Con una extensión de casi 2.000 pies a lo largo de una ladera libanesa, el rosario más grande del mundo se está convirtiendo en un extraordinario lugar de oración
Si alguna vez te ha costado seguir el hilo mientras rezas
el rosario, la solución podría ser hacer que las
cuentas midieran casi 16 pies de largo. Hay que reconocer que esa no fue la
motivación principal detrás del extraordinario "Rosaire du Liban", o
Rosario del Líbano, que se alza en las colinas de Deir el Ahmar. Sin embargo,
con aproximadamente 2.000 pies de longitud y 59 enormes cuentas de hormigón,
este extraordinario proyecto toma uno de los objetos devocionales más conocidos
de la Iglesia católica y lo transforma en un paisaje por el que los peregrinos pueden
recorrer a pie. Y sí, se describe como el rosario más grande del mundo.
Según The Beruiter, el proyecto lleva años
gestándose, y sus orígenes se remontan a un "encuentro espiritual"
que, según se dice, tuvo un joven libanés en Medjugorje en 2006. Inspirado por
la idea de crear un lugar dedicado a María y a la oración, el proyecto se fue
desarrollando bajo los auspicios de la Orden Maronita Libanesa, y los trabajos
para la construcción del rosario comenzaron en 2008.
Un rosario por el que se puede pasear
Es difícil hacerse una idea de su magnitud. El rosario se
extiende a lo largo de unos 590 metros por el paisaje y está formado por 59
cuentas gigantes. Las descripciones anteriores del proyecto indican que las
dimensiones de cada cuenta son de aproximadamente 4,9 metros por 3,5 metros.
Sin embargo, las cuentas no son simplemente piezas gigantes
de hormigón diseñadas para causar impresión desde el aire. Todo el recinto ha
sido concebido como un lugar de oración y peregrinación.
Según informaciones recientes procedentes del Líbano, las
cuentas asociadas al "Padre Nuestro" están destinadas a convertirse
en confesionarios, mientras que las que representan el "Ave María"
servirán como capillas dedicadas a los santos, con información sobre sus vidas.
El recorrido culmina en la Cruz de la Resurrección, mientras que el complejo en
su conjunto incluye un monasterio y una iglesia donde ya se celebra misa con
regularidad.
En otras palabras, no se trata de un rosario diseñado
simplemente para ser admirado. Es un rosario al que hay que adentrarse,
recorrerlo y rezarlo.
La fe plasmada en un paisaje
Quizás lo que hace que el Rosario del Líbano resulte
especialmente llamativo sea su ubicación. Deir el Ahmar se encuentra en la
región de la Bekaa, en el Líbano, un país cuyos cristianos han vivido décadas
de inestabilidad política, crisis económica y conflictos.
En ese contexto, construir un rosario gigantesco podría
parecer una idea audaz. Sin embargo, quizá ese sea precisamente el objetivo. La
estructura iluminada se ha diseñado para que sea visible tanto desde el suelo
como desde el aire, con sus cuentas trazando un camino a través de las colinas
hacia la Cruz de la Resurrección.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Orden Maronita del
Líbano, así como de una asociación, y según una noticia reciente publicada en
The Beiruter, se ha financiado en gran medida gracias a donaciones. De hecho,
un sacerdote que participa en el proyecto calculó que solo el hormigón había
costado más de 13 millones de dólares. El mismo reportaje describe cómo los
fieles se reúnen entre las cuentas a lo largo del año para celebrar la
Eucaristía al aire libre.
Para los católicos acostumbrados a guardarse un rosario en
el bolsillo o en el bolso, la magnitud del "Rosaire du Liban" resulta
casi deliciosamente difícil de comprender. Sin embargo, tanto si un rosario
cabe en la palma de la mano como si se extiende a lo largo de casi 2.000 pies
por una ladera libanesa, su finalidad sigue siendo la misma: guiar a los
fieles, oración tras oración, a través de la vida de Cristo.
Y, si te apetece hacer un viaje al Líbano, también podrías
intentar visitar algunas de sus otras grandes estatuas de carácter religioso,
entre las que se incluyen el Cristo Redentor, erigido en Jabal Al-Salib; San
Charbel, en Faraya; y la impresionante y gigantesca Cruz de las Naciones, en
Qanat Bakish.
Cerith Gardiner, Aleteia
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