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viernes, 14 de noviembre de 2025

Receta de la Madre Cabrini para no rendirse ante obstáculos

Cabrini

Cuando Francisca Javier Cabrini llegó a Nueva York en 1889 con sus hermanas misioneras, el panorama no podía ser más desalentador. No las esperaban, no tenían dinero, y el arzobispo de la ciudad le dijo con franqueza: "Sería mejor que regresaran a Italia".

Pero ella respondió con serenidad y fe: "No, Excelencia. El Papa nos envió aquí, y aquí nos quedaremos".

Esa fue siempre la actitud de la Madre Cabrini: una mezcla de obediencia, valentía y confianza que transformó los "no se puede" en obras concretas de amor. A pesar de su frágil salud, fundó más de 60 escuelas, hospitales y orfanatos en varios continentes. ¿Cómo lo logró? Quizás porque tenía una "receta" muy especial para no rendirse.

1Una fe que se alimenta cada día

Cabrini sabía que sin oración no hay perseverancia. Antes de emprender cualquier obra, buscaba luz ante el Sagrario. Esa fe diaria, sencilla y concreta, era su fuente de energía.

"Confíen en la Sagrada Providencia, que nunca falta a quienes esperan en Dios".

En un mundo donde el cansancio y la incertidumbre parecen reinar, su ejemplo nos recuerda que la fortaleza no se improvisa: se cultiva en la oración cotidiana.

2Convertir la debilidad en oportunidad

Desde niña fue débil de salud y rechazaron su ingreso a varias congregaciones religiosas. Pero en lugar de rendirse, interpretó esos límites como una llamada a fundar su propia comunidad: las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón.

Cada "no" fue para ella una invitación a confiar más profundamente. Su vida enseña que nuestras fragilidades no nos definen; pueden ser, con Dios, el punto de partida de algo grande.

3Soñar en grande, empezar en pequeño

Cabrini soñaba con ir a China, pero el Papa León XIII le pidió ir "no al Oriente, sino al Occidente", a ayudar a los inmigrantes italianos en América. Supo cambiar de rumbo sin perder la pasión por servir. Su receta: no renunciar a los grandes sueños, pero estar dispuestos a comenzar con los pequeños pasos de cada día.

4Perseverar con alegría

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A pesar de la dureza de las misiones y de la incomprensión que a veces enfrentaba, Madre Cabrini conservaba el buen humor y la esperanza. Su alegría no era ingenua: nacía de saberse en manos de Dios.

"Cuando el trabajo parece pesado, recordemos que todo por amor se hace ligero".

5Amar sin medida

Para Cabrini, el amor era la fuerza que lo transformaba todo. Su consigna era "hacer el bien, hacerlo bien y hacerlo con alegría". Ese amor concreto la llevó a abrazar a los más olvidados: niños huérfanos, enfermos, migrantes, ancianos. Ella nos enseña que la verdadera perseverancia nace del amor: quien ama, no se rinde.

En un tiempo donde todo parece efímero, la vida de la Madre Cabrini nos recuerda que la constancia, la fe y la ternura son ingredientes que no fallan.

Su "receta" no requiere talento especial ni fuerza física, solo un corazón dispuesto a confiar y a comenzar de nuevo cada día "Lo que parece imposible para el hombre, es posible para Dios". — Santa Francisca Javier Cabrini

Karen Hutch, Aleteia

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