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jueves, 3 de diciembre de 2015

Un corto se burla de la ideología de género en la escuela: da risa, pero es tan verosímil que asusta

El comediante australiano Neel Kolhatkar, azote de la corrección política
Un corto se burla de la ideología de género en la escuela: da risa, pero es tan verosímil que asusta
Los temas objeto de chanza en este corto no son imaginarios:
 son sólo una caricaturización de disposiciones legales ya existentes en numerosos países.

Neel Kolhatkar es un actor y comediante australiano que ha consagrado más de un corto a reírse de la tiranía que poco a poco va imponiendo la corrección política en las sociedades occidentales: igualitarismo, ideología de género, promoción de la "diversidad", ultra-protección de minorías supuestamente asediadas, exaltación de todo lo sentimental, castigo de los "delitos de odio", proscripción de todo cuanto cualquier grupo minoritario pueda considerar "ofensivo"...

Se está implantando una dictadura ideológica de facto que castiga con el rechazo social y la estigmatización a todo el que se muestre discrepante o simplemente plantee preguntas. Y que muy pronto puede comenzar a ejercer la violencia contra los desafectos.

Que es lo que sugiere el corto Modern Educayshun, forma deliberadamente incorrecta, imitando su transcripción fonética, de Modern Education [Educación moderna]. Neel Kolhatkar lo dirige e interpreta en el papel principal.

Modern Educayshun
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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Original: el combate de la castidad



 Un nuevo capítulo de Catholic Stuff, el divertido y formativo programa evangelizador de H.M. Televisión, aborda una de las luchas más difíciles que libramos en el mundo. Como en todas las batallas espirituales, es cuestión de elegir bien las armas y el terreno. 



¿Cómo te preparas para el evento más importante de tu vida?

La palabra esperar parece una palabra aburrida, pero si sabes que esa espera te conducirá al evento que cambiará para siempre tu vida, ¿cómo te prepararías? Con esta premisa, te presentamos este video sobre el Adviento, época de esperanza y camino para la Navidad.



¿Esperando por lo que cambia tu vida? ¿Cómo lo haces? ¿Estar ocupadísimo/a? ¿Llenando la vida con ruidos y distracciones? ¿En tensión por alcanzar algunas satisfacciones pasajeras? ¿Vivir la vida haciendo todo eso?... ¿Sin buscar un poco de silencio un momento de tranquilidad? ¿NO?
Cada año tenemos una maravillosa oportunidad de cambiar nuestra vida, de hacer que sea más feliz. Esperar... Entrar en una situación de mayor tranquilidad. En el fondo se trata de preparar el corazón para que venga... ¡A ver si este año lo preparas (¿un poco?) mejor!

Canción de Adviento

9 lecciones para aprender el verdadero amor: A amar se aprende… amando


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Para aprender a amar es necesario entender que el amor es salirse de sí para darse al otro. Que el amor puede más que cualquier padecimiento, que todo defecto personal o ajeno y que cualquier clase de brecha que pueda herir al corazón humano. A este aprendizaje se niegan quienes se dejan arrastrar por la soberbia, viendo solo la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio. El verdadero amor vence el egoísmo.
Aquí algunas lecciones para ese aprendizaje.
Manejo de las emociones: Ante las inevitables discrepancias y disparidades de opinión e incluso cierto enfrentamiento, permitir que “la olla suelte presión” aflojando la válvula con gestos, bromas, chistes, no tomarse tan en serio a la hora de las discusiones. Cambiar de tono para controlar las emociones del momento. Acordar el esperar a serenarse y ver con mayor objetividad lo que se desea comunicar, para buscar soluciones sin recriminaciones inútiles que solo quitan la paz.
Sobre los mutuos defectos: Ser capaces de apreciar en el conyugue, más virtudes que defectos, pues casi siempre tendemos a agrandar los defectos y a minimizar las virtudes. En el noviazgo lo normal es ver a la pareja con muchísimas virtudes y pocos defectos. Esta actitud se debe mantener a lo largo de la vida matrimonial, ya no de un modo idealista, sino de una forma madura, consciente y responsable, y ante los defectos, amarse con todo y ellos. Acercarse en vez de alejarse, adquiriendo una mayor conciencia de que ambos los tienen.
Crear espacios para el otro: Pensar más en el otro, darse tiempo para comprenderlo poniéndose en su lugar. Hacer un alto en las prisas, ocupaciones, preocupaciones y darle la posibilidad de sentir que es atendido y comprendido. Escuchándolo, apoyándolo evitando prejuicios.
Aprender a conceder: Admitir cuando el conjugue considera que la conversación le incomoda, que su condición anímica no es la propicia para escuchar quejas o reclamos. Discutir, compartir presiones o preocupaciones es parte de la relación, pero se debe aprender a hacerlo, aguardando el momento y las circunstancias más propicias para tratar los temas álgidos o que les preocupan.
Valorar las emociones del otro: Comprender, no ignorar los sentimientos y las aflicciones emocionales del cónyuge como si se tratase de problemas absurdos, triviales y aburridos, esperando solo a que pasen. Aprovechar los momentos emocionales como una oportunidad para acercarse a la pareja, para   ayudarlo. No Permanecer emocionalmente en un estado neutro, considerando que una tormenta emocional siempre es necesaria para madurar, sin intentar mostrar al cónyuge una respuesta emocional alternativa.
Evitar el manipular: No tratar de suavizar las perturbaciones recurriendo a la negociación y a los sobornos para lograr que el otro deje de estar triste o disgustado, solo por considerarlo algo molesto.
Apoyo y respeto: No ser desaprobadores, burlescos, duros en las críticas; prohibiendo y reprimiendo con evidente desprecio cualquier manifestación emocional de la pareja.
Entregarse: Las pruebas de nuestro amor son precisamente los defectos y limitaciones del otro, que necesita de ayuda y comprensión para superarse, no olvidarlo jamás.
Ante las pruebas que llegan de afuera: La aflicción puede marchitar las mejillas pero no abatir el amor, porque el amor intensifica esa forma de ser junto al otro, comprometiendo todo nuestro ser. El amor supera cualquier quebrantamiento que le pueda suceder al hombre en esta vida, porque el amor no pertenece al tiempo, lo trasciende como un reflejo del amor divino.
“que el amor en el alma vive; /y si ella a otra vida pasa,/no muere el amor, sin duda, /puesto que no muere el alma”.
CALDERON DE LA BARCA

Por Orfa Astorga de Lira
Orientadora familiar.
Máster en matrimonio y familia.
Universidad de Navarra.

martes, 1 de diciembre de 2015

Lo más alegre del Papa en África


Llega el momento de recordar algunos de los mejores momentos de Francisco en Kenia, Uganda y República Centroafricana. 







La pornografía me ha enseñado lo que es el amor


La interesante experiencia de un joven que ha decidido ser sincero
y compartir lo que ha vivido


Pornografía en el ordenador

Parece extraño, pero sí, la pornografía me enseñó y ha enseñado a muchos jóvenes qué es el amor. Con la pornografía he aprendido la diferencia entre amar a una persona y consumir su cuerpo. He aprendido a “amar” mis deseos y a satisfacerlos, sea como sea. He aprendido a “amarme” a mí mismo, mi ombligo y mi pene. He aprendido.

Así es como nuestra juventud ha aprendido a amar. En los sitios web, en las películas o en cada escena de una telenovela, la pornografía explícita es cada vez más normal, más habitual, y se ha convertido en la propuesta pedagógica de algunos padres para enseñar la sexualidad a sus hijos. Así vivimos y maduramos. Se nos enseña a creer que las relaciones duraderas son las que funcionan bien en la cama, y que el amor se expresa cuando alcanzamos el máximo placer sexual. La pornografía me ha enseñado lo que entiende por amor. Amor en alquiler. Amor a la carta. Amor de … eso, cualquier cosa menos el amor.

Cuando comprendí cuán condicionados estamos, me he visto rodeado: por un lado el mundo sexualizado, por el otro la pornografía que nos enseña a amar. No hace falta mucho para darse cuenta de que los dos lados se tocan, como en los filmes americanos cuando las paredes se mueven. Sabemos bien lo que sucede al que se queda en medio.
Y es allí donde la pureza, como un “clavo salvador”, empujaba a uno de los lados y le impedía continuar con el aplastamiento inminente. Cuando me di cuenta de la belleza que lleva y del escudo en que se transforma, vi que había esperanza, que había un camino.

La pureza puede no estar de moda para algunos, pero para quien comprende su belleza es como dar a la novia un anillo de diamantes y pedirla en matrimonio: ¡clásico y bello! Es la pureza, es solo ella la que puede indicarnos el camino del amor. No es la bruja mala que lo prohíbe todo e impide la felicidad instantánea. Es la salvadora que en el último momento nos saca de las fauces del devorador. Es ella la que guarda al amor del egoísmo y de todas las demás enfermedades sexuales corruptibles.

Conociendo la pureza, he conocido los ojos de mi novia, su sonrisa y su forma de hablar, y también su forma de bailar como algo bello, y las expresiones escépticas a todo caso médico explicado mal en los testimonios que se oyen. En la pureza he conocido su sueño de tener hijos y he comprendido que no era el momento de entrenarse para tenerlos, sino de entrenarnos para ser buenos padres, y esto está bastante lejos de la cama.

Comprendiendo la pureza y su función protectora, he logrado mirar con otros ojos la más bella creación de Dios: la mujer. He logrado ver en cada rostro y en cada cuerpo la mano de Dios. He contemplado su dignidad de hija y he alabado al Creador por tanta belleza. Sobre todo, he entendido que esta belleza fue creada para ser cuidada, custodiada y conservada, no consumida. Debo ser el que protege, y no el que destruye.

Si es así, tenemos que comprender que la pornografía nos enseña a amarnos a nosotros mismos; la pureza nos lleva a amar al otro. La pornografía nos lleva a consumir, la pureza a custodiar. La pornografía nos hace discutir, la pureza nos hace relacionarnos. La pureza nos devuelve la mirada que la pornografía robó, y el sentimiento que no existiría si yo viera solo piernas y pechos.

Si la pornografía os ha enseñado muchas cosas, rezad a Dios para que la pureza os reeduque. Que el Señor pueda suscitar en vuestro corazón el verdadero sentimiento robado por el sexo explícito e incontrolado. Pedid a Dios que la pureza y la claridad de su Santo Espíritu puedan, en primer lugar, devolveros la condición original: imagen y semejanza de Dios. Que Él traiga sobre todo el don de amar la pureza.


No lo dejes sólo en esta Navidad



«Es tiempo de volver a casa», reza la frase final de este anuncio de Edeka, cadena alemana de supermercados que presenta a un anciano recibiendo las razones de todos sus hijos (y niestos) para no poder acompañarle en Nochebuena. "Feliz Navidad, papá, abuelo". 
Poco después les llega la noticia de su fallecimiento.



"Cómo hubiera debido reunirlos a todos de otra manera"