sus hijos reciban un tratamiento médico muy especializado. Han aprovechado para contar su experiencia en la Universitat Abat Oliba CEU y en el Hospital de Campaña de la Parroquia de Santa Anna.
– ¿En qué consiste la comunidad de Jesús Menino?
Adoramos al niño Jesús en la forma de estos hijos míos que son una gracia para mí. Somos un grupo formado por laicos célibes, sacerdotes jóvenes y familias colaboradoras, que vivimos en casas pareadas y nos ayudamos a cuidar a niños que han sido abandonados, muchos de ellos víctimas del aborto.
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En Brasil, tenemos una comunidad en Petrópolis, donde empezamos, en la que ya he adoptado a 46 niños, muchos de los cuáles ya son mayores, y tememos otra en Brasilia, donde mis hijos son 36.
– ¿Qué es lo que sucede en esas casas?
Todos nos ayudamos a cuidar de estos niños que son muy dependientes y necesitan muchos cuidados, y que nunca van a dejar de ser niños. Nuestro deseo y misión son los de convertirnos en la copia de José y María en la tierra.
Cuidamos de mis hijos como si fuesen el mismo niño Jesús. Para ello, nuestra vida está centrada fundamentalmente en la oración y en el trabajo. Nuestras casas están llenas de silencio.
– A veces la paternidad se vive como un peso. ¿Cómo la vives tú con tantos hijos entre los que repartirte?
Sí, oigo muchas veces el lamento de los padres, que están a la espera de que sus hijos crezcan y se vayan de casa. Para mí la cosa es distinta. Ellos nunca se van a ir y yo estoy contento de ello, porque la vida de un hijo es una gracia.
Yo procuro que lo tengan bien claro. Celebramos el cumpleaños de cada uno de ellos. Hay semanas que tenemos tarta hasta tres días. Cada noche paso a darles un abrazo a cada uno.
Incluso cuando estoy de viaje, como ahora, algunos no quieren irse a la cama hasta que no hablan conmigo por teleconferencia.
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– En nuestra sociedad se tienen cada vez menos hijos, y cada vez nacen menos niños con discapacidades…
Sí, como ha dicho el Papa Francisco vivimos en la cultura del descarte. Parece que en todo hay que buscar el interés egoísta, el beneficio. Por eso, todo el que se muestra vulnerable es excluido o eliminado.
Muchos de mis hijos han sido agredidos en el vientre de su madre, incluso antes de nacer. En el lugar que debería ser el más seguro del mundo, el vientre de su madre, es donde se los han intentado eliminar.
– Esto lo pueden decir muchos católicos, pero no todos se lo toman tan en serio como para determinar su vida, como tú. Has consagrado tu vida a esos chicos olvidados por nuestro mundo…
Yo era muy joven cuando fui a trabajar a una casa en la que vivían muchos chicos discapacitados. Yo era su profesor. El primer día que entré en esa casa uno de los niños me cogió de la mano y me preguntó si quería ser su padre.
Esa pregunta se quedó dentro de mí como una semilla y fue tomando cuerpo a medida que pasaba el tiempo. Su vida en aquella institución era un infierno. Casi sin darme cuenta los fui incorporando a mi vida. Me los llevaba al cine, me los llevaba a casa de mis padres a cenar.
Ese día, mi padre me llevó aparte y me prohibió volverlos a llevar. Me dejó claro que no eran bienvenidos, aunque hoy ambos los adoran y los consideran tan nietos suyos como a los hijos de mis hermanos.
– ¿Y cómo llegaste al cambio de vida definitivo?
El desencadenante de mi vocación sucedió el día que me quedé a dormir en la casa donde estos chicos vivían y vi el infierno en el que vivían. Aquella injusticia clamaba al cielo. Fui a pedirle cuentas a Dios, y él me contestó que me fuese yo a vivir con ellos.
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De ahí arrancó todo. Lo fui a confrontar con el obispo y él me dio su visto bueno y me dijo que caminaba conmigo.
– Dios te habló alto y claro a través de su Iglesia y de sus preferidos, los niños…
Si, sólo por esa certeza dejé la casa de mis padres, dejé el trabajo y alquilé una pequeña casa en Petrópolis y me fui a vivir con Aleixandre, el que el primer día me preguntó si quería ser su padre, y también con Marcelo y Miguel. Ellos fueron los tres primeros.
Y desde el inicio tuve amigos que me ayudaron, porque desde entonces vivimos en pobreza voluntaria y de la providencia y nunca nos ha faltado de nada. Hasta de vez en cuando viajamos a los mejores hospitales de Europa para que intenten mejorar la vida de algunos de mis hijos.
– Cuéntanos algo de alguno de tus hijos…
Jan es anencéfalo. Tiene 9 años y no tiene cerebro. Lo adopté recién nacido y lo médicos me dijeron que moriría en 2 meses. Solo tiene agua en el cerebro.
Sorprendentemente ha ganado con el tiempo ha ganado sensibilidad en el oído y reacciona a la presencia de las personas que aprecia.
Su madre tomó píldoras anti-abortivas. Veinte veces más de las necesarias para abortar. Parió en el hospital y no quiso ni cogerlo en brazos. Dijo que era un trozo de carne y que lo sacaran de su vista.
Una doctora me vio por televisión y me llamó. Fui. Me lo dio y lo abracé. Dijeron que no tardaría en morir, pero sigue vivo, y la medicina no es capaz de explicarlo.
– Una historia muy dura…
Sí, algunos me dicen si no me da pena la vida de Jan, tan llena de sufrimiento, y me preguntan si no preferiría que muriese. Yo les contesto que no veo su sufrimiento por ninguna parte.
Él es feliz y me comunica alegría a mí, a sus cuidadores, y a muchos que lo conocen, aunque solo sea porque aparece en una película o porque yo cuento cómo está.
No solo es feliz él, sino que trasmite alegría a los que le rodean a través de su sencillo testimonio en el mundo.
– La vida de tus hijos muestra que Jesús vence a la enfermedad, a la maldad y a la muerte
Otro de mis hijos nació porque su padre apuñaló a su madre. Ella, moribunda, le pidió a los médicos que salvaran al niño. La madre murió.
El niño nació con ciertas discapacidades producto de la falta de oxígeno durante el parto. Este hijo mío no me puede llamar papá, porque para él ser padre es una cosa mala, como lo que hizo su padre biológico.
Pero él ha encontrado al Padre del cielo, y aunque es ciego, es un gran músico que ha cantado para el Papa Francisco.