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viernes, 23 de junio de 2023

Familia y smartphones: Cómo afrontar el problema del phubbing

phubbing


La hiperconexión puede dañar la estructura y los vínculos familiares. Tampoco se trata de prohibir la tecnología. ¿Qué hacer ante el phubbing y cómo tomar decisiones inteligentes?

Cuando nos referimos al concepto phubbingfamiliar estamos hablando del acto de desatender (a veces desairar) o ignorar a los miembros de la familia a favor del uso de teléfonos inteligentes, tabletas u otros dispositivos digitales.

Tiene lugar cuando las personas (a veces todas) están focalizadas en sus dispositivos.  Ejemplos son enviar mensajes de texto, navegar por las redes sociales o jugar. 

Qué se está perdiendo: pues prestar atención a los miembros de la propia familia que están físicamente presentes. Además se pierde un clima familiar estructurado, las relaciones de afecto, la posibilidad de intercambiar informaciones relevantes sobre temas que importan a padres e hijos.

En una palabra: se está deseducando y diciendo implícitamente, unos a otros, sin palabras, que más importante que las relaciones familiares son los reclamos, a menudo muy banales y prescindibles, del ocio digital.

Estas conductas no salen gratis. No es indiferente si se habla en familia o si se está enganchado al dispositivo digital  que también puede ser la televisión.

Reforzar los vínculos

El phubbing familiar puede tener efectos negativos en las relaciones interpersonales dentro de una familia. Cuando las personas priorizan constantemente sus dispositivos digitales en lugar de pasar tiempo de calidad con su familia, pueden generarse sentimientos de abandono, frustración y desconexión entre los miembros de la familia. Puede dificultar la comunicación, la vinculación y el sentido general de unión. 

Quizá los padres anden muy cansados y no valores estar pérdidas, sin embargo, los hijos necesitan preguntar a los padres variadísimos asuntos, necesitan ser apoyados y comprendidos. Y también achuchados. 

Pero los vínculos se deshacen y se puede perder el sentido de pertenencia, de comunidad familiar cuando entendemos que una familia es aquel lugar donde estamos plenamente protegidos, comprometidos y cuidados. 

Quizá alguien deba levantar la mano e interrumpir ese silencio que además puede contar con una separación espacial, cada uno en su cuarto, y, tomando la palabra convocar una reflexión grupal

Para abordar el phubbing familiar, es importante establecer límites saludables y una comunicación abierta dentro de la familia. Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudar:

Estrategias contra el phubbing

  • Los dispositivos en casa deben estar callados muchas horas. Hay que marcar áreas u horarios específicos en el hogar donde los dispositivos digitales no están permitidos, como durante las comidas o reuniones familiares. Alguien se debe eregirse en custodio de estos aparatos para guardar estos dispositivos y facilitar las relaciones fluidas e enriquecedoras.
  • Los mayores deben ser ejemplares: los padres o los miembros de más edad de la familia deben modelar el comportamiento que quieren ver en los demás. Los más pequeños, en coherencia, se verán seducidos por sus padres y quizá un hermano mayor o la misma abuela. E imitarán estas conductas.
  • Hay que organizar actividades periódicas que fomenten la interacción y el compromiso entre los miembros de la familia. Esto puede suponer crear noches de juegos tradicionales, salidas al aire libre o incluso actividades simples como cocinar juntos o salir a caminar.
  • Una actividad muy educativa es leer en voz alta. Significa crear un espacio de silencio para que alguien lea un poema o un relato corto. Y todos escuchen y luego pregunten. O sencillamente leer cada uno su libro o revista preferidos. Se crea así un silencio lleno de solemnidad que llena de gozo los corazones y la casa de cultura
  • En esta dirección se pueden organizar tertulias sobre variadísimos temas en los que la voz de los menores es muy escuchada. Un tema principal es hablar con los miembros de la familia sobre el impacto negativo del uso excesivo de dispositivos digitales en la dinámica familiar. Los padres o mayores marcan las pautas pero es bueno que los más jóvenes sean, acompañados reflexivamente por los padres, capaces de encontrar las propias las mejores conclusiones. 
  • Si las cosas van bien en el plan de las conversaciones familiares, puede llegar a plantearse que es bueno que los dispositivos no estén en los dormitorios. No estén allí donde la supervisión se hace casi imposible. Los padres deben volver a ser ejemplo.  La televisión o algún video-juego debe estar centralizado: a la vista de todos. Jugar o visionar una buena película en común es necesario para hacer cultura familiar. Y desde luego, siempre, comentarla después
Mężczyzna uzależniony od smartfona

Recuperar la paz

A partir de ahí crece el estudio, el descanso, la vida familiar que incluye cocinar con calma y ordenar la casa. Entonces la cultura familiar se pone en marcha.  Sus miembros se conocen y se aprecian progresivamente más pues se tratan e interactúan.

La desazón del aislamiento digital desaparece y toma cuerpo lo que es auténticamente una familia: un proyecto de vida compartida, de relaciones estrechas que educan –para la escuela, en el trabajo de los padres o hermanos mayores – y nos hacen mejorar a todos.

Además señala la investigación que estar hiperconectado digitalmente es un estrés nada sano. No se descansa. Hacia ahí que ir: hacia la paz y la sabiduría familiar.


Ignasi de Bofarull, Aleteia 

Vea también             Las redes sociales hacen perder el pudor




















martes, 13 de junio de 2023

¿Los niños miran demasiado las pantallas? Prueba esto con éxito

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"Algo maravilloso sucedió la última vez que busqué el consejo de mi bibliotecaria sobre contenido nuevo para 'esparcir' para mi sala de estar". La colaboradora de la edición inglesa de Aleteia Sarah Robsdottir transmite su experiencia

La última vez que fui a la biblioteca a pedir consejo sobre contenido fresco para “esparcir”  para mi hogar, sucedió algo maravilloso.

¿Qué es esparcir, te preguntarás? Como hojas de colores esparcidas en un campo que llaman la atención, “esparcir” libros, revistas, mapas, Mad Libs, Legos, Play Doh, etc., recién adquiridos, por toda tu casa crea un ambiente de aprendizaje donde la educación y la conexión comunitaria pueden darse de forma natural.

Mi bibliotecaria me dijo: “A mucha gente le encanta leer revistas de historia y ciencia, así como todo lo relacionado con la no ficción”, dijo. “Pero a menudo a estas mismas personas no les ingteresa la ficción”. 

Inmediatamente, pensé en algunos chicos de casa, incluido mi esposo. Así que revisé una pila de revistas de autos, mapas antiguos y guías de viaje. También tomé todas las revistas de National Geographic del «contenedor gratuito» que pude encontrar. Fui a casa y con mis mejores habilidades para esparcir, desperdigué estos artículos por la mesa de mi sala de estar.  

Mi marido, Pete, entró esa noche y ni siquiera cogió su teléfono (por lo general, hace scrolling por la pantalla de su móvil arriba y abajo durante al menos media hora después de la cena). En cambio, tomó una revista y leyó sobre Islandia, mientras decía cosas como: «Mira ese océano oscuro» y «¡No es hermoso este glaciar!» y «¿¡No quieres ir allí algún día!?» Me senté a su lado, asintiendo. Un hijo se subió a su regazo. Los tres vimos escenas vívidas de Escandinavia juntos, compartiendo un momento de asombro en una noche de martes ordinaria. 

Muy variado

Mis hijos adolescentes también leían y hablaban sobre autos juntos en silencio en el otro sofá. Luego enrollaron revistas y se golpearon ferozmente, riéndose todo el tiempo. Algunos de mis otros hijos estaban sentados en el piso cerca, armando un rompecabezas. (Nuestra biblioteca les permite consultar estos juegos junto con los libros porque sabemos que un buen «desparrame» es variado, cambia con frecuencia y se mantiene fresco o, de lo contrario, será ignorado). 

Debo mencionar que, si bien mi bibliotecaria favorita ha pulido mis habilidades para sembrar, ella no fue quien me dio la idea. Aprendí el arte de llenar mi hogar con una canasta llena de libros de cartón aquí y un par de juegos de cartas allá de Maria Montessori, una educadora católica de principios del siglo XX que fue pionera en métodos de enseñanza que se enfocaban en el genio innato de cada niño. Dejó un legado de Escuelas Montessori que se rigen por sus principios de rodear a los niños con un entorno seguro y fascinante lleno de oportunidades de aprendizaje práctico. Estas escuelas siguen siendo populares en todo el mundo. 

Sembrar con éxito

Uno de mis primeros trabajos fuera de la universidad fue en una escuela Montessori. Es por eso que soy tan partidario de esparcir. Últimamente, mis esfuerzos se han extendido a mi sótano, donde coloqué una mesa de ping pong, y nuestro patio, donde una fogata atrae a toda la familia afuera y lejos de las pantallas casi todas las noches. Nunca subestimes el poder de los s’mores recientes y los hot dogs cocinados en un palito. 

Por encima de todo, una casa sembrada con éxito  me da un respiro de estar constantemente regulando y diciendo no  a las pantallas, porque los miembros de mi familia (incluida yo misma) ya están diciendo sí a algo más significativo. 



Sarah Robsdottir, Aleteia

Vea también   La educación: Textos entresacados de la 'Familiaris consortio' de San Juan Pablo II
























jueves, 13 de octubre de 2022

¿Cómo proteger a tu hijo de la pornografía?

 

MOTHER AND SON TALKING


Un informe del Senado francés sobre la industria de la pornografía, presentado el 28 de septiembre por la delegación por los derechos de la mujer, denuncia el acceso demasiado fácil a la pornografía y subraya los estragos en las adolescentes. Ante este fenómeno, ¿cómo proteger a tu hijo?

Un impactante informe que pone de manifiesto una escalofriante realidad: cada vez más menores están expuestos a una pornografía cada vez más violenta, y esto a una edad cada vez más temprana. 

Dos tercios de los menores de 15 años y un tercio de los menores de 12 ya han estado expuestos a imágenes pornográficas, voluntaria o involuntariamente. 2,3 millones de menores consultaron sitios pornográficos en 2021 en Francia, y la edad media del primer visionado de una película pornográfica es de 14 años. Cifras que estremecen al darse cuenta de la magnitud del daño que la pornografía produce en la psiquis de los niños o adolescentes, que tienen poca o ninguna capacidad para distanciarse de las imágenes recibidas.

Las consecuencias son numerosas y preocupantes: traumatismos, trastornos del sueño, atención y alimentación, visión distorsionada y violenta de la sexualidad, dificultades para establecer relaciones con personas del sexo opuesto, hipersexualización precoz, desarrollo de conductas de riesgo o violentas, etc. 

Ante este flagelo, ¿cómo adviertes y proteges a tu hijo?

«Hoy, ante los cambios de la sociedad y la evolución de los medios de información, no hablar con tu hijo significa dejarlo en peligro real», subraya Inès de Franclieu, especialista en educación afectiva y sexual y fundadora de Com’je t’aime: «No hay tiempo que perder para ofrecerle a su hijo palabras verdaderas y tranquilizadoras sobre el cuerpo sexual, para darle una base sólida y saludable para comprender lo que es el amor.» 

1EDUCAR EN SEXUALIDAD.

«Si los niños quieren acceder a contenidos pornográficos, es principalmente porque tienen dudas sobre la sexualidad«, observa Olivier Gérard, jefe de la división de uso de medios digitales de la Unión Nacional de Asociaciones de Familia (Unaf), escuchado por los relatores. 

Por lo tanto, una forma de proteger a su hijo de imágenes impactantes es, en primer lugar, atreverse a hablar sobre la sexualidad con su hijo. «Dar a un niño y a un joven una sólida educación afectiva y sexual es el mejor baluarte contra la pornografía», afirman Philippe Barbet y Laura Bertail, autores del folleto 12 preguntas que debes hacerte para proteger a tus hijos de la pornografía (AFC/Téqui). «Si ha descubierto el verdadero significado de la sexualidad y el amor, podrá resistir mejor los espejismos de la pornografía».

Una educación que comienza temprano, con palabras adecuadas a la edad del niño, y que continúa a lo largo de su crecimiento. «Es fundamental emprender la educación afectiva y sexual de tu hijo desde temprana edad, es decir a partir de los 3 años. Y hablar de ello con regularidad. No cada tres o cinco años, ¡sino todos los años!», insistió a Aleteia la psicóloga Véronique Lemoine.

2ALERTAR SOBRE LA EXISTENCIA DE IMPACTANTES IMÁGENES.

Junto a una educación en la vida afectiva y sexual, es necesario advertir a tu hijo sobre las imágenes que puede encontrar en Internet. 

De hecho, según una encuesta de Ifop de 2017, más de la mitad de los adolescentes de 15 a 17 años se han topado involuntariamente con un extracto de video pornográfico, al buscar en Internet, al descargar una película o un dibujo animado, o al discutir en las redes sociales…

Para el doctor Patrice Huerre, psiquiatra infantil, que se sienta en el tribunal de París para casos de menores, la exposición de los niños a contenido pornográfico es inevitable. Por lo tanto, corresponde a los padres advertirles para protegerlos mejor: «Los padres deben educar a sus hijos sobre el inevitable encuentro con contenido inadecuado en la web».

¿Cuál es la edad adecuada para hablar de ello? Para la AFC, depende de las condiciones de vida del niño: ¿tiene teléfono con Internet? ¿Toma el transporte público? ¿A menudo tiene que investigar en Internet? ¿Él ve películas en streaming? En cualquier caso, sea cual sea su entorno, los autores recomiendan advertir a su hijo a partir de los 9 años, en CM1.

Pero, ¿qué decir? Las palabras no son fáciles de encontrar. No se trata de asustarlo, ¡no de hacer que quiera verlo por sí mismo! ¿Y cómo no temer dañar su inocencia? Para Sabine Duflo, hay que tener palabras sencillas: «Si un día te encuentras con imágenes impactantes, y pueden aparecer en cualquier momento en Internet, no te haces responsable. Es una gran industria que apunta a los adolescentes para ganar dinero. Dímelo y aléjate, no mires, porque estas imágenes romperán tu sueño. Un día crecerás, te enamorarás, es algo bonito de vivir, y si miras estas imágenes, no podrás vivirlo».

El cuadernillo de AFC también ofrece las siguientes fórmulas: «En Internet se pueden ver imágenes donde hombres y mujeres desnudos juegan a hacer el amor pero de una manera que no es del todo cierta: estas imágenes son impactantes y en ocasiones violentas. O de nuevo: «Un amigo puede mostrarte algunos. Te sentirás incómodo y disgustado. Es una buena reacción. Esto significa que debemos negarnos rotundamente».

3FOMENTAR EL DIÁLOGO.

Un niño debe poder confiar en este tema, y ​​si ha sido confrontado con un video pornográfico, debe poder decir lo que le sorprendió. 

Esto requiere por parte de los padres una actitud de escucha y empatía. «Si ya ha visto imágenes pornográficas, es muy raro que el niño hable de ello espontáneamente con sus padres», explica sin embargo Sabine Duflo. «Porque tiene vergüenza y se siente culpable por las imágenes que encontró. Por lo tanto, es importante tener cuidado de no juzgar, sino asegurarle que no es culpable. También es bueno para el niño escuchar que la pornografía es un truco y que, en realidad, los amantes tienen gestos suaves y tiernos.«

Cuando un niño ya ha visto imágenes pornográficas, protegerles significa advertirles sobre la naturaleza adictiva de la pornografía. «La atracción de estas imágenes, si uno sucumbe a ellas, se convierte en una verdadera droga. Cuando empiezas, es muy difícil parar», subraya Inès de Franclieu. De ahí el interés de hacer entender a un niño que ya ha visto pornografía que estas imágenes le marcan, y que sólo puede deshacerse de ellas a fuerza de voluntad, y posiblemente gracias a una ayuda exterior.

La actitud de benevolencia y diálogo no excluye la firmeza y la autoridad. «Se trata de proteger a los niños de un grave peligro que luego requiere imponer una prohibición o sancionar cuando no se han respetado las normas establecidas», avanzan los autores del cuadernillo de AFC. Reglas que se refieren en particular al uso de pantallas y controles parentales.

4INSTALAR CONTROLES PARENTALES.

Además de la prevención, a través de una sólida educación para la vida afectiva y sexual, y el diálogo, también es buena idea implementar soluciones técnicas para limitar el acceso a la pornografía o la apertura intempestiva de ventanas pop-up. 

Existen filtros para computadoras, tabletas o teléfonos de proveedores de servicios de Internet. Y muchas aplicaciones de control parental (Family Link, Qustodio, Xooloo Parents) te permiten restringir el acceso a Internet, especialmente a sitios dudosos, o bloquear motores de búsqueda.

“Los padres tuvieron la impresión de que el trabajo estaba hecho desde el momento en que se implementaron las herramientas. »

Sin embargo, ningún control parental permanece confiable para siempre. Estas no son soluciones rápidas. Thomas Rohmer, presidente de Open (Observatorio de la paternidad y la educación digital), lamenta que «muchas veces se haya presentado erróneamente el control parental como una especie de solución milagrosa. Los padres tenían la impresión de que el trabajo estaba hecho desde el momento en que se desplegaron las herramientas en la familia», dijo a los senadores.

Pero algunos programas de control parental desaparecen durante las actualizaciones de la computadora o ya no funcionan cuando el dispositivo está en modo de «ahorro de energía». 

Por último, muchos jóvenes expertos en informática pueden sortear fácilmente los cortafuegos. Un estudio de Ifop de 2021 muestra que el 40% de los jóvenes conoce la existencia de dispositivos tipo VPN, de los cuales el 9% sabe usarlos. Una VPN ( red privada virtual ) es un software informático que le permite cifrar sus datos y cambiar su dirección IP. Por lo tanto, es posible acceder a contenidos que están bloqueados por un proveedor de servicios de Internet.

La naturaleza imperfecta de las soluciones técnicas hace que la cuestión educativa sea crucial. Apoyar a tu hijo en un mundo donde la pornografía está a un clic de distancia significa estar disponible y cerca de tu hijo, estar interesado en lo que está pasando, estar al día con las últimas aplicaciones de moda, estar atento a su comportamiento… Esto es sin duda cómo las palabras vendrán a hablarle del significado profundo de la sexualidad y sugerirle que tome el hermoso y exigente camino del verdadero amor.

Mathilde De Robien, Aleteia 

Vea también     Libérese de la pornografía
























miércoles, 13 de julio de 2022

¿Los niños miran demasiado las pantallas? Prueba esto con éxito


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"Algo maravilloso sucedió la última vez que busqué el consejo de mi bibliotecaria sobre contenido nuevo para 'esparcir' para mi sala de estar". La colaboradora de la edición inglesa de Aleteia Sarah Robsdottir transmite su experiencia

La última vez que fui a la biblioteca a pedir consejo sobre contenido fresco para “esparcir”  para mi hogar, sucedió algo maravilloso.

¿Qué es esparcir, te preguntarás? Como hojas de colores esparcidas en un campo que llaman la atención, “esparcir” libros, revistas, mapas, Mad Libs, Legos, Play Doh, etc., recién adquiridos, por toda tu casa crea un ambiente de aprendizaje donde la educación y la conexión comunitaria pueden darse de forma natural.

Mi bibliotecaria me dijo: “A mucha gente le encanta leer revistas de historia y ciencia, así como todo lo relacionado con la no ficción”, dijo. “Pero a menudo a estas mismas personas no les ingteresa la ficción”. 

Inmediatamente, pensé en algunos chicos de casa, incluido mi esposo. Así que revisé una pila de revistas de autos, mapas antiguos y guías de viaje. También tomé todas las revistas de National Geographic del «contenedor gratuito» que pude encontrar. Fui a casa y con mis mejores habilidades para esparcir, desperdigué estos artículos por la mesa de mi sala de estar.  

Mi marido, Pete, entró esa noche y ni siquiera cogió su teléfono (por lo general, hace scrolling por la pantalla de su móvil arriba y abajo durante al menos media hora después de la cena). En cambio, tomó una revista y leyó sobre Islandia, mientras decía cosas como: «Mira ese océano oscuro» y «¡No es hermoso este glaciar!» y «¿¡No quieres ir allí algún día!?» Me senté a su lado, asintiendo. Un hijo se subió a su regazo. Los tres vimos escenas vívidas de Escandinavia juntos, compartiendo un momento de asombro en una noche de martes ordinaria. 

Muy variado

Mis hijos adolescentes también leían y hablaban sobre autos juntos en silencio en el otro sofá. Luego enrollaron revistas y se golpearon ferozmente, riéndose todo el tiempo. Algunos de mis otros hijos estaban sentados en el piso cerca, armando un rompecabezas. (Nuestra biblioteca les permite consultar estos juegos junto con los libros porque sabemos que un buen «desparrame» es variado, cambia con frecuencia y se mantiene fresco o, de lo contrario, será ignorado). 

Debo mencionar que, si bien mi bibliotecaria favorita ha pulido mis habilidades para sembrar, ella no fue quien me dio la idea. Aprendí el arte de llenar mi hogar con una canasta llena de libros de cartón aquí y un par de juegos de cartas allá de Maria Montessori, una educadora católica de principios del siglo XX que fue pionera en métodos de enseñanza que se enfocaban en el genio innato de cada niño. Dejó un legado de Escuelas Montessori que se rigen por sus principios de rodear a los niños con un entorno seguro y fascinante lleno de oportunidades de aprendizaje práctico. Estas escuelas siguen siendo populares en todo el mundo. 

Sembrar con éxito

Uno de mis primeros trabajos fuera de la universidad fue en una escuela Montessori. Es por eso que soy tan partidario de esparcir. Últimamente, mis esfuerzos se han extendido a mi sótano, donde coloqué una mesa de ping pong, y nuestro patio, donde una fogata atrae a toda la familia afuera y lejos de las pantallas casi todas las noches. Nunca subestimes el poder de los s’mores recientes y los hot dogs cocinados en un palito. 

Por encima de todo, una casa sembrada con éxito  me da un respiro de estar constantemente regulando y diciendo no  a las pantallas, porque los miembros de mi familia (incluida yo misma) ya están diciendo sí a algo más significativo. 


Sarah Robsdottir,Aleteia

    Vea también       Pantalla Chica: ¿Esclavitud o Revolución?






























jueves, 31 de marzo de 2022

Tres desafíos para reducir la dependencia digital

dependencia digital


De los diez países en los que los ciudadanos más tiempo pasan en las redes sociales e internet, cuatro son latinoamericanos (Brasil, Colombia, Argentina y México).

La mayor parte de nosotros, cuando activamos la función de “tiempo pasado en pantalla” en nuestros teléfonos móviles, la olvidamos por completo a la segunda o tercera semana. Nos incomoda comprobar a ciencia cierta la enorme cantidad de horas que gastamos frente a esa pantalla.

Lo mismo sucede con el tiempo de navegación en internet. Entramos a las redes o a los canales de video buscando una cuestión seria – pongamos por ejemplo una noticia –; y terminamos consultando el último escándalo de la artista de moda, del futbolista pillado por un paparazzi, o la crítica de un opositor al presidente de nuestro país.

No se trata de una bagatela, o de una advertencia antediluviana. Según la calculadora online de la empresa portuguesa Sortlist, el promedio anual que la personas de 16 a 64 años pasan conectados a sus dispositivos móviles y a las diferentes plataformas digitales es el equivalente a 36 días, 18 horas, 5 minutos.

En cuanto a la lista de países cuyos ciudadanos pasan mayor número de horas en internet y en las redes sociales, el liderazgo se los llevó en 2021 Filipinas (10 horas 58 minutos al día, el equivalente de 166 días al año), seguido de Brasil y Colombia (con 145 días al año). En el otro extremo está Japón cuyos ciudadanos pasan solamente 4 horas y 25 minutos diarios: ¡seis horas y media menos que Filipinas!

Por lo demás, y esto habría que considerarlo seriamente cuando se vean los pasos para enfrentar los desafíos de la dependencia digital, de los diez países en los que los ciudadanos más tiempo pasan en las redes sociales e internet, cuatro son latinoamericanos (Brasil, Colombia, Argentina y México).

Enfrentar lo que parece imposible

“Sabia virtud de conocer el tiempo” decía en un poema el mexicano Renato Leduc. En efecto, el tiempo es el mayor recurso del ser humano, un recurso no renovable; que sabiéndolo utilizar en función del desarrollo personal, interpersonal y comunitario, puede ser motivo de esperanza y de paz. Por el contrario, desperdiciandolo, corremos el peligro de caer en el aburrimiento. Y, como decía Dostoievski, un tipo que solo tiene por ocupación comer pasteles y mirar pasar a la gente, acaba haciendo locuras..

Estar conectados para un buen fin, usar la tecnología a nuestro favor («Someter la técnica al servicio del espíritu» fue el lema del fundador de la carrera de Ciencias y Técnica de la Información en la Universidad Iberoamericana de México, pionera en América Latina, el sacerdote jesuita José Sánchez Villaseñor) es, de acuerdo con el poema de Leduc, una «sabia virtud».

Así las cosas, el portal Family and Media ha propuesto «tres comportamientos que podemos esforzarnos por poner en práctica; relacionados con nuestro estar conectados, es decir, vinculados a nuestra vida virtual». Ojo, no se trata de echar al cubo de la basura el móvil; se trata de usarlo a favor del usuario (no de la empresa que ofrece los servicios digitales).

Primer desafío. Cada día, se puede dedicar más tiempo “ocioso” (o al menos igual) a leer libros que a consultar las redes sociales.

Segundo desafío Cada mes, al menos tener un día libre del teléfono móvil.

Tercer desafío Dialogar y discutir más cara a cara o por teléfono, en lugar de a través de comentarios/mensajes escritos. Buscar la mayor interacción posible con los demás.

En su último texto –su último best-seller– el filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han haciendo un juego de palabras bastante certero; dice que en nuestra era digital (la era de las no-cosas), hemos pasado del homo sapiens al phono sapiens; del hombre que sabe al teléfono que sabe.

Y agregaba en una entrevista con el periódico español El País sobre las tesis que maneja en el libro No-cosas. Quiebras del mundo de hoy, algo muy doloroso para los católicos: que el teléfono celular ha sustituido al Rosario.

Jaime Septién, Aleteia 

Vea también     Los riesgos de las redes sociales


























jueves, 17 de febrero de 2022

El reto de buscar la calidad de contenidos en el entretenimiento digital

screen family


El objetivo es encontrar un nuevo entretenimiento más humano y familiar. Y sobre todo, no descuidar el cuidado de nuestra "casa" en su sentido más profundo

Ruido. El mundo, desde la crisis del 2008, parece que muestra signos de cansancio y desasosiego. La pandemia (2020-2021) ha agravado los índices de alarma sanitaria, psicológica y social.

Paralelamente muchos indicadores señalan que crece la desigualdad en numerosos países de Occidente en paralelo con un aumento de empleos precarios, alquileres altos e inasequibles para las rentas más bajas que se suman a un desempleo crónico.

A todo ello hay que unir, en los últimos meses, un agudo repunte de la inflación. Estamos inmersos en un individualismo rampante hijo del capitalismo desregulado de los últimos cuarenta años que se ha traducido en miedo y desazón en medio de una pandemia que aún no ha acabado y nos tiene a todos en vilo. Paralelamente crece la rabia social. No sabemos a dónde ir. Y buscamos evadirnos.

Para tapar el miedo y el vacío que impregna nuestras vidas nos cubrimos de capas y capas de entretenimiento, curiosidades, espectáculo, morbosidad.

Estamos agitados, tensos, a menudo ansiosos y en ocasiones depresivos. No tenemos agarraderos y para tapar el miedo y el vacío que impregna nuestras vidas nos cubrimos de capas y capas de entretenimiento, curiosidades, espectáculo, morbosidad. Entonces la respuesta a muchas preguntas esenciales queda apagada por el ruido de tantas voces estresantes que solicitan frenéticamente nuestra atención desde cualquier rincón.

Industria del entretenimiento digital

Pongámosle nombre a este huracán de diversión: la industria del entretenimiento digital. ¿Qué entiendo por industria del entretenimiento digital? Pues ese alud de contenidos digitales que se pelean por entretenernos captando muy agresivamente nuestra atención y generando una vida llena de contenidos redundantes, repetitivos, narcóticos que, desde el móvil y las pantallas en general (consolas, televisión, cine, etc.) nos aturde y sobre todo nos encanalla y a la vez nos hace enmudecer. Fundamentalmente, nos impide vivir a un ritmo plenamente humano.

¿Dónde y cómo quedan las preguntas por el sentido de nuestras vidas? Apagadas y sin respuesta. Esta industria tiene todas las respuestas:  tabletas, móviles, videojuegos, música, vidas de hiperrealidad paralelas (el metaverso), televisión en streaming y una larga lista inagotable e infinita de contenidos.

La calidad escondida

¡Pero no todos estos productos digitales son negativos! No, por supuesto. Hay mucha calidad escondida. Quizá son la base del nuevo ocio y cultura que hemos de exigirnos. Porque algunos contenidos dosificados valen mucho la pena. Y hacen pensar: incluso son liberadores. Contenidos que, graduados, pensados, consultados, son capaces de hablar críticamente del ruido reinante.

Las vidas que dejamos de vivir

Pero parece que estamos programados para los atracones con un gusto progresivamente cada vez más estragado y corrompido. Y lo más grave de todo son las vidas que dejamos de vivir, las cosas que dejamos de hacer, los libros que dejamos de leer, las amistades que dejamos de cultivar, etc. Y, además, esa barahúnda de la nueva vida digital borra la palabra, la conversación y la acción humanas insertas en la vida real. Entonces solo queda un ruido, un zumbido insomne y absolutamente alienante.

COUPLE WITH VIRTUAL VISOR
¿No será que nos estamos perdiendo algo importante?

Habitar

Creo que hemos de volver a casa, a una casa apacible para vivir según nuestra naturaleza. ¿Qué significa aquí casa? Por la palabra, y a la vez concepto, casa no entiendo solo el edificio, que también, sino aquel lugar en el que se habita humanamente, sosegadamente.

La casa nos acomoda en el mundo entre el trabajo y el descanso desde la realidad, más allá del simulacro de la virtualidad digital.  Es el lugar de la convivencia construido con palabras, relatos, costumbres, historia y tradiciones que definen nuestra identidad. Un lugar en el que se vive el arraigo: en el que se echan raíces. Un lugar desde donde enamorarse de la realidad. Entonces el concepto casa se expande y se amplía hacia nociones como hogar, morada, donde destaca –metafóricamente- el calor de la lumbre doméstica, el acogimiento, el cuidado y los lazos de sangre: y en el centro, la familia. Una familia presidida por relaciones incondicionales de amor y amistad, de compasión y cuidados.

La casa, donde cada persona es valiosa en sí misma

La casa es un lugar en el que se es uno mismo. Donde cada uno de nosotros no somos ni un instrumento, ni una cosa, ni un consumidor insaciable, ni una mercancía sino una persona única, irrepetible, valiosa en sí misma. Una persona que quiere ser amada y amar. Que quiere alcanzar la plenitud en la paz y la alegría sosegadas (algunos le llaman felicidad) con los padres, los hermanos (en la familia extensa de abuelos y tíos quizá), con los amigos, con los conocidos, con todos aquellos con los que nos relacionamos en la realidad cotidiana. Con los que hablamos, trabajamos y descansamos.

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En la familia TODOS suman.

Probablemente el papel del hombre en la tierra consiste en habitar en moradas que no siempre están bajo un techo. También se habita comunitariamente en la plaza del barrio o del pueblo. En los paseos por los campos y bosques cercanos a la ciudad. O en las fiestas de agosto. O allí donde el casino es un centro de reunión que nos acoge como en casa. Y en esa línea se habita en un templo, desde luego, en los ritos, rendidos ante lo sagrado, que nos hablan de las raíces, de nuestros orígenes, de las tradiciones y sobre todo de nuestro fin último.

Retomar nuestro fin

Sin embargo, la codicia de la industria del ocio digital (léase Facebook, Tik-tok, Twitter, Instagram, Netflix, Fortnite, por ejemplo, etc.) no casa con la vida apacible; ni con la sobriedad de un vivir humano en el que el amor y la amistad son lo fundamentales.

Envilecidos por la industria del ocio digital se han cerrado las ventanas y se han apagado las luces para que el sol no se refleje sobre la pantalla: toda una alegoría. Y es que las vidas familiares, amicales, culturales, las tertulias y las guitarras no se pueden convertir en negocio. Porque hoy el capitalismo ya no vende solo instrumentos y productos para la vida sosegada, alrededor del fuego del hogar, en la excursión, o culinariamente en la mesa.

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En casa, cada persona es valiosa por sí misma.

El último capitalismo (de unos 40 años) nos arranca de casa para ponernos a jugar a juegos más rentables para la industria del ocio digital desde el amenazador oligopolio de las Big Tech: Amazon, Google, Facebook (ahora Meta), Microsoft, Apple pero también desde toda la industria del videojuego online, de las apuestas y casinos y la pornografía rampantes. Y de ese modo nos empujan hacia el vértigo, nos saquean atrapándonos y abotargando nuestra atención hacia el espectáculo permanente y sin alma.

Respuesta

Hay que encontrar una respuesta. Quizá habrá que volver a consumir una cultura más analógica, un divertimento más sencillo, unas vacaciones y fines de semana más plenos a fuer de austeros. Existe, insistimos (aunque no muy abundante) un entretenimiento digital de alta calidad, socialmente cohesivo, humano. Y es rentable. Pero la industria del entretenimiento digital suele ir mayormente a lo fácil.

¡Cuánto nos conviene una nueva cultura y entretenimiento! No hablamos de una cultura ñoña, ni insoportablemente edificante y moralizante. Estamos hablando una cultura inteligente que no esconde el dolor y el mal, aun el más crudo y contradictorio, pero que también paralelamente presenta el bien y la esperanza. Una cultura y un entretenimiento cargados de la verdad de la condición humana con todos sus claroscuros que ha predominado durante siglos. ¿Nostalgia? No: cambios que aspiran a lo mejor. Pero quizá tenga, muy a menudo, razón Rod Dreher cuando escribe su The Benedict Option (La opción benedictina) en 2017: «¿Es necesario un repliegue?» Ahí está el debate. No tengo la respuesta.

Ignasi de Bofarull, Aleteia

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lunes, 31 de enero de 2022

La importancia de la religión en la adolescencia

 

cell phone teenagers



Una característica llamativa de esta fase es la necesidad del individuo de ser parte de un grupo

La adolescencia es el nombre que se le da a la etapa del desarrollo humano que transcurre entre la niñez y la edad adulta. Según la Organización Mundial de la Salud, esta fase ocurre entre los 10 y los 19 años de edad, y es un período marcado por varios cambios corporales, hormonales y de comportamiento.

La pubertad marca el inicio de la adolescencia, y se caracteriza por cambios hormonales en el cuerpo de niños y niñas y los consiguientes cambios físicos y biológicos. Durante la pubertad, aparece vello en los niños, comienza la profundización de la voz, el crecimiento y desarrollo muscular y genital; en las niñas, los cambios más importantes son el inicio de la menstruación y el desarrollo de los senos y los genitales.

Cambios importantes

Además de los cambios corporales, las hormonas y los cambios en la autoimagen influyen en el comportamiento y el estado de ánimo de los adolescentes. Una característica llamativa de esta fase es la necesidad del individuo de ser parte de un grupo: las amistades y la socialización son muy importantes y muchos de los problemas y ansiedades que sufren provienen de esta necesidad de sentirse parte de un grupo.

Sin embargo, para formar parte de un grupo, el adolescente elige un modelo específico de ropa, escucha un estilo musical (por ejemplo, rock o pop) y, para desesperación de algunos padres, decide hacerse tatuajes. Además, no es raro que los adolescentes experimenten con el alcohol y las drogas ilícitas para parecer más “geniales” ante sus amigos.

En consecuencia, en esta necesidad de socialización, el contacto con los padres y familiares está siendo reemplazado paulatinamente por personas externas. Sin embargo, a pesar de esta distancia, la familia aún juega un papel importante en el proceso de formación de la personalidad. 

Por ello, es necesario que siempre esté abierto un canal de diálogo entre el adolescente y los padres. Cabe mencionar que los valores familiares enseñados desde la niñez influirán directamente en la construcción de la identidad del niño o niña y esto se reflejará en su personalidad futura, en sus elecciones y toma de decisiones.

Entre los valores familiares se deben incluir los fundamentos religiosos. Los estudios muestran que los adolescentes con mayor religiosidad tienen comportamientos más saludables, así como mejores índices de salud física y mental, en comparación con aquellos que no son religiosos. En 2006, el Journal of Adolescent Health publicó un artículo evaluando los resultados de varios estudios que trataron el tema y los datos encontrados fueron sorprendentes.

Conducta y salud mental

En el ámbito conductual, aquellos con mayor vinculación religiosa estaban expuestos a situaciones de menor riesgo. Por ejemplo, menores índices de consumo de alcohol y consumo de marihuana. 

La religión, al proporcionar comprensión y sentido en la vida de los adolescentes, se asoció directamente con menores niveles de síntomas depresivos, además de estar vinculada con un menor riesgo de suicidio.

En el campo de la salud mental, los resultados fueron aún más interesantes. La religión, al proporcionar comprensión y sentido en la vida de los adolescentes, se asoció directamente con menores niveles de síntomas depresivos. Además de estar vinculada con un menor riesgo de suicidio.

Este mismo resultado también se observó cuando los adolescentes se consideraban religiosos y formaban parte u obtenían apoyo de su comunidad religiosa. 

En el campo de la salud física, los estudios han demostrado varios aspectos positivos de la religiosidad. En casos de enfermedades crónicas que requieren adherencia al tratamiento, como el asma, los adolescentes de fe, atienden a las recomendaciones médicas con mayor precisión. Como resultado, logran mejores control de enfermedades.

En casos de enfermedades graves como el cáncer, la religiosidad demostró ser un instrumento auxiliar en el enfrentamiento de la enfermedad. Y la religión sirvió para “dar sentido” a una situación difícil o para brindar un “afrontamiento constructivo” de la enfermedad.

De esta forma podemos concluir que los padres deben estar seguros de que aciertan al ofrecer a sus hijos educación religiosa. Nunca deben creer que es mejor esperar a que crezcan para “decidir por sí mismos” qué religión seguir. Al privar al niño de la espiritualidad, se pierde la oportunidad única de sembrar cimientos y valores que marcarán una gran diferencia en la calidad de vida de los niños.

Vanderlei de Lima - Igor Precinoti Aleteia

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