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miércoles, 19 de noviembre de 2025

Para un examen de conciencia parroquial

Con la gracia de Dios y el trabajo de muchos sacerdotes y consejos par-



Con la gracia de Dios y el trabajo de muchos sacerdotes y consejos
par
roquiales de pastoral, vamos avanzando en el Proyecto que la Conferencia
Episcopal de Guatemala nos ha confiado animar, cuyo título lo dice todo:
PARROQUIA MISIONERA, COMUNIDAD DE COMUNIDADES, AL
SERVICIO DEL REINO.

Queremos que nos ayude a todos (obispo, sacerdotes, religiosas y laicos-as misioneros) a pasar:

de una pastoral “deductiva” a una pastoral “inductiva”, la que parte de

la realidad de nuestras gentes,

de una pastoral fría y distante a una pastoral cálida y con sabor a hogar,

de una pastoral de centro a una pastoral de periferias,

de una pastoral de templo a una pastoral de calle,

de una pastoral de laboratorio a una pastoral de caminos compartidos,

de una pastoral prepotente a una pastoral humilde,

de una pastoral prefabricada a una pastoral artesanal,

de una pastoral del maltrato a una pastoral de la acogida y el acompañamiento,

de una pastoral del “ordeno y mando” a una pastoral del “me abajo y

sirvo”,

de una pastoral de los grandes eventos a una pastoral de los pacientes

procesos,

de una pastoral de las palabras vacías y aprendidas a una pastoral de los

hechos cargados de signo,

de una pastoral de la condena a una pastoral de la acogida;

de una pastoral de las respuestas hechas a una pastoral de las preguntas

abiertas,

de una pastoral de la acomodación perezosa a una pastoral de la inquietud permanente,

de una pastoral para selectos a una pastoral de puertas abiertas a todos,

de una pastoral de acomodados a una pastoral de amor preferencial por

los empobrecidos,

de una pastoral de la exclusión a una pastoral que quiere y se compro-

mete a integrar;

de una pastoral fríamente conservadora a una pastoral intensamente misionera;

de una pastoral “incluida” por los ricos a una pastoral comprometida con

los empobrecidos;

de una pastoral de eventos a una pastoral de procesos;

de una pastoral con sabor clerical a una pastoral con sabor a pueblo de

Dios;

de una pastoral elitista y excluyente a una pastoral popular e incluyente;

y para terminar y resumir estos elocuentes contrastes, queremos pasar

de una pastoral dura, intransigente, prepotente y distante a una pastoral

de la misericordia que acoge y acompaña al que llega con todo y su vida

a cuestas, que acoge y, sobre todo, que sale “a brindar misericordia.

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