Queridos hermanos y hermanas:
Antes
de rezar juntos el Ángelus, deseo saludar a todos los que han participado en
esta celebración
jubilar, especialmente a las corales y los coros venidos de todo el mundo.
¡Gracias por su presencia! ¡Que el Señor bendiga su servicio!
Extiendo
mi saludo a todos los demás peregrinos, especialmente a las Asociaciones
Cristianas de Trabajadores de Italia (A.C.L.I.), de la diócesis de Téramo-Atri
y a los fieles procedentes de algunas diócesis de Ucrania: ¡lleven a casa el
abrazo y la oración de esta plaza!
Con
inmensa tristeza recibí la noticia del secuestro de sacerdotes, fieles y
estudiantes en Nigeria y Camerún. Siento un profundo dolor, especialmente por
los numerosos jóvenes secuestrados y por sus angustiadas familias. Hago un
vehemente llamamiento para la liberación inmediata de los rehenes e insto a las
Autoridades competentes a que adopten las medidas necesarias para conseguirla.
Oremos por estos hermanos y hermanas nuestros, y para que las iglesias y las
escuelas sigan siendo siempre y en todo lugar, espacios seguros y de esperanza.
Hoy
se celebra la Jornada Mundial de la Juventud en las diócesis de todo el mundo.
Bendigo y abrazo espiritualmente a los que participan en las diversas
celebraciones e iniciativas. En la fiesta de Cristo Rey, rezo para que cada
joven descubra la belleza y la alegría de seguirlo a Él, el Señor, y de
dedicarse a su Reino de amor, de justicia y de paz.
Ya
está cerca mi viaje
apostólico a Turquía y Líbano. En Turquía se celebrará el 1700 aniversario
del Concilio de Nicea. Por ello, hoy se publica la Carta apostólica In
unitate fidei, que conmemora este histórico acontecimiento.
Ahora
dirijámonos a la Virgen María, encomendando a su maternal intercesión todas
estas intenciones y nuestra oración por la paz.
(vatican.va)
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