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sábado, 26 de agosto de 2023

¿Cómo encontrar tiempo en exclusiva para tu pareja?

Couple

¿Cómo, en el seno de una vida agitada, hacer existir a tu pareja? ¿Cómo mantenerse conectados entre sí? ¿Cómo evitar vivir en paralelo cuando la actividad profesional nos envuelve? Nuestros consejos para mantener el vínculo y nutrir tu matrimonio, basados ​​en la experiencia de tres parejas.

Al casarse la pareja, se produce la fusión. Entonces el trabajo se coloca en el corazón de la vida cotidiana y ocupa cada vez más espacio. Un espacio que hasta que los esposos se dan cuenta de que viven como «compañeros de cuarto». 

Entonces, Sophie y Jean, casados ​​durante 8 años, se dieron cuenta de que tenían que volver a conectarse regularmente para evitar que sus vidas se pareciesen a las vías paralelas del tren. 

Sandra y Thomas están casados ​​desde hace 15 años. Recuerdan el brutal despertar de su pareja, tras años de arduo trabajo y cuidado de sus hijos: «Ya no estábamos acostumbrados a estar juntos, ¡así que tuvimos que esforzarnos para encontrarnos y re-conversar juntos!»

En cuanto a Charles y Anne, que acaban de celebrar sus bodas de plata, la distancia geográfica profesional, que los distanciaba, casi vence a su pareja. «Poco a poco nos dimos cuenta de que con nuestra carga de trabajo, con separaciones casi todas las semanas, ya no sabíamos lo que hacía el otro», explica Anne. «Luego dimos grandes pasos para que continuara creciendo nuestro amor y nuestro vínculo matrimonial contra viento y marea. 

Así que aquí están sus pequeños trucos para experimentar el amor verdadero. 

1BUENOS DÍAS, BUENAS NOCHES.

Todo comienza ahí: ¡tómense el tiempo para saludar por la mañana!. «Suena tonto pero no nos despertamos a la misma hora, así que rápidamente nos cruzamos sin prestarnos atención», sonríen Sandra y Thomas. 

Agregan: «Aprovechamos para darnos un beso o tener un gesto tierno el uno para el otro”. 

Anne agrega: «Si estoy de viaje, trato de no pasar dos o tres días sin estar en contacto con Charles. Así que todos los días nos enviamos mensajes de texto para desearnos un buen día o una buena noche». 

2HABLAR CON «EL OTRO YO».

Para evitar este distanciamiento insidioso, Sophie y Jean se hablan «al otro yo» al menos una vez al día. 

«Después de un retiro en pareja, decidimos compartir un acontecimiento de nuestro día, con la emoción asociada», recuerdan. Alegría, orgullo, ira, nerviosismo, tristeza… Es compartiendo las pequeñas realidades de sus vidas como se construye su unidad como pareja.

3HACED UNA ACTIVIDAD PARA DOS.

¡Correr, cantar, bailar y hasta trabajar juntos es uno de los secretos de la vida en pareja! Sophie y Jean -los mismos- dicen: «Éramos de un coro al principio de nuestro matrimonio, y ahora llevamos cursos de preparación para la confirmación. ¡Nos une!». 

Más prosaicamente, Sandra y Thomas dan testimonio de los momentos muy sencillos de la vida cotidiana que viven juntos y que construyen su unidad, día tras día: «Corremos, hacemos la compra, vamos a elegir un regalo… ¡juntos!». 

4INVITA A DIOS A TU DÍA.

Si «el diablo se esconde en los detalles», es también a través de pequeñas y muy simples acciones que el Buen Dios se invita a sí mismo a la vida cotidiana de los amantes-esposos. 

«Somos pobres y hemos terminado renunciando a objetivos de oración que son imposibles de cumplir», dicen Sophie y Jean, quienes se envían mensajes de texto todos los días con una frase de la Palabra de Dios para el día que les ayude. 

«También rezamos juntos un Padrenuestro antes de irnos al trabajo, y terminamos el día con una Salve… A menudo en nuestra cama», se ríen.

5ENCONTRARSE «ENAMORADO».

Para mantener la llama y permitir los reencuentros, la cena romántica es muy aclamada por padres e hijos. 

«Les encanta poner un lugar bonito, una bonita vela… ¡Y listo, a la cama a las 8 p.m.!» dicen Sophie y Jean. Con «la caja de comunicación de la pareja» y sus divertidas preguntas, la velada permite encontrar el camino de la comunicación y la risa. 

Registrarse para un ciclo de «Matrimonios Alfa» también es bienvenido y quizás sea más fácil de mantener ya que está anotado en la agenda. Finalmente, a pesar del cansancio, la unión física de los esposos vigoriza, renueva la energía y teje la comunión entre los cónyuges.

6OBLIGARSE A SENTARSE.

«Una vez al mes, los domingos por la noche, nos sentamos juntos y tomamos nuestros diarios para hacer nuestra revisión del diario matrimonial. Hablamos entre nosotros sobre nuestras semanas, nuestras citas, nuestros viajes», explica Anne. 

Así es como la pareja se planteó la cuestión del tiempo dedicado a «ser pareja». Resultado: ahora ambos anotan tiempos en su diario para nutrir el Sí de su sacramento del matrimonio. 

El famoso DSA –Duty to Sit (en español, deber de sentarse)- de los equipos de Notre-Dame sigue siendo más actual que nunca.

7REGÁLATE UNA ESCAPADA PARA DOS.

Sophie y Jean son claros: «A pesar del trabajo y los niños, nuestra pareja sigue viva hoy, gracias a un fin de semana romántico anual». Sí, pero ¿cómo hacerlo? Decídelo, y atrévete a pedir ayuda a tus allegados que cuiden de tus hijos. 

«Para nuestro último pequeño viaje de dos días para dos, pasamos el sábado por la mañana dejando a los niños y el domingo por la tarde recogiéndolos», se ríe Sophie. «¡Pero qué bendición para nuestra pareja!».

8ORAR EN PAREJA.

Sandra y Thomas participan todos los miércoles en un grupo de oración: «Nos acerca aún más y complementa el deporte: ¡un espíritu santo en un cuerpo sano!». Charles y Anne acabaron bloqueando en su agenda un tiempo de adoración/oración en un día fijo, y si uno no está, el otro reza como si estuviera. «Porque no se trata de pasar una semana sin volver a poner a nuestra pareja bajo la mirada de Dios para recibir nuestro amor de Aquel que es Amor», sonríe Ana.  

Marie Lucas, Aleteia

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La Redención del Cuerpo y
la Sacramentalidad del Matrimonio






















viernes, 2 de septiembre de 2022

Esposo va a un monasterio para descansar y se convierte

 

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"De repente, me di cuenta de que la Iglesia Católica había existido durante 2000 años y que era mi ancla"

Marc siempre ha preferido una vida materialmente austera, aunque rica en posibilidades. Arraigado en la zona rural francesa de Cantal desde 2012, todavía viaja por Francia para realizar los espectáculos de sombras chinescas en los que ha trabajado durante 17 años, a veces con la ayuda de su esposa, Sophie, y sus cinco hijos de 12 a 17 años.

Tras el nacimiento de su segundo hijo, la pareja —ingenieros de formación pero apasionados del teatro— decidió romper con las costumbres consumistas y vivir de sus sueños: los espectáculos en directo.

Olvídese de planes de carrera y libros de contabilidad para realizar un seguimiento de los ahorros; para ellos, la vida sería arte, inventiva, viajes por carretera… y pagar las facturas con dificultad a fin de mes. Crearon su compañía de teatro familiar itinerante en 2007 y viajaron por Francia durante tres años en una caravana. Disfrutaron la unión como pareja y su vida familiar fue alegre y colorida. 

Nómadas «out of the box» 

¿Y dónde estaba Dios en todo esto? Estaba allí, al fondo, una sombra discreta entre las demás.

Marc creció en una familia protestante, mientras asistía regularmente a la Iglesia Católica dentro de los SUF (Scouts Unitarios de Francia) o a través de su círculo social, hasta los 30 años. “Mi práctica religiosa estaba llena de formalismo”, recuerda. “Pero no me di cuenta hasta mucho después: no sabía que podíamos tener una relación [con Dios]”.

Cuando conoció a Sophie en 2001, se desprendió de todo, por lo que no pensó en casarse en la Iglesia. “Acudimos al alcalde” para una boda civil “después del nacimiento de nuestro tercer hijo, una forma de oficializar nuestra estructura familiar”, recuerda.

Fue la llegada de los gemelos en 2010 lo que hizo sonar el toque de difuntos de una vida errante y sin preocupaciones. Marc estaba agotado y sentía la necesidad de recuperar fuerzas y dar un paso atrás. Oyó hablar del Priorato de Murat, no lejos de Saint-Flour (Cantal), donde reside una comunidad de Hermanos de San Juan:

“No estaba particularmente en busca de espiritualidad, solo necesitaba recuperarme en paz y tranquilidad… Una vez allí, fue por pura cortesía que elegí asistir a los servicios”.

Una certeza pacífica

Entonces, ¿qué pasó durante esta corta estancia?

“Nada espectacular”, admite. “Fue una combinación de eventos que me abrió el corazón. La calidad de la acogida y la presencia de los religiosos, su sentido de servicio, las lecturas que me recomendaron… De repente me di cuenta de que la Iglesia católica tenía 2.000 años y que era mi ancla. Yo, protestante, me sentí como en casa, seguro de que a partir de entonces tenía que vivir mi fe a diario, sin importar lo que pensara mi familia”.

Su determinación sorprendió a su esposa, que anteriormente había sido bastante indiferente a la espiritualidad. Ella no se interpuso en el camino. Tres meses después, accedió a ir a Misa a Murat, y fragmentos de oraciones que había recitado de niña volvieron a la superficie. 

“Para ella fue más intenso que para mí: lloró a mares y sintió de repente el amor de Dios por ella”.

En retrospectiva, Marc reconoce que su forma de vida anterior a la conversión era muy parecida a los valores cristianos, por lo que hubo más continuidad que ruptura. Aún así, este renacimiento se tradujo concretamente en decisiones importantes: matrimonio en la Iglesia, bautismo de los niños, regreso a la práctica religiosa regular.

“Y luego, estructuró a nuestra familia, a la que le faltaba un poco de marco. Con el pretexto de confiar en la vida, nos creíamos los capitanes de la nave. Nos dejamos llevar, pero sin guía. Hoy sabemos que hay un guía incomparable al que tratamos de escuchar: Cristo”.

Raphaëlle Coquebert,Aleteia 

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domingo, 17 de enero de 2021

Papás en confinamiento: "Nunca había estado tanto en casa"

 

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El estado de emergencia producido por la COVID-19 ha provocado cambios en la vida familiar. Ellos, los papás, explican el crecimiento personal que han experimentado.

Albert Botines es representante de futbolistas. Es CEO y fundador de la empresa Goal Management, que lleva a jugadores como Héctor Bellerín (lateral derecho del Arsenal), André Onana (portero del Ajax), Deulofeu (delantero del Watford en la Premier League inglesa) o Pau López (portero de la Roma).

Vive en Lleida, a 150 kilómetros de Barcelona, su aeropuerto de referencia. Su trabajo habitualmente lo sitúa en cualquier punto de Europa. «Viajo continuamente. Cada semana -explica- suelo hacer entre 2 y 3 vuelos, y lo combino con el tren y el coche».

«Pasé de golpe al teletrabajo»

La declaración del estado de emergencia en España el pasado 14 de marzo le cambió los ritmos y la ubicación. «Tuve que pasar de golpe al teletrabajo. Mi esposa, Anna Xandri, es la directora del departamento de comunicación de Goal Management. En casa tenemos la oficina de la empresa, en un espacio bastante aislado. Antes yo solía estar un día a la semana en la oficina pero de repente todo el trabajo se concentró ahí, sin posibilidad de salir».

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Albert Botines cambió los contínuos viajes por el teletrabajo como representante de futbolistas desde casa.

Desde el 13 de marzo, en los tres meses de confinamiento, «he tenido que hacer todas las gestiones desde casa», dice. «Hemos tenido que cerrar operaciones por internet, recoger firmas digitales…».

«Nunca había estado tanto en casa»

«Nunca había estado tanto en casa», confiesa. «El día es ahora un contínuo de vídeollamadas por Meet, Zoom, Skype…».

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Albert y Anna son padres de 4 niños, que tienen 9, 7, 5 y 1 año recién cumplido.

Para él, el confinamiento ha sido «una ocasión para hacer cosas nuevas con ellos: los deberes, las ‘excursiones’ por los alrededores de casa (bosque incluido), los biberones a la peque…».

Un balance muy positivo

«Me ha ido bien», dice. «Ha supuesto un parón del estrés que había en mi vida y me ha dado la oportunidad de tener tiempo para la familia y atenderlos mejor».

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Los cuatro pequeños de Albert y Anna.

Al estar en casa, Albert y Ana decidieron que él asumiría funciones que hasta este momento eran impensables. Él se encarga de despertar a los niños, «a las 8 desayunamos, entre las 10 y la 1 tienen clase por vídeo, pongo la mesa, comemos, después vemos una peli, hacemos juegos de mesa o vamos a la piscina».

La cocina, una novedad

«La novedad que he incorporado en la cuarentena ha sido hacer la compra y cocinar«, añade.

Con los niños sin cole

Para Anna la cuarentena también impuso cambios. «A ella -cuenta Albert- el estado de emergencia le ha perjudicado más profesionalmente. Aunque Anna trabaja normalmente desde casa, no es lo mismo ahora que tenemos a los niños sin colegio presencial y hay que estar pendiente continuamente de ellos. Para ella el confinamiento ha obligado a más horas de dedicación a los niños en casa y menos horas para la empresa en comparación con las que dedicaba antes». A pesar de eso, «el balance es muy positivo para todos, no me cabe duda».

«Los sábados, toca limpieza»

Antón Arana San Sebastián es vicedecano de Ordenación Académica en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Vive en Bilbao.

En casa son cuatro: su esposa y dos hijos mayores, universitarios, de 20 y 23 años.

Antón pasó de la noche a la mañana a trabajar en casa. «No nos habían avisado y el viernes 13 de marzo los alumnos habían dejado todas sus pertenencias en las aulas. De repente, en el fin de semana se dio la orden de que la Universidad quedaba cerrada y ya no se podía acceder a ella. Eso comportó ajustes, nervios, muchos interrogantes entre los alumnos y los profesores. Ha habido que ir sacando el material imprescindible como podíamos».

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Antón Arana San Sebastián, ante el ordenador, ha llevado la gestión académica de la facultad de Bellas Artes en la UPV/EHU.

Atendiendo a los alumnos desde casa

«Los profesores tuvimos que activarnos en la docencia no presencial, preparar las clases de otro modo, atender al alumnado a distancia… Sin duda ha supuesto más trabajo por parte de todos». Con su mesa, su ordenador y sus libros, pasa la jornada pegado a un muro de vidrio que aporta luz natural para trabajar.

«De las comidas me sigo encargando yo»

La esposa de Antón trabaja en banca y «ya antes nos repartíamos las tareas del hogar, también con los hijos. Pero semanalmente una persona venía a casa y hacía la limpieza. Con el estado de emergencia, dejó de venir y lo asumimos entre todos como otra tarea a repartir, los sábados». «Pero de las comidas me sigo encargando yo, como hacía ya antes», afirma.

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Jonne Ziengs y Cristina Abillá con sus tres hijas.

«No tendremos que esperar a ser abuelos para vivir un tiempo así con las niñas»

Jonne Ziengs y Cristina Abillá se casaron hace 7 años. Tienen 3 hijas de 5 y 4 años, y de 5 meses.

Él es director comercial de ADP, empresa de recursos humanos orientada al mercado inglés. Su horario habitual es de 8.00 a 17.00-17.30 horas. Cristina también trabaja fuera del hogar. Es directora de Ordenación Académica en la escuela de Diseño LCI Barcelona.

Hasta el día en que cerraron los colegios en España, Jonne llevaba a las niñas al colegio dos días a la semana y una tarde se encargaba de recogerlas. El resto de días lo hacía Cristina. En las tareas de la casa, una empleada les ayudaba diariamente.

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La bebé, Sofía, con sus hermanas y papá en casa. En el confinamiento Jonne ha podido dar biberones a la pequeña.

Una decisión de pareja: en el confinamiento no se plancha

«El confinamiento no permitió que la empleada siguiera trabajando, así que hemos compartido las tareas: lavadoras, fregar, limpiar los baños, el salón, hacer las camas…». Cristina apostilla: «Hubo un acuerdo especial para todo el confinamiento: decidimos que no íbamos a planchar, porque a ninguno de los dos nos gusta. Ya bastante cambio suponía todo, así que optamos por facilitarnos las cosas al máximo«. Acuerdo de pareja.

En cuanto a la cocina, Cristina se encargó de las comidas «porque me gusta controlar un pedacito de lo que hago en la casa, y la cocina se me da. Incluso he podido probar nuevas recetas«. Jonne, que habitualmente almorzaba fuera de casa, se encarga ahora de recoger la mesa y fregar los platos.

«Con la bebé, la conexión es muy grande»

Este papá afirma que se encuentra «más dedicado a las niñas. Cuando nació Olivia, la segunda, viajaba mucho y casi no tuve tiempo de estar con ellas. En cambio esta vez, con la bebé, Sofía, la conexión es muy grande«.

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Jonne y Cristina creen que el confinamiento les ha aportado una experiencia de pareja muy enriquecedora. «Cuando trabajas fuera de casa, digamos que ese trabajo -explica Cristina- de alguna manera se lleva tus mejores horas, en las que más rindes. Llegas a casa y es hora de baños, cenas y a dormir. En cambio ahora hemos disfrutado más a las niñas«.

«Por suerte -añade- yo estuve de baja de maternidad hasta el 18 de mayo. Desde entonces, primero teletrabajé y desde hace poco voy dos veces por semana a la sede del trabajo mientras que el resto lo hago desde casa».

Biberones a la peque

«Jonne ha conocido más a sus hijas. Las ha bañado, ha dado biberones a la peque…».

La oficina en casa

En cuanto al trabajo de él, el matrimonio disponía de un espacio con mesa de trabajo en su habitación. «La teníamos ahí pero la empleábamos poco, mientras que ahora sirve totalmente de oficina. Lo acondicionamos un poco más, compramos una impresora y una plastificadora».

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Las niñas han tenido un estrecho contacto con su padre. En la imagen, las mayores muestran un dibujo de la familia.

«La familia es una empresa y el CEO eres tú»

«Ha sido un trabajo en equipo formidable«, aseguran. «Nos hemos coordinado genial, incluso a veces cuando nos cruzamos por el pasillo, chocamos las palmas», añade Cristina, quien matiza que «no tiene que parecer que todo es fácil. Una familia no es flower power, es mucho trabajo, pero tranquilos que al final las cosas salen«.

Para Jonne y Cristina, «la familia es una empresa y el CEO eres tú». «Según como lo miras -dicen- la cuarentena en casa es un lujo que nunca habríamos imaginado». «No vamos a tener que esperar a ser abuelos con los nietos en casa para disfrutar de un tiempo así«, concluye ella. Y es que, en su caso, Sofía «es un bebé disfrutado por todos, como no nos había ocurrido antes».

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Para ellos no poder salir de casa ha sido un reto «pero no especialmente difícil. En algunas parejas, uno esperaba a que el otro fuera a tirar la basura para descansar. A nosotros no nos ha ocurrido, la verdad», dice Cristina. «Nos faltaba poder salir, sí, a caminar un buen rato, pero buscas alternativas. Y creo que vale la pena poner un poco de esfuerzo en hablarse«.

«¿A quién le das lo mejor de tu vida?»

Jonne y Cristina proponen que los matrimonios con hijos, como ellos, «se cuiden» y se hagan a menudo la pregunta: «¿A quién le das lo mejor de tu vida?». Visto así, el confinamiento les ha ayudado a conseguir «que el hogar sea el lugar al que te apetezca volver cada día».

Dolors Massot, Aleteia 

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