
Es como prepararse para un cumpleaños; la persona ya ha nacido, sin embargo, cada año se prepara para celebrar por todo lo alto ese tan esperado momento con mucha esperanza; compra el pastel, hace lista de invitados, prepara la comida... Y, sobre todo, se viste de fiesta para vivirla con alegría.
Tiempo de renovación
La preparación para la Navidad ciertamente es una oportunidad para abrir el alma y el corazón a la novedad del nacimiento de Cristo. No es un tiempo pasivo e inmóvil, como quien está esperando el autobús y nada puede hacer para que llegue, sino esperar.
Adviento es un tiempo activo, de renovación interior y exterior en el que la persona tiene un papel fundamental, pues le implica una decisión, un acto claro de voluntad y adhesión a un proyecto, a una Persona.
Ábrete
En el Evangelio de Marcos, Jesús cura a un sordo invitándolo a abrirse... Le dijo: ¡Efettá!, que quiere decir: ¡Ábrete! (Mc 7, 34-35)
Abrirse quiere decir no quedar anclado en el pasado o incluso en el presente. Por lo tanto, la invitación del Señor se hace actual siempre, especialmente en esta época en que se puede tener la tentación de permanecer en el dolor o la angustia por el qué pasará.
El Adviento es una oportunidad para abrirse a un tiempo nuevo, lleno de esperanza en la espera de aquello que está a punto de ocurrir: la Navidad.
Prepárate para renovar tu espíritu y dejar entrar en tu corazón la paz que solo viene de Cristo.
Claudia Soberón, Aleteia
Vea también El Tiempo de Adviento
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