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miércoles, 21 de agosto de 2019

NO ha ido a Misa el Domingo: mire lo que ha perdido

Podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos de la increíble riqueza eucarística



Encontrar a Jesús en la Eucaristía.
Si yo no encontrase a Jesús en la Eucaristía, mi vida sería insoportable.
San Damián de Molokai




Todo se ordena a la Eucaristía y todo brota de Ella.
La Eucaristía es el centro de la Iglesia, como en el cielo aparece en el centro el Cordero como Inmolado Ap 5, 6. Todo se ordena a la Eucaristía y todo brota de Ella.
Siervo de Dios Mons. Luis María Martínez
Notas Íntimas



La Misa es una continua agonía.
-Padre, quisiera preguntarle qué es la Misa.
¿Por qué me preguntas eso?
-Para oírla mejor, Padre.
Hijo, te puedo decir lo que es mi Misa.
-Pues eso es lo que quiero saber, Padre.
Hijo mío, estamos siempre en la cruz y la Misa es una continua agonía.
Preguntas hechas a San Pío de Pietrelcina


Celebrar, hacer celebrar y participar en la santa Misa en honor de la Santísima Virgen.
El santo sacrificio de la Misa siempre se ofrece a Dios en reconocimiento de su supremo dominio, pero esto no impide, dice el sagrado Concilio de Trento, que pueda ofrecerse a la vez a Dios en agradecimiento por las gracias concedidas a a su Santísima Madre y a los santos para que haciendo memoria de ellos se dignen interceder por nosotros. Por eso se dice en la Misa: "Para que a ellos les sirva de honor y a nosotros de salvación".
San Alfonso María de Ligorio
Doctor de la Iglesia
Las Gloria de María; Obsequio 10**




Para elevar a un alma a la más encumbrada santidad.
Una sola comunión recibida con gran fervor bastaría, sin duda alguna, para elevar a un alma a la más encumbrada santidad.
P. Antonio Royo Marín OP


Hasta el abismo insondable de tu Divinidad.
¡Jesús! los que te aman quieren con anhelo irresistible penetrar hasta el fondo de tu Corazón. Por eso lo abriste, para que entrásemos por tu herida hasta el foco del amor; quieren más, mucho más, llegar hasta el fondo de tu alma; más, infinitamente más, hasta el abismo insondable de tu Divinidad.
Por eso nos abriste el santuario de tu alma y el seno de tu Divinidad, por eso acá abajo nos diste tu Eucaristía, por eso allá arriba nos das tu cielo.
Siervo de Dios Mons. Luis María Martínez
Notas Íntimas


Que el pan eucarístico sea comido cada día.
San Cipriano, San Basilio, San Ambrosio y San Agustín, convergen para indicar que la voluntad divina, es la de que: el pan eucarístico sea comido cada día por los miembros de la Iglesia de Cristo.



Apostolado de la Santa Misa Diaria


jueves, 25 de julio de 2019

Para los que NO fueron a Misa el Domingo: Mire lo que perdió

Le presentamos solamente unos (pocos) aspectos de lo que vive todo aquel que participa en la Santa Misa


Cada Misa tiene un valor infinito.
Cada Misa tiene un valor infinito, inmenso, que nosotros no podemos comprender del todo: alegra toda la corte celestial, alivia a las pobres almas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones, y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los santos, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y todo lo que hagan hasta el fin de los siglos.
Santo Cura de Ars
Sermón sobre la Santa Misa

Juntamente con su alma y su divinidad.
Inmediatamente después de la consagración existe bajo las especies de pan y vino el verdadero cuerpo y sangre de Nuestro Señor, juntamente con su alma y su divinidad, y ciertamente el cuerpo bajo la especie de pan y la sangre bajo la especie de vino en virtud de las palabras de la consagración.
Concilio de Trento




Desde Él, hasta nuestro tiempo y hasta su venida.
El sacerdote profiere las palabras; pero allí está la virtud y la gracia de Dios. Dice el sacerdote: Esto es mi cuerpo, y esta palabra transforma el pan y vino ofrecidos, y así como aquellas palabras: Creced y multiplicaos y llenad la tierra sólo una vez fueron dichas, pero dan en todo tiempo fuerza a nuestra naturaleza para la procreación de los hijos, así también esta voz, proferida una sola vez, hace el sacrificio perfecto en las iglesias en todos los altares desde Él hasta nuestro tiempo y hasta su venida.
San Juan Crisóstomo
Doctor de la Iglesia


Perciben la palabra de Dios y se hace Eucaristía.
Mezclado el cáliz y hecho el pan perciben la palabra de Dios y se hace Eucaristía del cuerpo y sangre de Cristo.
San Ireneo



Se convierte en seguida en el cuerpo del Verbo.
El pan, como dice el Apóstol, es santificado por la palabra de Dios y la oración, el cual se convierte enseguida en el cuerpo del Verbo, como Él mismo dijo: Esto es mi cuerpo.
San Gregorio de Nisa


Así lo mandó Jesús mismo.
Los apóstoles en sus comentarios, que son llamados Evangelios, nos transmitieron que Jesús así lo había mandado, esto es, que Él, habiendo tomado el pan y dado gracias, dijo: Haced esto en memoria de mí: esto es mi cuerpo; y que tomando igualmente el cáliz y dando gracias , dijo: Esta es mi sangre.
San Justino Mártir



Siempre la misma fórmula.
La fórmula de consagración, habiendo sido observada por Cristo, usóla siempre la Iglesia Católica.
Catecismo Tridentino



Apostolado de la Santa Misa Diaria


miércoles, 13 de marzo de 2019

Para los que NO han ido a Misa el Domingo: Mire lo que ha perdido

Lea todo: la ayudará a entender lo que está perdiendo

La Eucaristía es el corazón de la iniciación cristiana.
La Eucaristía se coloca en el corazón de la "iniciación cristiana", junto al Bautismo y a la Confirmación, y constituye la fuente de la vida misma de la Iglesia. De este Sacramento del amor, de hecho, nace todo auténtico camino de fe, de comunión y de testimonio.
S.S. Francisco
Catequesis del 5 de febrero del 2014

Ejercicio concreto del amor.
Una Eucaristía que no comporte un ejercicio concreto del amor es fragmentaria en sí misma.
S.S. Benedicto XVI
Cartas Encíclica DEUS CARITAS EST, n.14




Ser amados y amar a los otros.
En la comunión eucarística, está incluido a la vez el ser amados y el amar a los otros.
S.S. Benedicto XVI
25° Congreso Eucarístico Nacional italiano
Septiembre 11 del 2011




La Santa Misa nuestra primera preocupación y nuestra primera acción.
Quienes trabajan manualmente y cuya mente se ha de ocupar en asuntos temporales y externos durante el día, deben hacer de la Santa Misa su primera preocupación y su primera acción, con el fin de no distraerse con facilidad, al asistir a ella, con los pensamientos con que se llenaría su mente si oyeran la santa Misa después de haberse dedicado a lo que es propio de su empleo; así se separa lo santo de lo profano y no se corre el peligro de perder el fruto que se pueda obtener de la práctica más santa de nuestra religión.
San Juan Bautista de la Salle
Instrucciones y oraciones para la Santa Misa,
la confesión y la comunión 1,3,3




No faltar a la Santa Misa ni un solo día.
No hay obligación de oír la misa los demás días; con todo, no se debe descuidar y, a pesar de las ocupaciones que se tenga, hay que hacer lo posible para no faltar a ella ni un solo día. Hay que convencerse de que ese tiempo no estará perdido, sino bien empleado, y de ordinario, mucho mejor que si se empleara en el trabajo; pues por medio de tan santa acción se atraerán las gracias y bendiciones de Dios sobre todo lo que hay que hacer a lo largo del día.
San Juan Bautista de la Salle
Instrucciones y oraciones para la Santa Misa,
la confesión y la comunión 1,3,2

La unión con Cristo y de unos con otros es absoluta.
Pues si la unión con Cristo y de unos con otros es absoluta, nos unimos también, en cuanto a las voluntades, con todos los que juntamente con nosotros comulgan. Pues esta unión viene a realizarse por voluntad y no sin nuestro consentimiento: Porque todos somos un solo cuerpo, porque participamos de un mismo pan, como dice San Pablo 1 Cor 10,17.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoxa L.4 c.13

Es el alma de una comunidad eclesial.
Una espiritualidad eucarística es el alma de una comunidad eclesial que supera las divisiones y contraposiciones y valoriza la diversidad de los carismas y ministerios, poniéndolos al servicio de la unidad de la Iglesia, de su vitalidad y de su misión.
S.S. Benedicto XVI
25° Congreso Eucarístico Nacional italiano
Septiembre 11 del 2011

Un encuentro cotidiano muy personal e íntimo con el Señor.
Revisando nuestra propia práctica eucarística, sostenidos por una fe viva en la presencia de Jesús y en su amor, aspiremos a lo óptimo, es decir, a hacer del encuentro con la Eucaristía un encuentro cotidiano muy personal e íntimo con el Señor, tal, que esa presencia se vea reflejada en nuestra conducta diaria, revelándose y manteniéndose siempre a la altura de nuestra fe.
Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México
Quinto Congreso Eucarístico Nacional Tijuana 2011
*S.S. Benedicto XVI, 11 de septiembre de 2011

Primera plegaria eucarística de San Juan Damasceno.
Señor Jesucristo, Dios nuestro, el único que tienes poder para perdonar los pecados a los hombres, no tomes en cuenta, como bueno y amador de los hombres que eres, ninguno de mis deslices conscientes o inconscientes, y hazme digno de recibir sin condenación tus divinos, gloriosos, inmaculados y vivíficos misterios, no para castigo, no para aumento de pecados, sino para purificación y santificación y arras de la vida y del reino futuro, para muralla y socorro contra los enemigos y para destrucción de éstos; para borrar mis muchos delitos. Porque tú eres Dios de misericordia, de compasión y de amor a los hombres; y a ti entonamos la gloria con el Padre y con el Espíritu Santo ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Primera plegaria eucarística


Segunda plegaria eucarística de San Juan Damasceno.
Ante las puertas de tu iglesia estoy y no me libro de los malos pensamientos. Pero tú ¡oh Cristo Dios!, que justificaste al publicano Mt 9,9-13, y te compadeciste de la cananea Mt 15,22-28, y abriste al ladrón las puertas del paraíso Lc 23,40-43, ábreme las entrañas de tu bondad, y ya que me acerco y te toco, recíbeme como a la pecadora Lc 7,37-50 y a la hemorroísa Lc 8,43-48. Pues ésta, habiendo tocado tu franja (del manto), fácilmente recobró la salud; y aquélla, habiendo abrazado tus pies inmaculados, obtuvo el perdón de sus pecados. Pero yo , miserable, que me atrevo a recibir todo tu cuerpo, no sea arrojado al fuego, sino recíbeme como a ellas e ilumíname los sentidos del alma, consumiendo los reatos de mis pecados. Por los ruegos de la que te engendró virgen y de las potestades celestiales; porque eres bendito por los siglos de los siglos. Amén.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Segunda plegaria eucarística


Tercera plegaria eucarística de San Juan Damasceno.
Tengo herido el corazón; me ha derretido el ardor por ti, me ha transformado el amor a ti, ¡oh Señor!; estoy encadenado a tu amor. Quede yo lleno con tu carne; quede yo saciado con tu vivífica y divinizadora sangre; goce yo de tus bienes; sumérjame yo en las delicias de tu Divinidad; sea yo hecho digno de que cuando vengas glorioso salga a tu encuentro, arrebatado yo entre nubes al aire 1 Tes 4,17 con todos tus escogidos, para que te alabe, y te adore, y te glorifique, dándote gracias y confesándote juntamente con tu Padre, que no tiene principio, y con tu santísimo y bueno y vivificante Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Tercera plegaria eucarística



Una sola Santa Misa bien oída.
Se puede obtener más fácilmente lo que se pide a Dios, y recibir más gracias asistiendo a una sola Santa Misa bien oída, que con todas las más santas acciones que se pudieran realizar.
San Juan Bautista de la Salle
Instrucciones y oraciones para la Santa Misa,
la confesión y la comunión 1,2,5-10



Apostolado de la Santa Misa Diaria





















martes, 17 de octubre de 2017

No fuiste a Misa el Domingo: mira lo que te has perdido

Es domingo: Contemplar y Vivir el Evangelio del día

 perder la misa dominical

28º domingo del Tiempo Ordinario

Para empezar: Retírate… Silénciate… Recógete… Y agradece que ya estuviera esperándote el Señor… Y tú: Oh mi Dios, Trinidad que vive en mí, te adoro… Gloria al Padre y al Hijo… Oh Tú que vives en mí en lo más hondo de mí, que resuene tu voz en lo más hondo de mí… Con tu fuego de Luz y Amor, Espíritu Santo de Dios…

Leer despacio el texto del Evangelio: Mateo 22,1-14

Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar a otros criados encargándoles que dijeran a los convidados: ´Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda´. Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados:  ´La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda´. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó que uno no llevaba traje de fiesta y le dijo: ´Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?´ El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores: ´Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes´. Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos”. 

Contemplar…, y Vivir…

[Sigue Jesús hablando en parábolas a los sacerdotes y ancianos del pueblo. ¿Por qué será? Con insistencia se dirige a los que más saben de religión y de leyes, con el método de las parábolas, el que usa con los que menos saben de todo eso ¿Por qué será? Están tan aferrados a la ley y su riguroso entendimiento y práctica, que no llegan a captar la Buena Nueva del reino que trae y es Jesús, como Mesías esperado. Hay que decírselo y repetírselo de las maneras más prácticas y elocuentes, y ¡con todo!… ¡Que no nos pase a nosotros!] Contempla, oye a Jesús, mira y admira sin perder palabra…

>El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo… La imagen para explicar lo que es el reino de los cielos, es la boda de su hijo y el banquete. 

Es la imagen de la fiesta, de la alegría, del banquete, de la amistad, de la abundancia, de la unión-comunión y de la vida: y todo esto se queda muy corto para expresar lo que es el reino de Dios. ¿Me doy cuenta de lo que estoy llamado a vivir cuando acojo a Jesús y su Evangelio? La boda se ha llevado a cabo cuando el Hijo de Dios se ha encarnado, haciéndose uno con la humanidad: se ha desposado con nuestra humanidad, y se hecho así uno de nosotros, con nosotros, sin dejar de ser Dios. ¿Me doy cuenta de lo que soy y llevo dentro desde el Bautismo?

 El banquete nupcial es el mismo Jesucristo, su vida y amor, su entrega, su Iglesia, su Eucaristía, la misma vida eterna, en fin. ¿Y no voy a ser capaz de participar en tanto bien y gozo a lo que el Señor me ha invitado con el don de la fe? ¿No voy a querer? ¿Seguro? ¿No puedo caer en la cuenta de lo que eso es y supone, del regalo que Dios me ha dado, haciéndome hijo suyo? ¿De verdad? Despacio, contempla esa boda, ese banquete y… ¡tú en él! ¿O no? ¿Tu lugar está vacío? ¡La invitación de Dios sigue en pie! Piénsatelo…

>Mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir…, ellos no hicieron caso… Y eso una vez, y dos y tres… Los invitados no responden positivamente a la invitación, al contrario. ¿Será posible tanto rechazo? Así fue el pueblo judío. Y hoy, nosotros, muchos de nosotros, ¿acaso no rechazamos las llamadas y las invitaciones de Dios a participar en el banquete de la vida y de la fe y del amor? ¿Seguro que no? Este es el drama del hombre, el drama de la humanidad. ¿Es acaso mi drama? 

Pero Dios, que nos  ha creado para la felicidad, también en esta tierra, sigue insistiendo, llamando e invitando. A través de mil circunstancias varias, y de personas. Y con mucho amor. Todos los días. Es que Dios no se desanima. Por eso que, ¡otra vez!, por mandato de su señor:

>Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Está muy claro: Dios quiere que cada uno y todos, participen en el banquete que Él mismo nos ha preparado: aquí en la tierra: Jesús, la Iglesia, la Eucaristía, y allá en cielo, la Vida Eterna, que es Dios mismo en su plenitud de Amor y Comunión. 

El rechazo de sus criaturas, que somos nosotros, es un misterio, tanto más grande cuanto que fundamentado en la libertad humana, que es también un don participado de Dios a cada ser humano. No hay duda: “a la generosidad de Dios tiene que responder la libre adhesión del hombre”. ¿En qué estoy yo? ¿Entre los que acogen o rechazan? Aquí se juega el drama humano. Algo aún más maravilloso y que retrata a Dios: el rechazo de los primeros invitados tiene como efecto la extensión de la invitación a todos sin excepción, buenos y malos, también a los más pobres, abandonados y desheredados. Casi nada, ¿no? La bondad de nuestro Dios y Padre no tiene límites. ¡Qué locura de Amor, la suya! ¿Me alegro yo de eso? Pues muy mal, si no lo hago.

>El rey entró a saludar a los comensales, reparó que uno no llevaba traje de fiesta y le dijo: ´Amigo, ¿cómo has estrado aquí sin el vestido de boda?´ El otro no abrió la boca. Contempla la escena: gozo y alegría porque viene el mismo rey a saludar a los invitados; y al mismo tiempo, silencio y estupor cuando se detiene con uno que no lleva traje de fiesta, la pregunta que le hace y el silencio avergonzado, se entiende, de aquel hombre…, en definitiva, excluido de la fiesta de aquella manera. Los santos Padres lo explicaban así: ¿Cómo es posible que este comensal haya aceptado la invitación del rey y, al entrar en la sala del banquete, se le haya abierto la puerta, pero no se haya puesto el vestido nupcial? ¿Qué es este vestido nupcial? Este pobre hombre ha aceptado la invitación de Dios y tiene, en cierto modo y grado, la fe, que es la que le ha abierto la puerta de la sala, pero aún le faltaba algo esencial: el vestido nupcial, que es el amor, la gracia de la caridad: el amor a Dios y a los demás. “Si no tengo amor nada soy” (san Pablo). 

Lo que significa, en definitiva, estar revestido de Jesucristo, que así aconteció para cada uno en el bautismo. Entonces, solo entonces se puede participar plenamente, gozosamente en el banquete nupcial, sea el de la Eucaristía, sea el del cielo. ¿Cómo guardo, custodio y acreciento yo la fe y la gracia, mediante el profundo amor a Dios y a los demás? No puedo olvidar que a veces el vestido nupcial se mancha o rasga por el pecado personal… ¿Y entonces? Mira: la bondad de Dios no nos abandona a nuestro destino, sino que con el sacramento de la Reconciliación nos ofrece la posibilidad de recuperar en su integridad el traje nupcial necesario para la fiesta. ¡Cuánto amor y cuánta hermosura en todo esto!, ¿no? Está muy al alcance de la mano. ¿Hago lo posible para vivirlo?

Para terminar: Te despides del Señor como un amigo lo hace de otro amigo… Pocas palabras, algún gesto… Y dale gracias por este tiempo, este momento de gracia. ¿Ha sido sereno? ¿Pacífico o tumultuoso? ¿Qué palabra, qué gesto, qué huella te ha marcado más en el trato contemplativo con Él? Recógelo, se lo ofreces y no dejes de recordarlo, rumiarlo, pasearlo por las calles con tu vida y trabajo. Haz una oración sentida desde tu corazón…


 Dentro, muy dentro de ti, ReL


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