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martes, 6 de junio de 2023

Problemas y soluciones de las familias numerosas en la edad madura

FAMILY RAISE TOAST           

Crecer en una familia numerosa puede ser una verdadera bendición, pero las cosas pueden complicarse un poco una vez que los hermanos se hacen adultos

Como hermana de tres hermanos y cuatro hermanas, a menudo he escrito sobre las alegrías de pertenecer a una familia numerosa. (¡También mencioné que ser una hija del medio, como yo, también es una posición privilegiada!)

Sin embargo, una vez que todos los niños han volado del nido, hay dinámicas en las familias numerosas que pueden ser difíciles de manejar, especialmente cuando mamá y papá están envejeciendo y ya no tienen la energía para hacer frente a su progenie ruidosa.

Entonces, para ayudar a los hijos adultos de familias numerosas a administrar sus propias familias y sus muchos hermanos y sus familias, aquí hay algunos consejos que me han ayudado a lo largo de las décadas:

No puedes hacerlo todo

Una de las cosas más frustrantes y maravillosas de tener muchos hermanos es que siempre hay algo que celebrar. Ya sea un cumpleaños, un aniversario, una graduación o un sacramento, el calendario generalmente está lleno durante todo el año.

Con todas estas celebraciones puede venir mucha presión y estrés financiero para poder hacer cada ocasión. Bueno, aquí es donde tienes que ser razonable. No siempre puedes asistir a todos los eventos, especialmente si vives fuera del estado. Y es importante que no te hagan sentir culpable.

Algo que puedes intentar hacer es tener una idea al comienzo del año de la cantidad de ocasiones a las que puede asistir. Puedes priorizar lo más importante, y los extras a los que vayas serán adicionales.

Es importante que tengas una conversación franca con tus hermanos, sin duda en un animado chat grupal de Whatsapp, sobre la presión que sientes. Tus otros hermanos probablemente también lo sientan.

Mantenerse en contacto

Otra gran presión es estar en contacto con varios de tus hermanos y saber qué está pasando en sus vidas. Nuevamente, esto puede causar mucho estrés, ya que lleva tiempo mantenerse al tanto de las idas y venidas de una familia numerosa.

El mensaje importante para compartir es que si hay una emergencia, harás todo lo posible para apoyar al hermano que lo necesita. Mientras tratamos de manejar nuestras propias familias, puede parecer imposible mantenerse en contacto con todos. El hecho de que no nos comuniquemos cada semana no significa que no nos importen.

Por supuesto, existen soluciones prácticas, como organizar una reunión familiar de Zoom. Sin embargo, esto a veces también puede parecer un poco estresante si estás hasta arriba de cosas en casa. Es fundamental que os apoyéis unos a otros para permitir que alguien se desconecte cuando sea necesario.

Tensión financiera

¡Entre cumpleaños, bodas y Navidad, ser parte de una gran familia puede ser financieramente ruinoso! Quieres que tus sobrinos y sobrinas te amen y sepan que te preocupas por ellos, pero esto no significa que tengas que gastar dinero.

Como niña, una de las mejores cosas de crecer en una familia numerosa es saber que siempre hay alguien con quien jugar. Así que tratad de hacer un día al año en el que se dediquen el uno al otro. Organizad una reunión de hermanos y llevad a todos los niños. Los primos estarán en su elemento, y no solo les brindarás preciosos recuerdos sino que les brindarás tu tiempo, y eso vale mucho más que un regalo elegido rápidamente.

(Una pequeña nota: no olvides que muchas familias numerosas en Navidad eligen solo a una persona para comprar; puede ser un regalo especial o incluso un regalo de broma. Esto significa que puedes tomarte tu tiempo para elegir ese regalo especial, o encontrar la broma perfecta).

Cuidando a mamá y papá

Este es posiblemente uno de los temas más difíciles y tensos a los que enfrentarse. A medida que tus padres envejecen, comienzan las discusiones sobre lo que debería suceder en ciertos escenarios. ¡Esto puede ser particularmente difícil cuando estás rodeado de hermanos testarudos!

Lo mejor que puedes hacer en este tipo de circunstancias es que tus padres informen a todos sobre lo que les gustaría que sucediera en caso de enfermedad, muerte y problemas financieros. (Un poder notarial podría ayudar aquí). Esto permitirá que los hermanos ‘en guerra’ consideren los deseos de sus padres en primer lugar y tomen decisiones conjuntas basadas en estas solicitudes.

Naturalmente, no es una situación fácil para una familia de cualquier tamaño, pero cuanto más claras sean las instrucciones de los padres, menos espacio habrá para el conflicto.

Estos son solo algunos de los posibles problemas con los que se pueden encontrar las familias numerosas. Si tú mismo eres de una gran familia y tienes consejos para mantener las cosas tranquilas entre una gran camada, nos encantaría saberlo en la sección de comentarios.


Cerith Gardiner, Aleteia 























sábado, 13 de agosto de 2022

Una joven enferma muere pero antes salva la vida de su hermano

 

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Con 16 años, Afra publicó un vídeo de Youtube pidiendo ayuda para pagar el tratamiento de su hermano Muhammed, de 4 añitos. Ambos padecían atrofia muscular espinal, pero ella pedía el dinero para salvar a su hermano

Afra Rafeeq es una joven india. A muy pocos en América o Europa les sonará su nombre. Sion embargo, en su país ha sido un rostro muy popular de la redes sociales. La querían y la seguían cientos de miles de personas, porque Afra Rafeeq se hizo famosa al publicar un vídeo en Youtube con un contenido muy especial.

Afra sufría una enfermedad, la atrofia muscular espinal(AME). Para ella, el tratamiento era inaccesible puesto que una sola dosis del medicamento, Zolgensma, cuesta 2,2 millones de dólares. Un sola dosis. Además, había que importarla desde Estados Unidos a la India.

«La estrella de India»

Pero en la vida de Afra todo cambió cuando el año pasado los médicos diagnosticaron de la misma enfermedad a su hermanito Muhammed. Ella tenía 16 años y la enfermedad avanzaba sin remedio. Pero no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados ante el pequeño Muhammed. Así que decidió grabar un vídeo en Youtube para pedir ayuda. Y la consiguió. La llegaron a llamar «la estrella de India» por lo famosa y querida que era.

El vídeo de Afra logró que se llegaran a reunir más de 4,5 millones de dólares. Era tan alta la cifra que la hermana de Afra se vio en la obligación de agradecer los donativos y explicar que ya no era necesario más dinero. Con lo que lograron, al final, hubo medicamento para su hermanito y para otros dos niños con la misma enfermedad. El resto del dinero lo entregó al gobierno de Kerala.

Afra ha fallecido, pero decía san Francisco de Asís que al morir no nos llevamos lo que hemos guardado sino lo que hemos dado. Ella dio todo por su hermano, y eso es lo que llevará a las puertas del cielo: un vídeo de Youtube y todo el amor.

Dolors Massot, Aleteia 

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miércoles, 22 de junio de 2022

El reto de aceptar a nuestros familiares como son

 

pelea familiar


¿Aún estás esperando a que un familiar tuyo cambie? Y peor aún ¿tu afecto está condicionado a que cambie, y si no lo hace, de plano ya no lo quieres?

Eso de querer cambiar a los demás, o estar a la espera de que algún día van a cambiar, es algo que estresa mucho y suele causar constantes  frustraciones.

¿Aún estás esperando a que un familiar tuyo cambie? Y peor aún ¿tu afecto está condicionado a que cambie, y si no lo hace, de plano ya no lo quieres? 

El valor tan grande que tiene el principio de aceptación, es uno de los más significativos avances en el crecimiento y la madurez.

Aceptar a las personas como son, es un acto de caridad, es practicar el amor incondicional. Te quiero tal y como eres; desde luego que habrá algo que no me agrade de ti pero lo puedo pasar por alto, porque mi amor a ti es mayor que mi intolerancia.

Aceptar, es no querer corregir o buscar los defectos y las fallas de alguien, y reconocer que así como están, son aceptables.

Uno de los principales dramas de las relaciones intra familiares, es el hecho de estar supervisando y vigilando el comportamiento de los seres queridos, para corregirlos y señalarles los errores que están cometiendo.  Es una manera inadecuada de mostrar aceptación al otro, porque más bien se está haciendo evidente que los estamos observando con una mirada llena de críticas y juicios, sobre lo que son o están haciendo. 

Se agrava el asunto, cuando además de vigilar, nos molestamos y nos altera, hasta el punto del enojo o la desesperación, por lo que nuestro ser querido está haciendo que no nos parece. Y además, nos damos el permiso de regañar, querer dar lecciones y sermones. Lo que conlleva a que las relaciones se deterioren y compliquen aún más. 

Amar es aceptar

En cambio, cuando llegas a a la feliz conclusión de aceptar, con cariño y determinación, que lo quieres a pesar de sus defectos. Entonces si estás recibiendo los beneficios directos de amar incondicionalmente y aceptar que las cosas están bien, como son, aunque a ti no te parezcan. 

Finalmente, los desplantes de reclamo y regaño constante a tu pareja o hijos, acaban por ser un ejemplo, muy claro, de que no los aceptas. De que te molesta su manera de ser y de que quisieras que modificarán las cosas que a ti te incomodan. 

Estás pensando en ti, en vez de en el otro. quieres que te den gusto a lo que tu esperas, y no toleras que no cumplan tus expectativas. Y, una actitud así, tiene tintes de egoísmo y de la necesidad de controlar a los demás y al  no respetar su modo de ser. Lo que implica, que no los estás aceptando tal y como son. 

Aceptar, es fluir con los demás, es que cada quien sea de la manera que quiere ser. Sin que se respire un aroma de intolerancia y supervisión. 

Dice un sabio dicho popular, que el verdadero amor, es aceptar, plenamente la voluntad de Dios, que se haga la suya y no la nuestra. Pues pase lo que pase, los planes de Él son mucho mejores que los nuestros.  Si  realmente queremos estar en sus manos, pues lo que suceda, es su voluntad. Y aceptarlo, de un buen modo, es reconocer que su misericordia y gracia, son infinitamente superiores a cualquier cosas que a nosotros se nos pueda ocurrir. 

Solo puedo cambiarme a mi mismo

Si acepto mi realidad y a mi persona, también he de hacerlo con la vida de los demás, y en eso consiste el sentido del respeto.  Así también, de paso, cumplimos con la regla de oro al «hacer al otro, lo que nos gustaría que los demás nos hicieran».  Si quiero que me quieran y acepten como soy, sin que me estén corrigiendo, pues tendré que hacer lo mismo con los otros. 

El camino de la aceptación nos acerca más a la armonía con la vida, a vivir con mayor equilibrio y a descubrir la realidad, de que en vez de querer cambiar a los demás, sólo tengo el poder de cambiarme a mí mismo y tratar de ser mejor persona. Desde luego, aceptando tus errores y defectos y proponiéndote superarlos de una manera firme y decidida. 

De ésta manera no caemos en la tentación de ser conformistas y de dejar de esmerarnos por mejorar. Lo que implica que, aceptar es también reconocer que nos equivocamos y que podemos corregirlo, pero en nosotros mismos y no en la vida de los demás. Que allí es donde empieza el conflicto en la relaciones humanas. Pues en «vez de querer ver la paja en el ojo ajeno, no miramos la viga que tenemos en nuestros propios ojos». 

Así que hagamos un especial esfuerzo por aceptar a tus seres más cercanos, tal y como son, resulta un muy buen inicio para practicar, más conscientemente nuestra caridad.

Guillermo Dellamary, Aleteia 

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jueves, 6 de enero de 2022

Héroe de 11 años rescata a sus cuatro hermanos del incendio de una casa

SIMS FAMILY


El hermano mayor actuó con valentía para asegurarse de que nadie se quedaba atrás

Cuando se inició un fuego en la cocina de la casa de Brody Sims, el niño de 11 años, rápido de reflejos, siguió el consejo de sus padres y logró poner a salvo a todos sus hermanos, según informa el medio de comunicación estadounidense WSMV.

“Mi madre y mi padre nos dijeron que, si había fuego, nos reuniéramos todos, saliéramos de la casa y llamáramos al 911”, comentó el jovencito de Clarksville, Tennessee (EE.UU). ¡Y menos mal que Brody recordó estas instrucciones!

Sin embargo, lo que resulta especialmente impresionante es que este hermano mayor logró seguir el consejo de sus padres en unas circunstancias que debieron de ser de lo más aterrador.

Con el incendio activo, “solamente se podía ver el humo saliendo”, compartió Brody con WSMV. Aunque parezca increíble, Brody logró guiar a sus cuatro hermanos y hermanas fuera de la casa en llamas, después de buscar a su hermano de dos años que estaba durmiendo en un dormitorio en la parte de atrás de la casa, según ha explicado la tía de los niños, Hannah Sims, en GoFundMe, una página recaudación de fondos para la familia.

“Solamente lloraba y gritaba el nombre de mi hermano (…). Hice lo que habría hecho cualquier hermano mayor”, explicó el joven héroe al compartir su experiencia. Y mientras estaba ocupado poniendo a todo el mundo a salvo, su hermana menor llamaba al 911.

La madre de los niños, Kimberly Sims, que no estaba en casa cuando se inició el incendio, describió el fuego como “surrealista”: “Solo estoy agradecida por que los niños hubieran sido educados en qué hacer en caso de emergencias. Estamos increíblemente orgullosos”.

Por desgracia, la mayoría de las pertenencias de la familia quedaron destruidas en el fuego, incluyendo la ropa y los juguetes de los niños y las condecoraciones del ejército de su padre. La tía de los niños creó una página para recaudar dinero para ayudar un poco a la familia y aportar algo de alegría, una página donde se incluyen detalles de las tallas de los niños y sus juguetes favoritos, en caso de que alguien quisiera echar una mano.

La historia de la familia, aunque devastadora materialmente, es otra demostración del poder del vínculo entre hermanos. Y no hay duda de que los hermanos pequeños de Brody lo mirarán con admiración en los años venideros como el héroe que realmente es.

Cerith Gardiner, Aleteia 

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lunes, 15 de febrero de 2021

¿Cómo ayudar a tus hijos a encontrar su lugar entre los hermanos?

 

SIBLINGS


El mayor, el segundo, los gemelos, el más pequeño…

El lugar que ocupa un niño entre sus hermanos influye en su carácter y será decisivo en su relación con el mundo. Ayudarle a sentirse bien en la familia requiere paciencia y comprensión..

Ser el mayor o el menor, hijo único o el de en medio… ¿Qué impacto tiene esto en el carácter de los niños y cómo podemos evitar las trampas? Hablamos con Françoise Peille, psicóloga clínica, especialista en infancia y adolescencia.

Los primogénitos…¿niños reyes?

Françoise Peille : El mayor tiene un lugar especial. Es el que transforma una simple pareja en padres. Maravillados por su primer hijo, con el que descubren un mundo completamente nuevo, lo aman de forma diferente. Cuando llegan los otros, el mayor se siente frustrado porque tiene que compartir sus padres cuando los tenía todos para él. Es una tragedia para él. Un gran escollo es la educación de las niñas mayores, que a menudo se quejan de tener que hacer las tareas domésticas y cuidar de los pequeños. Algunas son apodadas «la pequeña madre», pero un niño nunca sería llamado «el pequeño papá»! Tenemos que dejarlos vivir sus vidas como niños. Sólo tenemos uno. Por regla general, los padres pueden imponer una carga excesiva al hijo mayor que parece ponerle en valor, pero pueden desalentarle si consideran que no está cumpliendo con las expectativas de los padres.

El segundo… ¿un competidor?

A menudo, el segundo está indignado por la posición privilegiada del superior. Pero si hay poca diferencia de edad entre ellos, el que puede sentirse frustrado es el mayor porque ambos necesitan los mismos abrazos y afecto. Mientras que, si hay una gran diferencia de edad, en ese momento el niño mayor tendrá el papel de un hermano mayor y podrá ser compensado. El lugar del segundo también depende mucho del género. Cuando se trata de un niño de un sexo diferente al de los mayores, es un nuevo descubrimiento para los padres. Redescubren ciertas cosas como si fuera su primer hijo. El segundo niño es entonces igualmente valorado pero sin demasiada presión, a diferencia del primero.

El hijo de en medio y el penúltimo

Cuando un niño es el de en medio, si se trata de una familia numerosa, el lugar tiene sus ventajas y desventajas. Ni mimados como los pequeños, ni valorados como los grandes. Si se siente bien consigo mismo, encontrará una compensación, yendo con los mayores en ciertos momentos y con los pequeños en otros.

En cuanto al penúltimo, no es tanto el rango lo que importa, sino cómo es percibido el niño por sus padres. De hecho, todos deben tener un estatus especial en la familia sin que los padres se sientan culpables por no amar a cada niño de la misma manera. Aman de forma diferente, ni más ni menos. Nunca somos el mismo padre con nuestros hijos porque vienen en diferentes momentos de nuestras vidas. La sacrosanta igualdad no funciona con los niños porque sus necesidades son diferentes.

El último niño… ¿el más malcriado?

En todos los hermanos, siempre oiremos a los mayores decir a los últimos: «Fue mucho más severo para mí que para ti”. Los últimos son a menudo objeto de toda la atención, mimados y consentidos. Valorado por todos, a menudo les va muy bien. A menos que lleguen a un contexto problemático. A medida que los padres envejecen, es posible que participen menos en la educación del niño, y que sean mucho más flexibles y le den más libertad. Esto puede explicar por qué están más dispuestos a ser imaginativos. Pero esta flexibilidad no debería convertirse en una desatención al niño.

Los gemelos… ¿fusionados?

Si los gemelos no tienen más hermanos, su relación es a menudo muy fusional. En realidad no importa si son gemelos o mellizos. Cuando están rodeados de otros hermanos, los padres deben tener cuidado de mantener un equilibrio entre los gemelos y el resto de los hermanos, a menudo un poco celosos de su connivencia. Cuidado: suele haber un gemelo dominante en el dúo. Los padres no tienen que acentuar esto. Deben dejar que las rivalidades y conflictos se expresen y se resuelvan por sí mismos, a menos que sean demasiado graves. Los padres siempre intervienen mal. Muy a menudo las rivalidades van acompañadas de complicidades muy importantes que se revelan más tarde.

El hijo único

A menudo es muy valorado. Y muy abierto al mundo exterior, ya que los padres lo han abierto a los demás desde que era muy joven. A veces, por el contrario, los padres lo mantienen en su burbuja y no le permiten abrirse a los demás. Normalmente muy seguro de sí mismo, gracias a su monopolio emocional, también puede fallar completamente en su vida si no cumple los deseos de sus padres.

Entrevista de Clémence Barral, Edifa


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viernes, 15 de enero de 2021

La familia de 12 hermanos que ha logrado un peculiar «Récord Guinness» con su fe católica como raíz

 Estos veteranos hermanos tienen un sacerdote y varios ministros extraordinarios


La familia D´Cruz al completo en una foto de hace un año

La familia D´Cruz es ya una familia de Récord Guinness. Lo es desde el pasado 15 diciembre gracias a los 12 hermanos de una familia católica nacida en Pakistán que juntos sumaban en la fecha en la que se acreditó la marca un total de 1.042 años y 315 días. Todos ellos han llegado a la ancianidad vivos. Dooren encabeza este numeroso clan con sus 97 años y lo cierra Genia con 75.

Uno de los pilares de esta familia ha sido su fe católica. Uno de estos hermanos de récord es incluso sacerdote, ya jubilado, mientras que varios han desempeñados ministerios y servicios en las parroquias de los países en los que en estos momentos se encuentran repartidos.

"Nuestro objetivo era sobrevivir"

Nunca habría podido producirse este Récord Guinness sin la amorosa entrega de sus padres, Michael y Cecilia D´Cruz, que dieron vida a esta gran familia. Todos nacieron en Karachi (Pakistán) pero con el paso de los años los hermanos se fueron repartiendo por el mundo. Ahora están en Canadá, Estados Unidos, Suiza.

“Todos nacimos en Pakistán y mi padre murió cuando yo tenía un año y medio. Nuestro principal objetivo entonces en la vida era sobrevivir y eso es lo que hicimos”, relata Genia, la benjamina de la familia.

Su madre, que murió a la edad de 66 años, dio a luz a sus doce hijos en 22 años, y todos ellos están muy agradecidos al amor y esfuerzo que dedicó en cuidarlos. “Lo que más recuerdo de ella es que realmente nos cuidó”, confiesa Francesca, de 84 años.

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Bromeando, Joe (86 años) afirma que “yo era muy bueno en los deportes porque cuando mi madre estaba enfadada conmigo me tiraba una zapatilla pero yo la esquivaba agachándome”.

La fe católica como pegamento

Pese a la distancia han sido y siguen siendo una familia unida. Y el pegamento ha sido su fe católica y el servicio que han realizado también a la Iglesia.

Uno de ellos sintió la vocación sacerdotal y sirvió como sacerdote en varias parroquias en Toronto (Canadá) antes de jubilarse. Todavía hoy sigue ayudando en la parroquia en la medida de sus posibilidades.  Otros hermanos han sido ministros extraordinarios de la Eucaristía y también voluntarios de la Sociedad de San Vicente de Paúl.

Pero lo que recibieron de sus padres, lo han querido a su vez transmitir a sus hijos, nietos y bisnietos. “Todos sentimos con pasión que están rezando constantemente para que seamos fieles a lo que nos enseñaron para ser un buen y fiel servidor”, explica Genevieve al The Catholic Register.

La conexión diaria en Zoom

La pandemia, lejos de ser un problema para estos hermanos ha supuesto incluso una forma más estrecha de unión pues han descubierto Zoom y ahora cada día a las 11 de la mañana se conectan los 12 para hablar, dar gracias a Dios por sus familias y rememorar sus vivencias juntos.

"Desde que empezamos a hacer Zoom, nos hemos acercado mucho más", dice Teresa, de 80 años. Y Joyce, de 93 años, asegura que "desde que nos conectamos, los lazos son tan estrechos que nunca se pueden romper".

Con respecto al récord, la pequeña Genia afirma risueña: “Deberíais haber escuchado los vítores y la emoción”.

Por ello, para acabar asegura que "siempre nos hemos cuidado el uno al otro, creo que ese es el secreto, no teníamos mucho pero nos amamos y nos cuidamos".

La web oficial del Récord Guinness recoge que “la edad combinada más alta de 12 hermanos vivos es 1.042 años 315 días, y fue alcanzada por los hermanos D'Cruz: Doreen (23 de septiembre de 1923), Patrick (30 de septiembre de 1925), Genevieve (4 de julio de 1927) , Joyce (2 de marzo de 1929), Ronnie (24 de agosto de 1930), Beryl (26 de agosto de 1932), Joe (1 de junio de 1934), Francesca (17 de septiembre de 1936), Althea (27 de julio de 1938), Teresa (9 de junio de 1940), Rosemarie (30 de marzo de 1943), Eugenia (24 de octubre de 1945), todos hijos de Michael y Cecilia en Karachi, Pakistán. Este logro se verificó el 15 de diciembre de 2020”.

J. Lozano / ReL


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miércoles, 28 de octubre de 2020

Qué hago con mis hermanos distanciados.

El reencuentro sembrando amor donde no había amor… La experta Orfa Astorga  propone como ejemplo un caso que llegó al consultorio de Aleteia


Mis cinco hermanos y yo tenemos una resistencia inconsciente para afrontar un problema doloroso en el que todos estamos implicados, y al no tener una respuesta a la mano preferimos silenciarlo, distanciándonos. El problema: la arraigada actitud por la que mutuamente nos hemos juzgado y descalificado, nacidos de la mutua desconfianza, por una mala formación.
Nuestros padres venían de familias heridas, y repitiendo patrones fueron unos carceleros que nos metieron en una prisión: la prisión  de nuestro interior en  que durante muchos años escuchamos voces que nos dijeron: como a ti te golpearon, tú golpearás; como a ti te educaron en la infelicidad, serás un infeliz; como aprendiste del fracaso, tú fracasaras, o caerás en el vicio, odiarás…
Aunque de esa cárcel logré salir con gran esfuerzo, he vuelto los ojos al pasado, no para extraer dolor o resentimiento, sino para encontrar una luz que me ayude en la comprensión propia y la de mis hermanos, con la esperanza de lograr una forma de reencuentro con  ellos.
Y ayudar quizá, a salir de esa cárcel a alguno de ellos…
Para ello pedí ayuda especializada que me permitiera penetrar en los claroscuros de nuestra herida familia. Ayuda que me hizo comprender que para sanar, es necesario identificar  y enfrentar los daños, así como entender nuestra personal inocencia en mucho de lo sucedido. Igual entender que todos sufrimos, para movernos a la comprensión y tolerancia con los demás.
Empezando desde un innegable punto de partida:
Todos los hermanos tomamos de la misma sopa: la falta de confianza básica que empieza desde el seno materno.
Nuestros padres nos amaron a su manera, ni duda cabe, pero por la falta de su adecuada expresión y de cuidados emocionales, no se engendró en nosotros a partir de la misma infancia, una confianza básica que es raíz y sustento de la seguridad que solo da el ser amados sin condiciones.
Esa falta de seguridad básica hizo que de diferentes formas y grados resultáramos afectados en cada etapa del posterior desarrollo, pues ocasionó heridas tempranas que tuvieron consecuencias físicas, emocionales, sociales y espirituales  que  fueron abriendo las profundas brechas de desconfianza que nos separaron.
En la infancia. Solo recordamos a una madre abismada en la tragedia de los traumas heredados y una mala relación. Lo mismo un padre distante que solo inspiraba temor.
Niñez. Se aniquiló nuestra creatividad e iniciativa cambiándolas por sentimientos  de culpa. Fácilmente éramos reprimidos en nuestros juegos y natural temperamento, para sellarlos bajo la loza del miedo al incomprensible castigo, del que tratábamos de “escapar echando la culpa sobre el otro hermano”.
En los estudios nos desempeñamos siempre en la condición de inferioridad, mientras veíamos en los demás niños ser reconocidos por industriosos.
Los miedos y las culpas no nos permitieron desarrollar autonomía, por lo que nos quedamos sin protección para heridas futuras. Quizá en ese momento se generó la proclividad a la adicción de uno de mis hermanos.
Pubertad. Vivimos los cambios físicos en medio de la confusión y la vergüenza, en la soledad de la desinformación que puso en riesgo nuestra sexualidad y madurez afectiva.
Adolescencia. Lo que debió ser una sana identidad cedió las más de las veces a la confusión de nuestras conductas.  Mientras que en otro hogares veíamos que la rebeldía era aceptada como demostración normal de crecimiento, a nosotros: el grito, la bofetada, la rabia en los reclamos nos hacían huir a mundos imaginarios de los que quizá alguno de mis hermanos no ha salido del todo.
Juventud. Algunos de mis hermanos se rezagaron en la soledad y el aislamiento, pues la sociabilidad que debió cultivarse en la familia, se proyectó hacia una incapacidad de socializar en el mundo exterior que se tradujo en el fracaso profesional y familiar.
Adultez: Con la mente y el corazón apocados mis hermanos cayeron en el estancamiento. El éxito y el progreso no fue su signo, en vez de ello algunos cedieron a la falta de integridad y desesperanza.
Ignoro cuál es la profundidad y extensión que en la mente y el alma puedan tener mis hermanos, pero estoy seguro de que vale la pena salir al encuentro de ellos una y mil veces para intentar romper la coraza de la desconfianza, esperando, confiando y rezando porque Dios vele por todos nosotros mientras eso sucede, o no lo lograríamos del todo.
Sé que para ellos la tarea de la propia aceptación y la de aceptar a los demás será bastante más difícil de lo que parece ya que el orgullo, el temor a no ser amado y la convicción de poca valía están firmemente enraizados. Con todo, a pesar de nuestros pesares, por mucho que se endurezca el corazón, mientras vivamos siempre tendremos la necesidad vital de encontrarnos como hermanos.
En cuanto a mí, más que nunca me queda claro que puedo ayudarlos a sanar la relación y nuestro propio espíritu ofreciéndoles de todo corazón la mediación de mi mirada purificadora.
Una mirada de hermano verdadera, cariñosa, más llena de amor, más repleta de esperanza.
Es lo que Dios espera de mí y estoy dispuesto.

 Orfa Astorga, Aleteia






lunes, 12 de octubre de 2020

Los sorprendentes beneficios de compartir dormitorio con hermanos

 Kids, Brothers, Books, Bed, Bedtime


La convivencia entre hermanos en la misma habitación conlleva beneficios, siempre que sepan llevarlo bien y respeten el ritmo y la intimidad de cada uno. 

Cuando era pequeño, cambiar de dormitorio era como cambiar de sitio en la clase, pero más divertido: todo un acontecimiento en miniatura. La disposición de los lugares permanece marcada en nuestra memoria, junto con los pequeños recuerdos vinculados a cada sitio.

En muchas familias, hay un dormitorio para los pequeños y otro para los grandes, hasta que, un día, alguno mayor se queda la habitación para él o ella. Este concepto geográfico doméstico marca discretamente las etapas de una historia familiar.

Compartir dormitorio ayuda a comprenderse mejor

En algunos casos, he constatado otra forma de proceder que me sorprende y me parece beneficiosa. Se trata de familias en las que ponen juntos a un hermano mayor con otro pequeño. Los ritmos son diferentes pero, al menos, no pueden ignorarse ni evitarse.

Es una oportunidad para “trabajar” las relaciones entre hermanos. El mayor ejerce un pequeño apostolado hacia el pequeño pues a menudo, lo motiva a decir sus oraciones.

Esta convivencia contribuye a que grandes y pequeños se conozcan de verdad. Porque pueden ser hermanos y hermanas y, aun así, conocerse mal. Con el paso del tiempo vivido bajo el mismo el techo, es necesario que los lazos se tejan más allá de las peleas y las fricciones.

Estoy convencido de que, fuera de la familia, hay otros lugares que pueden servir, y mucho, para construirse como personas. Pero dentro de los hermanos sigue habiendo un elemento de edificación, una sociabilidad cotidiana, una acogida del alma, un apostolado familiar.

Es cierto, cada niño es único, igual que cada familia. Y es precisamente por eso que el realismo del educador que se deja inspirar por el Espíritu del Señor resiste a las modelizaciones.

Al tener territorio común que compartir, hermanos y hermanas aprenden a pensar en el otro, a no centrarse tanto de uno mismo y a reconocer cómo sus actos afectan a los demás, para bien o para mal. Dicho de otra forma, el desprendimiento y el don de sí se aprenden ya entre hermanos.

Sin recomendar el hacinamiento ni suprimir los espacios de intimidad, esta itinerancia en la casa podría ayudar a mirar de otra forma a los hermanos y a comprenderlos mejor.

Con frecuencia, los hermanos son esos allegados a los que hay que aprender a amar… Que Jesús nos encarga amar… Y Él, que no tenía “lugar donde recostar la cabeza”, probablemente dormía junto a un discípulo distinto cada noche.

Vincent de Mello, Edifa

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viernes, 5 de julio de 2019

Una familia con cinco hijos en España: así son las gracias y las dificultades que se encuentran

Esta familia burgalesa está formada por los padres y cinco hijos

Esta familia burgalesa está formada por los padres y cinco hijos


Fernando de Pablos y María Isabel de la Pedraja son un matrimonio de Burgos que tiene cinco hijos. Ser una familia numerosa es todo un reto hoy en día al enfrentarse a numerosas dificultades que entraña el tener hijos, pero también son parte de la respuesta al invierno demográfico que asola a España y al resto de Occidente.
“Cuando vamos juntos por la calle en Burgos muchas veces la gente nos mira, se gira y comenta cosas. Al mirar sus caras de sorpresa la verdad es que nos hace mucha gracia”, afirma Pablo, que trabaja como funcionario en la Universidad de Burgos y es además delegado del Foro de la Familia en Castilla y León.
Sin lugar para el aburrimiento
Su caso es extraño, pues cada vez es más complicado encontrar familias con varios hijos. En su caso son cinco: Fernando (11 años), María Isabel (10), José (7), Luis (6) y Lourdes (3).Además, este matrimonio perdió un hijo Jesús, que nació de manera prematura y murió al poco de nacer. Ahora tendría 9 años.
No hay lugar para el aburrimiento para esta familia. En declaraciones al Diario de Burgos, Fernando afirma que “hay muchas parejas que se preguntan el viernes por lo que figura en la cartelera del cine para acudir el fin de semana. En mi casa empieza una película cada cinco segundos y hay veces que estás viendo una y te sale otra por la izquierda, otra por el suelo y otra empieza por detrás del sofá. Lo primero que hacemos cada día es no aburrirnos y disfrutamos mucho unos de otros”.
Las escasas políticas familiares
Como delegado del Foro de la Familia está muy informado sobre la situación de la familia y el abandono generalizado que sufre por parte de las administraciones. Aunque en las últimas elecciones hubo propuestas en los programas electorales la realidad que “para ningún político son una realidad”. “Una vez que lo tengan claro los partidos que finalmente ostenten el poder deben ver su ámbito competencial a nivel estatal, autonómico y municipal y luego ponerse a actuar de una vez con firmeza. El futuro será con familias, o no será”.
Otro problema al que se enfrentan las mujeres que quieren ser madres es a las dificultades que se encuentran en el ámbito laboral. Pablo afirma que “el mercado laboral es el que es, con precariedades y limitaciones y desde hace tiempo prolifera el ‘mobbing maternal’. No puede ser que una mujer que ha iniciado una carrera profesional tenga un hijo y que, cuando vuelva a la empresa tras los preceptivos permisos legales, se ralentice su ascenso e incluso se le ponga en un puesto inferior al que tenía. Y ya no digamos como tenga otro hijo ya que la cosa se complica más”.
En su opinión, la apuesta para que haya más hijos debe ser “global y transversal como en otras materias positivas y que fomentan la convivencia”. Y además de esto considera imprescindible que se apoye la estabilidad matrimonial. “No se trata de impedir que se separen sino de ayudarles a seguir juntos”, agrega.
Criar cinco hijos y el día a día tiene mérito y más si para ello ha habido que superar obstáculos nada fáciles como el de la enfermedad, eso sí, con el “gran apoyo de abuelos, hermanos y tanta gente buena” que rodea al matrimonio de la familia burgalesa más que numerosa.
“Gracias al último embarazo de mi mujer, el de Lourdes, tuvimos la fortuna de que le detectaran un cáncer de mamá. Digo eso porque fue de un tipo muy agresivo y hubo suerte por la gran sanidad que tenemos y es de los más investigados. Hacer 15 años hubiese sido letal, dado que el lupus, una enfermedad auto inmune, provocó que perdiéramos un hijo y que otros embarazos fueran de riesgo. Somos muy afortunados al haber podido tener otros cinco”, dice Fernando.
El día a día
En esta línea, no oculta que tiene el privilegio de ser el marido de María Isabel al haber sido capaz de llevar con alegría todo tipo de contrariedades “y trabajar como una jabata aún enferma y con molestias”. “La única pega es que no da tiempo a hacer más tareas domésticas por que cuando llego la mayoría las ha hecho ella. Se habla mucho de corresponsabilidad al 50 por ciento pero lo importante es que todos demos todo lo que podamos y eso lo vimos en nuestras casas”, relata.
Así, apunta, “se pude salir adelante” en el día a día y mucho más si encima es “con alguien como ella”, dada su gran capacidad para solventar todo tipo de eventualidades y “facilitar la felicidad familiar y personal”, pese a vivir situaciones que no parecen muy justas. “Ha tenido que oír expresiones en empresas como las de que les interesaba que por su currículum y experiencia laboral anterior María fuese a trabajar y luego, al comentar que esperaba un hijo, la respuesta fue que ya la llamarían cuando lo tuviera. Pese a todo y tras la decepción mi mujer ha sido capaz de seguir sonriendo como si no hubiera pasado nada”, agrega Fernando.
El secreto para mantener a cinco hijos no parece algo insuperable, según lo que explica el padre burgalés, y añade que su familia no se puede quejar al no faltar nunca en casa lo necesario para vivir. “El sueldo de funcionario no es malo y es suficiente aunque nos recortaran un poco, ya que hay gente de empresas privadas que en la crisis lo pasó mucho peor. El móvil de compañeros de hijos míos vale cinco veces más que el de mi mujer o el mío y la televisión que tenemos venía en una promoción al contratar una línea ‘adsl’ necesaria por los estudios de los niños y para estar informados. No hemos recorrido media Europa ni viajado a Asia o América, algo que no critico en quien se lo pueda permitir, pero tampoco lo echamos de menos”, resume convencido.




































jueves, 6 de septiembre de 2018

Cuatro hermanos y una sola vocación: el sacerdocio

Los padres Trujillo Luna, la curiosa ‘familia levítica’ de un pequeño pueblo colombiano

TRUJILLO LUNA

Héctor Gabriel, Teófilo María, Miguel Ángel y Jesús David Trujillo Luna se hicieron sacerdotes por convicción y vocación, pero jamás por imposición de sus padres.
Estos cuatro hermanos que hoy trabajan en parroquias de Colombia y Estados Unidos, tampoco fueron acólitos, ni se vistieron de angelitos en las navidades para luego, cuando fueran mayores, llegar al seminario y recibir la orden sacerdotal.
“Sin embargo ―anota Héctor Gabriel, el mayor del grupo― los compromisos de la misa, el acercamiento a la Iglesia, la vida parroquial, la pertenencia a grupos eclesiales, la educación familiar y la sólida formación espiritual de nuestro padre Lisandro con los padres claretianos, influyeron en nuestra opción de servir a los demás desde el sacerdocio”.
Miguel Ángel ―el tercero del grupo― afirma que además de su papá, también fue decisivo el ejemplo de Lolita, su madre, muy católica, pero a quien nunca le escuchó una orden de ir obligatoriamente a misa o servir como acólito en las ceremonias presididas por el párroco de Guadalupe, un pequeño pueblo del departamento del Huila, al sur de Colombia.

TRUJILLO LUNA
Archivo de la familia Trujillo Luna

Aunque Héctor y Miguel no recuerdan un momento en el que sintieron “el llamado de Dios”, sí advierten que se trató de un proceso casi imperceptible en el cual se fueron dando pasos que los llevaron al seminario y luego al sacerdocio hasta adquirir un compromiso que jamás han querido abandonar pese a las dificultades y las tentaciones.
Por su parte, Teófilo María ―el segundo de ellos, residente en Estados Unidos― no tiene duda de cómo llegó esa vocación. En una entrevista con el periódico Shalom señaló: “Fue el Espíritu Santo, él llamó y nosotros respondimos”.
Los hermanos también atribuyeron su condición de “familia levítica” al ambiente de un pueblo donde nunca sucede nada grave y a Juan Ángel Ortiz, párroco de su pueblo que en los años 70 y 80 impulsó las vocaciones sacerdotales como no lo había hecho antes ningún otro religioso.
En entrevista con Aleteia ellos recordaron que el cura fue tan persistenteque Guadalupe ―un pueblo muy católico que entonces no tenía más de 15.000 habitantes― volvió a tener un cura nativo después de cien años.
A esos elementos ellos agregan la tradición de la diócesis de Garzón, una región en la que algunas familias han tenido simultáneamente dos y tres hermanos o primos curas, pero ninguna como los Trujillo Luna, un caso inusual en la vida católica.

Una vocación permanente

¿Y cómo han hecho para permanecer en este ministerio durante 31, 29, 28 y 20 años? Sus respuestas son tan sencillas como su reposado acento que a veces parece musical.
Héctor Gabriel, ordenado en 1987, dice que todo lo debe a su fe, al apoyo de su director espiritual y al sano ambiente sacerdotal en que ha vivido.
Miguel Ángel, sacerdote desde 1988, afirma que el llamado de Dios ha sido permanente y no le ha dado lugar a dudas, hasta el punto de que “si volviera a nacer, escogería nuevamente el camino del sacerdocio”.
Por su parte, Teófilo María, quien empezó su vida sacerdotal en 1989, considera que todo está fundamentado en “el continuo llamado del Señor a la conversión y la santidad”.
Los cuatros sacerdotes, que a veces son confundidos en sus nombres por los parroquianos, no viven juntos hace muchos años.
El mayor es vicario de su diócesis y fue párroco de la tradicional catedral, en Garzón. El segundo, vive en Pitalito, también en Huila, donde es párroco de la iglesia de San Antonio.
Teófilo María ―quien empezó su vida sacerdotal con los capuchinos― trabaja en la parroquia de Santa María Magdalena, en Charleston, Carolina del Sur.
Y el benjamín del grupo, Jesús David, adelanta tareas pastorales en la parroquia de San José, en Atlanta, Georgia.
Pese a la distancia, ellos y sus otros seis hermanos se reúnen una vez al año para hablar sin prisa, como lo hacían en sus primeros años cuando ninguno pensaba que sus vidas estarían dedicadas al servicio espiritual.
En esos días recuerdan anécdotas, cantan bambucos, son informales, hablan con sus compañeros de escuela y celebran eucaristías en las cuales ninguno es superior del otro.

TRUJILLO LUNA
Archivo de la familia Trujillo Luna

Además, aprovechan para abrazar, como en los años infantiles, a don Lisandro, de 101 años de edad, y a Lolita, de 79.
Los Trujillo Luna sienten un profundo dolor, como muchos católicos, por los escándalos sexuales que han avergonzado a la Iglesia en los últimos años. No obstante, creen que estos hechos no deben desmotivar a quienes desean ingresar a la vida sacerdotal.
Por eso Miguel Ángel ―hablando a nombre de sus hermanos― considera que “si un joven siente el llamado de Dios, no debe tenerle miedo a las dificultades porque se trata de una vocación, como la del maestro o el periodista, que también deben pasar por el mundo haciendo el bien”.

TRUJILLO LUNA
Archivo de la familia Trujillo Luna
 Vicente Silva Vargas, Aleteia















miércoles, 26 de julio de 2017

5 familias que agarraron el virus de la santidad

Estos santos no pudieron evitar compartir su santidad con sus familiares

  Philip Kosloski, aleteia
Las familias tienden a compartirlo todo, algo que puede tener consecuencias tanto positivas como negativas. Cuando uno de los niños coge la gripe, por ejemplo, lo más seguro es que todos los demás en la familia caigan enfermos también.
El mismo principio puede encontrarse en la vida espiritual de una familia. Si una persona muestra una santidad extraordinaria, hay más probabilidades de que un hermano (o incluso un padre) se “contagie” de esa santa “afección”.
A lo largo de la historia, la Iglesia ha reconocido a numerosos familiares que han seguido los pasos de sus parientes en el camino de la santidad. Esto incluye tanto a hermanos como a parejas casadas, como el beato Carlos y su esposa Zita o san Luis y Celia Martin. Aquí tienen cinco ejemplos de hermanos que aprendieron el uno del otro a llegar a la santidad.

Santas Marta y María

Leemos en el Evangelio de Lucas cómo “Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra” (Lucas 10,38-39). Ambas, junto con su hermano Lázaro, tenían una buena amistad con Jesús y fueron consideradas santas desde el principio de la Iglesia.

Santos Benito y Escolástica

Los gemelos Benito y Escolástica sintieron la llamada a la vida religiosa desde una edad muy temprana y ambos seguirían las ramas masculina y femenina de la orden benedictina. Los dos, aunque vivían su vida religiosa por separado, se visitaban mutuamente una vez al año, deleitándose con sus charlas sobre asuntos espirituales.

Santos Macrina, Basilio, Gregorio, Pedro y Naucracio

Macrina (la Joven) nació en el siglo IV y se consagró a la vida ascética; se convirtió en monja después de rechazar un compromiso de matrimonio. Sus hermanos, Basilio de Cesarea y Gregorio de Nisa, se vieron influidos por su santidad y tomaron también el camino de la vida religiosa. Dos hermanos más, Pedro de Sebaste y Naucracio, también dedicaron su vida a servir al Señor y fueron famosos por sus santidad.

Santos Bernardo y Humbelina

Durante el siglo XII, Bernardo de Claraval ayudó a dirigir una nueva orden monástica, los cistercienses, y consagró el resto de su vida al trabajo y la contemplación. Su hermana, conocida como beata Humbelina, llevó una vida frívola y abundante antes de renunciar a todo y convertirse en monja benedictina.

Santos Cosme y Damián

Poco se sabe de las vidas de los gemelos Cosme y Damián. Sin embargo, son famosos como médicos habilidosos martirizados bajo la persecución del emperador Diocleciano. También se dice que sus hermanos menores, Antimo, Leoncio y Euprepio, compartieron el mismo martirio.