Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Carta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carta. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de marzo de 2026

La carta de León XIV a un ateo en busca de Dios

pope-leo-xiv-audience-november-26

"Quien ama a Dios, quien lo busca con sinceridad, no puede ser ateo": este es el mensaje que León XIV transmite en una carta dirigida a un ateo, publicada el martes 24 de febrero

Desde el 22 de febrero, el Papa León XIV participa en el tradicional retiro de Cuaresma en el Vaticano con los principales responsables de la Curia. Un tiempo de silencio, meditación e introspección durante el cual el Papa se mantiene alejado de la vida pública y mediática. Sin embargo, este martes 24 de febrero, la revista Piazza San Pietro, publicación mensual de la basílica de San Pedro, publicó una breve correspondencia de León XIV en la que responde a un tal Rocco, originario de Calabria.

Rocco le envió un poema titulado "Un ateo que ama a Dios". En él, el italiano reconoce "creer que no cree", pero explica que se pregunta por "el misterio de la armonía" de este mundo y que siente cierta "inquietud" por no poder encontrar a Dios en su vida.

En su respuesta, León XIV agradece a Rocco su carta y explica que su poema le ha recordado una frase de san Agustín en las Confesiones: "Tú estabas en mí, y yo fuera. Y allí te buscaba". "Estas palabras bastan para decirte que quien ama a Dios, quien lo busca con un corazón sincero, no puede ser ateo", afirma el Papa.

Para León XIV, el "verdadero problema de la fe" no es "creer o no creer", sino que hay que distinguir entre "los que buscan a Dios y los que no lo buscan". Dios, asegura a su corresponsal, "se deja encontrar por el corazón que lo busca".

"Se puede creer que se cree, sin buscar el rostro de Dios, sin amarlo", advierte León XIV. Y del mismo modo, explica, "se puede creer que no se cree y ser un ferviente buscador de su rostro". Antes de insistir en que en esa búsqueda se encuentra "la dignidad y la belleza de nuestra vida".

Camille Dalmas, Aleteia

Vea también    Videos para nuestros queridos ateos que defienden o viven la increencia en Dios


domingo, 21 de diciembre de 2025

Los tres regalos que pidió por Navidad el niño Ratzinger... y «la risa de felicidad» por un peluche

La carta fue encontrada en 2012, en la casa de la familia Ratzinger en Baviera

Benedicto XVI escribió una tierna carta en 1934 en la que le pedía tres cosas a Jesús.

Benedicto XVI escribió una tierna carta en 1934 en la que le pedía tres cosas a Jesús.

Fue en una Navidad, la de 1934, con solo siete años, cuando el futuro Papa Benedicto XVI escribió una carta muy especial pidiendo tres regalos al Niño Jesús.

Encontrada en 2012, en la casa de la familia Ratzinger en Baviera, la carta fue conservada por María, la hermana del Papa, ya fallecida. Este valioso documento se conserva en la casa-museo del municipio del sudeste alemán de Marktl am Inn.

Así rezaba la carta del niño Joseph:

"Querido Niño Jesús, pronto descenderás a la tierra. Quieres traer alegría a los niños. También a mí me traerás alegría. Quisiera el Volks-Schott, una casulla verde y un Corazón de Jesús. Siempre quiero ser bueno. Saludos de Joseph Ratzinger".

La carta escrita en caligrafía antigua.

La carta escrita en caligrafía antigua.

En la carta, escrita en Sütterlin, antigua caligrafía alemana que ya no se utiliza, el futuro Papa pide a Jesús un Volks-Schott ("Misal del pueblo"), misal alemán que se usaba en 1934. Un misal con dos columnas, una en alemán y otra en latín. Una petición que reflejaba una curiosa y piadosa diversión del pequeño Joseph.

Georg Ratzinger, hermano de Benedicto XVI, ya fallecido, siempre recordaba cómo jugaba con Joseph: "Los dos hacíamos el pesebre juntos, y luego entre los juegos más frecuentes estaban los juegos espirituales, lo llamábamos el 'juego del párroco' y lo hacíamos los dos, nuestra hermana no participaba".

Amor a la liturgia

Los hermanos, ya desde niños, "celebraban" misa o, visto desde ahora, "practicaban" para ser párrocos. "Recreábamos misas con casullas confeccionadas por la costurera de nuestra madre solo para nosotros. A veces yo era el sacerdote o el monaguillo. Desde muy pequeños vivimos con amor la liturgia y esto continuó paulatinamente en el seminario".

Benedicto XVI junto a su hermano Georg en el Vaticano.

Benedicto XVI junto a su hermano Georg en el Vaticano.

Georg Ratzinger, que se ordenó junto a su hermano en 1951, falleció en Alemania en julio de 2020, poco después de recibir la visita de su hermano Joseph.

"El Papa se ha alegrado mucho de descubrir la carta y su contenido le ha hecho sonreír", comentó Georg Gaenswein, secretario personal del Papa emérito, después de comunicar el hallazgo de la carta a Benedicto XVI.

Sin embargo, las anécdotas del difunto Papa con la Navidad no se detienen ahí. Como contaba el hermano de Benedicto XVI en un libro titulado Mi hermano, el Papa, un día Joseph, junto a sus hermanos María y Georg, acudieron a una tienda de su Marktl am Inn natal para ver qué regalos querían pedir por Navidad.

Joseph vio un osito de peluche y le cogió mucho cariño. Cuando unos días después regresaron al establecimiento para ver de nuevo a Teddy, este ya no estaba. "Mi hermano lloró amargamente; intentamos consolarlo pero estaba muy triste", recuerda Georg.

La familia Ratzinger al completo.

La familia Ratzinger al completo.

Todo se solucionó cuando llegó la hora de abrir los regalos unos días después. "Joseph entró en la sala festivamente adornada con el árbol de Navidad, se echó a reír de felicidad: en medio de los regalos para los niños estaba el osito de peluche, ocupando el espacio que correspondía a mi hermano. El Niño Jesús se lo había traído. Este hecho le deparó la alegría más grande de su niñez".

Georg comenta en el libro que Joseph no siempre pedía regalos de corte religioso. Como le gustaban mucho los animales, solía recibir también peluches: un caballo, un pato, un perro… y también un tren. "No recibíamos grandes regalos, sino sobre todo cosas que necesitábamos, por ejemplo ropa, calcetines que mamá tejía para nosotros, gorros, o lo que en ese momento nos faltara", recuerda.

J. Cadarso, ReL


martes, 2 de diciembre de 2025

La carta al Papa de un joven musulmán en una escuela católica de Líbano

En Líbano hay unos 300 colegios católicos y, en muchos, la mayoría de sus alumnos son musulmanes

Jóvenes musulmanes, chicos y chicas, en una escuela católica libanesa

Jóvenes musulmanes, chicos y chicas, en una escuela católica libanesa

En Líbano, muchísimos niños y jóvenes musulmanes estudian en escuelas cristianas. El Secretariado de Escuelas Católicas del Líbano agrupa más de 300 colegios. Según explicaba a Ayuda a la Iglesia Necesitada el P. Youssef Nasr, presidente del Secretariado, la mayoría de los alumnos son musulmanes, especialmente en zonas donde los cristianos son minoría.

Para las familias musulmanas, las escuelas católicas son interesantes porque tienen prestigio académico y ofrecen idiomas (francés e inglés). En este país donde se considera que casi el 60% de la población es musulmana (dividida en varias facciones) y el 40% cristianos (de muchas denominaciones), la escuela cristiana es un espacio natural de convivencia interreligiosa.

En todo Oriente Medio, se calcula que hay unos 400.000 alumnos en escuelas católicas francófonas, la inmensa mayoría en Líbano. Con la crisis que se alarga durante años, a veces el Estado no paga lo acordado con las escuelas.

Cuando el diario libanés en francés L'Orient-le Jour invitó a los jóvenes de Líbano a escribir cartas al Papa León XIV por su visita al país, recibió docenas de ellas. Entre las cinco seleccionadas, estaba la de Akil Mhanna, joven musulmán, que es del sur del país, la zona golpeada por la guerra entre Israel y Hezbolá, pero estudia en la escuela católica Sainte-Anne en las afueras de Beirut, con las Hermanas de la Caridad.

***

  • A su Santidad, querido Papa León XIV,

Como estudiante del Colegio Sainte-Anne de Besançon, Beirut, un colegio de la red de escuelas católicas del Líbano, y en nombre de muchos jóvenes libaneses, deseo expresarle mis más respetuosos saludos con motivo de su visita a nuestro país.

Al saber que Su Santidad nos visitaría en el Líbano, me llené de una gran emoción. Fue un momento de profunda alegría y esperanza. Su presencia entre nosotros tiene un profundo significado, tanto espiritual como humano, y conmueve a todas las comunidades que conforman el Líbano.

Soy musulmán y les escribo con sinceridad, impulsado por el deseo de unidad nacional y coexistencia.

Sus palabras, su compromiso con la paz y los valores cristianos y morales que defienden, como la caridad, la fraternidad, la justicia y la compasión, resuenan mucho más allá de cualquier comunidad.

Encuentran eco en los corazones de muchos libaneses, ya sean cristianos, musulmanes o de otras tradiciones.

Como joven libanés, quisiera humildemente compartir con usted varios deseos y peticiones: ante todo, por favor, mantenga al Líbano, nuestro amado país, presente en sus oraciones, especialmente ahora que estamos atravesando una de las situaciones más complejas y críticas de nuestra historia.

Su bendición tiene el poder de sanar nuestras heridas y restaurar la estabilidad tan necesaria, tan vital para nuestro crecimiento.

Necesitamos volver a creer en nuestro país, con un inquebrantable sentido de pertenencia.

Como originario del sur del Líbano, me habría gustado que visitara pueblos como Caná, Tiro y Maghdouché, símbolos de la unidad y la coexistencia que hacen de nuestra Tierra de los Cedros algo tan único. Sin embargo, comprendo las preocupaciones de seguridad que influyeron en la elección de los lugares a visitar.

Una escuela católica en Líbano, alumnos y religiosas celebran el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada

Una escuela católica en Líbano, alumnos y religiosas celebran el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitadaacn

Su visita nos recuerda el poder de la paz como fundamento moral y el valor del perdón, el servicio y la dignidad humana.

Nos invita a los jóvenes libaneses a superar nuestras heridas, rechazar el miedo al otro y construir juntos una sociedad basada en la confianza y el entendimiento mutuo.

En un país donde cada palabra cuenta, sus mensajes de esperanza refuerzan la convicción de que la solidaridad entre las comunidades sigue siendo nuestro único camino hacia la estabilidad. Su presencia entre nosotros nos recuerda que la paz no es un ideal lejano, sino una responsabilidad diaria.

Vemos en su presencia un estímulo para reconstruir los vínculos entre las religiones, proteger la vida compartida que ha forjado la identidad del Líbano y preservar el espíritu de hermandad que une a nuestras familias, escuelas y barrios.

Huelga decir que el momento de su visita es en sí mismo un milagro que tendrá repercusiones para nuestro país multirreligioso.

Agradeciéndole su atención al Líbano y sus oraciones por él, le saludo, Santidad, con mi más profundo respeto.

Akil Mhanna, 

Escuela Sainte-Anne, Besançon, Beirut

ReL



lunes, 11 de agosto de 2025

Benedicto XVI, en una carta hasta ahora inédita, explica su renuncia, «incuestionable e indudable»

Escribió a su amigo Nicola Bux, veterano en la Curia, refutando las objeciones

Un anciano Papa emérito Benedicto XVI en 2015, con 88 años; aún viviría 7 años más

Un anciano Papa emérito Benedicto XVI en 2015, con 88 años; aún viviría 7 años másAFP Gregorio Borgia

En Italia se acaba de publicar el libro Realidad y utopía en la Iglesia, escrito por Nicola Bux, de 77 años, amigo y colaborador de Benedicto XVI, con colaboración de Vito Palmiotti. Adelanta una exclusiva La Nuova Bussola Quotidiana.

Bux, sacerdote y monseñor que trabajó en la Curia durante muchos años (en Doctrina de la Fe, en Culto Divino, en el Sínodo de la Eucaristía de 2005 y el de Oriente Medio de 2010), publica en ese libro una fotocopia de una carta, hasta ahora inédita, que le envió Benedicto XVI después de su renuncia.

Como Bux le había planteado las perplejidades que le suscitaba la renuncia (también desde puntos de vista canónicos y jurídicos) Benedicto XVI le respondió con cierto nivel de detalle en ese mismo año de 2014.

Un libro de Nicola Bux, colaborador de Benedicto XVI, explora su renuncia y otras novedades eclesiales

Un libro de Nicola Bux, colaborador de Benedicto XVI, explora su renuncia y otras novedades eclesiales

"Incuestionable e indudable"

El ya Papa emérito explicaba a su viejo amigo: «Dogmática y canónicamente, siempre ha sido incuestionable e indudable que el Papa puede renunciar libremente, y que su renuncia es plenamente válida; el suyo también es un cargo, que puede aceptarse y ejercerse, y al que también se puede renunciar con plenos efectos, dejando así vacío el cargo y todo lo relacionado con él».

Como circulaban comentarios de algunos historiadores o teólogos que criticaban la renuncia, Benedicto respondía que "no son verdaderos historiadores, ni siquiera teólogos. Las especulaciones que proponen –a la renuncia al papado– me resultan absurdas. Decir que con mi renuncia habría dejado 'solo el ejercicio del ministerio y no también el munus' es contrario a la clara doctrina dogmática y canónica. Si algunos periodistas hablan de un 'cisma progresivo', no merecen ninguna atención».

Benedicto considera en esa carta que "el paralelismo entre el obispo diocesano y el obispo de Roma respecto a la cuestión de la renuncia está bien fundado". Así, el obispo de Roma, como cualquier otro obispo, puede decidir renunciar a su cargo.

También Juan Pablo II se lo planteó

Benedicto además revela que su predecesor también había ponderado la posibilidad de renunciar. «Sé que el Papa Juan Pablo II, al acercarse su 75º cumpleaños, reflexionó seriamente sobre si no sería correcto retirarse de su ministerio petrino. Su decisión de no retirarse fue acertada, pero él mismo estaba convencido del paralelismo».

Benedicto también defiende el derecho de un Romano Pontífice a hablar y escribir fuera del «oficio de Papa», como él mismo hizo al seguir escribiendo libros durante su pontificado, como su serie histórica y filosófica sobre Jesús. El oficio de Papa sería, dice, «una misión del Señor».

Importancia de esta carta

La carta tiene fecha de 21 de agosto de 2014, poco más de un año después de la renuncia de Benedicto. Da testimonio de la firmeza doctrinal y claridad de decisión con la que Benedicto renunció a su peculiar ministerio.

La existencia de la misiva era conocida, pero Nicola Bux nunca quiso publicarla para evitar avivar más la controversia. Circulaban ideas extrañas que pretendían presentar la renuncia como algo inválido y a Francisco como un Papa ilegítimo.

El mismo Benedicto tuvo que desdeñar a veces, y refutar otras, estas teorías. En su libro-entrevista Últimas conversaciones, con su biógrafo Peter Seewald, respondía así a las teorías sobre supuestas presiones, amenazas o chantajes para hacerle dimitir sin libertad:«Todo son tonterías. Nadie intentó chantajearme. Ni siquiera lo hubiera permitido». 

Jesús M.C., ReL

Vea también   La Importancia Fundamental de la Fe
- Benedicto XVI


martes, 6 de junio de 2023

Transgénero: Obispo de EE.UU. expone la respuesta católica

TRANSGENRE.jpg


Los católicos afirman el sexo dado por Dios al tiempo que reconocen el dolor y las luchas de cada persona, explica el arzobispo Coakley en una carta pastoral

En una carta pastoral reciente, el obispo Paul Coakley de Oklahoma City abordó la disforia de género y una variedad de temas que la rodean, y el movimiento transgénero en general. 

El prelado hace un análisis teológico y científico de la tendencia, al tiempo que ofrece empatía a quienes luchan contra la disforia de género, afirmando el amor que Dios tiene por todos sus hijos. 

Hay mucho que ver en la carta de 10 páginas del arzobispo Coakley, así que echemos un vistazo a algunas de sus claves. 

Teología

El arzobispo empieza explicando que fuimos creados a imagen de Dios con el propósito de amar. 

El cuerpo y el alma son regalos de Dios, y el propósito de los dos sexos es amar y multiplicarse. 

happy-couple-laugh-in-love

El cuerpo humano es inherentemente bueno, lo cual se enfatizó cuando Jesús tomó nuestra carne humana. Él no se despojó de su humanidad ni siquiera después de su resurrección. 

«El papa Francisco enfatizó que el ‘sexo biológico y el rol sociocultural del sexo (género) pueden distinguirse pero no separarse‘. Si el género ha de servir al individuo, no debe limitarse a estereotipos rígidos ni desvincularse del sexo que fundamenta su significado».

A continuación Coakley explica que la libertad de la humanidad ha sido distorsionada por el pecado desde la Caída, con el pecado original en el Jardín del Edén. 

El pecado original nos puede desconectar del Bien último -Dios-, y buscamos llenar este hueco con otros bienes, e incluso identidades, para encontrar satisfacción, con «el deseo de poder, el sexo, el alcohol, internet y el ruido constante en un intento inútil de satisfacer el dolor de nuestra alma».

El arzobispo empatiza con aquellos que buscan un respiro al dolor de no lograr esta satisfacción identificándose como el sexo opuesto, o con una variación «no binaria», «porque cada uno de nosotros en nuestras propias circunstancias únicas ha buscado descansar en algo que no es Dios».

Coakley señala que el pecado y las injusticias pueden oscurecer el reconocimiento de que el cuerpo es un don, y estos se combinan con nuestra «naturaleza caída» para convertirse en factores que exacerban las «desarmonías internas y externas» que pueden impedir el reconocimiento de la bondad inherente del cuerpo.

Esto puede resultar en una «discordia en la unidad del cuerpo y el alma», que a menudo experimentan quienes luchan contra la disforia de género. 

Esto, el prelado lo llama un «tremendo sufrimiento«, por lo que implora a los cristianos que «vayan con suavidad y gran compasión” en la búsqueda de la verdad en relación con situaciones tan dolorosas. 

Estadísticas y bienestar

En reconocimiento de este dolor, el arzobispo Coakley cita estadísticas relacionadas con aquellos que se identifican como transgénero en los Estados Unidos, de los cuales se estima que el 40% ha intentado suicidarse al menos una vez (una tasa nueve veces mayor que la población general). 

Además, casi la mitad (47 %) de las personas que se identifican como transgénero informaron haber sido agredidas sexualmente y más de la mitad (54 %) han sido objeto de acoso verbal. 

Esta porción de la población también corre un mayor riesgo de desarrollar muchos problemas, incluidos los trastornos alimentarios, los trastornos disociativos y el abuso de sustancias. 

El arzobispo invita a los católicos a preocuparse por el bienestar de las personas transgénero, además de condenar todas las formas de violencia e injusta discriminación contra ellas. 

Cita la indicación de Cristo de «amar como hemos sido amados» (Juan 13,34) y nos recuerda que Cristo murió para redimirnos a todos. 

«Amar como Cristo significa desear el bien de las personas en nuestra vida y caminar con ellas, independientemente de su grado de apertura al bien«.

La respuesta católica

Con esto expuesto, el arzobispo Coakley presenta la auténtica respuesta católica a la disforia de género, que advierte que debe evitar los extremos: que el sexo biológico es el final de la conversación, o que la verdad del cuerpo debe ignorarse en favor de la falsa esperanza de aliviar el dolor de una persona a través de la transición. 

Los católicos, desafía el arzobispo Coakley, deben afirmar el sexo dado por Dios, al mismo tiempo que reconocen el dolor y las luchas de la persona que hay frente a nosotros. 

Esto nos exige escuchar desde un lugar de empatía, así como extender la invitación a recibir el don de Dios del cuerpo sexuado.

Además, debemos reconocer que «todos los deseos tienen su raíz en algo bueno», aunque esos deseos estén fuera de lugar: 

«En última instancia, significa invitar a la persona que sufre a entregarse a la verdad. A través de su confianza en Jesucristo, pueden recibir la seguridad de que a pesar de los desafíos y el dolor de alinear el género con el sexo dado por Dios, en última instancia, será para su felicidad, santidad y paz».

A los transexuales

Respecto a aquellos que están luchando, el arzobispo Coakley reafirma que «Dios nos conoce y nos ama, a todos nosotros». 

«Nos reconoce a todos como hijos suyos y ve nuestras dolorosas luchas, invitándonos siempre a seguirlo más profundamente». 

Si bien admite que el camino que la Iglesia ha trazado para las personas transgénero es «arduo y actualmente contracultural», señala que «también es un camino glorioso y lleno de gracia en el que Jesús ofrece una plenitud y una santidad cada vez más profundas».

Citando los escritos de san Pablo en 1 Corintios 12, 26 ​​»si un miembro sufre, todos sufren juntamente; si un miembro es honrado, todos se regocijan juntos», el arzobispo deja claro el deseo de la Iglesia de acompañar a las personas transgénero en sus luchas, junto a Cristo. 

Reitera que las personas transgénero son parte de la Iglesia y escribe que «ustedes pertenecen aquí y, de verdad, son bienvenidos aquí».

A los padres

En cuanto a los padres de niños que luchan contra la disforia de género, el arzobispo Coakley reconoce las dificultades de ver a un niño con dolor y lamenta que no haya una solución rápida que satisfaga a todas las partes. 

Afirma que los padres deben acercarse a sus hijos con «amor incondicional, paciencia y humildad», ofreciéndose a escuchar sus preocupaciones con empatía. 

Debemos tener en cuenta que el género no constituye la totalidad de la vida de nadie y que una identidad de género percibida no los hace menos humanos, ni que dejen de ser nuestros hijos. 

También advierte a los padres que no se sumerjan en la «terapia de afirmación de género», incluidos los bloqueadores de la pubertad y las cirugías de transición de género, que la investigación científica ha demostrado que son opciones menos útiles. 

El prelado cita datos según los cuales los niños que se han sometido a opciones quirúrgicas para tratar la disforia de género tienen «tasas mucho más altas de suicidio e intentos de suicidio que sus pares». 

También señala que los «bloqueadores de la pubertad y las hormonas del sexo opuesto son experimentales» y que no hay estudios actuales que midan los efectos a largo plazo de dicho tratamiento en el desarrollo de los adolescentes. 

Dirige a los padres hacia la consejería católica como una forma de apoyar a sus hijos en estos tiempos de lucha, tanto para el niño como para ellos. 

Y advierte que los padres deben evitar el aislamiento y buscar el apoyo de amigos de confianza o de un párroco. 

Lo más importante: los padres deben pedirle al Señor que los acompañe en este viaje e invitar a Jesús a tocar los corazones de todas las partes involucradas a través de la oración y los sacramentos. 

A todos los católicos y personas de buena voluntad, el arzobispo Coakley nos llama a «dar testimonio de la verdad inscrita en cada cuerpo humano», y hacerlo con amor. 

«El amor requiere que ofrezcamos la verdad en el momento y de la manera que sea apropiado para la relación para que la verdad pueda ser recibida». 

Abordar el tema con «compromiso compasivo» es un aspecto crucial que todos debemos tener en cuenta si tenemos la oportunidad de acompañar a alguien que lucha contra la disforia de género. 

El movimiento transgénero

Finalmente, el arzobispo Coakley se refiere al transgénero como un movimiento que se ha vuelto frecuente en la cultura y la política en los últimos tiempos. 

Si bien critica al movimiento por intentar promover y normalizar el transgenerismo, insta a distinguir el movimiento de las personas que luchan contra la disforia de género. Sobre el movimiento transgénero escribe: 

«El movimiento transgénero tiene sus raíces en una forma moderna de dualismo donde cuerpo y alma/mente/espíritu son realidades separadas.

Desde este punto de vista, la persona humana es el habitante inmaterial de un anfitrión físico.

Por lo tanto, el cuerpo material puede ser manipulado al servicio del alma/mente/espíritu inmaterial.

Donde el movimiento transgénero ve una desconexión entre lo material y lo inmaterial, los católicos ven una hermosa unidad como se describe anteriormente en esta carta».

El arzobispo Coakley concluye pidiendo la intercesión de María, quien «dio un ‘sí’ de todo corazón a Dios en todas las cosas». 

La Santísima Madre experimentó los misterios de la Encarnación de primera mano y acompañó a su hijo, Jesús, hasta la Cruz, compartiendo su dolor. 

Finalmente, el obispo anima a rezar esta oración del papa Francisco a María, Madre de la Iglesia: 

Oración

¡Madre, ayuda nuestra fe!

Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada.

Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa.

Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe.

Ayúdanos a fiarnos plenamente de él, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe es llamada a crecer y a madurar.

Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado.

Recuérdanos que quien cree no está nunca solo.

Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino.

Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor.

J.P. Mauro, Aleteia

Vea también         ¿Es liberador el cambio de sexo? Una víctima cuenta lo que el movimiento transgénero procura esconder?