LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 9,1-3. 5-6
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia. Como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, y el bastón de su hombro los quebrantaste como el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: «Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo. Príncipe de la paz».
Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor de los ejércitos lo realizará. (Palabra de Dios)
SALMO RESPONSORIAL. SAL. 84
R. El Señor anuncia la paz a su pueblo.
Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles y la gloria habitará en nuestra tierra.
La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo.
El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos.
Antífona Aleluya Cf. Lc 1, 28
Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres.
EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 39-47
En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.
Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi
espíritu se regocija en Dios mi Salvador".
PLEGARIA UNIVERSAL
INVITATORIO: Al celebrar hoy la festividad de nuestra Madre, bajo el título de Reina de la Paz, oremos por su intercesión a Dios Padre todopoderoso. Y digámosle…
ORACION DE LOS FIELES
1. Para que el Hijo de Dios, que se hizo hombre en el seno de una Virgen humilde y obediente, conceda a los fieles imitar a aquélla que complació con su humildad al Señor, y a nosotros nos ayudó con su obediencia, roguemos al Señor.
2. Para que los fieles, a imitación de María, mediten y conserven en su corazón, y anuncien con celo lo que han oído del Hijo de Dios, roguemos al Señor.
3. Por nuestras autoridades, docentes y padres de familia para que, sintiendo la protección y la fortaleza de María, el Espíritu de Dios les permita ejercer sus funciones buscando el bien común en todo el Perú, nuestra Patria querida, roguemos al Señor.
4. Para que el que miró la humillación de María, su esclava, ponga también sus ojos en nuestra debilidad y haga obras grandes en nosotros y a través de nosotros, roguemos al Señor.
5. Por los jóvenes de los diferentes centros educativos de todo el Perú para que, bajo el patrocinio de Nuestra Señora Reina de la Paz, sientan la vocación de servicio a los demás y así construyan la civilización del amor y de la paz. Roguemos al Señor
6. Para que todos nosotros, por la intercesión de Santa María Reina de la Paz, nos amemos no sólo con palabras, sino con obras y de verdad, roguemos al Señor.
ORACIÓN CONCLUSIVA
Oh Dios bondadoso, tu hijo Jesús vino a este mundo para hacer tu voluntad y para dejarnos su paz. Por la intercesión de nuestra Madre y Señora, Reina de la Paz, concédenos sabiduría y humildad a fin de dar a conocer esa paz en el Perú y en el mundo entero. Inspira nuestros pensamientos, palabras y acciones para ser testigos de tu presencia en nuestros corazones. Que el Espíritu Santo nos colme con todas sus gracias y bendiciones, de modo que podamos seguir en el camino que conduce a la paz para toda la humanidad. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén


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