eligiónEnLibertad charla con el misionero argentino sobre esta delicada misión

El sacerdote misionero viajó con un joven laico español llamado Diego, quien regresó a la fe católica en 2024
Como hacían antiguamente los mercedarios o los trinitarios, el sacerdote argentino Federico Highton, de la Orden San Elías, acaba de rescatar de la esclavitud a otras tres familias cristianas más en Pakistán.
Ha sido necesario para liberarlas de la servidumbre un pago de 1700 dólares, a los empresarios pakistaníes musulmanes que retenían a todas estas familias.
Hombres, mujeres y niños son forzados a trabajar en la fabricación de ladrillos para pagar deudas, sufriendo violaciones, matrimonios y conversiones forzadas, especialmente desde la década de 1980, cuando se deterioraron las relaciones entre cristianos y musulmanes en Pakistán.
El padre Federico, como en viajes anteriores, viajó con un joven laico español llamado Diego, quien regresó a la fe católica en 2024. Ambos han viajado juntos a Pakistán en varias ocasiones y, junto a sus compañeros voluntarios, han rescatado a cerca de 120 cristianos por el momento.
ReligiónEnLibertad acaba de contactar con el padre Federico Highton, quien relata cómo ha sido todo el proceso de rescate, los peligros que esto conlleva y lo que le mueve a hacerlo.
-¿Cómo decides marcharte a Pakistán a rescatar esclavos cristianos?
-Es la modalidad clásica de rescate en la tradición de la Iglesia... Es lo que hacían los mercedarios, la orden trinitaria. Primero, mendigamos por acá, por las redes, y, con ese dinero, uno va y compra los esclavos.
»La idea surgió después de bautizar a una conversa, una musulmana conversa, en un país X, que no puedo decir cuál es, con un envío que el Papa nos dio. Cuando estaba en el aeropuerto, vi en el teléfono que había salido la noticia de la famosa Rashida Bibi, una mujer cristiana forzada a casarse con su secuestrador, a la que le cortaron la nariz, sus partes íntimas...

El padre Federico Highton (en el centro) con algunos rescatados.
»Me quedé impactado, y, entonces, le dije a la señora que había bautizado: 'mira lo que pasa en Pakistán'. Y ella, me contestó: 'sí, padre, si descubren que usted me bautizó, me puede pasar lo mismo. Me pueden forzar a casarme con un musulmán'. Ahí me golpeó doblemente la noticia.
»Me fijé de dónde salía y era de un informe de una ONG de 50 páginas donde contaban 100 casos de mujeres secuestradas, forzadas a hacerse musulmanas y a casarse con sus secuestradores. Leí todo eso y me quedé impactado, ahí supe que había que hacer algo. Decidí ir a rescatar a estas esclavas.
«Es la modalidad clásica de rescate en la tradición de la Iglesia... lo que hacían los mercedarios, la orden trinitaria...»
»Esta joven, Rashida Bibi, estaba en una situación muy particular, porque se había escapado de la casa del secuestrador, se fue a donde vivían sus padres, que era una fábrica de ladrillos. Sus padres estaban esclavizados por deuda en una fábrica de ladrillos.
»Su secuestrador trató de recuperarla, se metió con una pistola pero no pudo. Entonces, nosotros hicimos un plan para sacar a toda la familia de esa fábrica de ladrillos. Ahí descubrimos la problemática de la esclavitud por deuda, tanto en familias como en chicas que son esclavizadas sexualmente, forzadas a tener relaciones con guardias de seguridad o con otra gente de estos campos de trabajo.
»Cuando vi al Papa Francisco le conté el caso, y casi se pone a llorar al lado mío. Le mostré la lista de las 100 esclavas, y me dio unos 40.000 dólares en mano, y fuimos a Pakistán a hacer el rescate.

Muchas mujeres son abusadas en los campos de trabajo.
-¿Podrías describir el proceso típico de un rescate?
-Primero, como hay cientos de miles de esclavos cristianos, hay que ser selectivos. Entrevistamos a las familias, a ver si ellas quieren ser rescatadas. Empezamos por las que tienen un lugar a donde ir. Para las que no tienen donde ir, las llevamos a pisos temporales. Estamos construyendo un barrio entero de cinco hectáreas para esclavos liberados. Por cierto, necesitamos arquitectos, ingenieros agrónomos... y voluntarios (puedes leer más sobre el proyecto PaX -Pakistani Xristendom en este enlace).
»Nosotros estamos focalizados en una zona específica de Pakistán, que empieza por la letra R. Es una de las zonas más peligrosas del mundo para los cristianos, está dominada por una secta terrorista que hace linchamientos.

Federico y su equipo han rescatado a más de 100 cristianos.
»Allí tenemos nativos que nos pasan reportes, los llamamos reportes de inteligencia, aunque no son técnicamente de inteligencia. Algunos lo hacen como un voluntariado, y otros esperan un estipendio.
»Después, hablamos con los nativos y comprobamos que los reportes sean verdaderos. Si lo son, negociamos con los guardias de los campos de trabajo. No solemos negociar con los dueños, porque no suelen estar en la fábrica. Y pagamos la deuda, que a menudo se inventan... porque hay una deuda real, pero, después, ponen mucho más.

A la derecha, el padre Federico Highton en Pakistán.
-¿Cómo contraen esa deuda estas familias?
-A menudo es porque no tienen para comer. Tuvieron un momento, por ejemplo, de mucha lluvia y no pudieron cosechar bien. Estamos hablando de deudas por 5 dólares, 10 dólares. Solo por eso ya quedan endeudados de por vida. Otras veces es porque tienen que pagar gastos para que una hija se case, o el abuelo que tiene un problema de salud. Llegamos a tener un reporte de una familia que eran gastos de comida y por comprar detergente.
»Por esto mismo estamos empezando a elaborar un plan preventivo para que no haya más esclavos. Nuestro objetivo es erradicar la esclavitud de los cristianos. Estamos empezando a trabajar en una especie de red telefónica, que cuando haya cristianos que estén en situación de que no tengan para comer, lo puedan hacer gracias a un fondo alimentario, y no se endeuden y queden esclavizados.
-¿La esclavitud de cristianos está permitida por las autoridades locales?
-Técnicamente, y esto es bueno subrayarlo, está prohibida por Pakistán, porque éste se adhiere a una serie de tratados internacionales que prohíben la trata de personas. Sin embargo, según una estimación, hay dos millones de esclavos hoy en día en Pakistán. Hay también esclavos musulmanes, porque también se esclavizan entre ellos.
-¿Y pagar por rescatar familias es algo legal?
-Es peligroso, es peligroso porque, si bien, oficialmente, el Estado pakistaní prohíbe la esclavitud, hay políticos muy importantes que están metidos en todo esto. Nos estamos metiendo con los centros de poder. Lo de ir a rescatar esclavos, en principio, no está prohibido. Pero sí es algo peligroso. El Estado pakistaní prohíbe toda esta esclavitud, pero la tolera.
-¿Qué riesgos podría implicar para vosotros?
-Que nos maten, que nos linchen. Allí tienen una costumbre que es el linchamiento. Generalmente pasa cuando te acusan de blasfemia. Te dicen, por ejemplo, que hablaste en contra de Mahoma y eres acusado de blasfemo. El tipo se lo inventa y miente, literalmente, pero es suficiente para que te linchen.
»Pueden decir que hemos blasfemado y nos linchan. En este momento, uno de nuestros informantes nos ha pasado un reporte de que está amenazado, muy amenazado. Vamos a tener que refugiarlo. Él lo hizo por caridad y asumiendo el riesgo. Es un católico, sabía que se estaba metiendo en algo peligroso, pero lo hacía por amor a Dios. Probablemente lo tengamos que sacar del país.
-Personalmente, ¿tienes miedo?
-La verdad, todos los que vamos ahí, los voluntarios, me incluyo, querríamos ser mártires, y eso es una gracia. San Francisco Javier quería ser mártir, Santo Domingo, también... la corona más grande es el martirio. Nosotros anhelamos esa corona. Pero esa corona nadie la merece, esa corona es un don. Así que, si Dios la quiere dar, enhorabuena. No es que uno vaya a provocar el martirio. Uno hace cosas que pueden acabar en martirio, y, si ese es el resultado, enhorabuena.

Los cristianos, a menudo, se ven esclavizados por unos dólares.
-Vamos terminando, padre, ¿cuál ha sido el caso más difícil de un rescatado de los que recuerdas?
-El caso que más me marcó fue el de unas familias en las que cinco mujeres, cinco madres de familia, eran violadas sistemáticamente desde hacía diez años. Este caso fue terrible. Nosotros las rescatamos sin pagar, sin uso de violencia, las rescatamos de modo milagroso, el día de San Ramón Nonato, que fue el redentor de cautivos. Los rescatamos mandando una ambulancia... bueno, fue de película.
Colaboración económica con la Asociación San Elías-España
- Para ponerse en contacto con el padre Federico Highton: federicojuanhighton@gmail.com
- Para ayudar económicamente y colaborar en rescatar a cristianos de la esclavitud:
Asociación San Elías España
IBAN: ES69 0081 0057 3900 0297 3104
BIC/SWIF: BSAB ESBB
París: España
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Juan Cadarso, ReL
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