"La música, el arte y la belleza son herramientas
que nos ayudan a contemplar, en un impulso hacia Dios, lo que es, sin duda, una
de las facetas más bellas del ser humano", declaró León XIV al término de
un concierto ofrecido en su honor en Castel Gandolfo la noche del 18 de julio
"La música permite adentrarse
en 'lo que Dios quiso para la creación, es decir, la belleza'",
declaró León XIV al
término de un concierto ofrecido en su honor en Castel Gandolfo la noche del 18
de julio. Y añadió:
"Vivimos en un mundo en el que falta la belleza.
Hay tantos problemas: guerras, conflictos, odio, violencia, desempleo y muchas
otras cosas más. Tener la oportunidad de reunirnos en un contexto como este es
realmente un inmenso regalo, porque nos recuerda que hay algo más allá de todo
eso. Y que los hombres y las mujeres, cuando queremos, todos juntos, podemos
hacer resplandecer esa belleza que, de corazón a corazón, nos ayuda a ver y a
levantar la mirada hacia el cielo".
Un concierto único
Este concierto, celebrado en el patio del Palacio
Apostólico de Castel Gandolfo —residencia secundaria de los papas, donde León
XIV se aloja desde el 5 de julio—, reunió a varias decenas de músicos. Durante
algo más de una hora, interpretaron diversas piezas de los compositores
italianos Niccolò Paganini y Vincenzo Bellini. Entre el público, el jefe de la
Iglesia católica estuvo acompañado por representantes de las autoridades
religiosas, militares y civiles de la región de los Castelli Romani.
Al tomar la palabra al término de la representación,
el pontífice comenzó dando las gracias a los artistas que le habían
"conmovido profundamente", así como a la diócesis de Albano —donde se
encuentra la residencia de Castel Gandolfo— que había organizado y ofrecido
este concierto al Papa. Este momento ha permitido adentrarnos "en lo que
Dios quiso para la creación, es decir, la belleza", afirmó con entusiasmo.
"La música, el arte y la belleza son herramientas
que nos ayudan a contemplar, en un impulso hacia Dios, lo que es verdaderamente
una de las facetas más bellas del ser humano", explicó además el Papa,
reflexionando así sobre el valor de la música y el arte como herramientas
capaces de elevar la mirada del hombre más allá de las dificultades del
presente, señalando en la belleza una experiencia que conduce a Dios y devuelve
la esperanza.
Anna Ashkowa, Aleteia
Vea también La música antes y después
del Concilio Vaticano II
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