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martes, 4 de julio de 2023

De familia atea, ya adulta se hizo católica: como directora de Hollywood lucha por defender su fe

Roxann Dawson, actriz y directora de series y películas,
habla de su conversión


Roxann Dawson ha dirigido numerosos capitulos de importantes series, ha participado como actriz en otras tantas y ahora también dirige largometrajes

Roxann Dawson es una actriz y directora estadounidense de 61 años que lucha por mostrar y naturalizar su fe católica en Hollywood, un lugar generalmente hostil para los cristianos. Como artista ha participado en varias producciones y destacó principalmente por su papel de B´Elanna Torres en la serie Star Trek: Voyager. Como directora ha dirigido capítulos de esta misma serie y  de otras importantes como Lost (Perdidos), The OC, Héroes, Hawthorne, The Closer, Cold Case, Caprica, El Mentalista o Treme.

Además, en este 2019 ha estrenado el largometraje Breakthrough, comercializada en español como Más allá de la esperanza, película de inspiración cristiana de 20th Century Fox, y que tuvo una gran acogida en EEUU. La cinta cuenta la historia de un adolescente que cayó en un lago helado en 2015 y estuvo bajo el agua durante 15 minutos hasta que fue rescatado. En coma, su familia confió en la fe para superar esta prueba y para que su hijo al final pudiera sobrevivir.

Su papel como B´Elanna Torres en Star Trek Voyager es el más conocido que ha realizado como actriz.

Su papel como B´Elanna Torres en Star Trek Voyager es el más conocido que ha realizado como actriz.

De familia atea y antirreligiosa

Dawson participó en el Desayuno de Oración Católico de la Casa Blanca y habló de su vida de fe y de su conversión y bautizo como adulta. “Crecí en un hogar donde mi padre era un ‘devoto’ ateo. Sin embargo, él era una de las mejores personas que conocía, así que no creo que haya practicado lo que predicó gracias a Dios”, afirma a Catholic Digest.

De hecho, explica que “mi familia era muy antirreligiosa, mi padre me crió creyendo que la religión era una muleta para aquellos que no querían aceptar la realidad”.

Sin embargo, asegura  en otra entrevista en The Daily Signal que “en mi corazón sentí que no estaba bien. Comencé a buscar por mi cuenta desde que era pequeña. Echando un ojo en mis diarios se ve que sabía que había un Dios, pero no podía entender cómo encontrarlo cuando era niña. Ya en la escuela secundaria y en la universidad estuve en búsqueda. Busqué de todo, desde el budismo hasta ir a diferentes iglesias y tratar de averiguar a dónde pertenecía”.

"Encontré un hogar en la Iglesia"

Su conversión se produjo cuando conoció a su futuro esposo. “Comencé a asistir a la Iglesia Católica con él y realmente encontré un hogar allí. Había un diacono con el que podía hablar y hacer preguntas. Descubrí que el catolicismo no solo me tocó emocionalmente, sino que me tocó lógicamente”, explica.

Y una vez que conoció a Cristo en la Iglesia, “todo tenía ya sentido para mí, y realmente me sentí como en casa. Eric y yo nos casamos por la Iglesia Católica en 1994”. Tienen dos hijas, una de ellas adoptada.

Roxann Dawson, directora de cine y actriz.

Además, señala que “creo que mi conversión tocó el corazón de mi padre, y en realidad lo estaba aceptando y me sorprendió con su apoyo. Creo que mi conversión convirtió a mi padre, aunque en realidad nunca lo admitiera”.

La intolerancia en Hollywood

Sin embargo, vivir de manera coherente su fe en Hollywood no es nada sencillo ni abre puertas a nuevos proyectos. “Hay una gran cantidad de ataques religiosos que suceden en Hollywood, y la gente acaba quedándose en silencio sobre su fe. Es un lugar que supuestamente predica tolerancia, y me encantaría que comenzaran a practicar lo que predican”.

De hecho, señala que “de vez en cuando, especialmente desde Breakthrough, alguien se me acerca en privado y me dice: ‘sabes, soy católico’. Quieren hablar sobre sus creencias, pero no se haca de forma abierta”.

Ella misma ha ido viendo una evolución en su forma de vivir la fe y de ir perdiendo el miedo a hablar de Dios en un ambiente hostil. “A medida que he ido creciendo, me fui envalentonando más para hablar y hacer los cambios que pueda” en Hollywood.

Ella quiere llegar a todo el público y transmitir mensajes positivos y valores. Sin embargo, en Hollywood ya colocaron la etiqueta de “película basada en la fe”, que es como decir: está hecha por y para cristianos. Además, se deja entrever que la calidad no prima en estas producciones.

Sin miedo a hablar de la fe

Roxann quiere acabar con estas etiquetas porque “encajona tus películas y no permiten que llegue a personas que normalmente no van a ver estas películas”. Por ejemplo, ella afirma que su última película cuenta una historia de superación, y aunque la fe es parte indispensable del filme, en Hollywood se pretende arrinconar estas producciones bajo dicho pretexto.

A pesar de ello, cuando conoció la historia de esta familia cristiana que protagoniza su última película quiso seguir adelante. “Estoy interesada en contar esta historia”, dijo a su agente al momento.

Los milagros sí existen

“Lo vi como un testimonio del poder de la fe, el poder de la oración y del amor. Todas estas cosas están completamente alineadas con lo que creo. La historia me produjo escalofríos y me inspiró. Me dio esperanza”, explica.

Y así fue como sin miedo se lanzó a contar una historia de estas características y de la que además surge un “milagro”. “No debemos negar que existen”, explica ella. Y añade que “Dios ha creado este maravilloso mundo en el que vivimos, este patio de juegos en el que jugamos. Él llora con nosotros cuando fallamos o nos caemos. Él celebra con nosotros cuando tenemos algún éxito. Pero nos ha dado libre albedrío para cometer errores y para volver de ellos. Él está siempre ahí para los que le necesitan y para ayudarlos a ir en la dirección correcta”.

Javier Lozano / ReL

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jueves, 23 de marzo de 2023

Ateo militante, metido en brujerías y satanismos, aceptó ir a un retiro católico y la Virgen actuó

La novia de William David Toro, antigua satanista,
le convenció para ir a un encuentro de fe


William Toro -en la imagen, junto a su mujer, Laura, y su hijo, Juan Ángel- pasó entregado al ocultismo y al ateísmo militante buena parte de su vida.

William tenía solo dos años cuando recibió el impacto de un arma de fuego a dos centímetros de su corazón. Aquel suceso determinó su vida por completo. Criado en una familia "católica light" de Colombia, su fe poco arraigada no pudo hacer frente las secuelas que, directa o indirectamente, tendría toda su vida.

El ateísmo militante primero y el ocultismo después ocuparon su vida por completo hasta que un día decidió retar formalmente a Dios. Entonces, María entró en escena.

Desde su más tierna infancia, la expresión "como una bala perdida" fueron metáfora y realidad de la vida de William David Toro.

Víctima de abusones en la infancia

Tras el accidente, desde sus primeros años en el colegio, William fue víctima del maltrato de abusones. Bautizado y criado en una familia católica, aunque "light" y poco practicante, según sus propias palabras, William no tuvo en la fe una roca a la que agarrarse: incluso al hacer la comunión no tenía ninguna conciencia de estar recibiendo a Cristo. Tan solo lo veía como "una galleta" que le permitiría imitar a los adultos.

Como ha contado recientemente en el canal del sacerdote Byron Cadmen, al cambiarse de colegio y barrio se prometió que nunca más sería víctima de abusos en la escuela.

Mantuvo su gusto por el estudio, pero comenzó a entrenar en unas artes marciales que le permitieron "vivir de pelea en pelea" y ser imbatible en la escuela. El estilo de lucha de la capoeira fue para él un paso hacia prácticas esotéricas y New Age. Su maestro de artes marciales fue quien le introdujo en ese mundo.

Fundó un grupo ateo en Medellín 

William se hacía preguntas sobre Dios, pero recibió poca formación en las clases de religión en el colegio. Un profesor "completamente ateo" le ofreció respuestas tomadas de Marx o Nietzsche. "Las personas más cercanas a mí que tenían fe no tenían ninguna respuesta", lamenta.

William comenzó así un proceso profundamente intelectual en torno a los grandes autores materialistas y ateos que combinó con sus primeros pasos como hacker y músico consagrado en el rock metal, género musical que difundió con su propio grupo durante diez años.

Concluida su adolescencia, el ateísmo de William dejó de ser una simple y posible explicación de la realidad y pasó a ser su modo de vida durante 16 años.

"En esa época fundé la Comunidad Ateísta de Medellín y enseñé a muchos ateos a refutar a los cristianos", admite.

Los vacíos del ateísmo: "Hay cosas no naturales que funcionan"

Con el paso del tiempo, empezó a encontrar huecos en el pensamiento ateo. 

"Empecé a ver que sí había argumentos, pero no desde el cristianismo, sino desde la parte ocultista y la brujería. Veía que había cosas que uno podría llamar no naturales que realmente funcionaban. Pensaba que era posible que Dios existiese… o que hubiese otras fuerzas", relata.

De hecho, la brujería "funcionó" en su vida. Con aquella bala perdida persiguiéndole desde hacía años, la gran cicatriz que dejaron las operaciones en su pecho provocaron en él una fuerte inseguridad.

Como ateo militante, "negaba que hubiese sido un milagro" y atribuía su salvación por entero al cirujano que le trató. Pero como ocultista, buscó sanar su herida con "rituales de magia y brujería de modificación física para que desapareciese".

Fue precisamente la brujería la que terminó de alejarle de la negación total, ya que como ateo solo "pedía evidencias físicas". Cuando desapareció la mitad de la cicatriz empezó a ver "que funcionaba".

Atacando la fe de los cristianos sin formación

Como ocultista, hizo uso de los conocimientos que le proporcionaron sus años de ateo militante para dedicarse por entero en atacar la fe cristiana.

"Lo sustenté en el problema del mal en el sufrimiento [y difundí que] si existía, era malo. Leí la Biblia tres veces para debatir con los cristianos, hice una lista con las supuestas `barbaridades´ cometidas por Dios sobre todo en el Antiguo Testamento y llegaba a cualquier cristiano con su propia Biblia a mostrarle que si Dios existía, era malo y el demonio, bueno", admite.

Algo común en el neosatanismo es profesar públicamente una cosmovisión de liberación, racionalismo y hedonismo que no tiene por qué estar ligada a una práctica de adoración a Satanás. Algo de lo que hacen gala asociaciones como Satanic Temple o Satanistas España. A eso se dedicó William.

Ocultismo nihilista y ritos "ligados a la magia negra"

"En el ocultismo que yo manejaba, no me basaba en prácticas religiosas de preceptos, sino en la filosofía del hedonismo y del yo, en la que si yo estoy bien, mis seres queridos también lo estarán. No pensaba en el bien de los demás, sino en que el mío generaría el de los demás", explica.

Combinaba con eso rituales "de todo tipo de magias", "brujerías" que "casi siempre van ligados a la magia negra" o rituales donde se invoca "a supuestos ángeles para obtener beneficios".

El de la cicatriz no fue el único que "funcionó". Menciona también el ritual de modificación del color de los ojos, pero destaca un peligro de todos ellos.

"Hay rituales que no funcionan… otros sí. El tema es que uno no piensa que si uno funciona, debe haber un ente espiritual que logra que ese tipo de rituales funcione. Uno no piensa eso. Es como cuando alguien se toma una pastilla, se le va el dolor y no piensa en que se haya ido porque alguien haya hecho la pastilla. Si una persona hace algo sin saber su origen no quita el hecho de que sí haya un ente espiritual causando este tipo de efectos. Y eso no es causado por Dios, dentro de las prácticas que se hacen".

Ser padre cambia la vida

William empezó a cambiar cuando supo que iba a ser padre. 

"Conocí a la que sería mi esposa. Empezamos a vivir un noviazgo fuera del camino de Dios, se quedó embarazada y por su mentalidad no quería que el niño tuviese ese ejemplo de sus padres", explica.

Lo que no sabía era que su novia, también satanista, "comenzó a volver al camino de Dios" sin decirle nada.

Hacía tiempo que su familia política rezaba el rosario por su conversión y que su suegra le recomendaba ir a un retiro espiritual. Durante un año trató de convencerle sin éxito.

Su novia le dio un argumento en octubre de 2014 que le animó a acudir al retiro: le podía ayudar a ser mejor persona y mejor padre.

"Lo que a uno le haga mejor persona, bienvenido sea. No importa el ateísmo que profeses, si quieres ser buena persona, no hay nada en contra. No tienes que dejar de ser ateo por ir, solo extraer lo que te haga mejor", le dijo. Pensar que "podía ser mejor esposo" lo llevó a aceptar.

William Toro con Laura, su novia.

William Toro, junto a la que hoy es su esposa y madre de su hijo: ella había dejado el satanismo, se había convertido sin que él lo supiese y le convenció de ir a un retiro. 

 

Retando a Dios "con un atisbo de humildad"

Una vez allí, William se topó con una máxima de La Trinidad de San Agustín que le impactó por completo: "Es posible haya alguien que ame conocer lo que ignora, pero nadie ama lo desconocido". En un primer momento, pensó que los cristianos no amaban lo que él creía porque no lo conocían, pero decidió plantearlo a la inversa… e hizo mella en él. ¿Y si no amaba la fe precisamente por la falta de formación que le persiguió desde la infancia?, se preguntó.

Pero lo que más le llamó la atención fue la particular posibilidad de retar a Dios presentada por el sacerdote que dirigía los ejercicios, máxime cuando llevaba 16 años haciéndolo.

"Reten a Dios… pero con humildad", les dijo.

"Entonces traté de retar a Dios con el único atisbo de humildad que podía tener, por una gracia y dije: `Vale, aquí estoy… ya di un primer paso. Si existes,  haz el resto´", recuerda.

Lo que sucedió a continuación le hizo pensar que todo había terminado.

"Pensé que estaba muerto: vi a la Virgen"

"Entonces la vi a ella, enfrente mío, estaba Ella, la Santísima Virgen. Frente a mí salió una niebla del suelo que lo cubrió todo, me asusté y empecé a temblar. Tenía la mano fría pero sudando y la tenía a ella en frente diciéndome: `Hijo mío, te estábamos esperando´", recuerda.

Más tarde, William supo por una imagen que la aparición había sido de la Milagrosa y comenzó así un retiro con un fuerte proceso de liberación, tomando conciencia de la "pelea espiritual que libraba" y de que "tenía que escoger un bando".

Lo hizo horas después: "Al día siguiente, empecé a preguntarle cosas al Señor y escuché las respuestas de Dios a las preguntas que los creyentes nunca supieron responderme. Al día siguiente todos decían ¿quién como Dios? y yo era el primero que respondía gritando [con la misma frase]", concluye.

Junto con su conversión, William Toro también relata  en su conversación con el sacerdote multitud de advertencias relativas al ocultismo y consejos sobre cómo las familias pueden traer de vuelta a los miembros que se encuentran alejados.

Hoy, William Toro nutre un creciente grupo de apologistas originarios de Hispanoamérica que, junto con Dante Urbina, Allan Gómez o José Plasencia, entre otros, dedican su día a día a la apologética y la defensa intelectual de la fe cristiana.

ReL

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lunes, 11 de julio de 2022

7 hábitos de las personas que confían radicalmente en Dios... descubiertos por una ex atea

   Lo que llamó la atención de Jennifer Fulwiler


 

Jennifer Fulwiler era atea y se hizo católica en 2007, con 33 años, después de leer muchos libros . Siguió leyendo y en verano de 2015, en su blog en inglés ConversionDiary, comentó algunos de sus descubrimientos sobre la vida cristiana. PildorasdeFe.net realizó esta traducción y adaptación de uno de sus descubrimientos: los 7 hábitos de las personas que confían radicalmente en Dios. En 2022 es madre de familia numerosa y ha alcanzado notoriedad en EEUU como oradora cómica.

***

He leído muchas biografías y memorias sobre personas inspiradoras que depositaron su confianza radicalmente en Dios. Por “radical” no quiero decir de manera imprudente, me refiero a la dificultad, muy contracultural actualmente, de reconocer a Dios absolutamente sobre todas las áreas de nuestras vidas.

En libros como "He Leadeth Me", God´s Smuggler [El contrabandista de Dios], "Mother Angelica", "The Heavenly Man" y "The Shadow of His Wings", encontré historias reales sobre religiosos, consagrados y laicos, hombres o mujeres que confiaron plenamente en Dios, y todos ellos tienen claras similitudes en sus enfoques sobre la vida y el Señor.

Encontré fascinante los puntos en común en las vidas de estas increíbles personas, que se encomendaron con tanta confianza en el Señor, y decidí compartirlas para que sirvan de inspiración a otros.

1. Aceptaron el sufrimiento.

Una de las cosas más poderosas que leí en esas memorias es la historia del Hermano Yun, en el libro The Heavenly Man (El hombre celestial), se cuenta como fue perseguido en China por ser predicador cristiano. Después de ser torturado durante semanas, incluyendo electrocución, hambruna, golpes y que clavaran agujas debajo de sus uñas, fue arrojado a una caja que tenía un poco más de 1,2 metro de largo y alto y menos de un metro de ancho, en donde se quedaría indefinidamente.

El día después de ser colocado en esta mini celda, se sintió movido a rezar pidiendo por una Biblia, lo cual parecía una idea ridícula considerando que en ese momento mucha gente estaba en prisión por poseer tal contrabando. Inexplicablemente, a la mañana siguiente, los guardias tiraron una Biblia en su celda. Escribió:

» Me arrodillé y lloré, agradeciendo al Señor por su gran regalo. ¡No podía creer que mi sueño se hiciera realidad! A ningún prisionero se le permitía tener una Biblia o ningún libro de literatura cristiana, sin embargo, extrañamente, ¡Dios me otorgó una Biblia! A través de esta acción el Señor me mostró que independientemente de las maldades que esos hombres planeaban para mí, Él no me había olvidado y estaba en control de mi vida. 

Ahora, entre nosotros, alguien menos santo quizá hubiese reaccionado un poco diferente en esa situación. Si yo hubiera sido torturada y arrojada a una celda/ataúd, mi reacción al recibir una Biblia hubiera sido algo más parecido a las siguientes líneas: “Gracias por la Biblia, Señor, pero ¡¿podríamos hacer algo respecto a sacarme de esta caja antes?!

Yo ni siquiera hubiera considerado la Biblia como una respuesta a mis plegarias, empezando porque mi plegaria principal – reducir mi sufrimiento físico – continuaba sin respuesta.

Sin embargo, lo que veo una y otra vez en personas como el Hermano Yun, es que, tienen muy claro que sufrir no es el peor mal de todos: el pecado lo es.

Por supuesto que preferirían no sufrir, pero esto se encuentra mucho más abajo en su lista de prioridades que en la de nosotros – ellos se enfocan mucho más en no pecar que en no sufrir. Están totalmente encaminados en llevarse a sí mismos y a otros al cielo.

En el caso del Hermano Yun, vio en la respuesta a esa plegaria que Dios le permitía crecer espiritualmente y predicar a sus captores, así que esas circunstancias de sufrimiento e incomodidad se volvieron casi irrelevantes para él.

2. Aceptan la inevitabilidad de la muerte.

Similar al caso anterior, la gente que deposita total confianza en Dios solo puede hacerlo con una visión del mundo centrada en el cielo. Ellos piensan en términos de eternidad, no en términos de los años del calendario. Su objetivo no es maximizar sus años en la tierra, sino lograr encaminarse a sí mismos y a tanta gente como puedan hacia el cielo. Y si Dios requiere reducir su tiempo de vida para eso, ellos lo aceptan.

Portada del libro Un seminarista en las SS, de Gereon Goldmann

El libro The Shadow of His Wings (La sombra de sus alas), está lleno de las asombrosas historias de las milagrosas escapadas de la muerte que tuvo el Padre Goldmann durante la Segunda Guerra Mundial, lo que nos deja con la pregunta: “¿Qué sucede con la toda la gente que no escapó de la muerte?”

El Padre Goldmann probablemente respondería diciendo, que el hecho de que Dios lo salvara de la muerte no era la bendición en sí misma.  Después de todo, cada uno de nosotros morirá eventualmente. La bendición era salvarlo de la muerte para que así pudiera continuar su misión de llevar el Evangelio a los nazis.

Finalmente, él murió mientras construía una iglesia en Japón, y seguramente aceptaría que Dios traería algún bien de su fallecimiento, aunque indudablemente había mucho más trabajo que él querría hacer.

3. Tienen citas diarias con Dios.

Nunca he escuchado de una persona que tenga una profunda y calmada confianza en el Señor, que no apartara un tiempo para concentrarse en la oración diaria. Tanto en los libros que leí, como en la vida real, he notado que este tipo de gente siempre pasa al menos algunos momentos – y hasta una a dos horas si las circunstancias lo permiten – centrados solamente en orar, todos los días.

También, tiende a ser la primera cosa que hacen en las mañanas, concentrándose en Cristo antes de hacer cualquier otra cosa que pueda traer el día.

El padre Ciszek fue un jesuita norteamericano que pasó años en el gulag ruso - inspira a Jen Fulwiler

El padre Ciszek fue un jesuita norteamericano que pasó años en el gulag ruso - inspira a Jen Fulwiler.

4. Durante la oración, escuchan más de lo que hablan.

Anteriormente he escrito sobre el asombro que me genera que la gente más confiada en Dios parece recibir más respuesta a sus plegarias que la mayoría de nosotros. He escuchado historias de gente que pide por algo realmente específico y luego lo reciben; entonces comienzo a preguntarme si tienen poderes psíquicos o si le agradan a Dios un poco más que el resto de nosotros.

Pero, la verdad es que he notado que no piden cualquier cosa, sino que sus ideas sobre cuáles cosas debían pedir, provenían directamente del Espíritu Santo, ya que pasan mucho tiempo a diario buscando la voluntad de Dios en sus vidas.

Tomaré como ejemplo la historia publicada en la biografía de la famosa Madre Angélica del canal católico EWTN. Un día tocó a su puerta un empleado de la compañía de satélite solicitando el pago de 600.000 dólares, de no hacerlo tendría que devolver la antena parabólica y esto arruinaría los planes de la nueva estación.

Ella corrió a la capilla a rezar y, de repente, un hombre desconocido llamó al azar ofreciendo donar 600.000 dólares. Su oración no tuvo rápida respuesta por su interés personal en el canal o porque fuese algo que ella realmente quería, sino que funcionó porque supo distinguir correctamente el plan de Dios en el cual ella iba tendría que iniciar una estación de televisión.

5. Limitan las distracciones.

De todas las extraordinarios historias en el libro "God´s Smuggler" (El contrabandista de Dios), una de las líneas que más me impactó estaba en el epílogo, cuando el autor habla sobre como el trabajo del Hermano Andrew continuaba en el siglo XXI:

“Ni siquiera consideraré instalar una de esas monstruosidades de llamada en espera, interrumpen una conversación telefónica para anunciar otra.” La tecnología, decía Andrew, nos hace demasiado accesibles a las demandas y premuras del momento. “Nuestra prioridad número uno debería ser escuchar con paciencia y silencio la voz de Dios.”

“Demasiado accesibles a las demandas y premuras del momento”, esa línea me ha seguido desde el momento en el que la leí.

Amo la tecnología, pero ella trae consigo la gran tentación de sentir un aumento en la urgencia de nuestras vidas: ¡Necesito responder a ese e-mail!, ¡Responder a ese comentario en Facebook!, ¡Retwittear ese Tweet!, ¡Leer ese mensaje directo!, ¡Escuchar ese mensaje de voz!

Aquí en la era de la conexión, nos encontramos constantemente bombardeados con demandas que requieren – o parecen requerir – nuestra atención constante. Periodos de silencio donde podemos cultivar la quietud interior y esperar por los susurros del Espíritu Santo a nuestra vida, son cada vez más raros.

Una de las cosas que todas estas personas comparten es la poca presión por todas estas falsas urgencias. Es difícil de imaginar al Padre Ciszeck dar con los impresionantes puntos de vista que comparte sobre Dios en su libro "He Leadeth Me" (Él me guía), mientras su iPhone vibra cada pocos minutos, o al Hermano Yun observando la sutil belleza del plan de Dios en el medio de una persecución mientras mantiene su Twitter actualizado minuto a minuto.

6. Someten su discernimiento espiritual a otros.

Las personas que tienen experiencia observando la manera como Dios trabaja en sus vidas, notan que a menudo Él habla a través de amigos de fe, miembros de su familia y el clero.

Si ellos disciernen que Dios les está llamando a algo, especialmente si se trata de algo grande, piden a otros cristianos de su confianza que oren respecto al asunto para ver si ellos también disciernen el mismo llamado del Señor.

Y cuando otros les advierten sobre no seguir ciertos caminos – en especial si se trata de su cónyuge, confesor o director espiritual –toman esos consejos muy seriamente.

7. Ofrecen completa e incondicional obediencia al Señor.

Una de mis partes favoritas del libro God´s Smuggler, es cuando el Hermano Andrew recibe la visita de un hombre llamado Karl de Graaf, que formaba parte de un grupo de oración en el cual las personas oraban durante mucho tiempo, pero más que nada escuchaban en silencio:

- Me acerqué al porche delantero, allí estaba Karl de Graaf.
- Hola - dije sorprendido.
- Hola Andy. ¿Sabes conducir?
- ¿Conducir?
- Un automóvil. 
- No, no sé. - dije desconcertado.
- Anoche, durante la oración, recibimos una palabra del Señor sobre ti. Es importante que aprendas a conducir.
- ¿Por qué razón? Seguro nunca tendré un vehículo propio -dije.
- Andrew... - el Sr. De Graaf habló pacientemente, como si se dirigiera a alguien con dificultades de aprendizaje- No estoy argumentando sobre la lógica del caso, solo te estoy transmitiendo el mensaje.

A pesar de su inicial indecisión el Hermano Andrew logró distinguir el llamado del Señor en ese mensaje, así que aprendió a conducir. Parecía una completa pérdida de tiempo, un malgasto ilógico de sus recursos, pero él fue obediente ante el llamado del Señor.

Después de recibir su licencia de conducir, saber hacerlo resultó ser crucial para el futuro de su misión, la cual eventualmente llevó la palabra del Evangelio a miles de personas en Europa en países del Bloque Comunista.

Me gusta pensar en la respuesta que el Sr. De Graaf le dio al Hermano Andrew cuando este se preguntaba sobre el significado del extraño mensaje del Señor: “Esa es la emoción de la obediencia,” le dijo, “descubrir luego cual era el plan en la mente de Dios.”

Obviamente no podemos crecer más cerca de Dios imitando las acciones de otros, pero podemos encontrar ejemplos como estos, que nos ayuden a reflexionar sobre nuestro progreso espiritual. Espero que les hayan servido tanto como a mí.

J.F., ReL

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viernes, 25 de febrero de 2022

De ateo filosófico a católico y tomista convencido: el catolicismo da las mejores respuestas, dice

Pat Flynn veía que el existencialismo y materialismo
huían de las grandes preguntas


Pat Flynn es filósofo, coach y converso al catolicismo desde el ateísmo
filosófico... sigue a Tomás de Aquino y el tomismo moderno

 

No hay muchas personas que se hagan cristianas a base de leer filosofía, porque tampoco hay muchas personas se dediquen en serio a la filosofía como búsqueda de la verdad. Pero a veces se dan algunos casos y cuentan sus razones, fruto de mucho pensar y cuestionarse las cosas.

Pat Flynn es escritor, filósofo, coach y también experto en fitness, una versión del siglo XXI de "mens sana in corpore sano" y hombre de intereses amplios con un toque renacentista.

Durante años se volcó en la filosofía materialista, hasta que le decepcionó, porque en vez de explicar las cosas, simplemente, esa filosofía decía que no había nada que explicar.

Influido por Mortimer Adler -un agnóstico interesado en Tomás de Aquino, que sólo muy anciano se hizo católico -, y puesto que no tenía ningún ánimo personal contra el cristianismo, Pat Flynn empezó a leer a Santo Tomás, que le cautivó.

La filosofía y la búsqueda de sentido le convencieron de que las respuestas católicas eran las que mejor encajaban con lo que vemos en el mundo y en nuestra experiencia vital.

Una familia apenas católica

Pat se crio en una familia "apenas nominalmente católica". Recibió un poco de catequesis cuando era un niño pequeño. Allí le hablaron de Adán, Eva, la serpiente... Su familia apenas practicaba la fe.

Cinco años después, cuando a los 12 años en la clase de ciencias le explicaron teorías y descubrimientos científicos sobre el origen del mundo, la vida y el hombre, "la cosmología moderna y el big bang captaron mi atención". No se declaró ateo en ese momento, pero ya vio que lo que le habían enseñado no respondía bien a los hechos físicos.

Par Flynn (en inglés), entrevistado durante 1h20min en Pints with Aquinas 

Más adelante se puso a leer a autores un poco antiguos con un toque librepensador, satírico e irreverentes hacia la religión organizada, como el polemista H.L. Mencken (1880-1956) y Mark Twain (1835-1910, famoso por sus novelas de Tom Sawyer, pero admirador de Santa Juana de Arco, a quien dedicó su mejor libro). 

"Ellos me introdujeron en la filosofía del existencialismo, el determinismo... me interesé mucho en la filosofía, el naturalismo filosófico, el escepticismo filosófico...", explica en un vídeo de 10 minutos en CHNetwork.

Dios no parecía una respuesta a nada, tampoco la religión estaba en su horizonte de ninguna manera. Se consideró un ateo filosófico. Él no era hostil al cristianismo ni a lo religioso, simplemente no le interesaba ni entraba en su marco de investigación.

Los problemas de la filosofía materialista

Leyó mucho y se apasionó por las filosofías existencialistas y materialistas. Pero también planteó muchas preguntas, que la filosofía materialista, simplemente, no responde, sino que desecha y niega que se deban plantear.

"Yo no cambié porque encontrara personas religiosas ni argumentos a favor de Dios que me sacaran del ateísmo filosófico. Fueron los problemas internos del propio ateísmo los que me llevaron a decir: 'esto no puede ser cierto'", afirma Flynn.

Pat Flynn habla de su paso del ateísmo al catolicismo y la filosofía tomista

"Hay muchas escuelas de ateísmo y naturalismo, pero las que yo seguía se negaban a intentar explicar cosas como la conciencia humana, que decían que era una ilusión, o la moralidad humana, otra ilusión. Dudaban de que existiera 'el significado' o 'la verdad'..."

"En el fondo de mi desesperanza atea, parte de la razón por la que rechacé el ateísmo es que yo no estaba dispuesto a decir que la vida no tiene un significado, que no tiene significación moral ni propósito. Estos son temas profundos, tan propios de la cabeza, lo intelectual, como del corazón", añade.

El tomista agnóstico que no se bautizó hasta ser muy anciano

Para Flynn fue todo un hallazgo leer a Mortimer Adler (1902-2001). Mortimer era de familia judía no practicante, había sido periodista y escribía filosofía de forma divulgativa e ingeniosa. Admiraba y alababa a Tomás de Aquino y se convirtió en un gran difusor del neotomismo, aunque antes se había declarado más o menos agnóstico.

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Mortimer Adler, filósofo y divulgador de origen judío, en una portada de Time en 1952

En 1984, con 82 años, Adler se bautizó episcopaliano (su esposa lo era), y a los 96 años se hizo católico, para morir dos años después. Mortimer fue, casi toda su vida, un tomista no religioso... y así lo estudió Flynn. Primero, muy joven, leyó su clásico Cómo leer un libro. Más adelante, sus "impresionantes" libros 10 errores filosóficos y 6 grandes ideas.

Se dio cuenta que Mortimer y los filósofos que Mortimer admiraba no rechazaban temas que el "sentido común" señalaba que debían abordarse y ser profundizados: la moralidad, la conciencia, el significado... Y así Mortimer introdujo a Flynn en el tomismo.

"Hoy veo el tomismo como la cima de la filosofía perenne, la filosofía verdadera, si se quiere", asegura Flynn.

Flynn primero estudió a Tomás de Aquino por su filosofía, sin interés en lo religioso. Pero como tampoco sentía hostilidad contra el cristianismo, pronto se dio cuenta de que el cristianismo aportaba respuestas plausibles a muchas de sus preguntas.

Grandes preguntas... y respuestas que encajan

Quién soy, qué hago, qué debería hacer, qué pasará conmigo... esas preguntas profundas, el cristianismo las responde, "y son respuestas atractivas a muchos niveles".

Toda la visión cristiana le pareció que encajaba bien con lo que se observa. Le pareció plausible que hubiera un Dios bueno creador, una caída -porque es evidente que muchas cosas van mal en el mundo-, la necesidad de una redención, de una salvación, que Dios tenga que revelarse, que Dios mismo se encarne para actuar... "Todo eso encaja bien", dice.

Y también le pareció que las afirmaciones históricas del cristianismo y el catolicismo se podían rastrear bien en la Historia, incluyendo el asombroso e inesperado nacimiento del cristianismo. "Me pareció que la mejor explicación era la tradicional: que Dios de verdad entró en la historia humana y resucitó de entre los muertos".

La lógica filosófica católica, su coherencia, su defensa de la Ley Moral Natural, todo le llevó al catolicismo, aunque reconoce que cambiar aspectos cotidianos de su vida moral le costó más que reconocer la verdad filosófica del cristianismo.

Hoy Flynn escribe de filosofía, religión y apologética razonable desde su blog y desde la plataforma WordOnFire del obispo Barron.

Su metodología habitual (explica en este artículo) es plantear al lector "qué hipótesis o cosmovisión mejor acomoda, predice o explica los datos y argumentaciones que enumero", que son:

- los argumentos tomistas modernos a favor de la existencia de Dios

- los datos cosmológicos que hacen sospechar en un Creador trascendente (constantes cosmológicas, el sospechoso "ajuste fino" que permite la vida y la inteligencia...)

- los argumentos filosóficos a favor de la existencia de un alma más allá de lo físico

- la existencia de la belleza objetiva en el mundo ("Miguel Ángel, Mozart, cascadas, noches estrelladas")

- las experiencias cercanas a la muerte

- argumentos históricos a favor de la Resurrección de Cristo

- los milagros estudiados científicamente (él anima a investigar los milagros eucarísticos modernos y las apariciones marianas)

- que la Iglesia Católica no sólo se haya mantenido 2.000 años, sino que siga enseñando básicamente lo mismo incluso en épocas llenas de corrupción (¿no será que Dios la guía y protege?)

- argumentos bíblicos e históricos a favor de la Iglesia Católica, sus sacramentos, Cristo como su fundador, etc...

- la falta de "alternativas ateas que expliquen adecuadamente estos datos relevantes: que existe un universo contingente, la conciencia humana, la moralidad objetiva y el mal".

Sobre cada uno de estos temas él escribe y habla en sus vídeos y podcasts.

Se puede seguir a Pat, sus vídeos y escritos en su web

https://www.chroniclesofstrength.com

P.J.Ginés/ReL

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viernes, 11 de febrero de 2022

Durante años se negó a todo lo que su mujer le propuso sobre fe: a aquel retiro, sin embargo, cedió

     Nicolás creció en una familia católica,
pero él había abandonado toda práctica


Nicolás se vio constreñido entre las exigencias programáticas de un retiro...
 y, sin embargo, se sentía por primera vez libre.

Nicolás tiene 50 años y creció en una familia católica practicante, aunque la práctica se limitaba a la misa dominical: “En casa no rezábamos y yo no tenía una vida de fe”.

Cuando tenía 26 años, Nicolás conoció a Séverine y se casó con ella, quien sí vivía personalmente la religión, hasta el punto de que en tiempos había barajado la idea de entrar en un monasterio.

Recalcitrante

“Los primeros diez años de vida familiar fueron muy duros para Séverine”, lamenta, “porque por todos los medios ella intentaba que yo hiciese cosas católicas, como ir a misa, y yo solo tenía una palabra en la boca: ‘No’. Yo era muy recalcitrante y creo que la hice sufrir y llorar mucho sin darme cuenta”.

Un día, unos amigos les propusieron hacer un retiro en un lugar de peregrinación: “Curiosamente, aunque no me atraía lo más mínimo, dije que sí”.

Se encontraron una explanada enorme con numerosas carpas grandes y mucha gente que mostraba unas actitudes desconocidas para Nicolás. Él se vio sorprendido por su propia reacción. Todo aquello tendría que haberle molestado, haciéndole huir, y sin embargo su primera sensación, a pesar de lo reglado cronológicamente que era el retiro y la pauta de las cosas que había que hacer, fue de libertad: “Me sentía libre. Primera buena noticia. La segunda es que aquellas personas me sonreían, me acogían, se ponían a mi disposición… ¡era algo formidable!”

Un paseo muy productivo

A pesar de todo, una mañana le dijo a su esposa que acudiese ella sola a una conferencia, porque él prefería darse un paseo. Fue así como llegó a un lugar arbolado donde había numerosos sacerdotes confesando: “Yo llevaba veinte o veinticinco años sin confesarme, pero, sin saber por qué, me encontré diciéndome a mí mismo que por qué no podía ser yo una de esas personas que se confesaban…”

Casi sin darse cuenta, se encontró ante un sacerdote al que define como encantador: “No sabía qué decirle. Creo que le conté un poco mi historia. Lo único que me dijo, o al menos lo que recuerdo, es: ‘El Señor te ha esperado’. Fue como un electroshock. No sé qué le dije antes o después, pero tengo la sensación de que mi confesión no fue demasiado interesante. Sin embargo, al mismo tiempo percibí que había un antes y un después. Estaba en paz, una paz esplendorosa, verdaderamente magífica”.

Nicolás se alejó del lugar: “Me senté en un banco. No sabía qué hacer, estaba asustado. Esa paz se había transformado en una enorme alegría interior. Pero, por desgracia, no podía sacar ninguna consecuencia”.

En ese momento llegó su mujer, le vio y supo que algo había pasado, porque se lo encontró llorando y era incapaz de hablar: “Yo era incapaz de expresar en palabras lo que había sucedido. Estaba como encerrado en una jaula, con un corazón de piedra en el cual el Señor -eso, seguro- había comenzado a hacer una buena grieta”.

La frase

Al cabo de un rato, Nicolás ya pudo hablar y empezó a pasear con Séverine. Aunque había más de cinco mil personas en la peregrinación, en pleno mes de agosto, se encontró con el sacerdote con quien acababa de confesarse. “Nicolás”, le dijo, “tengo un texto para ti, dame tu número de teléfono”.

Esa misma noche se lo hizo llegar, y era éste: “Mas no olvidéis una cosa, queridos míos, que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no retrasa su promesa, como piensan algunos, sino que tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda sino que todos accedan a la conversión…” (2 Pedr 3, 8-9).

“No sé cómo sigue, pero la idea era esa”, recuerda Nicolás: “Allí estaba yo (tenía entonces 37 años), y el Señor me había esperando durante 37 años, que para el Señor no eran nada. Hasta ese momento no comprendí bien la noción del tiempo, tomé conciencia entonces”.

El gran cambio

El retiro terminó y la vida del matrimonio continuó “casi normalmente”. Un año después programaron acudir al mismo retiro, pero Nicolás se rompió la pierna tres días antes y no pudo ir.

“Para mí fue como un signo”, confiesa a Découvrir Dieu: “Me encontré de vacaciones, pero con el sentimiento profundo de que mi lugar no estaba en ese lugar de vacaciones, sino en otra parte. Entonces descubrí que me faltaba algo, que realmente había vivido algo muy fuerte en aquel retiro y por aquella confesión”.

“Y así fue como todo lo que vino después fue un periodo en que, mediante pequeños toques, con pequeños pasos, no según mis ritmos sino con los tiempos del Señor, hice un camino de fe que me permitió volver a unirme a mi esposa”, celebra.

Porque concluye su testimonio comparando su vida matrimonial como un tren en el que ella era la locomotora y él el vagón de carbón que desde el principio hacía de freno. Hasta que el viejo ferrocarril se transformó en un tren de alta velocidad “con dos motores que nos permiten avanzar en pareja, cada uno a nuestra velocidad: a veces es uno el que tira, a veces tira el otro, pero en todo caso avanzamos juntos en esta vida de oración y de descubrimiento del Señor que hoy es para mí una auténtica alegría”.

C.L. / ReL

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viernes, 14 de enero de 2022

Apenas creía en Dios y le ofrecieron rezar por él: «No lo necesito», dijo... pero sí lo necesitaba

         Édouard asistía a unas charlas espirituales arrastrado por su novia


Édouard tenía tendencia a dejarse llevar... y eso,que fue malo para él
 durante unos años, acabó siendo su tabla de salvación espiritual.


Édouard
 tiene 32 años. Fue bautizado de pequeño y educado en una familia católica, pero apenas vivía la fe: “Iba a misa por costumbre y mi relación con la fe y con Dios era muy intelectual”.

No se planteaba mucho las cosas y “seguía la corriente”, confiesa a Découvrir Dieu. Eso le mantuvo en un ambiente cristiano durante la adolescencia y primera juventud, porque estaba en un grupo scout católico. Cuando empezó los estudios universitarios en la Escuela de Ingeniería mantuvo esa misma actitud de dejarse llevar, y como el entorno era otro, las consecuencias fueron las contrarias: “Desconecté por completo. Dejé de ir a misa y mi vida espiritual se fue apagando poco a poco”.

Laetitia

Así siguió durante casi diez años. Hasta que en 2015 conoció a Laetitia, quien hoy es su esposa. Empezaron a salir, y ella le hizo una propuesta: “¿Por qué no vas conmigo a unas charlas de formación para adultos, donde hay un tiempo para la oración, para la formación, para la catequesis? Me gustaría que me acompañases”.

Édouard aceptó: “¿Por qué no? Aunque para mí seguía siendo una cuestión intelectual, cultural”.

Duró dos meses. El miércoles de cada semana se reunían en grupos pequeños para hablar de cuestiones espirituales: “En torno a un bello icono, un sacerdote nos hablaba de Dios, de ese Dios a quien hemos olvidado -hablo por mí-. Me venían recuerdos de la catequesis de mi infancia, pero todo resultaba nuevo. De esta forma, semana a semana, seguí las charlas, que eran interesantes, pero más bien teóricas".

Rezar por ti

Hasta que, al concluir la penúltima sesión, uno de los jóvenes organizadores se dirigió a él:

-¿Qué tal, Édouard? ¿Te gustaron las charlas?

-Sí, sí.

-¿Quieres que recemos por ti la semana próxima, al finalizar la última sesión?

Édouard tenía clara la respuesta:

-Mira, no lo necesito. Gracias por las charlas. Fueron interesantes. Pero no creo tener necesidad de que alguien rece por mí, ni lo deseo.

Su interlocutor persistió:

-¿Y qué tienes que perder? ¿Es que temes algo? De verdad, te invito a dejarte guíar, a que nos dejes rezar por ti, a abrir tu corazón, y después… ¿quién sabe? Tal vez suceda algo bueno, algo positivo.

La insistencia dio fruto, y Édouard autorizó que en la última sesión se rezase por él.

"Estoy dispuesto"

Éste es su relato de lo que sucedió: “La semana siguiente me encontraba con nuestro pequeño grupo, en una pequeña capilla de la iglesia donde habíamos seguido el curso durante dos meses. Me pidieron que dijese algo. No sabía muy bien qué decir. No conseguía hablar. Así que simplemente dije algo así como: «Dios, si existes, estoy dispuesto a conocerte» No fueron exactamente esas palabras, pero sí el sentido. Fue una aceptación, un salto a lo desconocido. Acepté dejarme sorprender, a pesar de que seguía situándome en un plano muy intelectual respecto a la existencia de Dios, que para mí era solo una hipótesis. Pero acepté: «Señor, si existes, estoy preparado para conocerte»”.

Sus compañeros rezaron entonces por él: “Eso me impactó. No es que me sucediese algo revolucionario, ni que ardiese por dentro, ni una presencia trascendente… ¿Qué sé yo? No era nada de eso. Simplemente, me impactó, me conmovió por dentro que unas personas rezasen por mí”.

Desde aquel momento todo cambió: “Muy lentamente, sin darme cuenta. A partir de ese momento de oración, poco a poco mi corazón se transformó. Sentí la necesidad de volver a misa, y luego de rezar a diario. Empezamos también a rezar en pareja, y eso nos fortaleció mucho. Sentí que el vínculo entre nuestras almas crecía y que eso nos unía”.

Al cabo de un tiempo se plantearon casarse. Empezaron a colaborar con asociaciones de caridad: “Cambié de trabajo, porque hacía años que quería comprometerme con las personas de los barrios difíciles de Francia".

"Es una especie de fuego que ha crecido en mí", concluye: "Sentía esa sed de acercarme a Dios y a su amor a diario, porque Él me da realmente su amor a diario”.

C.L. / ReL


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