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sábado, 12 de octubre de 2024

Fidelidad en el Matrimonio: clave para una Relación Sólida

 

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La fidelidad en el matrimonio es la base de un amor puro y duradero, de lo contrario puede destruir la relación. Un experto nos explica más al respecto

La fidelidad en el matrimonio es un pilar fundamental que sostiene la estructura de una relación duradera y saludable. Este concepto abarca no solo la exclusividad física, sino también un compromiso emocional y una conexión profunda entre las parejas. 

La tecnología y el fácil acceso a Internet es un factor que potencializa la infidelidad hacia la pareja, pues constantemente hay un bombardeo de desafíos que atentan contra la fidelidad; así como algunos otros factores que se explican más adelante.

La comunicación es la vacuna de todo matrimonio

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El psicólogo y maestro Enrique Pacheco compartió para los lectores de Aleteia que "la comunicación asertiva en el matrimonio es la mejor y más eficiente vacuna contra los problemas de pareja". 

Además, señala que también permite a los matrimonios conocerse mejor y dejar de hacer prejuicios sobre cada uno, así como caer en la "adivinación", lo que quiere decir que creemos saber lo que el otro está pensando, aunque no sea lo que realmente piensa el otro.

Tras una infidelidad, ¿se puede restaurar el matrimonio?

Ante una situación de infidelidad, el presbítero Leonel Narváez, fundador de las ES.PE.RE. (Escuelas de Perdón y Reconciliación) expresó: "Es difícil perdonar, pero más difícil es vivir odiando".  

Por su lado, el maestro Enrique resalta las palabras de san Pablo, "el amor todo lo puede". Tras vivir un suceso así, ambos deben tener el deseo sincero de seguir juntos y adelante, posterior al arrepentimiento de aquel que cometió la infidelidad. 

De esta forma, recomendó también la terapia, así como la paciencia de la víctima, por ende y especialmente "regresar al Padre misericordioso, a Dios que todo lo puede, y que es capaz de sanar nuestras más profundas heridas con su amor".

¿Cómo es un matrimonio fiel y feliz?

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Estos son los puntos que nos compartió nuestro especialista Enrique:  

  • Entiende que, aunque hay muchas tentaciones en el mundo, no necesariamente se tiene qué caer en ellas. Para esto, cada miembro de la pareja necesita seguir trabajando en su crecimiento personal y el fortalecimiento de su autodominio, para saber controlar los antojos e impulsos, y no ser presa del hedonismo.
  • Evoluciona con el paso del tiempo, en lugar de verse envejecer el uno al otro. Es decir, siempre que podamos, buscar hacer cosas nuevas en pareja, en todos los ámbitos, sea en la parte social, en la parte sexual (siempre dentro de un marco de dignidad humana y respeto), en la parte familiar, en la rutina diaria, etc. 
  • Aprende a resolver conflictos, en lugar de ir acumulando silencios. Una buena comunicación es la base de una excelente interacción, favorece la intimidad emocional, y de hecho, también es la base de vivir una sexualidad plena basada en la comunicación.

El secreto de la fidelidad

Si buscas dar lo mejor de ti en tu matrimonio y buscar el bien de quien amas, entonces no debes olvidar jamás los detalles, pues a veces aquel que parece pequeño, se termina acumulando hasta llegar a las garras de cometer una infidelidad o ser el victimario. 

El psicólogo B.F. Skinner, que los problemas de pareja no son otra cosa, más que la "falta de reforzadores positivos", es decir, olvidarnos de demostrar nuestro amor, admiración y agradecimiento, utilizando Los 5 Lenguajes del Amor, de Gary Chapman. Señaló Enrique. 

No tengas miedo a dialogar con tu pareja cualquier aspecto por más pequeño que parezca en todos los planos que conforman el matrimonio.

Karen Hutch, Aleteia

Vea también    El valor de la fidelidad matrimonial y su carácter creativo











jueves, 18 de agosto de 2022

Si vuelven a repetirte que la pureza reprime el amor… esto es lo que responderás

 La pureza requiere combate, pero no renuncia. Respondemos al Amor, con mayúscula, con una vida limpia; no es simplemente evitar la caída, sino que, al ser una virtud, debe crecer y perfeccionarse. Es una afirmación gozosa. 

«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios». En estas palabras recibimos una de las promesas más bonitas: estamos llamados a contemplar a Dios. No se refieren solo a la vida futura, sino también a encontrarle hoy; verle y encontrarle en la vida ordinaria.  

¿Qué tiene que ver la pureza con ver a Dios?

la pureza, Si vuelven a repetirte que la pureza reprime el amor… esto es lo que responderás

Cada vez son más numerosos los que no ven a Dios, los que son incapaces de percibir lo sobrenatural. Muchos confunden el amor con el placer y la amistad con la simple compañía. Quizá por eso hay tantas personas que se sienten solas. Son los que no saben querer, no saben ni quererse a sí mismos. Y son incapaces de ver a Dios.

La contemplación se alcanza si correspondemos buscando el trato con Dios, presente en el alma en gracia. De este modo, nos vamos purificando. Como dice san Pablo: «vamos siendo transformados en su misma imagen, cada vez más gloriosos, conforme obra el Espíritu del Señor».

Para llegar a esta contemplación de la que estamos hablando, Jesús es muy claro: se exige la limpieza interior. Tenemos que tener la mirada limpia, porque las ventanas del alma son los ojos, y también purificar el corazón. Como lo pedía el rey David después de haber pecado, y está recogido en el Salmo 50: «¡dame, Señor, un corazón puro!».

Sabemos que esta limpieza no consiste en las purificaciones exteriores, similares a las que realizaban los escribas y fariseos, sino en la pureza interior. Como dice Jesús en el Evangelio: del corazón proceden los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que hacen al hombre impuro.

Entonces, ¿qué es y qué no es la pureza?

la pureza

La pureza abarca multitud de aspectos: los pensamientos, intenciones y afectos. Es lo que recoge el Catecismo de la Iglesia: los «corazones limpios» designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios: la caridad, la castidad o rectitud sexual, el amor de la verdad y la ortodoxia de la fe. Esto es así porque existe un vínculo entre la pureza del corazón, del cuerpo y de la fe.

La santa pureza hace clara y limpia la mirada del corazón, custodia la visión sobrenatural y nos permite amar a Dios y a los demás con todo nuestro ser, alma y cuerpo. Así lo explica san Josemaría:

«Comparo esta virtud a unas alas que nos permiten transmitir los mandatos, la doctrina de Dios, por todos los ambientes de la tierra, sin temor a quedar enlodados. Las alas —también las de esas aves majestuosas que se remontan donde no alcanzan las nubes— pesan, y mucho. Pero si faltasen, no habría vuelo» 

No se trata de una actitud negativa que constriñe una necesidad natural, más bien es una fuerza que nos permite crecer en el verdadero amor, y nos hace posible encontrar a Dios. Es lo que nos permite crecer y poder llegar a decir con los santos: «que yo vea con tus ojos, Cristo mío, Jesús de mi alma».

Pablo VI reflexionaba de esta forma:

«Hoy se habla mucho de ecología, es decir, de la purificación del ambiente físico donde se desarrolla la vida del hombre: ¿Por qué no preocuparnos también de una ecología moral, donde el hombre pueda vivir como hombre y como hijo de Dios?»

¡Se puede crecer en esta virtud!

la pureza

Hemos de estar decididos a poner los medios imprescindibles para salvaguardar la limpieza del corazón: la guarda atenta de los sentidos y del corazón; la valentía de ser cobarde para huir de las ocasiones; la mortificación y la penitencia corporal; la frecuencia de sacramentos, con particular referencia a la confesión sacramental.

Para vivir la pureza nuestro comportamiento no puede limitarse a esquivar las caídas, estar huyendo de toda ocasión. No ha de reducirse de ninguna manera a una negación fría y matemática. San Josemaría nos recuerda:

«¿Te has convencido de que la castidad es una virtud y de que, como tal, debe crecer y perfeccionarse? No basta, insisto, ser continente, cada uno según su estado: hemos de vivir castamente, con virtud heroica».

Esta postura comporta un acto positivo, con el que aceptamos de buena gana el requerimiento divino.

La virtud de la castidad lleva también a vivir una limpieza de mente y de corazón: a evitar aquellos pensamientos, afectos y deseos que apartan del amor de Dios, según la propia vocación. Sin la castidad es imposible el amor humano y el amor a Dios. 

En conclusión…

la pureza, Si vuelven a repetirte que la pureza reprime el amor… esto es lo que responderás

La pureza no es un no, es un sí al amor, es lo que le concede sentido, valor a nuestra manera de vivir. 

Si la persona renuncia al empeño por mantener esta limpieza de cuerpo y de alma, se abandona a la tiranía de los sentidos y se rebaja a un nivel infrahumano: parecería como si el «espíritu» se fuera reduciendo, empequeñeciendo, hasta quedar en un puntito… Y el cuerpo se agranda, se agiganta, hasta dominar.

Sigamos el consejo de todos los santos que cuando hay que combatir por la pureza nos animan a acudir a nuestra Madre, que Inmaculada. Para poder ver a Dios, vayamos a María, ella nos enseñará a cuidar mejor la santa pureza. 

Padre Juan Carlos Vásconez, catholic-link

Vea también       Pasajes bíblicos para vencer la tentación contra la castidad



























domingo, 4 de agosto de 2019

Un proyecto en EE.UU. muestra que sí es posible revertir la tasa de divorcios

La revista Newsweek ha informado que la tasa de divorcios en Duval (Florida)
experimentó una sorprendente caída del 28 por ciento entre 2015 y 2017

ROZWÓD

Cada vez son más claras –para quienes quieran verlas—las devastadoras consecuencias que tienen los divorcios tanto para la pareja como para los hijos, cuando los hay y para la sociedad en su conjunto.
Parecería que no hay nada que hacer para detener esta epidemia. Pero un proyecto llevado a cabo en el condado de Duval, en Florida (Estados Unidos), donde se encuentra Jacksonville, la cuarta ciudad más grande del Estado, muestra que sí se puede hacer algo.
La revista Newsweek ha informado que la tasa de divorcios en Duval experimentó una sorprendente caída del 28 por ciento entre 2015 y 2017, según la Mesa Redonda de Filantropía, quien fue el patrocinador inicial del programa.
“Ese es un número que debería haber generado titulares en todo el país, es tan grande. Y es una historia que las comunidades de todo el país deberían estudiar, es muy importante”, escribe en Newsweek Lee Habeeb, autor del artículo.

El papel de las iglesias

Según el artículo de Habeeb, dos expertos en el campo de la familia y el matrimonio W. Bradford Wilcox, de la Universidad de Virginia, y Spencer James, profesor en la Universidad Brigham Young, estudiaron el trabajo que se realiza en Jacksonville.
Ambos investigadores del matrimonio y de la familia, señalaron que las iglesias desempeñaron un papel fundamental en la conducción del proyecto que derivó en la disminución de divorcios en el condado de Duval.
El motor del proyecto es JP De Gance, quien encabezó la iniciativa durante su tiempo como vicepresidente ejecutivo de la Mesa Redonda de Filantropía. Ahora es el presidente de Communio, una organización sin fines de lucro encargada de expandir el programa en Jacksonville a más ciudades e iglesias en todo el país.
De Gance, un católico convencido, junto con su esposa, a los 28 años, se hicieron cargo no solo de sus tres hijos, sino de cuatro hijos de su hermana que se había divorciado. El saber que Dios le había confiado a esos niños y a los suyos lo hizo buscar la cercanía de la parroquia y fundó la Mesa Redonda de Filantropía.
Se trata de una red de filántropos y fundaciones interesadas en fortalecer la sociedad libre y civil de Estados Unidos. A partir de 2014, organizó lo que se convertiría en el mayor proyecto de fortalecimiento matrimonial financiado con fondos privados de la nación que se haya implementado a nivel de ciudad.
Con veinte millones de dólares recaudados, De Gance y sus compañeros decidieron no quedarse sentados y maldecir la oscuridad, sino encontrar soluciones reales en contra del divorcio en su ciudad. Ejecutaron proyectos piloto de 2016 a 2018 en tres áreas metropolitanas diferentes, con iglesias en el centro de la solución”.
¿Por qué la Iglesia? Porque la Iglesia dice De Gance “están mejor situadas para convertirse en el catalizador de una cultura matrimonial saludable porque pueden hacer lo que el gobierno nunca puede hacer: pueden amar”.

Organizar y predecir

El modelo de De Gance en Jacksonville implementó algunas metodologías modernas de comercialización para atraer a los residentes locales a la iglesia, aquellos que de otra manera no hubieran asistido.
“De Gance y su equipo desarrollaron un modelo predictivo para ayudar a identificar a las personas con mayor probabilidad de divorciarse en el área”, escribe Habeeb en su artículo de Newsweek.
Más tarde, las parroquias determinaron qué actividades eran más útiles dentro de su esfera de influencia, por ejemplo, un radio de ocho kilómetros, y luego se centraron en esas personas para el correo directo, la publicidad en línea o la divulgación en las redes sociales.
“Las parejas seleccionadas tenían una alta propensión tanto a divorciarse como a aceptar una invitación para asistir a un evento en una iglesia, a pesar de que no eran miembros”, escribió Seth Kaplan, profesor de la Universidad Johns Hopkins, en un artículo sobre el trabajo de De Gance en Jacksonville.
Y una vez en la Iglesia tuvieron oportunidad de reencontrar el camino; profundizar en su relación y, sobre todo, hallar una comunidad que protege a la pareja.
En realidad, se aplicó un trabajo de marketing micro-dirigido y el análisis de los big-data como si se tratara de atraer personas a un producto, nada más que este “producto” era, ni más ni menos, una alianza para fortalecer la vida familiar.
Y es que, como explica De Gance a Newsweek, prácticamente ninguna de las iglesias dedica presupuesto al ministerio matrimonial. “Lo que significa que las oportunidades para que las iglesias tengan más impacto en el frente del divorcio y el matrimonio son infinitas”.
Con información de Newsweek
Jaime Septién, Aleteia


viernes, 24 de agosto de 2018

Los 5 niveles de riesgo en el conflicto conyugal

Y la mejor manera de responder y reparar la relación en cada situación

KŁÓTNIA MAŁŻEŃSKA

Algunas personas sueñan con una relación sin conflictos, pero eso no es necesariamente sano: puede ser una señal de dependencia emocional o psicológica excesiva, no de que uno de los cónyuges está siempre de acuerdo con el otro.

En verdad los conflictos y desencuentros prueban que la relación tiene vitalidad. El trabajo, los niños, los parientes, el dinero, son todos temas que pueden provocar debates acalorados. Pero los desencuentros son también oportunidades para que ustedes se conozcan y amen más profundamente. Sea cual fuere la fuente del conflicto, es importante saber cómo navegar esos desencuentros, manteniendo la relación intacta.
Más importante que la causa real de la discusión, que puede ser grande o pequeña, es el impacto que un conflicto tiene en los cónyuges. Para ayudarles a decidir sobre un plan de acción, piensen en su situación en términos de advertencia de avalancha: bajo riesgo, riesgo en ciertas áreas, riesgo en varias áreas, alto riesgo y riesgo muy alto – para la relación. Para evitar ser llevado por la avalancha, aquí están las estrategias para cada nivel de riesgo – para ayudarles a pasar por el conflicto mientras fortalecen su relación:
Bajo riesgo: corregir inmediatamente
Si un pequeño error resulta en sentimientos heridos, un beso y una disculpa sincera muchas veces pueden ser suficientes para corregir. Evita provocaciones o riñas. Basta decir: “Discúlpame”. ¡Existen pocas frases tan eficaces como esa!
Riesgo en ciertas áreas: toma medidas preventivas
Algunos cónyuges evitan completamente el conflicto. Otros tienden a hablar todo en el calor del momento y corren el riesgo de machacar al otro con palabras irritadas. Si se encuentra en el extremo o en algún lugar en medio de eso, una reunión semanal puede ayudar a facilitar la comunicación constructiva.
Saber que todas las noches de viernes, por ejemplo, revisarán las cosas que pasaron durante la semana, puede dar seguridad a los cónyuges. Tales reuniones pueden ser usadas para discutir la próxima semana, hacer planes para el fin de semana y lidiar con el conflicto o una amargura del pasado.
No es necesariamente fácil – agendar esta reunión semanal regular puede exigir sacrificio – pero puede valer la pena. Es un esfuerzo que permite que se refresquen todas las semanas, trabajen los malentendidos, se perdonen el uno al otro… Una vez que adquieran un hábito mejor de comunicación, pueden ser más flexibles con los tiempos de reunión.
Riesgo en varias áreas: usen las herramientas de comunicación
Igual que evitamos tocar un motor hasta que no se enfríe para no quemarnos, también debemos evitar abordar el conflicto cuando las emociones son calurosas. Paren y definan un tiempo para revisar la situación. Antes de lidiar con el conflicto como pareja, dediquen un tiempo solos para escuchar sus propios sentimientos, aceptando todos: rabia, disgusto, rechazo, frustración, tristeza, falta de comprensión, decepción, espanto… También hagan un balance de cualquier necesidad de descanso no atendida, apoyo, compartición, comprensión, etc.
Esperen a que ambos estén calmados y receptivos antes de volver a conversar. Si tu pareja está tranquila, haz preguntas abiertas para atraerle a la conversación. Recuerda que te toca a ti asumir la responsabilidad de tus necesidades. A veces, el simple paso de nombrarlas puede crear cambios positivos.
Comparte tus propios sentimientos y experiencia y pregunta a tu pareja cuál es su punto de vista. Evita declaraciones acusatorias contra la otra persona. En vez de eso, usa frases como “Creo que… Siento que… Desde mi punto de vista…”. Este abordaje invita al diálogo y al verdadero intercambio.
Una vez que ambos se sienten escuchados y entendidos, pasa a la acción. Teniendo en cuenta sus respectivas necesidades, ¿qué decisiones son necesarias para resolver ese conflicto? ¿Cómo pueden evitar un conflicto semejante en el futuro?
Alto riesgo: da un paso atrás
Si están enfrentando un gran desacuerdo, primero determina si es un conflicto de valores o un conflicto de necesidades. Los conflictos de valores son particulares para las personas implicadas. Se relacionan contigo y tu historia personal y muchas veces exigen que uno u otro miembro de la pareja revise sus propios criterios.
Ejemplos de ese tipo de conflicto: “Mi marido se niega a usar un chaleco en la boda de la prima Clara”. “Mi esposa se niega a dejar que nuestra hija se haga agujeros en las orejas”, ou “Ella deja a nuestra hija usar maquillaje a los 13 años”. Hay mucho drama envuelto en ese tipo de conflictos, particularmente si tocan valores personales.
Reconocer que nuestros puntos de vista son distintos es un gran paso que requiere objetividad y apertura mental. Uno o ambos necesitan hacer concesiones; asegúrense de no es siempre el mismo cónyuge el que cede, y que ambos están haciendo esfuerzos para adaptarse. Si es posible, intenta transformar un compromiso en un acto de amor. Hacer sacrificios el uno por el otro puede realmente fortalecer el vínculo matrimonial, si se hace de buen grado y con amor; como seres humanos, cuanto más nos sacrificamos para invertir en algo – incluida una relación –, más nos identificamos com ella y nos comprometemos con su éxito.
Muy alto riesgo: actúa inmediatamente
Si estás profundamente deprimido, desanimado y herido, y crees que la conversación no lleva a ninguna parte, busca ayuda profesional. Los consejeros matrimoniales o terapeutas de parejas pueden proporcionar herramientas y consejos para ayudarles a salir de una situación difícil. Es buena idea buscar ayuda antes que la situación se vuelva insoportable.
Insultos repetidos y/u violencia física no son simplemente desencuentros o conflictos: son actos de abuso. Si estás en esta situación, graba lo sucedido o llama a los servicios de emergencia para obtener ayuda inmediata. El apoyo está disponible para ayudar a tomar las decisiones acertadas para ti y para la seguridad de tus hijos.

BÉNÉDICTE DE DINECHIN, Aleteia








jueves, 27 de abril de 2017

Slow sex (el sexo lento) – es decir, no tengas prisa con el amor

No hay una expresión física más completa para expresar la devoción conyugal como es el amor sin prisas, lleno de gratitud, atención y veneración de cada parte del cuerpo

Slow sex (el sexo lento) – es decir, no tengas prisa con el amor   Zyta Rudzka

Zyta Rudzka, aleteia
¿Quince años de matrimonio y buen sexo? Este paquete realmente existe, pero hasta hace poco estaba segura de que la monogamia era sinónimo de la monotonía – se ríe Margarita, médico, de 38 años de edad.
Un día, sin embargo, algo sucedió. Comenzó muy mal. Me pasó algo desagradable en mi turno de trabajo. Estaba angustiada y terriblemente cansada. Y mientras estaba sentada llorando en la mesa de la cocina, Pedro, al regresar del trabajo, me abrazó de repente. Sentí una intensa emoción, una onda de ternura, el amor como un tsunami. Sé que son palabras patéticas, pero este momento resonó con fuerza en mí. Quería permanecer así para siempre. En sus brazos. Era como en una película. Incluso quería seguir estando triste para que él me abrazara, acariciara.

Mi marido y yo. Nosotros

Sin darse cuenta, Margarita descubrió de esta manera el slow sex (el sexo lento). – Para mí fue un momento de profunda presencia de lo que llamo: Nosotros. Mi marido y yo. Nosotros. Aquí y ahora. Bueno, menos mal que nuestro hijo estaba en clase de inglés, porque pudimos prolongar este tiempo. Simplemente estábamos disfrutando de nosotros mismos. Como anestesista que soy, introduzco a la gente en el estado de sueño. Podría comparar este momento con un sueño. Simplemente, por un momento estuve completamente apagada, completamente en off. Sin preocupaciones, sin problemas, sin llamadas, sin listas de la compra – dice Margarita.
Se puede comer en los puestos de comida rápida, de forma rápida, cualquier cosa y de cualquier manera. Así también se puede tratar el sexo. Pero, ¿tal vez en vez de otro galope hacia el orgasmo, por qué no ir en busca del mundo de los sentidos?
Ir subiendo poco a poco a la cima para ​​ descubrir de repente que las vistas y experiencias vividas en el camino valen más que la colocación de banderas en las cimas. El slow sex no es lento, sino consciente. Es atento.
Y cuando una está atenta, descubre nuevos puntos calientes del cuerpo, que no tenía ni idea de que existieran. Que le gusta que le toques la rodilla, el hueco del codo. O que cuando él me acaricia por debajo de la rodilla, me derrito de felicidad.
El sexo lento es como la comida lenta, nos hace sensibles a los sabores, olores, colores. Es una fiesta para todos los sentidos. Pero este tipo de celebración se debe aprender. Porque vivimos rápidamente y nos amamos de manera impaciente, egoísta y lo tratamos como una faena, con el orgasmo como una prioridad. Por eso, el sexo lento es mejor planificarlo. Es difícil fundirse en los placeres, cuando se dispone de quince minutos después de acostar al niño y todavía hay que escribir correos electrónicos de trabajo pendientes. ¿O es mejor la noche del sábado al domingo? En vez de ir al siguiente evento, quedarse a solas, y los niños llevarlos a casa de los abuelos.

Primero a tientas, luego mirándoos a los ojos

No me refiero a la noche del aburrimiento sexual, durante la cual fingimos sentir la infinita felicidad cósmica. En lugar de jugar a unos hipsters sofisticados, podemos simplemente comenzar a abrazarnos. De forma ordinaria, banal. Sin esta conocida presión que hay que entrar inmediatamente en el camino recto del goce intenso. No tenemos que hacer ni sentir nada. Por fin, no tenemos que hacer nada de nada. Tiene que ser un gran banquete sensorial. Vosotros mismos decidís cuál es vuestro aperitivo, primer plato, segundo plato, postre, el siguiente postre, y cómo será vuestra guinda del pastel.
El slow sex no significa hacer gimnasia sexual, sino darse placeres simples. Debido a que las cosas simples se nos ocurren con dificultad, sugiero unos ejercicios terapéuticos que los llamo “nadar en la imaginación”. Vamos a acostarnos de espalda uno junto al otro. En una posición cómoda y relajada. Nos cogemos de las manos. Cerramos los ojos y nos dejamos llevar… de forma saludable. Imagínate que estás nadando en unas aguas hermosas, limpias y tranquilas. Por ejemplo, en un precioso lago. Pero puedes permanecer así sin imaginarte nada. Es suficiente que tus pensamientos estén a la deriva hacia dónde quieran ir. Tu mente irá más despacio y se librará de enfrentamientos internos. En este estado de relajación puedes empezar a buscar a tu pareja a tientas, y luego mirarle a los ojos.
El sexo lento no viene con recetas preparadas de cómo celebrar la corporalidad. Y muy bien. No es una receta para llegar al orgasmo, sino una demostración de la imaginación, de afecto, de la gratitud. Para ser un buen amante no necesitas ahondar en las técnicas de masaje. Lo más importante es que tus movimientos sean naturales, calmantes, que no causaran malestar, sino que pudieran introducir en un estado de felicidad, relajación, incluso un semi-sueño. Estamos muy cerca el uno el otro. Nos miramos. Con ternura, seduciendo dulcemente o de forma más picante. Como queramos.
La base de sexo lento es la caricia, llamada el primer idioma. Es capaz de decir más que mil palabras. Es nuestro alfabeto de amor. Volvamos a descubrir el toque amoroso. Volvamos a la simplicidad. No tenemos que practicar todos los elementos del Kama Sutra para disfrutar.
Descubrirás, por ejemplo, que acariciar con las yemas de los dedos la parte interna del antebrazo y del muslo, y el área detrás de la rodilla es una gran fuente de energía del amor. Y que es mejor alejarse de la zona de las axilas. Las cosquillas no pertenecen a los estímulos más sensuales. No hay que olvidarse de los pies. Según los principios de la acupresión la almohadilla del dedo gordo se asocia con la glándula pituitaria, que regula la secreción de hormonas sexuales. Acariciando esta zona podemos contar con la explosión de la energía sexual masculina. Cuando él es pasivo o se pierde y no sabe que simplemente te puede imitar, entonces dirige sus manos. Ésta sigue siendo una manera fácil de obtener lo que se desea.

La piel y las emociones se encuentran muy cerca

El sexo es la alegría de la carne, pero en el caso del sexo lento, con el cuerpo no es suficiente. La piel y las emociones están muy cerca. La mera proximidad del ser amado causa la dilatación de los vasos sanguíneos. Sentimos un calor agradable. La epidermis se vuelve más suave y lisa. A veces los pelos se ponen de punta, pero ¡de qué manera! Es todo un placer.
Michael Kraus, un psicólogo clínico, llamó a la caricia el agente de la proximidad. En sus estudios presentó argumentos que acariciarse no sólo fortalece la relación, pero también habla de su fuerza. Nos sentimos más conectados que el que nos toca. El contacto físico construye la cercanía mental. Es toda una potencia específica.
Las caricias sensibles por parte del compañero reducen el dolor en mujeres embarazadas y la depresión posparto. La caricia romántica actúa como un paraguas protector en situaciones de emergencia. Aumenta el nivel de las hormonas de la felicidad: de las endorfinas y de la oxitocina. Moviliza y refresca los sentidos. Desacelera el ritmo cardíaco, disminuye los niveles de cortisol, de la hormona del estrés, estimula el funcionamiento del sistema parasimpático, que es responsable del estado de la relajación de los músculos y del cuerpo entero. El suave y delicado masaje el amor mejora el trabajo del corazón y del sistema circulatorio.
Y aún hay más: los estudios muestran que el slow sex es como el slow food. Nutre de forma saludable. Nos fortalece. Nos hace felices. Las señales íntimas transmiten señales no sólo del deseo carnal. También de la intimidad conyugal amorosa, de la seguridad, devoción y confianza. Las caricias expresan la unidad, el cuidado mutuo y suben la autoestima.
Las caricias aseguran a los cónyuges lo importantes que son el uno para el otro. Al estar tan cerca se puede encontrar nuevas y mejores palabras para expresar los viejos problemas o conflictos recurrentes. Finalmente, se pueden comprender y perdonar. Y todo esto hace que estemos satisfechas, no sólo con el sexo, sino también con la vida.
Ir más lento significa hacerlo con más sabiduría, más belleza, con más amor. Con paciencia. El sexo lento es como el vino, requiere de tiempo para que su sabor sea el mejor. Encontremos este tiempo para nosotros mismos y el tiempo se detendrá.