Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Depresión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Depresión. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de agosto de 2026

Carmina, la profesora que habló de su depresión con el Papa en Montjuich: así sintió su abrazo

León XIV abraza a Carmina en Montjuich, tras su testimonio de depresión e incluso intento de suicidio

León XIV abraza a Carmina en Montjuich, tras su testimonio de depresión e incluso intento de suicidio


    Los testimonios que se presentaron ante el Papa León XIV en su velada en el estadio olímpico de Montjuich, en Barcelona, eran bastante más duros que los que se habían presentado en los distintos eventos de Madrid los días anteriores.

    Uno de ellos era el de Carmina Santamaría Tejada, de 35 años, profesora en L'Hospitalet de Llobregat. Le habló de sus años sufriendo depresión. Rompía así un tabú, el de la salud mental. Su depresión duró 3 años e incluso intentó suicidarse. Carmina recibió ayuda, aunque tardía, con años de dilación.

    Ahora, en una entrevista en VaticanNews detalla que la terapia, la música y la misa diaria la ayudaron a sobrellevarlo y mejorar. Y que el abrazo del Papa fue como un bálsamo para ella.

    Sobre los años que más sufrió, afirma: “La mente empieza a jugarte malas pasadas, la sonrisa se convierte en un muro, llegas a pensar que valdrías menos que una piedra y te olvidas de ti misma”.

    Durante la pandemia, uno de los momentos más difíciles en su proceso, se obligaba a mantener "una cita diaria" con el Señor en la misa. "Pasaba todo el rato de la misa llorando, porque ya no podía más. Y, sin embargo, decía, antes de marcharse: "Señor, nos vemos mañana. Señor, volveré mañana, resistiré un día más"", recuerda.

    Cantar, tocar la guitarra o el piano también le permitió expresar sus emociones y recuperar paulatinamente la tranquilidad. 

    Carmina reconoce que pidió ayuda demasiado tarde: fue uno de sus hermanos quien le animó a buscar apoyo de profesionales de salud mental.

    Su historia llegó hasta el papa León XIV gracias a una conversación con el sacerdote responsable de la pastoral juvenil con la que colabora en Barcelona, que le propuso hacerle una pregunta durante su visita al estadio de la ciudad.

    De ese encuentro guarda el recuerdo de “un momento de descanso para el alma”. “Fue un abrazo realmente cálido, un abrazo que me dio consuelo, como cuando estás cansado y, de repente, alguien te abraza y tu peso desaparece, tu peso emocional, tu carga…”, relata.

    Ahora, siendo profesora, mira a sus alumnos adolescentes que también sufren problemas de salud mental y emocional. “Estamos muy conectados, pero de forma muy superficial”, afirma. Muchos jóvenes, dice, viven aislados detrás de una apariencia de bienestar y no encuentran personas de confianza cuando atraviesan momentos de dolor.

    “Tengo miedo por mis alumnos”, confiesa. Viven presionados para ser “bellos, perfectos, interesantes” y estar a la moda.

    Ahora, vencida esa oscuridad, Carmina quiere ayudar a otras personas desde su trabajo y su experiencia. 

    ReL

    Vea también     Depresión:  Síntomas, Diagnóstico, Causas, Posibles Reacciones



    jueves, 3 de julio de 2025

    ¿Te sientes decaído? 4 santos que nos enseñan a vivir con verdadera alegría


     

    En el mundo acelerado de hoy, es fácil pasar por alto las verdaderas fuentes de alegría en nuestras vidas.

    El ruido de las agendas ocupadas y las demandas constantes pueden distraernos del bien que nos rodea. Pero la alegría no está fuera de nuestro alcance; muchas veces, solo necesitamos mirar a los ejemplos correctos. A lo largo de la historia, los santos nos han mostrado cómo vivir una vida llena de una alegría profunda y duradera.

    Aquí te presentamos cuatro modelos inspiradores cuya vida nos recuerda dónde se encuentra la verdadera felicidad:

    1) San Felipe Neri

    San Felipe Neri nació el 22 de julio de 1515 en Florencia, Italia. Desde joven fue conocido por su carácter alegre y obediente. Felipe se hizo famoso por quedarse en las esquinas conversando con los transeúntes.

    Su sentido del humor atraía a muchas personas, y esto le permitía llevar la alegría del Señor a sus vidas.

    “Un corazón lleno de alegría se perfecciona más fácilmente que uno triste”, dijo San Felipe.

    Felipe tenía una pasión por la reforma de la fe y trabajó por ella con dulzura y amistad. Incluso al morir, su médico afirmó que nunca lo había visto tan feliz. Una gran fuente de esta alegría provenía del profundo amor de Felipe por Dios.

    También dijo:

    “La alegría es el signo de un corazón que ama sinceramente a Dios”.

    San Felipe Neri es el patrono de la alegría y el buen humor.

    Dicen que la risa es la mejor medicina, así que si alguna vez te sientes decaído, ¡pide la intercesión de San Felipe Neri!

    ¡San Felipe Neri, ruega por nosotros!

    2) San Lorenzo

    San Lorenzo nació en Aragón, España, el 31 de diciembre del año 225. Fue diácono en Roma durante una época de gran persecución. Una de las historias más conocidas sobre él es la de su martirio.

    El emperador Valeriano estaba decidido a acabar con todos los cristianos, pero tenía especialmente en la mira al diácono Lorenzo.

    Le dio a Lorenzo la oportunidad de salvarse, pidiéndole que le mostrara dónde estaban el oro y la plata de la Iglesia.

    Lorenzo regresó tres días después con los pobres, enfermos y discapacitados, y le presentó a Valeriano la verdadera riqueza de la Iglesia. Enfurecido, Valeriano ordenó que Lorenzo fuera quemado en público sobre una parrilla.

    Se dice que, durante su ejecución, Lorenzo bromeó con los guardias diciendo:

    “Dame la vuelta, que estoy cocido de este lado”.

    No necesitas estar en una situación como la de Lorenzo para tener alegría en el Señor, pero su martirio es testimonio de la paz y felicidad que se encuentra en estar unido a Cristo.

    ¡San Lorenzo, ruega por nosotros!

    3) Santa Teresa de Calcuta

    Santa Madre Teresa de Calcuta nació el 26 de agosto de 1916 en Skopie, Macedonia. A los ocho años ingresó en las Hermanas de Loreto, donde tomó el nombre de Teresa en honor a Santa Teresita del Niño Jesús.

    Poco después fue enviada a Calcuta, India, donde profesó sus votos perpetuos y dedicó su vida al servicio de los pobres y marginados. Es ahí donde fundó las Misioneras de la Caridad.

    Hizo una labor increíble dentro y fuera de la India: cuidó de los pobres y leprosos, acogió huérfanos y alimentó a personas con VIH y SIDA en Nueva York. En 1979 recibió el Premio Nobel de la Paz.

    Santa Madre Teresa dijo:

    “La alegría es una red de amor con la que puedes atrapar almas”.

    Su vida estuvo dedicada a los demás, sirviéndolos con alegría. En todo lo que hacía, lo hacía reflejando la luz de Cristo. No evitaba el sufrimiento para encontrar la felicidad, sino que lo abrazaba para encontrar la verdadera alegría.

    ¡Así como Santa Teresa, que todo lo que hagamos sea con alegría y por la alegría del Señor!

    ¡Santa Teresa de Calcuta, ruega por nosotros!

    4) San Juan Pablo II

    Karol Wojtyła, que sería conocido como el Papa Juan Pablo II, nació en Polonia el 18 de mayo de 1920, en un breve período de paz. En su juventud vivió muchas tragedias, desde la muerte de sus familiares hasta la invasión nazi de Polonia.

    En secreto, Wojtyła asistió a clases ilegales de seminario y fue ordenado sacerdote en 1946. Más adelante participó en el Concilio Vaticano II como obispo auxiliar. A partir de ahí, fue ascendiendo de obispo auxiliar a arzobispo y luego a cardenal.

    Tras la muerte del Papa Juan Pablo I, Wojtyła se convirtió en el 265 Papa el 16 de octubre de 1978, tomando el nombre de Juan Pablo II.

    Durante su pontificado, Juan Pablo II hizo grandes esfuerzos por conectar con la juventud del mundo. Creó la Jornada Mundial de la Juventud y predicó muchas homilías a los jóvenes católicos. En muchas ocasiones, les hablaba sobre la alegría.

    San Juan Pablo II dijo:

    “Dios nos hizo para la alegría. Dios es alegría, y la alegría de vivir refleja la alegría original que Dios sintió al crearnos”.

    Imitemos la visión de San Juan Pablo II y reconozcamos que el amor de Dios “¡transforma nuestras vidas y nos llena de alegría!”

    ¡San Juan Pablo II, ruega por nosotros!

    Amelia Bedfor, ChurchPOP

    Vea también    La familia vive la alegría de la fe














    viernes, 7 de marzo de 2025

    5 remedios para luchar contra la ansiedad en clave de fe

     



    ¿Estás enfrentando un problema que te roba la paz? Si la ansiedad te abruma, las religiosas de El Dardo comparten cinco consejos en clave de fe para confiar en Dios y entregar en sus manos los miedos y dificultades.

    En su cuenta de Instagram, las religiosas indicaron que Jesús es médico y medicina para nuestras heridas.

    “¡Él es el único que puede sanarnos y hacernos plenamente libres! No tengas miedo si sientes tu corazón roto… ¡Dios puede hacer nuevas todas las cosas!”, señalaron.

    Ellas nos dejan 5 remedios espirituales que nos pueden ayudar a luchar contra la ansiedad.

    1) Vive el presente

    La ansiedad a menudo nos roba el momento presente al preocuparnos por el futuro.

    Recuerda que Dios tiene cuidado de ti y Su plan es perfecto. Vive un día a la vez, confiando en que Él proveerá para tus necesidades futuras.

    “Por tanto, no se angustien por el mañana; el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal” (Mateo 6,34).

    2) Recuerda las promesas de Dios

    La ansiedad a menudo surge cuando sentimos que perdemos el control. En lugar de intentar manejar todo por ti mismo, entrégale tus preocupaciones a Dios. Confía en que Él escucha y tiene un plan para ti, incluso en los momentos más difíciles.

    “Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia” (Proverbios 3,5).

    3) Ora con sinceridad

    La oración es una herramienta poderosa. Habla con Jesús y exprésale tus miedos, preocupaciones y ansiedades. Recuerda las palabras de San Pablo:

    “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Filipenses 4, 6).

    4) Escribe unas letanías de confianza

    No sé si te pasa, pero escribir muchas veces ayuda a que podamos clarificar mejor nuestros pensamientos y sentimientos.

    Poniendo por escrito tu oración puede ayudarte a ir soltando aquello que te angustia. Escríbelas y termina cada frase con un: “Jesús, confío en Tí”. ¡Ayuda un montón! Más aún si te animas a repetirlas en voz alta.

    5) Invoca a Santa María

    Recuerda estas palabras de San Bernardo: “En medio de tus peligros, de tus angustias, de tus dudas, piensa en María, invoca a María”. Pide la ayuda de Nuestra Madre en el cielo.

    Ella está siempre lista para interceder por nosotros, sus hijos. Rezar el Rosario o simplemente decir “Madre mía, ayúdame” puede llenar tu corazón de consuelo, paz y calma.

    Te dejamos una oración para entregar al Sagrado Corazón de Jesús los problemas y dificultades.

    Acto de Confianza en el Corazón de Jesús

    Oh, Corazón de Jesús, Dios y Hombre verdadero, delicia de los Santos, refugio de los pecadores y esperanza de los que en Ti confían; Tú nos dices amablemente: Vengan a Mí; y nos repites las palabras que dijiste al paralítico: Confía, hijo mío, tus pecados te son perdonados, y a la mujer enferma: Confía, hija, tu fe te ha salvado, y a los Apóstoles: Confíen, Yo Soy, no teman.

    Animado con estas palabras acudo a Ti con el corazón lleno de confianza, para decirte sinceramente y desde lo más íntimo de mi alma: Corazón de Jesús en Ti confío.

    Sí, Corazón de mi amable Jesús, confío y confiaré siempre en tu bondad; y, por el Corazón de tu Madre, te pido que no desfallezca nunca esta confianza en Ti, a pesar de todas las contrariedades y de todas las pruebas que Tú quisieras enviarme, para que habiendo sido mi consuelo en vida, seas mi refugio en la hora de la muerte y mi gloria por toda la eternidad. Amén.

    Harumi Suzuki, ChurchPOP

    Vea también    El angustia y el hombre contemporáneo
















    martes, 18 de junio de 2024

    La antesala de la depresión es la fragilidad emocional: un estudio la ve en un 58% de jóvenes

                                   

    Varios estudios recientes lo constatan: tras la pandemia, la salud mental de los adolescentes se ha hundido. Da la sensación de que la pandemia de 2020 fue sólo un detonante para algo que se llevaba larvando desde antes, una fragilidad previa y sostenida.

    En España, el Grupo de Trabajo Multidisciplinar sobre Salud Mental en la Infancia y Adolescencia, con profesionales de las tres grandes asociaciones de psiquiatría infantil y pediatría, consultó a unos 1.000 psiquiatras infantiles: el 95% se declaró muy preocupado porque detectaban un claro empeoramiento de la salud psico-emocional de los adolescentes. Los casos de ansiedad y depresión en 2022 multiplicarían por 3 o por 4 los de 2019. Los comportamientos suicidas aumentarías hasta un 60%.

    En Alemania, se hizo un estudio con 2.097 niños y adolescentes de 7 a 17 años (Ulrike Ravens-Sieberer, Michael Erhart, Janine Devine et altri) comparando su situación prepandémica con la de octubre de 2021: la mala salud psico-emocional pasó del 15% al 35%; la ansiedad, del 15% al 27%. Entre los emigrantes, hijos de padres de bajo nivel educativo e hijos de padres con enfermedad mental la situación era peor.

    Se suele recordar que la tasa de psicólogos en España es de 6 por 100.000 y en Alemania es de 41 por 100.000, pero tener más psicólogos no necesariamente ayudará mucho si el fenómeno es muy extendido.

    Un estudio italiano: la fragilidad emocional, lo previo a la depresión

    Ahora se ha difundido un nuevo estudio a partir de 1.400 jóvenes entre 13 y 25 años, realizado de diciembre de 2023 a mayo de 2024 en Campania, el sur de Italia, por el Observatorio Nacional de Salud Emocional y Conductual, presentado en el Hospital Psiquiátrico de Nápoles 'Leonardo Bianchi'. El Observatorio buscaba llegar "antes de la crisis", es decir, detectar y prevenir lo que sucede antes de la depresión o la ansiedad, trabajar con los síntomas previos que preparan el camino.

    Lo que hay "antes de la depresión" se llama fragilidad emocional con propensión a la depresión, e incluye:

    - malestar,
    - sensación de inadecuación,
    - sensación de vulnerabilidad ante situaciones presuntas o reales,
    - tensión, sensación de opresión:
    - miedo a sentirse perseguido o sufrir desaprobación (por ejemplo, al ser criticado en redes sociales).

    Pues bien, un 58% de la muestra de jóvenes presentó este nivel de fragilidad emocional.

    Casi un 62% de las chicas sienten esa susceptibilidad emocionalmente grave y sensación de persecución; entre los varones, es un 57%.

    En Italia, antes de la pandemia, los problemas de salud mental en general afectaban a un 18-20% de la población (de todas las edades); ahora serían un 28%, pero concentrándose en los jóvenes, comentó Vincenzo Barretta, presidente del Observatorio, en una presentación que recogió Avvenire.

    La relación con las pantallas y redes sociales

    La sensación de persecución y sufrimiento por susceptibilidad emocional va directamente ligado a las redes sociales: acecho, acoso, pensamientos obsesivos... la mente está bioquímicamente habituada a ir a las redes sociales a buscar conexión y recompensa, y encuentra allí críticas y acoso que le afectan con dureza. Afecta al sueño, al estrés, a los estados de ánimo... y puede empeorar y convertirse en estrés y ansiedad o depresión diagnosticada. Lo que propone este equipo es actuar antes de llegar a la depresión.

    Joven deprimido con un móvil, foto de Adrian Swancar para Unsplash

    Joven deprimido con un móvil (foto de Adrian Swancar para Unsplash); cada vez está más claro que el iphone y las redes sociales tienen parte de responsabilidad en la epidemia de mala salud mental juvenil.

    Pero si la clave está en la combinación de fragilidad emocional y de redes sociales en las adolescencia y juventud, parece lógico retrasar al máximo el acceso de los menores a las redes sociales y el móvil inteligente, y también trabajar las características internas de reciedumbre, autoestima y autodominio del adolescente y el adulto joven. Todo ello (junto con un entorno familiar estable y sano) son cosas que siempre ha intentado promover la cultura y la familia cristiana.

    Para ayudar a los jóvenes ¿más religión?

    La religión protege contra la conducta suicida: un 17% de media a nivel mundial, según un análisis de 63 estudios internacionales repasados en 2021 (metaanálisis Relationship of Religion with Suicidal Ideation, Suicide Plan, Suicide Attempt, and Suicide Death, de Jalal Poorolajal y otros). El estudio incluye varias religiones: parece probable que si midiéramos sólo la cristiana descubriéramos que proteja aún más.

    ¿Cómo actúa la religiosidad para proteger contra el suicidio? Los sociólogos del metaestudio de 2021 de Poorolajal enumeran 5 posibles mecanismos protectoras (contra el suicidio, pero probablemente funcionan contra otros problemas mentales):

    1) religiones que prohíben el suicidio: generan sociedades que lo desincentivan;
    2) religiones que fomentan la unidad y reducen el individualismo;
    3) las personas religiosas cuentan en su comunidad religiosa con una red de amistades y apoyos, que reducen su soledad y depresión;
    4) la gente religiosa lleva una vida pacífica (mientras que muchos suicidas han vivido en entornos violentos, de crimen, agresiones...);
    5) la gente religiosa tiene mejores hábitos de salud (menos alcohol, tabaco, etc...) y tienen por lo tanto mejor salud mental en general.

    Hay un sexto elemento que los sociólogos y psicólogos deberían estudiar: que la fe cristiana da esperanza y sentido, aporta un Padre bueno que nos ama, una Madre en el Cielo que nos cuida, un Hermano mayor, Cristo, que sabe lo que es sufrir y nos ayuda a levantarnos y da fuerzas. Este es un factor importante que favorece la salud mental, más aún en los jóvenes, y del que se habla poco.

    P.J.G., ReL

    Vea también     El Desafío de la Depresión - San Juan Pablo II


















    miércoles, 7 de febrero de 2024

    El Papa alerta sobre «ciertas amarguras rencorosas» que llevan a «una vida insana y nada cristiana»


    Francisco habló de dos tipos de tristezas, una de ellas es como "el placer del no placer", es "alegrarse de que esto no haya sucedido, es como tomar un caramelo amargo, amargo, amargo sin azúcar y chupar ese caramelo"

     

    La tristeza entendida como "un abatimiento del alma, una aflicción constante que impide al hombre experimentar la alegría" fue el tema al que el Papa Francisco dedicó su catequesis de este miércoles 7 de febrero en la Audiencia General que se celebró en el Aula Pablo VI del Vaticano.

    El Papa comentó que es necesario distinguir entre dos tipos distintos de tristeza: la que forma parte del camino de conversión del cristiano, y que la gracia de Dios transforma en alegría, y la que "se insinúa en el alma y la postra en un estado de abatimiento", dijo Francisco en la séptima de su serie dedicada a los vicios y las virtudes.

    "Como un caramelo amargo"

    "Hay, pues, una tristeza amiga, que nos conduce a la salvación. Pensemos en el hijo pródigo de la parábola: cuando toca el fondo de su degeneración, siente una gran amargura, y esto le impulsa a entrar en razón y decidir volver a la casa de su padre. Es una gracia gemir por los propios pecados, recordar el estado de gracia del que hemos caído, llorar porque hemos perdido la pureza en la que Dios nos soñó", dijo el Papa.

    El segundo tipo de tristeza, en cambio, es "una enfermedad del alma". Y Francisco explicó que está ligada a la experiencia de una pérdida, que nace en el corazón por el desvanecimiento de un deseo, de un sueño, de una esperanza.

    El Papa citó el episodio de los discípulos de Emaús que caminaban hacia Jerusalén "con el corazón desilusionado", y apuntó: "cuando esto sucede, es como si el corazón del hombre cayera en un precipicio, y los sentimientos que experimenta son desánimo, debilidad de espíritu, depresión, angustia. Todos pasamos por pruebas que generan tristeza en nosotros, porque la vida nos hace concebir sueños que luego se hacen añicos. En esta situación, algunos, tras un tiempo de agitación, se apoyan en la esperanza; pero otros se revuelcan en la melancolía, dejando que supure en su corazón".

    Francisco definió este tipo de tristeza como "el placer del no placer", es "alegrarse de que esto no haya sucedido, es como tomar un caramelo amargo, amargo, amargo sin azúcar y chupar ese caramelo". Y propuso algunos ejemplos: "ciertos lutos prolongados", observó, así como "ciertas amarguras rencorosas" que llevan a la persona a vivir perpetuamente en un estado de ánimo vengativo o de victimismo que no produce una vida sana, ni mucho menos cristiana.

    Puedes ver aquí de forma íntegra la Audiencia General de este miércoles. 

    "De ser una emoción natural, advirtió el Papa, la tristeza se convierte entonces en algo maligno. Es un demonio astuto, el de la tristeza. Debemos estar atentos a esta tristeza y pensar que Jesús nos trae la alegría de la resurrección. Pero, ¿qué debo hacer cuando estoy triste? Detenerte y ver: ¿Es una tristeza buena? ¿Esta tristeza no es buena? Y reaccionar según la naturaleza de la tristeza. No se olviden que la tristeza puede ser algo muy malo que nos lleva al pesimismo, nos lleva a un egoísmo difícil de curar", expresó Francisco.



    domingo, 14 de enero de 2024

    Comprende la depresión y sus efectos ocultos

    shutterstock_2392242465.jpg


    Con motivo del día mundial de la lucha contra la depresión, abordamos este trastorno mental que es más común de lo que pensamos. ¿Qué es lo que la provoca? ¿Se puede salir de la depresión?

    Un estudio realizado por la Clínica Universidad de Navarra constató que «la depresión es un trastorno mental caracterizado, fundamentalmente, por un bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento». 

    Muchas personas la padecen actualmente, aunque según expertos las mujeres son más propensas a desarrollarla, por ello es que también existen distintos tipos y grados de depresión, tales como leve, moderada y grave.

    Aleteia consultó a la psicóloga Carmen Hernández quien compartió los factores que desencadena la depresión: 

    Situaciones estresantes o eventos traumáticos, problemas económicos, laborales, pérdidas (de algún familiar, mascota o salud), rupturas de pareja o de familia, inclusive el acoso”.

    Montserrat Rodríguez, de 23 años, pasó por la depresión. Permaneció tres años con este cuadro y recibió, durante un año, acompañamiento terapéutico para, así, lograr salir adelante.

    «Mi depresión, junto con ansiedad generalizada, se volvió evidente cuando empecé a cortarme a mí misma, como forma de castigo por no ser suficiente, pero a la vez, fue una forma de sentir alivio, de sentir algo».

    shutterstock_2193338609.jpg

    Esto después de haber tenido ciertas recaídas. En efecto, hay una relación entre la ansiedad y la depresión, por lo que si esta no se trata, existes probabilidades de que la persona comience a tener pensamientos que atenten contra su vida, pues le van perdiendo el sentido a vivir, así como a sus sentimientos, en pocas palabras, a todo. 

    Para Montserrat, en un inicio, fue difícil; como cualquier proceso terapéutico, estuvo acompañado de sus propios retos.

    «Tenía 20 años cuando empecé a tener ideas suicidas, que eso fue lo que me asustó y me di cuenta de que necesitaba con urgencia ir a terapia. Pero, básicamente, dejé crecer mi depresión casi 3 años».

    La depresión es más común de lo que creemos; incluso, grandes santos también pasaron y afrontaron su ansiedad y depresión. Actualmente, existe una extensa cantidad de información y centros de ayuda

    Si tú tienes depresión:

    Si tú tienes depresión no tengas miedo de pedir ayuda. Solos no podemos cargar con el peso de una depresión causada por un desajuste químico, o por muchas emociones generadas por alguna situación traumática que nos marcó – o por el contrario, pequeñas situaciones que se van guardando día a día.

    El padre José Luis Santoscoy, explicó en su libro Heridas que sanan y dan vida, que somos como una olla de presión, y cuando permitimos que varias emociones, rencores, personas o ambientes tóxicos tomen lugar en nuestro corazón, tarde o temprano la olla explota. 

    De ahí la importancia de validar nuestras emociones. Al respecto, le preguntamos a Montserrat Rodríguez qué consejos le comparte a aquellos que se encuentran en una situación similar. 

    psychologist in office with patient

    1
    PEDIR AYUDA

    Si tus papás no te creen, ve con otra persona que sepas que se interesa por tu bienestar. No digo que tus papás no se preocupen por ti, pero en ocasiones, les cuesta creer que algo malo le está pasando a su hijo.

    2
    VE CON UN TERAPEUTA

    No soy experta, pero he visto que hay personas que primero van con un psiquiatra antes que con un psicólogo. Cuando considero que debe ser al revés. Necesitas un psicólogo que te diagnostique y vea cuán severo es tu caso; así, este experto, te dirá si necesitas complementar tu terapia con medicamento.

    3
    ACÉRCATE A DIOS

    El proceso de sanación es mucho más rápido, profundo y hermoso cuando lo haces del lado de Dios. Muchos, erróneamente, creen que un católico no puede tener una enfermedad mental si cree fervorosamente en Dios. Esto es falso, porque al final, es una enfermedad que no puedes controlar, mucho menos si no la tratas. Así que apóyate en Dios, porque lo que más sirve para sanar es saber que hay esperanza, una luz al final del túnel oscuro.

    4
    QUE NO TE DÉ PENA DECIR QUE TIENES DEPRESIÓN

    En tu círculo de confianza o con personas que sabes que se preocupan por ti.

    Karen Hutch, Aleteia

    Vea también    Una canción de fe ante la depresión






















    martes, 17 de enero de 2023

    Una oración de Ignacio de Loyola para los momentos de sufrimiento emocional

    DONNA SOLA GUARDA IL MARE


    La psicoterapeuta Sheila Morataya propone un auxilio espiritual cuando la soledad pesa demasiado

    Personalmente, me llena de esperanza,  que en los últimos tres años, la salud mental,  ha sido un tema, al que se le da tanta prioridad, como al de la familia misma. 

    El encierro de la pandemia, empujó a muchos, a quizá por primera vez estar a solas consigo mismo. Efectivamente,  muchos nos conocimos  más como personas, gracias a esa soledad impuesta.  Leí una frase que dice: lo peor de la soledad es que trae  un cara a cara con uno mismo. Es verdad. 

    Hay cientos, miles, millones de personas que no saben como afrontar las emociones negativas, como el miedo, la ira, los celos o el desamor; personas que no saben qué hacer cuando se quedan a solas. Lo he escuchado muchas veces: -no me gusta estar solo -, -le tengo miedo a estar sola- ; – no sé qué hacer conmigo cuando estoy solo-. 

    Y es que quedarse a solas es darse cuenta, de que se puede pensar. Quién no ha aprendido a pensar, a reflexionar , a conocer sobre su propia naturaleza cuando hay  que entrar al  silencio, siempre huirá.  Pensar  estando a solas, es descubrir que se es feliz o descubrir que se es miserable.  El que no sabe pensar, porque no sabe estar a solas, no lo sabe. 

    El año pasado tuve una experiencia inolvidable en la Montaña de Monserrat,  cerca de Barcelona, España. Ahí se encuentra el Monasterio de Monserrat, a cargo de monjes Benedictinos. Escucharlos cantar, en el momento de la Santa Misa, me ayudó a comprobar lo que hace el silencio. La transformación que se produce en la mente, el corazón y el alma. Esa misma transformación que se produjo en el gran San Ignacio de Loyola. Este hombre, de profesión  soldado,  amante de lo mundano, casi pierde la vida en una guerra. De un momento a otro, se vio obligado  a estar a solas con el mismo como nunca antes lo había hecho. Confinado en  una habitación aprendió a pensar. En esa habitación se vio forzado a leer para matar las horas, pero también en esa habitación, Dios le devolvió la salud mental y por lo mismo la paz del corazón y el alma. 

    Quiero compartir contigo esta oración escrita por el mismo San Ignacio: 

    “Oh Cristo Jesús, cuando todo es oscuridad y sentimos nuestra debilidad e impotencia, danos el sentido de tu presencia, tu amor y tu fuerza. Ayúdanos a tener una confianza perfecta en tu amor protector  y poder fortalecedor, para que nada nos asuste o inquiete, pues viviendo cerca de ti, veremos tu mano , tu propósito , tu voluntad a través de todas las cosas” Amén. 

    Repite esta oración en momentos de enfermedad, dolor, dolor del corazón  o angustia existencial , para  mantener la valentía,  entereza y la paz  en medio de los sentimientos negativos producidos siempre por la mente.  Cristo, se llevará todos tus miedos, dolores, cargas y sentimientos. 

    Sheila Morataya, Aleteia

    Vea también       En la escuela de San Ammonas:
    Carta XII - la Soledad




















    viernes, 1 de julio de 2022

    Para momentos de bajón... diez pasajes de la Biblia que levantan del desánimo y te dan certezas

    Léelos tranquila y devotamente y las nubes se disiparán, dice el padre Broom


    ¿Qué palabras pueden consolarnos más que las
    que Dios mismo nos ofrece? 

    "Nuestro estado interior puede compararse al tiempo atmosférico: un cambio constante", dice el padre Ed Broom, de los Oblatos de la Virgen María, a quien en su parroquia californiana de San Pedro Chanel, en Hawaiian Gardens, conocen cariñosamente como el Padre Escobita. Tras estudiar siete años en Roma, fue ordenado sacerdote por Juan Pablo II en 1986 y es un experto, teórico y práctico, en espiritualidad ignaciana. En alguna ocasión hemos recogido en ReL sus consejos, por ejemplo sobre la pureza, sobre cómo "controlar la lengua" o sobre diversas formas de consagrarse a la Virgen María.

    Esos cambios temperamentales que nos hacen ver hoy la vida color de rosa y mañana solamente en tonos grises, cuando no negros, son abordados por los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. En el párrafo 317 (regla cuarta de discernimiento) define esos momentos de "desolación espiritual" como "oscuridad del ánima, turbación en ella, moción a las cosas bajas y terrenas, inquietud de varias agitaciones y tentaciones, moviendo a infidencia, sin esperanza, sin amor, hallándose toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Criador y Señor".

    ¿Cómo salir de ese estado? El padre Broom propone en su blog diez pasajes de las Sagradas Escrituras "para cuando las nubes bajan, la lluvia te golpea y sientes que estás en un túnel largo, oscuro y húmedo que no parece tener salida". 

    Padre Ed Broom.

    El padre Ed Broom, durante unos ejercicios espirituales predicados este año.

    "Nunca lo olvides", dice: "Con la ayuda de Dios podemos salir y escapar de las situaciones más desoladoras, tristes y desesperantes. Que la Palabra de Dios sea tu luz, tu apoyo, tu fortaleza y tu fundamento".

    1. El Salmo 23

    -"El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término" (Salmo 23).

    "Reza despacio devotamente el más célebre salmo de la Biblia: una vez, dos veces, tantas veces como quieras, comenzando por las palabras: 'El Señor es mi pastor, nada me falta'. ¡El Señor hará que brille la luz en tu oscuridad!"

    2. La promesa que cierra Mateo

    -"Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos" (Mt 28, 20).

    "Son las últimas palabras del Señor Jesús en la tierra antes de ascender a los Cielos para sentarse a la derecha de Dios Padre. Cuando estamos desolados, sentimos que estamos solos; que nadie está ahí para mí; que nadie se preocupa por mí. ¡No es así! El Señor prometió estar con nosotros siempre, incluso hasta el fin del mundo".

    3. Una de las frase favoritas de Juan Pablo II

    -"No tengáis miedo" (Mt 14, 27), "No temáis" (Mt 28, 10).

    "Una y otra vez, Jesús le recuerda a los Apóstoles y a nosotros que no tengamos miedo, sino que confiemos, que pongamos toda nuestra confianza en Él. Además de estas consoladoras palabras de Jesús, están las palabras que Jesús le dijo a Santa Faustina que pintase en la imagen de la Divina Misericordia: 'Jesús, en Ti confío'. Que el Señor haga desaparecer tus miedos si confías completamente en su Amor, su Presencia y su Amistad".

    4. Descansa en Él tu carga

    -"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera" (Mt 11, 28-30).

    "Repite devotamente estas palabras y el peso de tus penas, la carga de tu cruz y la oscuridad de tu pesadumbre y tu desolación se disiparán como se esfuma una nube ante la luz del sol".

    5. La pregunta clave

    -"Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?" (Rom 8, 31)

    "Estas breves palabras tienen el poder de aliviar las cruces más pesadas, por la sencilla razón de que sabemos que el Señor es quien manda y Él puede hacer lo que quiera. Cualquier cosa que el Señor haga siempre es para nuestro bien, para nuestro progreso espiritual y para la salvación de nuestra alma inmortal".

    6. Él sí puede

    -"Para Dios nada hay imposible" (Lc 1, 37).

    "Estas breves palabras fueron dirigidas a la Santísima Virgen María por el Arcángel San Gabriel, referidas a la concepción virginal de Jesús en el vientre de María. Hundidos en la nube densa de la desolación, creemos que estamos perdidos y que nada puede librarnos de ese horrible estado interior. ¡Es justo al revés! La Palabra de Dios nos recuerda que absolutamente nada es imposible para Dios. Él puede mover las montañas más altas de nuestro desánimo y nuestra desolación es una décima de segundo si confiamos en Él".

    7. Consejo de San Pedro

    -"Descargad en él todo vuestro agobio, porque él cuida de vosotros" (I Ped 5, 7).

    "Una vez más, solo unas pocas palabras nos ofrecen una consolación y una fuerza infinitas. El Señor nos manda que descarguemos, que nos despojemos de lastre, que nos liberemos del peso del desánimo que nos aplasta. Dáselo todo al Señor Jesús y Él resolverá los escenarios más difíciles y complicados".

    8. Tu Libertador

    -"El Señor me ha enviado para proclamar la amnistía a los cautivos" (Is 61, 1), "[Jesús lee a Isaías en la sinagoga:] El Espíritu del Señor me ha enviado a proclamar a los cautivos la libertad" (Lc 4, 18).

    "Jesús citó este pasaje del Shakespeare de la Biblia (el profeta Isaías) en los inicios de Su predicación. Cuando estamos en desolación o desánimo, podemos sentirnos como atados, como encadenados, como con grilletes, como si fuéramos esclavos reales de nuestro estado interior de oscuridad. Jesús el Salvador, el Redentor, el Liberador, puede aplastar y destruir nuestro estado de esclavitud interior, en el que con frecuencia consiste nuestro desánimo. Siempre podemos rezar: ¡'Líbrame, Señor; Señor, libérame; rompe, Señor, las cadenas que me esclavizan!'".

    9. Cada día tiene su afán

    -"No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura" (Mt 6, 31-33).

    "Buena parte de nuestra desolación y desánimo proviene de una falta de confianza en Dios y de una inquietud inútil e innecesaria. Estas palabras de Jesús, confortadoras, consoladoras y estimulantes, pueden devolverte al camino recto de confiar en Su amor y en el plan de la Divina Providencia para tu vida".

    10. Ella nunca falla

    -"Alégrate [María], llena de gracia, el Señor está contigo" (Lc 1, 28).

    "Estas palabras del Ave María que vienen del Arcángel Gabriel pueden ser poderosísimas en medio de las noches oscuras, de los túneles negros, de las tempestades interiores que todos experimentamos. Reza pausadamente y con confianza y esperanza el Ave María, y María, que es verdaderamente 'vida, dulzura y esperanza nuestra' (Salve), acudirá presta a rescatarnos y llevarnos al Sagrado Corazón de Jesús, nuestro verdadero refugio en nuestras tribulaciones, aflicciones y desolaciones más profundas".

    *  * *

    "¡Pido a Dios, y es mi más firme esperanza", concluye el padre Broom, "que cuando estés atravesando ese tiempo doloroso y difícil de la desolación y el desánimo, la lectura silenciosa, tranquila, confiada y devota de estos pasajes bíblicos disipará de tu corazón esas nubes densas, y experimentarás y sentirás la luz y el calor del amor infinito de Dios y el abrazo tierno de María!"

    ReL

    Vea también    Sermón sobre la Esperanza - Santo Cura de Ars